Los killers de la juventudes y su papel en el congreso del PSOE

Ignacio Martínez | 6 de febrero de 2012 a las 11:54

Si las crónicas políticas de Enric Juliana en La Vanguardia siempre son interesantes, la de hoy es imprescindible. Destaco aquí mismo el final.

Descabezado (por ahora), sólo quedarán las melancolías de Carme –Carmen, le dice, sin parar, Rubalcaba–, los estudios sociológicos de José Andrés Torres Mora, la guitarra canaria de Juan Fernando López Aguilar, la racionalidad jacobina de Josep Borrell Fontelles y un sincero círculo de periodistas entusiastas. Derrotada (por ahora) la coalición progresista-mediática, en el horizonte socialista sólo quedan las aciagas elecciones andaluzas, la débil esperanza de ganar en Asturias y unas densas bregas regionales. España no es Francia, pero en Carme Chacón había ayer un aire de Ségolène Royal. Hay orgullos heridos. Hay Leire Pajín en bulliciosa retirada y Pedro Zerolo abandonando el congreso de Sevilla con un andar saltarín. Indalecio Pérez Rubalcaba manda.

Ganan: Elena Valenciano, Agustina de Aragón del rubalcabismo, los recios muchachotes del norte –Patxi López, Eduardo Madina, Óscar López, Javier Moscoso…– y la toledana sonrisa de Emiliano García-Page, alumno predilecto de José Bono. El futuro del PSOE es vasco, navarro y castellano.

Pierden: la ceja que le quedaba entera a Zapatero, la Sexta, los Migueles (Barroso y Contreras), el leal Marcelino Iglesias, el guerrillero Barreda, María Teresa Fernández de la Vega, Pilar del Río, viuda de Saramago, y, sobre todo, José Antonio Griñán. Griñán y su Joven Guardia Roja (Susana Díaz, Mario Jiménez…) que han conseguido poner en pie a todos los clásicos del PSOE andaluz, desde Alfonso Guerra hasta José Rodríguez de la Borbolla. Los killers de las Juventudes Socialistas de Andalucía han sido el peor aliado de Chacón. El gato Félix sobrevivirá y ella cultivará le désir de soi, porque en el mundo líquido siempre puede haber una tercera oportunidad.

  • Jotaeme

    No me va nada en este asunto, pero tengo un par de amigos que son militantes del PSOE relativamente activos y sin ambición política; que no se me olvide decir que ambos son jóvenes, universitarios, que nunca han vivido de un sueldo del PSOE ni de organismo que estuviera sustentado por estas siglas. Pero precisamente por todo eso estaban horrorizados que se les adjudicase el cliché de que daban el perfil del zapaterismo memo y de ser proclive a la chupi pandi en que se había convertido el Gobierno y sus alrededores. El sábado por la noche se emborracharon para celebrar la victoria de Rubalcaba, más que nada para que no les confundan con Susanita, tan ilusionada con ir a Madriz con mando en plaza, o con el tal Mario Jiménez, un tipo del que no se conoce currículum pero que tiene maneras de mafioso de Zumosol como si en su vida hubiese empatado con alguien. Por cierto, mis amigos están muy frustrados con el devenir de Griñán en estos años, aunque les xode que Viera vaya de vencedor, cuando lo consideran un chusquero de la política, como tantos otros que en el congreso se jugaban el sueldo.