El relato de los ‘eres’

Ignacio Martínez | 24 de junio de 2012 a las 13:31

Más que tenernos hasta el gorro, nuestros políticos nos aburren. Chamizo tiene razón cuando les reprocha las peleítas. Esos juegos de niños en patio de colegio: “seño, ha sido este”. La pretensión permanente de echar las culpas de cualquier problema a los demás, antes incluso de ponerse a resolverlo. Ejemplos hay muchos. La Junta pretende que el 95% del recorte que ha hecho es culpa del Gobierno central. No es cierto, pero poco importa. Lo que se cuida es el relato. La mayor parte del recorte es culpa de una incorrecta previsión de crecimiento del PIB nacional en los presupuestos aprobados por el Parlamento andaluz en diciembre, lo que va a provocar un notable descenso en los ingresos. Y ver a un neófito diputado del PP reprochar a los socialistas los recortes en el presupuesto andaluz resulta delirante. Antes la peleíta que la coherencia con el discurso de austeridad de su organización.  Esto es lo que hay.
El caso de los eres es otro episodio digno de una tesis en psicología. Resulta que para el PSOE una comisión de investigación era hace un año algo intolerable. El asunto estaba en manos de los tribunales y no había caso. Bueno, ha habido 17 años sin motivo alguno para que se investigase nada. El PP por su parte, se enamoró tanto del caso de los eres que se emborrachó. La campaña electoral de Arenas estuvo dedicada a los expedientes de regulación de empleo fraudulentos. No hubo otra cosa. Y quizá eso labró parte del fracaso en una llegada al poder que estuvo más fácil que nunca.
El relato de los eres ha pasado por otros estadios. Una vez aceptado por los socialistas que habría comisión, como parte del pacto de coalición con IU, lo siguiente fue jugar al camuflaje. La novata consejera de Presidencia y portavoz de la Junta, debutó sobre este asunto diciendo que no era partidaria de que compareciera el presidente ni ningún miembro del Gobierno. Ante la alarma social creada, lo siguiente fue decir que si los convocaban irían. Al cabo, Griñán añadió que quería ir. Y finalmente esta semana ha pedido a su grupo que lo convoque. El relato es un despropósito. Un aburrimiento. Los culebrones son más entretenidos: tienen la patente de las peleítas.

Etiquetas: , ,

Los comentarios están cerrados.