Poder blando

Ignacio Martínez | 8 de octubre de 2012 a las 19:07

El prestigioso semanario The Economist dedica un artículo esta semana al presidente del Gobierno español. Considera a Rajoy misterioso y ambiguo. No se refiere sólo al asunto del rescate, con el que ha surfeado el presidente en las últimas semanas. Un eslalon en el que mira de reojo a Alemania. El asunto está hecho, pero en Berlín quieren un paquete conjunto con todos los países necesitados de financiación. Ese paquete berlinés incluye las nuevas necesidades de rescatados como portugueses y griegos, algún menesteroso menor, como chipriotas o eslovenos, y los dos grandes en precario, italianos y españoles.

Las condiciones se empiezan a conocer y no suenan bonitas. Pagarán el pato jubilaciones y pensiones, con lo que Rajoy puede conseguir la indignación de los mayores con su política. ¿Qué política? The Economist se pregunta si el presidente español tiene un plan. Si lo tiene, se desconoce. Surfea, pero se le nota a leguas su falta de liderazgo. Qué mala suerte la de este país; en el peor momento, los dos peores líderes de la joven democracia española, uno detrás del otro, haciendo gala de su escasa destreza en el manejo del timón. Perfectos ejemplos de poder blando. Debo este título al anterior inquilino de La Moncloa, que escribió una alusión al respecto hace unos días en un artículo escolar sobre Obama. Escolar, aunque no habría conseguido jamás un premio del concurso de Coca Cola.

La idílica redacción de Zapatero sobre Obama además de liviana, era torpe. Por ejemplo, atribuye a los padres fundadores norteamericanos buena parte del ideario de Montesquieu. Y se adentra en una justificación en la que más bien parece hablar de sí mismo: “Se ha dicho que ha transitado desde las grandes palabras a la dura realidad. Pero nadie cuestiona que sus profundas convicciones democráticas han proporcionado la extensión de las libertades individuales, al reconocer los derechos de los homosexuales o proponer un amplio proceso de regularización de inmigrantes”. La lectura de este párrafo nos acerca emotivamente a aquella sublime frase de la dirigente junior Leire Pajín sobre el aconteciendo planetario.

Sea cual sea el resultado de las elecciones americanas, Zapatero coloca a Obama en la historia: “Su huella se proyectará durante mucho tiempo, sus ideales democráticos son los que a la larga permanecerán”. Da la impresión que querer decirnos algo sobre sí mismo, ahora que ha desaparecido por completo del mapa emocional de los españoles.

El encadenamiento de estas dos presidencias seguidas ha sido fatal para este país. Zapatero rechaza que Obama ejerza un poder blando. A un servidor le parece que esa es justamente la senda que él recorrió y por la que sigue su sucesor. Más que blando, sin norte.

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