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España es un Estado policial

Ignacio Martínez | 30 de septiembre de 2012 a las 13:18

No sé si se acuerdan, pero María Dolores de Cospedal nos anunció un verano desde Marbella, blusa blanca sobre fondo de flores, arena y mar, que España era un Estado policial. ¿Una barbaridad? Arenas lo repitió unos días después. Y la propia Cospedal insistió en el argumento pasado un año, en septiembre de 2010. Era el incómodo asunto de la Gürtel, aquel caso de corrupción en territorio PP, que cuando empezó fue tachado por los populares de un complot del Estado y que se acabó llevando por delante a un presidente autonómico, el tesorero nacional del partido, consejeros regionales, alcaldes y concejales. La actuación de fiscalía y policía judicial era una persecución, se filtraban datos a la prensa, se producían escuchas ilegales. Eso decía Cospedal, perpleja e irritada.
Me viene a la memoria esa frase al contemplar la foto de diez policías rodeando a un joven en la manifestación del martes, al que parece que quieran desatornillarle la cabeza desde el cuello. La actuación contra la manifestación del 25S, con un agente por cada cuatro manifestantes, es un caso típico de exceso de celo.

La misma persona que se quejaba en Marbella del acoso policial a sus inocentes compañeros de partido, en vísperas de la manifestación de esta semana comparó a los organizadores con los golpistas que entraron a tiro limpio en el Congreso el 23 de febrero de 1981. Y ante semejante amenaza contra la libertad y la democracia, ante un crimen de Estado, se intenta acusar a los detenidos el  25S de delito contra las instituciones. Quienes estamos en contra del asalto a los supermercados, nos oponemos aun más a cualquier intento de toma del Congreso. Pocas bromas se deberían planear sobre esto. Pero el error inicial se corrigió y el martes estábamos ante una manifestación de protesta.
En la Cuatro hemos visto a policías encapuchados, sin identificar, esposando a participantes en la protesta rodeados de uniformados. Eso es ilegal. Y el secretario general del Sindicato Unificado de Policía lo reconoció en Twitter: “Apoyamos que no lleven [identificaciones] ante organizaciones violentas. Leña y punto”. Humm, tiene un tufo a Estado policial. Un camarero, votante del PP, impidió aquella noche la entrada de la policía en su cafetería del Paseo del Prado. Leo que le han hecho una inspección de Sanidad y otra de Hacienda. No puede ser. No sé si sería legal, pero suena a represalia bananera, más propia de Hugo Chávez que de un Estado democrático europeo.

Un servidor se resiste a darle la razón a Cospedal. España no puede ser un Estado policial. Pero ahora otras personas lo dicen perplejas e irritadas, con mucho más motivo que la jefa del PP en 2009.

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  • Fernando

    Excelente análisis. Claro que los interesados, como quien oye llover. Item más: medallas a los polis

  • scéptika

    Parece que la alta velocidad de hoy se inclina algo hacia babor. Al menos es mi perspectiva. Con lo fácil que es hoy día tomar imágenes, nadie parece haberse preocupado demasiado de quienes patearon con saña al madero que rueda varias veces como un pelele. Tampoco se preocupan, ¿o sí? de grabar y recoger la denuncia de uno que pasaba por allí. Y de que a los maderos feroces se les dé a probar algo de su propia medicina.

    El sindicatero barre pro domo sua como es natural. Pero, admitiendo que la madera se pasó seis pueblos y dos gasolineras, hay que tener en cuenta que quienes fallan en el fragor de la batalla campal son los ‘mandos intermedios’. No sé, ni me interesa, cómo se organiza una carga policial. ¿Pero solo hay un jefe? ¿No hay mandos intermedios que se responsabilicen de seis o diez, o los que sean, efectivos? ¿Todos a una como en Fuente Abejuna (Fons Mellaria)?

    Lo de la represalia, de sanidad y/o hacienda -supongo que Ignacio ha afinado en sus fuentes- es una marranada. Pero si es uno de tantos bulos como aparecen en los digitales, estaría muy feo que se recogiera aquí. Con todo respeto.