Política de camuflaje

Ignacio Martínez | 9 de abril de 2012 a las 7:31

Ya tenemos otra vez al Gobierno y a la oposición practicando su deporte favorito: el de las medias verdades. Como siempre. Da lo mismo quién ocupe el banco azul y cuál sea su adversario. El problema es que los dos grandes partidos siempre nos relatan una parte de la realidad. Por ejemplo, el PSOE se llevó toda la campaña electoral andaluza insistiendo en que el PP iba a recortar los servicios públicos, sobre todo sanidad y educación. Y acertó doblemente: porque todo indica que era cierto y por el rendimiento que le sacó a su advertencia. Lo que no nos dijo Griñán es de dónde recortaría él a cambio, porque tendrá que reducir el presupuesto andaluz en alrededor de 2.500 millones de euros. Pero de eso, ni una palabra. Ni entonces, ni ahora.

Sobre Arenas ya escribía ayer que se centró en los 30 años de socialismo y la corrupción consiguiente, pero ni una palabra de qué haría él con los mandos del poder. Esas medias verdades han tenido una rentabilidad equiparable; ninguno de los dos consiguió una mayoría de votos. Ambos se quedaron lejos de poder gobernar en solitario, a ocho y a cinco diputados. Pero cumplidas las elecciones regionales no nos libramos del ejercicio de cinismo de la media verdad y de la opacidad de las propuestas. Ahora a cuenta de la sanidad y la educación, en la Liga nacional.

Seguimos jugando al camuflaje. De Guindos aprovecha una entrevista con mi amigo Leo Wieland para decir en el Frankfurter Allgemeine que ahora el Gobierno va a afrontar dos reformas, la de la sanidad y la educación, que depende de las comunidades autónomas, y la del comercio y los servicios profesionales, que incluirá nuevas normas para fomentar el alquiler. Aunque no sale en el texto publicado, el periodista le preguntó al ministro cómo iban a presionar a las autonomías, y De Guindos se remitió a una reunión del consejo interterritorial que hay este mes. Ésta es la técnica informativa.

Aquí faltan varias cosas elementales. Si la soberanía nacional reside en el pueblo español, y las Cortes Generales representan a ese pueblo español soberano (artículos 1 y 66 de la Constitución) lo primero que falta es un debate extraordinario en el Congreso sobre la intensidad y ámbito de las reformas. En definitiva que cada partido nos diga de dónde se corta y cuánto. Es un despropósito empezar a ajustar en sanidad sin que nos expliquen por qué perviven diputaciones, comités económicos y sociales, televisiones locales y regionales, o más de la mitad de los ayuntamientos de España con capacidad de gasto, de menos de 1.000 habitantes.

Hay que hacer reformas, pero no a tontas y a locas. Y para eso hacen falta un debate en condiciones y un liderazgo que no tuvimos con Zapatero y no acaba de aparecer en el caso de Rajoy.

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  • jc

    estoy viendote en la tarde 24h. De donde salís? que buen debate, da gusto veros intercambiar ideas. Gracias a los tres.

    salud!os