Una asignatura pendiente

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2010 a las 7:49

La fusión entre las cajas andaluzas, auspiciada por el presidente de la Junta de manera solemne hace tres semanas en el Parlamento andaluz, ha provocado algunas decepciones y anécdotas. Pendientes de que un día de estos se decida la subasta por Cajasur, y santificada por el Banco de España la integración de la caja granadina con la murciana, una balear y otra catalana, quedan sobre el escenario las dos grandes, Unicaja y Cajasol. Es decir, hay un premio en el aire y otro muy repartido por el Mediterráneo, pero queda por salir el gordo. Y sobre el gordo sobrevuelan varias amenazas.

Primer problema: los presidentes de las dos grandes no se entienden. A una colega que escribió un excelente reportaje sobre ellos este fin de semana le dijeron los allegados de Pulido que no es verdad que se lleven mal. Es una jugada inteligente. Pero lo que estamos diciendo algunos es que no se llevan bien, que no es exactamente lo mismo. Alguien que se sienta con los interesados en el consejo de administración del Banco Europeo de Finanzas lo ha definido magistralmente: tienen una sintonía de uno o dos sobre cien.

Segundo problema, el localismo. La sede en mi pueblo, es la proclama inicial de cualquier intento de fusión que se precie. Aunque hay poca discusión si uno de los dos contrayentes es más grande que el otro; motivo por el cual, como a Unicaja le adjudiquen Cajasur, Cajasol tendrá que hablarle de usted en la fusión. Y la hipótesis contraria no imposible. La primera pedrada localista la ha tirado el alcalde de Málaga, ingeniero cartesiano, pero no necesariamente frío: ha dicho que sólo apoyaría la fusión si la sede estaba en Málaga. De la Torre es hombre con fama de dubitativo para según qué cosas. Pero entre sus dudas no tiene cabida cuál es la capital financiera de Andalucía. El alcalde fue reconvenido por propios y extraños, por sacar el asunto antes siquiera de que los pretendientes se mirasen.

Pero, lejos de arredrarse, repitió el argumento reforzado. Más allá de la sede de la gran caja, De la Torre echa de menos que desde el inicio de la autonomía no se haya planteado el papel de cada ciudad en la nueva comunidad política que se creó con la Constitución de 1978 y el Estatuto de 1981. El trasfondo de su pensamiento pone el dedo en la llaga. De haberse producido ese debate, se habría establecido qué instituciones o entidades de carácter regional debían tener sede en un lugar u otro y qué organismos troncales de la autonomía debían estar ineludiblemente en Sevilla. La reacción en Granada del conjunto de fuerzas políticas, sociales y medios de comunicación en contra de toda idea de fusión con otras cajas andaluzas es todo un paradigma; una evidencia más de los recelos latentes que hay entre las distintas provincias. Y esto no es una anécdota, sino una asignatura pendiente de la construcción regional.

  • Carmen

    Aquí en Málaga todo el mundo repite que es la capital económica de Andalucía, pero fuera de Málaga no se lo cree nadie. Incluso en Málaga hay contradicciones: el alcalde De la Torre reclama el reparto de papeles y reivindica el de capital económica y financiera de Andalucía, pero al mismo tiempo quiere la capital cultural europea de 2016. Si hay reparto de papeles, ¿por qué no la capitalidad cultural para Córdoba? Si predicara con el ejemplo, quizá consiguiera aliados fuera de Sevilla.

  • Jotaeme

    Números aparte, que son un argumento casi irrefutable, la posición oficial/institucional de Málaga con respecto a la fusión es de un cateto/excluyente que tumba. No tuvieron tanta consideración, don Braulio a la cabeza, con la ciudad de Ronda. De donde partió todo, por si alguno no se acuerda.

  • RF

    El reciente informe de GREENPEACE es aterrador. Una conocida Business School norteamericana – en Cornell U – tiene para sus alumnnos un case study de la industria turística española como el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer.Incluídas las actuaciones de algunas Cajas.