Camuflaje

Ignacio Martínez | 14 de junio de 2010 a las 9:56

China siempre ha sido un país enigmático. Y esta China actual, en la que ya se convocan huelgas en su desarrollada zona costera, sigue siendo un enigma. Si hay una fuerte dosis de cinismo entre los políticos occidentales, lo de los chinos es superior. Con la ventaja de que allí es una tradición cultural. En Shanghai, en donde se fundó el Partido Comunista chino en 1921, el museo de historia de la ciudad omite toda referencia al partido. La historia de la ciudad en los últimos diez siglos habla de campesinos y señores feudales, de mandarines y administradores, de curas y militares coloniales, de yuppies y ejecutivos modernos, pero ignora la fundación del PC chino, la conquista del poder por los comunistas y su dictadura del proletariado. Las autoridades aluden al gobierno para hablar del poder y al chino para hablar de los ciudadanos, como si sólo hubiese uno y no 1.300 millones: “El gobierno opina”, “el chino piensa”. Eso ampara un capitalismo sin adjetivos y sin democracia. El último acto de camuflaje es de la oficina municipal de transportes de Pekín: ha pedido a conductores y cobradores que eviten llamar camaradas a los usuarios.

El camuflaje es una practica universal, sin paliativos. Berlusconi, campeón del liberalismo, acaba de hacer aprobar en el Senado una ley para dificultar la interceptación de conversaciones telefónicas por orden judicial, y sobre todo para evitar que su contenido acabe publicado en los diarios. Falta la aprobación de la Cámara de Diputados, pero ya hay una protesta generalizada de la prensa: el prestigioso diario La Repubblica salió el viernes con la portada en blanco. Aquí estarían de acuerdo con la medida los amiguitos del alma de la Gürtel y sus defensores, letrados, políticos o mediáticos. También los enemigos de Garzón. Siempre, claro está, en nombre de la libertad. En Italia, sin embargo, los medios la llaman la ley mordaza. Berlusconi pensará que no tienen bastante sentido del humor.

Hay más ejemplos de estas prácticas. Rajoy sigue sin decir esta boca es mía en el capítulo de los ajustes que el PP haría si gobernase. Su última aportación al debate es que su partido no subirá los impuestos en ninguna comunidad autónoma en donde gobierna. El estado mayor de los populares cree que la batalla electoral la tiene ganada y que debe hacer o decir lo menos posible; así tienen asegurada La Moncloa. Una estrategia torpe y nada generosa con el país, necesitado de alguna certidumbre.

Zapatero dijo el jueves delante de González que su partido no está deprimido. Que Dios le conserve la vista. Porque no sólo están deprimidos los socialistas, sino todo hijo de vecino. El presidente podrá disimular, como un chino, un neoliberal italiano o un popular español, pero para el común de los mortales no hay suficiente ropa de camuflaje sentimental en la España de hoy.

  • María

    Lo de Cospedal de que el PP votará lo que sea bueno para el país, no es ni camuflaje. Pone de manifiesto lla escasísima talla de esta señora. Como has dicho hoy en la radio, no dice más que obviedades de Barrio Sésamo. Y luego te metes con Leire Pajín…

  • RF

    El gran Indro Montanelli luchó contra el Cavaliere porque temía más al berlusconismo que al propio Berlusconi. El nuevo Duce le recordaba una frase de Mussolini: “¿Cómo no va uno a hacerse patrón, en un país de siervos?”

    Parte de la derecha española sueña con la llegada del Berlusconi español…

  • Carmen

    Es cierto que el país está deprimido, pero con muchas ganas de animarse también. Pasaremos de la depresión a la euforia, y no será bueno.