Operaciones a corto

Ignacio Martínez | 30 de julio de 2012 a las 10:45

Como los matones de barrio, y me excuso por la comparación, el jefe del Banco Central Europeo amaga con comprar deuda española e italiana sin límite y se calman inmediatamente los excitados mercados. Los matones las más de las veces no tienen que amenazar siquiera, su sola presencia hercúlea disuade a los rivales si son inferiores en número o en fuerza. Los ciudadanos corrientes estamos siempre a merced de fuerzas financieras mucho mayores en potencia. El que tiene un euro no sabe dónde ponerlo. Y al que no lo tiene, no se lo prestan. La Bolsa andaba a la deriva y la deuda pública pagando intereses disparatados. Y se han tomado algunas medidas razonables, como prohibir las operaciones a corto.

Bajo este nombre se esconde una práctica netamente especulativa: uno toma prestada durante un plazo una acción, paga una comisión por el alquiler y puede apostar a la baja, vendiéndola, para comprarla a un precio inferior y devolverla al arrendatario inicial. El año pasado en agosto varios países europeos prohibieron estas operaciones para valores financieros. España mantuvo el veto a las apuestas bajistas durante seis meses y lo levantó en febrero. Ahora lo decreta para todo valor bursátil. Es una práctica que debería estar prohibida siempre.

Lo cierto es que en el estado de depresión en el que se encuentra este país deberían estar prohibidas todas las operaciones a corto. Pensar en el corto plazo en la España de hoy conduce a la melancolía. Me gustaba aquella frase del Griñán de antes de la Presidencia, tan imaginativo: hay que utilizar las luces largas. Aunque un empresario amigo, muy sabio, me hace siempre la cautela de que para conducir de noche hacen falta las dos.

El ejemplo vale para todo. En política, Rajoy hizo una operación a corto, retrasando temerariamente los presupuestos de 2012, para intentar ganar en el Gobierno andaluz sin descubrir sus recortes. Griñán ha hecho una similar operación de luces cortas: el nombramiento de centenares de delegados de la Junta en las provincias ha esperado cuatro meses a que los jefes locales y regionales socialistas comprobasen su grado de adhesión inquebrantable en los congresos del PSOE.

Estas operaciones especulativas se hacen para el futuro, pero también sobre el pasado. Hace unos días la consejera de Fomento Elena Cortés anunció en Málaga que se reanuda la obra del metro, pero no se remata en el Perchel. Los vecinos y comerciantes de la zona protestaron por los 34 meses que llevan estas obras sin fin. Y Cortés respondió que Izquierda Unida no podía responder de lo que se había hecho antes, que ella lleva desde el 7 de mayo. O sea, que ejerce más de militante de IU que de consejera del Gobierno andaluz. Así, nuestros políticos se mueven entre la fidelidad incondicional al jefe y las próximas elecciones. Luces de posición; cortísimas. Deberían prohibirlas.

  • Ignacio Trillo

    La subcultura del coche oficial en los altos cargos de la Junta lo he conocido bien de cerca. A principios de los noventa, Joan Corominas, que ya en pleno siglo XXI fue responsable de la gestión del agua en la Junta, accedió a la Presidencia del IARA de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta. Todas la mañanas llegaba con su vehículo particular al trabajo en la administración autonómica sito en la capital hispalense. Igual hacíamos los otros dos altos cargos de ese organismo. En mi caso, con un Peugeot 205. Y aparcábamos en plena Avenida República Argentina, por lo que teníamos que estar antes de las ocho de la mañana para encontrar sitio. Por entonces -que ni había pisos para altos cargos ni dietas para los que éramos de fuera, encima soportando el fenómeno inflacionario de precios, preExpo de Sevilla- conocí a un Director General de otra Consejería, al igual que yo también con residencia en Málaga. Había puesto como condición para irse a Sevilla, un coche oficial con conductor y dos días a la semana para que lo llevara y trajera de su lugar de residencia para ver la familia. A mí, me resultaba un escándalo. Hoy sería lo lógico.

    Cinco años de aquello, fui nombrado delegado en Málaga de Medio Ambiente de la Junta. Como algo normal, renuncié al vehículo oficial. Las llamadas que me llegaron de la superioridad no se hicieron esperar. Me apercibieron de que algo perverso estaba realizando: dejar mal a mis predecesores y diferenciarme de mis colegas con los que a partir de ese momento debía compartir y coordinar tareas, así que desistí en la renuncia; sólo poner esos medios también a disposición de las necesidades que surgieran en la Delegación que presidí.

    Saludo la nueva etapa que se inicia, pero que no se les olvide que a los conductores funcionarios o laborales de la administración hay que darles el trabajo que merecen por sus conocimientos y experiencias, o se les recicle para otros pormenores, porque sino, lo que ahorramos por un lado lo estaríamos despilfarrando por otro, añadiendo además un daño psicológico colateral a ese colectivo. Ignacio Trillo

  • scéptika

    Quienes sin ser perroflautas ni antisistemas por sistema nos setíamos indignados -y no representados- cuando el 15M era aún una esperanza, nos informamos, tarde sí, sobre la tasa Tobin.

    Que quizás sean dos: la original, que consistía en una “comisión” sobre los movimientos especulativos de divisas, solo de divisas y lo que actualmente entiende la mayoría, como un gravamen sobre las transacciones financieras internacionales. Una especie de impuesto o comisión añadida sobre todo movimiento, bien de compraventa de bonos o de contratos sobre derivados financieros.

    Decía el fallecido profesor que se trataba de “arrojar algunos granos de arena en los engranajes de las finanzas internacionales”.

    Los grandes escualos financieros han conseguido hasta ahora que la jaula tobiniana no baje a las aguas oscuras donde ellos se mueven con toda libertad causando la penuria y la desaparición progresiva de los inocentes pececillos que somos la mayoría. Nos ignoran a pesar de que somos su alimento.

  • scéptika

    La torpeza de los sucesivos gobiernos aznáricos, zapatéticos y rajoyescos nos han metido en el embolique en que estamos. Pero nadie renuncia por ahora a dejar abiertos los chiringuitos que les garantizan una fiel infantería.

    Mientras tanto, el 93% de la superifice de Groenlandia sufre un deshielo desconocido por los siglos de los siglos y cerca de la costa, la mayoría de esas miles de toneladas de agua dulce se pierden en el océano. Alteraciones de la salinidad, olas gigantescas, implicación de las corrientes que afectan a todos los océanos… catástrofes en China y cien sitios más… Pero claro Moodys&co. están más pendientes de los primos, las primas y sobrinos y a ellos qué les importa que mueran unos cientos o millares o millones de habitantes del planetilla. Como de las hambrunas africanas. Si aquí lo que sobra es gente.

    ¿Han visto ustedes reflejados en las televisoras algo de esto?

  • scéptika

    Por cierto, en un rato de espera qué importa dónde, en una de las revistas más vendidas del país se cuenta y leo, cómo el chico de wikileaks denunciaba que un banquero español, aficionado a las corbatas rojas, había hecho el trile con 900M de euracos en Suiza. Para que no sufriera, el anterior -y pésimo- primer ministro español, porque me niego a llamar presidente a nadie, a menos que lo sea de la Tercera, lo indultó. (No olvidemos las tesis de Martin Lutero, precisamente con motivo de las indulgencias).

    Si al editor aún no lo han metido en el trullo será porque será verdad. ¿O no?

    (Con música: “Cuando llegue septiembre/ todo será maravilloso…”)