Real Madrid: señorío menguante

Ignacio Martínez | 21 de marzo de 2011 a las 14:34

Los jugadores del Real Madrid tuvieron la semana pasada un detalle de clase al ponerse una camiseta de ánimo al jugador del Barcelona Abidal, al que han encontrado un tumor en el hígado. Un buen detalle que llega después de decenas de desplantes de poca categoría del último timonel que ha enrolado en su nave Florentino Pérez. Este ingeniero de Caminos, que se dedicó a la política en las filas de UCD, es un empresario de éxito. Y en el año 2000 ganó la presidencia del Real Madrid. Cosa que dicen que es más importante que ser ministro.

De hecho, muchos ministros se pirran por ir al palco del Madrid. No sé si saben en qué consiste el privilegio, pero es una mezcla de confort, atenciones y buena compañía. Siendo Magdalena Álvarez titular del ramo, organizó en Málaga una reunión de ministros de Obras Públicas latinoamericanos. Y pude presenciar en una cena cómo ejecutivos de distintas empresas se disputaban el honor de invitar a uno de los ministros, que había mostrado interés, al palco del Bernabéu. Allí se hacen buenos negocios, comentaban.

Total que don Florentino, hombre de buena educación y buenas maneras, empezó a dirigir el Madrid como si fuera una empresa multinacional, contrató a algunos de los mejores jugadores del mundo, recalificó terrenos para hacer plusvalías, alentó cambios fiscales para que sus estrellas pagaran menos impuestos que en el extranjero. Ganó dos Ligas y una Copa de Europa, echó a Vicente del Bosque porque no le parecía lo bastante glamuroso y se fue en 2006 harto del ego infantil de sus figuras.

Tres años después, volvió a la presidencia, con la misma filosofía, pero con la ansiedad de acabar rápidamente con la hegemonía del eterno rival sobre el fútbol mundial. El Barça tiene un equipo de ensueño y don Florentino quiere destronarlo. Para eso ha contratado a un entrenador de éxito, pero de escaso tacto. Mourinho tiene el glamour y la mala leche que le faltaba a Del Bosque. Se queja de todo: que los entrenadores rivales no ponen sus mejores jugadores contra el Barcelona, que no le dan bastantes patadas a Messi, que los árbitros les perjudican, que el calendario está hecho adrede para perjudicarles, que no quiere a Valdano… Una joya. Y como colofón sale Pérez a la palestra para decir que cuando su entrenador denuncia injusticias y arbitrariedades, eso forma parte del señorío del Real Madrid.

Y pocos días después, en un programa deportivo de la Cope dicen que en el Madrid no entienden que el Barcelona trabaje con médicos de dudosa reputación y que está dispuesto a pedir a la Federación que se realicen controles antidopajes serios en la Liga. A pesar de los desmentidos, el asunto ha acabado en los tribunales. Los señoríos han perdido mucho territorio desde la Edad Media, pero también mucha categoría. A pesar del detalle con Abidal, hemos pasado del señorío merengue al señorío menguante.

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  • jerez

    pepe, de maria, mouriño, carvallo, cristiano,..señorío ???