La frontera de Melilla

Ignacio Martínez | 13 de agosto de 2010 a las 18:45

Los problemas de frontera entre Ceuta o Melilla y Marruecos no son de malos tratos policiales a los ciudadanos del país vecino. No suelen serlo. El problema esencial es que a este rey marroquí a sus 46 años le empieza a rondar por la cabeza que quizá no pueda cumplir con su misión dinástica: conseguir la soberanía de las dos ciudades españolas del norte de África. Su abuelo, Mohamed V, consiguió la independencia en 1956; su padre, Hassan II, ocupó el Sahara en 1975, y a Mohamed VI le correspondía hacerse con Ceuta y Melilla. Pero a falta de pan, buenas son las manifestaciones ante el consulado español en Tetuán o ante la embajada en Rabat, las demostraciones de fuerza en la frontera o la toma de Perejil. He visto qué clase de manifestaciones se montan ante el consulado de España en Tetuán; de la señorita Pepis. No hay lugar a dudas sobre el número de manifestantes; los 37 o 41 se pueden contar y recontar. Llevan unos papeles impresos con ordenador, todos con el mismo lema, hacen unas voces y se marchan al poco rato. Funcionarios. Este verano el rey Mohamed, comendador de los creyentes y por tanto jefe religioso de los musulmanes españoles de Ceuta y Melilla, ha decidido incordiar en la frontera. Una frontera que vive del contrabando controlado. Y que si se cierra, arruina a más gente de aquel lado que de este. Así que esto no pasará de ser la campaña veraniega del monarca alauita para entretener a su feligresía.

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