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El cheque europeo andaluz puede mermar en 10.000 millones

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:13

Hay un maratón de cumbres europeas en los dos próximos meses. En ellas se juegan las ayudas para Andalucía hasta  2020. La región va a perder entre un tercio y dos tercios de los 14.700 millones de euros de fondos estructurales que recibe entre 2007 y 2013. Y un pedazo difícil de evaluar de los 11.000 millones de ayudas directas a la agricultura. No es descabellado pensar que de los 25.000 millones largos de cheque europeo en estos siete años Andalucía pueda perder hasta 10.000 millones en los siguientes siete.
La primera cumbre se celebra esta semana, para pasar a limpio los acuerdos de junio sobre la unión bancaria, cuya interpretación es un guirigay. En la segunda, 22 y 23 de noviembre, los jefes de Estado y de Gobierno discutirán por vez primera el presupuesto comunitario desde enero de 2014 a diciembre de 2020: un  billón de euros. No habrá acuerdo sobre montante y reparto, pero se marcará tendencia. Y la tercera será la cumbre ordinaria, el 13 y 14 de diciembre. Pronóstico: es fácil que termine el año sin perspectivas financieras.
Sobre el presupuesto y la cantidad que le tocará al desarrollo regional se ha hablado estos días en Bruselas en los Open Days, la Semana Europea de Regiones y Ciudades, en la que han participado 6.000 representantes de administraciones públicas locales, regionales, nacionales y europeas, consultoras, empresas, bancos, sociedad civil y medios de comunicación, entre ellos el Grupo Joly, editor de este diario. La primera preocupación en este campo es la directriz presupuestaria. En el actualidad el presupuesto de la Unión Europea  está en torno a los 140.000 millones de euros.
En la apertura de los Open Days, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz recordó que el presupuesto plurianual de 1993 a 1999 fue el 1,18% del PIB europeo y que a partir del 2000 se redujo al 1,08%. Y se lamentó de la tendencia a la baja del Consejo Europeo, en donde nueve países pretenden situarlo en el 0,9%. Este socialdemócrata alemán defiende lo contrario, aumentar la guideline presupuestaria: “Hay 25 millones y medio de parados en Europa y si se redujera el presupuesto en 100.000 millones como pretenden algunos o en 200.000 como quiere un país [el Reino Unido], habría menos empleo, menos becas Erasmus, menos desarrollo regional. Se pide hacer más cosas con menos dinero y  quitarlo de la política de cohesión”.
A una eventual disminución del montante global y de la partida de cohesión, Andalucía tiene que añadir un tercer bocado a su actual cheque de fondos estructurales para desarrollo regional, formación y desarrollo rural y pesquero, que supone unos 2.000 millones de euros anuales: deja de ser región de convergencia [objetivo 1], y pasa a ser de transición: las que están entre el 75 y el 90% de la media comunitaria de PIB per cápita. Si se toma como referencia los años 2008, 2009 y 2010, por encima del 90% está la mitad norte de España. Por primera vez, el mapa está partido en dos: norte y sur.
La Comisión propuso reducir las ayudas a las regiones que pasan de convergencia a transición en un tercio, pero la presidencia chipriota en sus conclusiones baja la media de los siete años en dos tercios. Se confía en que la presidencia irlandesa resuelva este dossier en primavera. En su nuevo estatus, Andalucía no sólo perderá fondos, también descenderá del 80 al 60% la financiación comunitaria máxima para los proyectos del Feder, para los que la región ha recibido 23.000 millones de 1986 a 2013, que ha invertido básicamente en infraestructuras.
El vicepresidente de la Comisión encargado de la Competencia, Joaquín Almunia, explicó en los Open Days que en adelante será muy restrictivo con las ayudas de Estado en las regiones que estén por encima del 75% de la media de PIB de la UE, especialmente para grandes compañías. “No vamos a aprobar beneficios extraordinarios para empresas que de todas maneras invertirían en una región. La mayor parte de las inversiones se explican por la mano de obra especializada, el nivel de impuestos, la calidad de las infraestructuras y una legislación favorable para los negocios”.
Otra novedad en el nuevo periodo será que se multiplique el porcentaje de fondos estructurales que no serán subvenciones sino préstamos. El comisario de Política Regional Johannes Hahn explicó que en el paquete 2007-2013, de los 350.000 millones de euros para ayudas estructurales unos 10.000 fueron créditos reembolsables. “La cifra puede crecer hasta 25.000 o 40.000 millones en el próximo periodo”. Hahn concretó que las infraestructuras no serán la prioridad de estos fondos hasta 2020, sino  la concentración temática y la especialización inteligente. Cada región tiene que buscar su propio camino y apostar por unas pocas cosas concretas. Se dedicará un 80% de las subvenciones a la innovación, el aumento de competitividad con formación, las tecnologías de la información y la comunicación y la eficiencia energética.

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