El lado salvaje

Ignacio Martínez | 25 de julio de 2011 a las 12:00

Tenía una voz madura, gorda y negra. Emocionante. Pero ella era joven, delgada y blanca. Emocionaban sus canciones, que tienen decenas de millones de visitas en Youtube, con mensajes entrañables, pero apena ver a Amy Winehouse borracha en el escenario en alguna de sus últimas apariciones. Su voz se parecía a la de Janis Joplin, otra blanca joven, no tan delgada, muerta a sus mismos 27, en 1970. Un vídeo de una actuación de Joplin en Toronto poco antes de morir nos muestra a una mujer que parece tener más de 50, muy distinta a la jovencita que cuatro años antes se unió a Big Brother and the Holding Company. Malditas drogas. Se habla del club de los 27. Que Jimy Hendrix y Jim Morrison murieron también con 27.

El cantante de The Doors fue enterrado en 1971 en el cementerio Père Lachaise, una de las primeras atracciones turísticas de París. Allí están también los restos de Maria Callas, Chopin, Edith Piaf, Rossini o Stéphan Grappelli. Los seres humanos le guardan especial veneración a quienes han compuesto o ejecutado la banda sonora de sus vidas. Y a los compañeros de su imaginación; allí están escritores como Marcel Proust, Oscar Wilde, Balzac o Molière. Del club de los 27 también es Brian Jones, guitarrista de los Rolling Stones, que se dio un poco peor vida que sus compañeros Jagger y Richards, que le han sobrevivido 40 años, aunque no siempre de muy buen uso.

Aquí en Andalucía también hemos tenido que lamentar la desaparición de artistas legendarios, tras su relación con las drogas. El más famoso es el caso de Camarón, muerto muy joven, a los 41. Otros han llegado a edades muy avanzadas para tan temerarias aficiones, como el roquero sevillano Silvio, muerto a los 56. Incluso algún afortunado, como Sabina, ha sobrevivido al viaje por el lado salvaje de la vida, como lo llamaría Lou Reed.

Aunque si la drogas han sido la causa de muchas muertes de artistas, peor balance tienen los accidentes. Ayer mismo pusieron en la TDT La Bamba, película sobre la corta vida de Ricardo Valenzuela (Ritchie Valens) muerto en 1959, cuando no había cumplido 18 años, en un accidente de avión en el que también murió Boddy Holly, con sólo 22. El famoso cantante de soul Otis Redding no tenía más de 26 cuando falleció en otro accidente aéreo en 1967. Y entre los músicos andaluces, Jesús de la Rosa, el cantante y líder de Triana, sólo tenía 35 cuando se mató en la carretera, cerca de Burgos, en 1983. La desaparición de los autores o intérpretes de las canciones de nuestra vida siempre causa un dolor especial. Hay algo personal que se muere con ellos. Y la emoción es más profunda si además les ocurre con toda la vida por delante.

 

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  • Antonio

    Los comentarios en Youtube son conmovedores. Tenía una legión de seguidores y estaba muy sola.