Otras guerras, además de la financiera

Ignacio Martínez | 20 de junio de 2012 a las 10:50

Nos dicen que la situación económica mundial es como una guerra, sin cañones ni muertos, lo que es doblemente incierto. En primer lugar, porque en esta guerra hay muertos. Y además hay otras guerras, de las de verdad, con cañones y víctimas, que pasan desapercibidas en el primer mundo. Por ejemplo en Egipto, en donde el Ejército ha hecho este mes lo que suele desde hace más de medio siglo: desde que los oficiales libres comandados por el general Neguib y el coronel Nasser derrocaron al rey Faruk en 1952. Nasser se impuso a Neguib y a sus ideas democráticas, y reinó de manera omnipotente desde 1956 hasta su muerte en 1970.

Entonces fue sustituido por otro militar, Anwar el Sadat, su lugarteniente y primer ministro. Y a la muerte de éste, asesinado por musulmanes integristas, le sustituyó otro militar, Hosni Mubarak, antiguo jefe de la fuerza aérea del país. Los 30 años de mandato de Mubarak han sido tres décadas de una dictadura militar, amiga de los Estados Unidos y buena aliada de Israel. Así que no es muy correcto decir que los militares han recuperado el control de Egipto al disolver el Parlamento y hacerse garantes del proceso revolucionario, por el método del secuestro. Lo preciso es que no han perdido el mando desde 1952 y no tienen pensamiento de cederlo.

Antes de pasarse al bando de los aliados de Estados Unidos en plena guerra fría, Egipto llegó a ser un buen amigo de la URSS. De hecho, Mubarak recibió instrucción como piloto en la antigua Unión Soviética en los años 50. La actual Rusia de Putin no ha olvidado la guerra fría y sigue teniendo comportamientos propios de esa época. Por ejemplo, boicotean cualquier intento de condena en Naciones Unidas de las reiteradas matanzas de civiles perpetradas por la dictadura Siria. Allí han muerto más de 11.000 personas desde que empezó la revuelta en marzo de 2011. La última aportación a Putin a favor del antiguo aliado de la URSS en la zona es desplazar unos buques de guerra y enviarle un barco con helicópteros de ataque, interceptados por la marina británica. La guerra de Iraq, que empezó hace nueve años, no ha terminado de hecho. A los cientos de miles de muertos, siguen sumándose todas las semanas varias decenas más en atentados suicidas con los que no hay manera de acabar.

Irán sigue siendo una amenaza, por su empeño en construir una bomba nuclear. Y Afganistán, otro escenario de la guerra fría en la época de la invasión soviética, continúa en una situación inestable: la coalición internacional no consigue doblegar a los taliban. Así que hay una guerra no declarada que se libra con tecnología financiera y otra flagrante que permanece oculta detrás de la primera. Decididamente, hay días que nos hacen pensar que el universo no marcha como debiera.

Etiquetas: , , , ,

Los comentarios están cerrados.