Libia. Arístegui: “Cuando derriben el primer avión de Gadafi, los mercenarios dejarán de volar”

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2011 a las 23:45

Es uno de los principales expertos españoles en mundo árabe. Gustavo de Arístegui (Madrid 1963) es diplomático, estuvo destinado tres años en Libia, del 91 al 93, y otros tres en Jordania. Fue director de gabinete de Mayor Oreja en el Ministerio del Interior, y es diputado y portavoz del PP en el Congreso desde 2000.

-¿El Consejo de Seguridad de la ONU ha llegado tarde?

-Si Gadafi se hace con el control de los últimos bastiones rebeldes, el sueño de una democracia en Libia quedará roto sin remedio.

-¿Eso tendría consecuencias en el entorno?

-Sería la primera ruptura de los movimientos pacíficos que se iniciaron en Túnez, que han provocado reformas muy profundas en Jordania y Egipto, que han dado un toque de atención sin paso atrás en el Yemen, han dado alas a la mayoría chií en Bahrein…

-Todo eso se quiebra en Libia.

-Es la más antigua dictadura árabe, con 42 años. Y no tiene una estructura. Toda dictadura tiene una columna vertebral sobre el que se asienta el poder represor.

-Aquí no hay un Estado.

-No hay un Estado, ni un partido único, ni fuerzas armadas. Gadafi redujo deliberadamente al Ejército a la mínima expresión, porque no se fiaba de él. Mientras que los servicios de inteligencia, de seguridad y de represión fueron potenciados.

-Como en Túnez.

-Las cifras de Ben Ali en Túnez asombran: 30.000 soldados y 125.000 policías.

-Tiene parecido con Libia.

-Sólo que en Libia hay más mercenarios que soldados regulares. Gadafi desconfiaba de sus propios compañeros de armas.

-La comunidad internacional ha actuado con excesiva cautela.

-Y esa lentitud ha supuesto riesgos añadidos. Si vencen los rebeldes será complicado construir un Estado donde no existe; ahora sólo hay un aparato represor y otro recaudador. Pero existe el riesgo de que una parte del armamento que ha entrado en el circuito descontrolado de esta contienda pueda estar ya en el mercado ilegal de armas.

-¿Incluso en manos terroristas?

-Es que hay células terroristas a un tiro de piedra, en el Sahel. Y el sur de Libia, el Fezzan, forma parte geográficamente del Sahel.

-Una zona difícil de controlar.

-Las fronteras son muy permeables. Los 25.000 soldados libios no pueden controlar 1.750.000 kilómetros cuadrados de territorio y 1.800 kilómetros de costa.

-La resolución de la ONU imposibilita una victoria de Gadafi, pero el retraso casi le permite ganar.

-Si hubieran evaluado los riesgos seriamente, habrían actuado con más diligencia y urgencia. Si Gadafi hubiese reconquistado todo el territorio perdido habríamos entrado en un escenario terrible, enquistado a medio y largo plazo.

-Y con Gadafi fuera de control.

-Tendríamos un señor convertido en un paria internacional, que no tiene nada que perder. Se le ha enfrentado la Liga Árabe y la Conferencia Islámica, y los países occidentales, que con una tímida apertura hacia Libia lo tenían más o menos embridado.

-Y eso se acabó.

-Gadafi libre de todas esas ataduras es una bala perdida enormemente peligrosa. Y no es nuevo en el papel de paria: ya lo ha sido, sabe hacerlo y sabe aguantar.

-Ha sabido rehacer sus relaciones con la comunidad internacional.

-Y ha sabido encender y apagar alianzas con diferentes grupos terroristas, en función de sus intereses, sean o no afines a su pensamiento. Ha entrenado a grupos terroristas, incluidos IRA y ETA, los ha financiado, ha ayudado a grupos terroristas de extrema izquierda palestinos, ha sido uno de los aliados más importantes del régimen de los ayatolás, ha realizado atentados, como el de Lockerbie.

-Con este currículo, ¿qué se puede esperar si sigue en el poder?

-Es un señor que produce un millón y medio de barriles diarios, que no tiene el más mínimo escrúpulo, que es un asesino, que tiene de ministro de Exteriores a un asesino convicto y confeso como Musa Kusa, que todos los jefes de sus servicios son asesinos. Y para todos ellos no hay vuelta atrás posible.

-O sea, que si no se les desaloja, serán un peligro.

-Convertirían el Sahel en un infierno y no tendrían mayor problema en aliarse con Al Qaeda, después de haber sido enemigos. Igual que Gadafi fue amigo del terrorista Carlos, enemigo después, y amigo otra vez, en función de sus intereses.

-Después de lo que ha dicho de Al Qaeda estos días, es difícil de creer.

-Le daría apoyo logístico y cobertura diplomática. Al Qaeda tendría un Estado sin tener que ganar la guerra de Afganistán.

-En el patio trasero de Europa.

-Está a muy pocas horas de vuelo de Italia o de España, y a 45 minutos de Malta. Tiene frontera con países muy delicados: Argelia, Túnez, Egipto, Chad. Puede crear sus grupos terroristas o armar a otros. Generar olas de emigración masiva hacia Europa. Invadir de inestabilidad Túnez y Egipto en pleno proceso de democratización. Es una tormenta perfecta.

-El retraso de la ONU se ha debido, entre otras cosas, a las reticencias de China y Rusia.

-Rusia y China tienen la tentación de pensar que en la sospecha y en el enfrentamiento con Occidente se vive mejor. Y no es verdad. No interesa ni a China, ni a Rusia, que se irradie inestabilidad, violencia, terrorismo desde Libia. Muchos países en los que tiene intereses comerciales China serían desestabilizados.

-¿Se ha producido una contradicción entre quienes se opusieron a la guerra de Iraq, como Obama o Zapatero y su apoyo a esta guerra contra Libia?

-Mucha gente se opuso a la guerra de Iraq, no por estar en contra de la injerencia, sino por la falta de consenso internacional y de una segunda resolución de la ONU.

-¿Que le ha faltado a Europa?

-Presionar más al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La presidencia europea podría haber organizado un viaje de la troika comunitaria [ministros de Exteriores de los países de la anterior, actual y futura presidencia de turno de la Unión, Bélgica, Hungría y Polonia] a los países reticentes, a Moscú y a Pekín. Tomando liderazgo de una región que es fundamental para los intereses europeos. Una misión diplomática, para demostrar que Europa tiene peso, que somos 500 millones de demócratas, que queremos defender los derechos humanos y que geoestratégicamente tenemos unos intereses fundamentales en la zona.

-Pero no fue posible un acuerdo de los 27.

-Incluso ha habido una declaración de Franco Frattini [ministro de Exteriores de Italia] en la que decía que quien propiciara una intervención armada en Libia no tenía ni idea de lo que eran los países árabes. Yo sería menos pretencioso. Además, la operación militar tiene que ser escalonada y gradual. En cuanto le derriben a Gadafi un avión que no cumpla con la zona de exclusión aérea, los pilotos mercenarios, que son la mayoría, dejarán de volar.

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  • Esteban

    ¿Y ahora, todos estos argumentos valen para Siria, o no? Mucha hipocresía es lo que hay.