Strauss-Kahn: la teoría del complot

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2011 a las 10:45

El affaire Strauss-Kahn parece una película de intriga. Nos enfrentamos a tres posibilidades: o este hombre está muy enfermo, o ha sido víctima de un complot, o es memo y no lo sabíamos. Esta última opción gana enteros. Sus abogados dijeron primero que no hubo nada y ahora pretenden esgrimir unas relaciones consentidas. A la primera posibilidad, la del impulso fatal irreprimible, se suma una joven periodista que le acusó en 2007 de un intento de violación ocurrido cuatro años antes. En su denuncia en una televisión parisina calificó su actitud como la de “un chimpancé en celo”. Como ven la política francesa es más novelesca que la española, dónde va a parar.

Los últimos cuatro inquilinos de El Elíseo han tenido notorias aventuras galantes. Una madrugada de septiembre de 1974 la Policía de París descubrió que el mismísimo presidente de la República, Giscard D’Estaing, era el conductor de un vehículo que se había estrellado contra un camión. Le acompañaba una famosa actriz. Mitterrand, además de dos familias, mantuvo viva la leyenda de seductor incluso dentro de su Gobierno. A Chirac, por poner un ejemplo conocido, no hubo quien le encontrara la noche que Lady Di se mató en Pont de l’Alma, en agosto de 1997. Y Sarkozy, ya elegido presidente, dejó a su segunda mujer, con la que había protagonizado una tormentosa separación y reconciliación, para ennoviarse con una artista famosa, antigua pareja de Eric Clapton o Mick Jagger. Con la que ahora, por cierto, va a tener un  hijo.

No está mal. Esto nos lo ponen en un culebrón venezolano y acusamos a los guionistas de exceso de imaginación. Pero no se acusa de mujeriego a DSK, sino de ser un violador. Y nada en absoluto tiene que ver una cosa con la otra. Sus abogados le podrían explicar la diferencia sustancial que hay entre relaciones consentidas y a la fuerza…

De ser cierta la denuncia, hay que concluir que este hombre se ha jugado en unos minutos su vida personal, familiar, profesional y política. Hay que estar muy enfermo o ser muy tonto. Pero ¿y si es una conspiración? Tenderle una trampa no era muy difícil, ante su conocida afición por las mujeres ajenas. Y eso que está casado en terceras nupcias, con Ann Sinclair, que no es una periodista anónima, sino la mujer más atractiva de Francia en las encuestas de los años 90. Entonces dirigía y presentaba una emisión en la primera cadena de televisión francesa, 7 sur 7, en la tarde noche del domingo, con doce millones de espectadores. Inteligente, poderoso, rico y famoso, a DSK no le faltaba más que el asalto al Elíseo.

Y aquí es donde entra en acción la teoría del complot. De hecho, ya se vio involucrado junto a Sarkozy en el affaire Clearstream, una rocambolesca historia que empezó en 1991 con la venta a Taiwan de seis fragatas francesas por la que se libraron 500 millones de dólares en comisiones. Aquello no se investigó, bajo el pretexto de que era un secreto de la Defensa nacional. Y se completó con la denuncia en 2002 de que en Luxemburgo había cuentas de una red mundial de blanqueo de dinero de personalidades del mundo político y económico francés, entre los que estaban DSK y el actual inquilino de El Elíseo. Era falso y Sarkozy acusó en los tribunales de ser el inductor del complot para desacreditarle a otro Dominique, De Villepin, candidato potencial en las presidenciales de 2007. Villepin fue declarado finalmente inocente, pero se quedó fuera de aquella carrera electoral, como ahora DSK de ésta. Puede ser una casualidad. O no. Menuda película de intriga se hacía con estos mimbres.

  • Esteban

    No sé si está más enfermo como maníaco sexual o de otra cosa. Hacen bien en tenerle en una celda acolchada para evitar que se suicide: lo que hizo en Sofitel, además de atentar contra otra persona es claramente autodestructivo. ¿En qué estaba pensando?

  • juan lopez bonet

    …Bueno bueno…! Esto se va pareciendo más a las aventuras de una
    novelaficción que a un relato de la vida real. Por desgracia
    es asi como nos ven en los paises “victorianos” a pesar de su lio
    “Profumo”. Nos ven fáciles de provocar y caer. Por ello la cosa se
    dá por descontada (la famosa presunción de culpabilidad de los
    paises antes mencionados)y la fiesta mediática ha puesto mesa y
    postre. Yo, prudente como los más, no entraría en juicios ni en
    pro ni en contra. Me pronunciaria más bien en favor de lamala suerte. Este Sr estuvo en un lugar desapropiado a una hora desapropiada con una visita desapropiada. ¿Y no sonaron las alarmas? Extraño, ¿verdad?

  • cigarrera

    A mi me gustaría saber dónde queda la presunción de inocencia de la camarera, porque para disculpar a Strauss-Kahn a la pobre mujer la ponen bien de matahari en un complot político o bien de simple buscona con ganas de aprovecharse de un cliente rico.

    A ver si lo de la presunción de inocencia va a valer sólo para algunos, que dignidad y reputación tenemos todos.