Dedazos

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2012 a las 12:29

Hay dedazos y dedazos. El de Mourinho a Vilanova tras perder el Real Madrid la final de la Supercopa el año pasado fue una agresión cobarde, perdonada ayer de forma vergonzosa por Ángel María Villar para celebrar su enésima reelección como presidente de la Federación Española de Fútbol. Esa acción tan reprobable es el dedazo más famoso de la reciente historia de España, pero no el único.

En política el mismo término tiene una connotación peyorativa, que roza el nepotismo. Tiene su origen en México, donde se emplea para indicar que un gobernante, funcionario o incluso un candidato a presidente de la República es elegido por la voluntad de una sola persona, que lo señala con su dedo índice, sin tener en cuenta la opinión de los ciudadanos, ni de su partido, ni respetar norma de concurrencia alguna.

Oigo a algún/a propagandista del PSOE atribuírselo, con razón, a la designación de Juan Ignacio Zoido como presidente regional del PP. Advenimiento que tendrá lugar en Granada el próximo fin de semana. También leo unas declaraciones del flamante número dos de los socialistas andaluces en las que dice que el suyo no es partido de dedazos. Y en esto ya no estoy de acuerdo. Cuando Chaves se marchó al Gobierno de la nación como vicepresidente en abril de 2009, designó sucesor a Griñán. Eso fue un dedazo como la Torre de Cajasol, como el que le ha pegado Arenas a Zoido. Por cierto, en el comité director del 14 de abril de 2009, la tropa socialista acató con disciplina militar el deseo de su líder Chaves y aprobó a mano alzada por unanimidad el dedazo a Griñán.

Es verdad que en el PSOE de vez en cuando hay espacios de libertad y confrontación que resultan estimulantes y atractivos para la opinión pública. Son acontecimientos que no se dan en el PP y que en el caso de los socialistas se suelen producir durante su estancia en la oposición: las primarias de Almunia contra Borrell, la elección de Zapatero como secretario general con cuatro candidatos, o la de Rubalcaba en duro enfrentamiento con Chacón. Pero Griñán no es precisamente un buen ejemplo para dejar en evidencia a Zoido. Estos dos dedazos, menos agresivos que el de Mourinho, están cortados por el mismo patrón.

Ahora queda por ver cómo queda en el futuro la relación entre Arenas y el nuevo jefe del PP andaluz. Estas cosas no suelen terminar bien. Griñán, de hecho, una vez que hubo heredado el Gobierno y el partido rompió con su mentor. Zoido está cambiando muchas cosas; falta saber si su historia tiene un final más feliz. Aunque feliz el que tiene que estar es Mourinho: hace el gamberro y se va de rositas. Los dedazos pueden ser rentables o no. Hay resultados para todos los gustos, con el autor o su protegido desairados, con el agresor o su víctima satisfechos. Hay dedazos y dedazos.

  • scéptika

    De verdad, de verdad, sr. Martínez, el dedazo que a una servidora más le preocupa hoy es el del “Chico de las Azores”. ¿Acertó el señor de Botella al poner el dedo sobre don Rajoy? Este acumulaba experiencia a mogollón, algo que desconocía el Inepto cuando fue democráticamente elegido en el 2000.

    El registrador había pasado por concejalías, galeguidades, Educación, Interior, etc… Pero no parece que tuviera dotes de liderazgo. Quizás parte de lo que está cayendo venga sobrevenido de aquellos polvos. O tal vez yo estoy herrada/errada y era eso lo que necesitaba un partido que venía de ser timoneado por el Patrón y luego por su discípulo muy amado.

    Tampoco sé qué hubiera ocurrido en un enfrentamiento a cuchillo entre los posibles aspirantes a la mano de doña Gaviota. Pero lo cierto es que el método fue totalmente priísta. ¿Hubiera sido preferible un Rato, pero no consumato como decía un gracioso hace poco? Tal vez así no estaría ahora pendiente de las pulseras tras la hecatombe del oso verde.

    No hay manera de dar a la moviola de la historia por muy reciente que sea. Pero el futuro siempre está por escribir.