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Marca España

Ignacio Martínez | 7 de octubre de 2012 a las 19:16

Los obispos nacionales piensan que España es un bien moral que debe preservarse. A primera vista podría ser un distintivos de la marca España. Pero no. En una declaración institucional publicada esta semana sobre la crisis, la Conferencia Episcopal ha añadido su inquietud por las tensiones independentistas destapadas en Cataluña. Este cronista cree que la unidad de España es un bien sentimental, histórico, cultural, político y hasta económico, pero nunca habría pensado que también era un patrimonio religioso. Asunto que recuerda aquellos tiempos imperiales en los que la patria era la reserva espiritual de Occidente. A los purpurados no les gusta el independentismo de Mas. ¿A todos? No, de 21 obispos cuatro se abstuvieron: los cuatro catalanes.
Si les sorprende esta brecha en la monolítica Iglesia de monseñor Rouco, más les sorprenderá que en el PP de la señora Cospedal haya un pequeño motín contra la medida de retirar el sueldo a los diputados de Castilla-La Mancha. Los hay que viven a 400 kilómetros de Toledo. Con lo que difícilmente pueden ganarse la vida y además ocuparse de los asuntos públicos a la capital castellano manchega. Salvo que se sea rentista o rico heredero, como la gente que se dedicaba a estos menesteres en el Antiguo Régimen. La jefa del PP no sólo ha recibido críticas de la oposición, sino también de sus filas. Desde Baleares, Galicia y Extremadura. El presidente Monago ha sido muy claro: con medidas así se da la impresión de que los políticos no hacen nada y sobran.
El retrato español no termina aquí. ¿Se acuerdan cuando en vísperas de las elecciones andaluzas el PSOE cambió la ley electoral para hacer incompatible ser diputado autonómico y alcalde? ¿Se acuerdan de lo malos que eran los del PP por poner de candidatos a los Zoido, Oña, Rojas y compañía? Pues lean los números uno que estudian los socialistas catalanes para las elecciones de noviembre: por Barcelona, Pere Navarro, alcalde de Tarrasa; por Lérida, el alcalde de la capital Ángel Ros; por Tarragona, el alcalde de la ciudad Josep Fèlix Ballesteros, y por Gerona hay dudas pero suena fuerte Feli Fernández, alcalde de Palafrugell. Coherencia por doquier. Marca España.

  • scéptika

    ¿No son muchas cuerdas para un violín? ¿Demasiados asuntos para un solo artículo?
    Me quedo con el primero. La única relación que tengo con la iglesia católica es que fui bautizado y confirmado. Con veinte años -y ya ha llovido- era incapaz de rezar el credo, pues no creía, valga la redundancia, en el noventa y pico por ciento de lo que ahí se dice.
    Aclarado esto, tengo que manifestar que disiento de la frase la monolítica Iglesia de monseñor Rouco. No simplifique, Ignacio. Hay varias -decir muchas sería exagerar- líneas en esa iglesia que poco tienen que ver con Rouco. Este señor no ha sido elegido por los fieles, solo por los pastores.

    Acompaño semanalmente a misa a una persona muy allegada. Podía esperarla en la puerta, pero no. Observo -¿recuerda “Los comulgantes” de Ingmar Bergman?- cómo en una sola parroquia de pueblo los que acuden a cumplir el precepto dominical son variopintos. ¿Cómo trasladar esa variedad a los millones de personas que asisten en España a sus iglesias?
    Probablemente España, su unidad, no sea un bien moral. Pero quienes no solo lo niegan, sino que se manifiestan en contra, parecen no tener en cuenta que hay unas leyes que, mientras no se cambien, son el referente a cumplir. Sean obispos o hinchas futboleros.