Un presidente con dedicación exclusiva

Ignacio Martínez | 24 de septiembre de 2012 a las 10:15

La prensa dominical deja sobre mi mesa algunas ideas cruzadas. Ayer en este periódico el expresidente Borbolla en una entrevista de Fede Durán decía muchas cosas sobre la espiral catalana y la ausencia de reacción andaluza. Por ejemplo que la Constitución no se puede reformar si no están de acuerdo Cataluña y Andalucía. Que Andalucía no puede avalar una reforma acometida mediante subterfugios como el pacto fiscal, que va en contra de la igualdad de los ciudadanos en todo el Estado. Que echa en falta una actitud más proactiva tanto del Gobierno andaluz como del PSOE regional. Que desde Andalucía hay que ser protagonistas en el conflicto español actual, porque somos el otro platillo de la balanza. Que hay que hacer propuestas para España; tenemos que decir cómo creemos que podría ser el país, cuál es nuestra opinión como andaluces.

¿Quién tiene que hacerlo? El presidente Griñán debería darse por aludido. Borbolla añade que no ve al Gobierno andaluz a la altura de las circunstancias. Entiende que le falta “un poquito de imaginación, conocimiento y coraje”. Ajeno a esta crítica, Griñán compuso para publicar ayer en El País un artículo muy institucional con el título Un modelo federal para la convivencia. Allí decía que Andalucía tiene el mismo derecho que Cataluña, País Vasco o Galicia a tener identidad y autogobierno propios. Y no hablaba más de Cataluña, ni mencionaba el pacto fiscal o la independencia. Pero, eso sí, utilizaba expresiones tan nobles como etéreas: perfeccionamiento de un Estado federal cooperativo, amplísimo consenso sobre un modelo de organización territorial en el que todos podamos sentirnos cómodos, proyecto compartido, igualdad en la diversidad… Buenas palabras.

Para completar el escenario, en este periódico Juan Manuel Marqués contaba que un anónimo dirigente socialista andaluz se quejaba del silencio de la ejecutiva federal del PSOE sobre la cuestión catalana. “¿Alguien conoce la opinión de Antonio Hernando, responsable de Política Autonómica del PSOE? No”. El interlocutor de mi colega no cree que lo hagan por templar aguas con el PSC, que siempre ha estado a un paso de la escisión. Sino que en Ferraz pueden estar dudando del propio modelo de país y de la contundencia de las razones catalanas. Falta añadir a este argumento malicioso otro bastante evidente: el presidente federal del PSOE es José Antonio Griñán, que utilizó su citado artículo dominical para templar gaitas a base de bien.

En esta coyuntura histórica el presidente andaluz está mediatizado por tener que ejercer la presidencia de su partido, lo que le obliga a contentar muchas sensibilidades ideológicas y territoriales internas. La defensa de los intereses de Andalucía necesitaría de más contundencia y más independencia. Un presidente con dedicación exclusiva.

  • scéptika

    La deriva de la pezoE hacia posturas muy, muy tibias con los nacionalismos independentistas es cada vez mayor. Si el Zapaterato fue bastante nefasto en algunas cosas, este aspecto de los siete llamados años, la que más. Aquello de que ‘lo que diga el parlamnet -no me da la gana usar mayús- va a misa’, aconfesional por supuesto, fue una bajada de pantalones en toda regla.

    Ocurre que en los pretendidos taifas del norte y del nordeste, incluso el del noroeste, que menos taifa es, los psc o y el pse-ee-psoe (¿de verdad hacen falta tantas letras?) juegan la baza del nacionalismo ligth o no se comen un colín. El tripartito catalán con el de Iznájar presidiendo fue de pena. La mismísima pena que daba el bachiller Montilla chamullando en catalino.

    Lo cierto es que antes se hablaba de los dos grandes partidos nacionales y creo que de esa pareja, uno ha desertado. Un café le pago a quien me acierte a decir cuál.