Masacre en el Aaiún

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:19

El ataque de fuerzas de la gendarmería y el ejército de Marruecos a un campamento en El Aaiún, en el que se concentraban 20.000 saharauis que reclamaban viviendas y otras demandas, marca un antes y un después en el conflicto del Sahara Occidental . Se ignora el número de muertos porque la potencia ocupante no deja entrar a los periodistas internacionales, en particular a los españoles. No se conocen los detalles de cómo y por qué se ha desatado tanta violencia contra una población civil indefensa. Es evidente que la acción de protesta era una provocación. Pero estas cosas se aceptan y se gestionan de otra manera en los países democráticos.

Lo que queda claro es que Marruecos consiguió por la fuerza este territorio y quiere mantenerse en él también a la fuerza. El rey Mohamed VI se comporta de este modo con cierta impunidad; la que le dan España, Estados Unidos y Francia, dicho sea por orden alfabético. Las declaraciones de ayer de la ministra española lamentando los hechos, pero no condenándolos, es muy expresiva. Las alusiones de Zapatero en Seúl a los intereses de España, también. Es admisible que la diplomacia actúe en defensa de los intereses de un país, pero hay momentos que merecen que los valores de una democracia prevalezcan.

El apoyo occidental no es gratis. Marruecos debe cumplir con un papel esencial en la lucha contra la inmigración ilegal o el tráfico de drogas. Y es el gendarme de una zona que se ha convertido en uno de los cuatro grandes epicentros del terrorismo mundial, el Sahel. A cambio, y con el argumento de que no es viable un país de 100.000 a 200.000 habitantes en un territorio inhóspito, los socios de la Unión Europea respiran aliviados y miran para otro lado. Como cuando el FIS ganó las elecciones en Argelia en la primera vuelta de los comicios de 1991 y se produjo un golpe de Estado. Como cuando Hamas ganó las elecciones palestinas en 2006. Los intereses tienen estas cosas.

El Parlamento andaluz aprobó por unanimidad el jueves una declaración institucional contra la violenta actuación marroquí, en la que pedía responsabilidades y se solidarizaba con las víctimas. ¿Qué puede hacer España? Sola, bien poca cosa. Francia, que es una de las dos grandes potencias de la UE, actúa siempre como hermano mayor del régimen alauí. Y la vulnerabilidad de nuestra frontera ya fue puesta a prueba este verano por manifestantes profesionales, justo después del último informe del enviado especial de Naciones Unidas para el Sahara, Christopher Ross, en el que solicitaba a las potencias occidentales ayuda para convencer a Marruecos de que acepte discutir la propuesta del Frente Polisario sobre la celebración de un referéndum de autodeterminación. Ante la masacre, resulta un consuelo la declaración institucional del Parlamento. Dura. Digna.

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  • Una que lo medita...

    España es muy responsable de rechazar lo que está pasando en el Sárara, no lo olvidemos. Todas las instituciones democraticas, ONU, UE y como no España, sin mirar para otro lado nunca.
    Son nuestros hermanos los saharauis, aunque lo queramos olvidar. Que injustos somos, hablan español, piensan en nuestra lengua tambien y tienen aún sus dni guardadoS,por haber sido españoles y ahora? les dejamos morir a su suerte?
    Me parece inhumano e impropio de nuestro pueblo, solidario siempre y mas en este caso. Vamos a defenderlos con nuestra palabra cariñosa y energica.
    SÁHARA LIBRE DE MARRUECOS YA.