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La mujer del César

Ignacio Martínez | 11 de marzo de 2012 a las 10:01

Francisco Javier Guerrero es muy buen amigo. Colocó a unos doscientos en los eres irregulares, a los que él mismo calificó como fondo de reptiles. Es muy buen patrón. Compartía con su chófer salidas nocturnas y le dio subvenciones de un millón de euros, mal contados. El conductor dijo que se gastó un buen pellizco en copas, fiestas y cocaína con su jefe.

Guerrero, que es hombre al que le cuesta perder el buen humor, le precisó a la juez que con él su chófer sólo tomaba coca… cola. De camino, confesó su adicción al gin tonic de Beefeater y al Marlboro. Y ya que estaba transparente, acusó a Chaves, Mar Moreno y Viera de conocer sus métodos para arreglar conflictos laborales a lo largo y ancho del territorio andaluz, tarea en la que empleó un dinero: unos 650 millones de euros. Algunas decenas de miles fueron a la cuenta de su suegra. Porque Guerrero es muy buen yerno.

Tras tomarle declaración durante tres días, la juez Alaya lo ha mandado a prisión sin fianza, porque cree que hay riesgo de fuga. Le acusa de delitos de cohecho, malversación, prevaricación y falsedad en documento mercantil y oficial. Alaya es implacable. Lo demostró con Manuel Ruiz de Lopera, en julio de 2010. Entonces inhabilitó al antiguo dueño del Betis, le impuso una fianza de 25 millones de euros, suspendió los derechos políticos de sus acciones y le prohibió disponer de esos títulos.

Con Guerrero ha sido igual de expeditiva. Pero le ha faltado un detalle. Mientras tomó sus decisiones sobre el dueño del Betis fuera de competición, con la Liga terminada, ha decidido encarcelar a Guerrero en plena campaña electoral de las elecciones autonómicas. En su auto se defiende de que lo haya hecho por motivos electoralistas. Sostiene que el preso pudiera estar recibiendo presiones para que se diera a la fuga. Guerrero dijo por primera vez lo del fondo de reptiles en diciembre de 2010, hace 15 meses. ¿En todo este tiempo no ha recibido presiones y no ha habido riesgo de fuga? Una magistrada tan precisa y rigurosa como la señora Alaya no debería haber soslayado que, como la mujer del César, un juez tiene que ser neutral y parecerlo.

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  • JAVIER ABAD DONNICI

    Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi Señor
    El título de la entrada es un dicho habitual que viene a significar que uno, aunque debería ser imparcial y simular cierta neutralidad, ayuda de un modo u otro a una de las partes en una dis-puta o riña,…… que el sordo entendió como niña,….a lo que contesto…… ¡¡¡Pues no era tan niña!!!!
    La política se ha degradado tanto desde que “D. Arfonso” dijo aquello de “Montesquieu a muerto”, que la Democracia ya no es viable sin una regeneración total de la vida Política, donde el poder Judicial recupere su independencia y someta “a todo bicho viviente” al imperio de la Ley; donde el que la haga la pague, sea del signo que sea. En España el delito político sale barato, ni se pena, ni se paga y nadie devuelve nada. Luego para llenar el hueco producido, subimos los impuestos que pagamos entre todos. ¡¡Y NO PASA NA!! Esto no hay país que lo aguante, ni como dicen los médicos, “enfermo que lo resista”. Que distinto de lo ocurrido recientemente en Alemania con su Presidente. No en vano ¡Spain is different!… y África empieza en los Pirineos.
    Lo que esta pasando en la Administración y en Andalucía en particular, no es mas que el reflejo de una corrupción generalizada. Los altos cargos de la Administración, se ocupan por compromiso político o sea, con el carnet en la boca, “condicio sine qua non”, rara vez por el sistema de “concurso de méritos” en el que se reconoce la experiencia y valía de los aspirantes, junto con los principios de igualdad y publicidad. Cualquier otro sistema “a dedo” conlleva una influencia política que al extenderse sin control, pervierte a la Administración y a los fines de servicio público que la justifican. Como así está establecido en la legalidad vigente y en la reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo; esto hace, que tengamos que oír lo que oímos, símbolo de las presiones que sufre el funcionario no dúctil y obediente. En la Administración los puestos de nivel superior al 26, se consideran de “libre disposición” o sea “digitalicios”, y así nos va. La aceptación de estos puestos incluye “la obediencia debida”, formula no aceptada por los jueces del famoso 23-F, de triste memoria.
    La Juez Alaya, mujer y Juez, ostenta “el poder judicial”, uno de los pilares en que se sustenta la Democracia, sistema político que nos hemos dado. Y como mujer del Cesar, tiene que serlo y parecerlo, pero sobretodo tiene que serlo y no solo parecerlo a riesgo de dejar de serlo. Decir que el caso esta “sub-júdice”, significa literalmente: Bajo el juez, pendiente de resolución judicial, la sentencia está aún sujeta a la instrucción o decisión final de un juez. Cuando los jueces están en el ejercicio de sus funciones, y el caso esta “sub-júdice”, pues eso,… ¡¡A CALLAR!! Y a no crear opinión donde no la hay. El delincuente causante del delito, no puede tener más derechos que el juez que lo juzga. La solución sencilla, “Sin delito, no se cuestiona la oportunidad del juicio. Lo contrario, seria como matar al mensajero portador de malas noticias………
    ¡¡¡¡TE QUIE Y YA!!!