Túnez: La democracia puede esperar

Ignacio Martínez | 19 de enero de 2011 a las 13:14

La Unión Europea está ausente por completo del escenario tunecino. La ministra española ha hecho unas declaraciones propias de Barrio Sésamo. Trinidad Jiménez consideraba esperanzador el gabinete provisional formado el lunes y abogaba por el diálogo y el consenso entre Gobierno y oposición. Enfoque desacertado y declaraciones vanas. El esperanzador gobierno provisional se deshizo ayer; sólo contaba con la oposición tolerada y estaba plagado de lugartenientes de Ben Ali.

Ningún jefe de la diplomacia europea se pronunció durante la revuelta popular a favor de la instauración de una democracia en el país. Ni siquiera Francia, la antigua potencia colonial, a cuya ministra Michèle Alliot-Marie también le ha venido grande este asunto. Una vez más fue Estados Unidos quien estuvo en su sitio. Obama elogió el coraje y la dignidad del pueblo de Túnez, deploró la violencia contra la ciudadanos y reclamó respeto a los derechos humanos y elecciones libres. Aunque no siempre EEUU ha estado a la altura. Cuando el golpe de estado del 23-F de 1981 en España, mientras Margaret Thatcher clamaba contra la asonada militar, el secretario de Estado de Reagan, Alexander Haig, dijo que era un asunto interno español.

Hay veces que los dictadores son mimados por las grandes potencias democráticas occidentales. Sin ir más lejos, lo fue Franco en los años 50 en plena guerra fría, cuando Washington descubrió que era un precursor anticomunista y se olvidó de que era un autócrata. En todas las cancillerías de Europa, y en la planta 12 del Berlaymont en Bruselas, hubo un coro de suspiros de alivio cuando en enero de 1992 se anuló en Argelia la segunda vuelta de las lecciones legislativas; los islamistas del FIS habían ganado la primera vuelta claramente en diciembre de 1991 y las municipales en año antes. Los gendarmes contra el islamismo radical son nuestros amigos por definición. Por eso, la Unión Europea se aprestó con entusiasmo a demonizar a Hamas cuando en 2006 ganó por mayoría absoluta las elecciones generales en Palestina. Nos quejamos de que en los países musulmanes no hay democracia, pero cuando votan y deciden algo que no nos gusta, lo rechazamos.
Un envejecido Jean-Claude Duvalier, que frisa los 60 años y ha recuperado el cuello que no tenía de joven madelman heredero de la dictadura de su padre en Haití, ha vuelto a la antigua colonia francesa, para medrar en un país hundido. En el 86, cuando fue derrocado, Francia lo acogió como una buena madre. Uno de los príncipes de la mayor dictadura del planeta nos rinde visita oficial y nos ponemos muy contentos cuando nos asegura que China comprará deuda española por 6.000 millones de euros. El oro de Pekín bien vale nuestra hipocresía. Como ahora con Túnez, donde Europa se pondrá de parte de quien ponga a raya a los islamistas. La democracia puede esperar.

  • Carmen

    Franco no esta mal definido como autocrata, pero estaria mejor catalogado como tirano.

  • Peritta

    Jua, jua, jua. Está el patio, man, como para meterse en el avispero tunecino.
    De momento, y hasta que los islamistas las introduzcan, no hay por allí, alrevés de lo que pasa en Palestina, muchas armas en muchas manos. Bueno, lo mismo pasaba en Ruanda y acabaron matándose a machetazos.

    Lo que no sé es que hubiera escrito usté, mesié, si frances, alemanes e ingleses anduvieran metiendo el hocico por allí.

    Miau. Dijo el lince cagón.

    Pero no estoy de acuerdo con que el Franquillo fuera bien tratado por los europeos ésos, no señor, que hubo una época en la que los ingleses echaban para atrás barcos cargados de trigo que venían de la Argentina. Ya sabe, cosas del General Perón.

    Mientras no estén muy alocados, para los de fuera es más fácil tratar con un dictador que con un sinfín de reyes de taifas o caciques regionales.

    Ná más.

    http://www.telefonica.net/web2/peritta

  • cigarrera

    Es un dilema, la duda es si al permitir que los islamistas ocupen las instituciones tras haber ganado las elecciones, volverán a convocarse unas elecciones libres.

    La política internacional se guía por intereses y Túnez no tiene petróleo ni hace frontera con una potencia competidora. África se desangra en multitud de guerras, genocidios, hambre y epidemias, y eso no está en la agenda de los líderes mundiales.