PP: el partido más ancho

Ignacio Martínez | 30 de mayo de 2011 a las 11:36

El PP es el partido más ancho del mapa político europeo, lo que tiene mérito. Durante la campaña electoral algún dirigente socialista lo ha querido identificar con la extrema derecha. Tan exagerada es esa pretensión, como la contraria: obviar que los ciudadanos dispuestos a votar un discurso de extrema derecha eligen al PP en España. Pero no están solos, sino acompañados por neoliberales, socialcristianos, conservadores, democratacristianos, liberales centristas y, después del 22 de mayo, por más de un millón de votantes de la izquierda templada.

Hay que felicitar al PP por conseguir generar la confianza de públicos tan heterogéneos. Nos quejamos de que no tiene definición ideológica. A la vista de los resultados, es patente que no la necesita. Es más, la cuestión no es que lo amplio de su espectro le impide definir su ideología, lo sustancial es que su ambigua posición le permite ser una opción para casi todos los públicos.

Eso ocurre no sólo como reacción a la torpeza de Zapatero en la gobernación del país, la mediocridad de los cuadros socialistas o por la crisis. Es también el comportamiento de una sociedad diferente, en un mundo en el que un trabajador cualificado de la India compite en tiempo real con su colega norteamericano, por la quinta o sexta parte de salario. En este nuevo escenario, en el que la población occidental se quedará con frecuencia sin empleo, cambiará de actividad y estará un tiempo en el paro entre un trabajo y otro, la socialdemocracia europea se ha quedado sin discurso. Y también la democraciacristiana.

En las cuatro décadas que van desde la fundación de lo que hoy conocemos como UE, a principios de los 50, hasta la caída del Muro de Berlín a finales de los 80, surgió un modelo europeo en combinación de las políticas socialdemócratas y democratacristianas. El éxito de la Unión Europea se basó en tres pilares: el entendimiento de esas dos grandes formaciones, el eje franco alemán y ampliaciones moderadas con la admisión de uno, dos o tres nuevos socios en cada ocasión. Ninguna de las tres cosas se cumplen en los últimos tiempos. Y, en particular, ambas familias ideológicas han sido casi barridas del mapa en el nuevo escenario, tras el hundimiento del bloque soviético. De ser la espina dorsal del sistema político en Italia, Holanda o Bélgica, tres de los seis fundadores de la UE, los democristianos han desaparecido o son irrelevantes. Sólo en Alemania mantienen parte de su antigua pujanza.

Los partidos clásicos están en crisis en Europa. No hay respuestas nuevas a los problemas modernos. La inseguridad de los políticos, su desprestigio y falta de liderazgo van en aumento. Y en esta coyuntura, España ha decidido que lo más seguro son las siglas del PP. Pero la espectacular anchura de banda que ha conseguido el 22 de mayo será mucho más difícil de mantener en el gobierno que en la oposición. No sabemos cuánto tiempo durará su hegemonía. Pero, desde luego, lo bastante para que la ola azul llegue a Andalucía en marzo. La única incógnita es su altura.

  • Antonio

    ¿No durará? Quizá no los 30 años del PSOE, pero la hegemonía del PP va a durar mucho tiempo. Y la altura de la ola en marzo estará por encima de los 55 diputados de la mayoría absoluta en Andalucía.