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La izquierda ‘holandesa’

Ignacio Martínez | 17 de octubre de 2011 a las 12:29

Los ‘holandeses’ están de enhorabuena en Francia. Su candidato a la Presidencia de la República ha ganado claramente unas estimulantes primarias, convocadas por el Partido Socialista pero abiertas a toda la izquierda, en las que ayer participaron casi tres millones de personas. François Hollande ha ganado a la alcaldesa de Lille, Martine Delors, que usa como es costumbre en Francia su apellido de casada, Aubry. Pero en este capítulo de la historia de las presidenciales francesas de mayo próximo no es tan relevante quién será el aspirante al trono del Elíseo, sino el método para elegirlo. Los ‘leoneses’ que, presa de la compasión o de un entusiasmo a prueba de bomba, siguen defendiendo el legado de Zapatero si se exceptúa su pésima gestión de la crisis, deberían leer con mucho cuidado las noticias que llegan de Francia.

El todavía secretario general del Partido Socialista español llegó al liderazgo de su partido por una suerte de primarias. Y prometió, además de otras cuestiones radicalmente incumplidas, un nuevo modelo de partido. Entre los principios que él y los suyos se han merendado en la última década está el sistema de primarias para elegir a sus candidatos. Un método ingrato para todo aparato que se precie. Abolido de manera arbitraria en Andalucía en vísperas de las elecciones municipales, sin ir más lejos.

Si las maneras del guerrismo parecían abusivas hace veinticinco años, los liderazgos débiles que se aprecian en casi todos los secretarios provinciales del PSOE andaluz, y en su propio secretario general, están produciendo un efecto aún más devastador. La inseguridad no es precisamente una fuente de autoridad. Hay actitudes que rozan el ridículo, como ver a la dirección de los socialistas malagueños solicitando firmas de apoyo ante los focos de rebelión que se le abren. En paralelo a estos forcejeos por mantener el poder, la organización sufre una desmovilización total. Por ejemplo, agrupaciones con 600 militantes, que organizan actos con sus candidatos a los que se presenta una veintena de asistentes.

A cinco semanas de las elecciones generales, todas las encuestas que van saliendo dicen lo mismo: que Rajoy mejorará al Aznar del 2000 y que Rubalcaba quedará peor que Almunia en aquel entonces. Un año en el que se produjeron el máximo y el mínimo históricos de PP y PSOE. El aciago vaticinio de los sondeos en España contrasta con el entusiasmo con el que la izquierda francesa y los ecologistas han participado en las primarias que han nominado a Hollande como el adversario de Sarkozy en las próximas elecciones presidenciales. Zapatero ha fracasado en muchas cosas. Y algunas eran gratis, como aquella poética manera de prometer un nuevo modelo de partido, primarias incluidas, que el viento se llevó.

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