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Irlanda mejora, Portugal parado y Grecia a la deriva

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:44

La impresión en las oficinas de vigilancia es que poco a poco se mete la mano en la bañera y se ve que la temperatura del agua en Irlanda mejora. Tiene menores tipos de interés que España o Italia. Sus problemas eran el financiero y el inmobiliario. Pero tiene una economía muy distinta a la de los otros países intervenidos: abierta, flexible y con gran proyección exterior en sectores punta como telecomunicaciones, servicios o tecnologías de la información. Es además el único país de habla inglesa en la zona euro y tiene una fiscalidad exageradamente benigna con las empresas extranjeras. Los problemas de Portugal son de otra índole, con una caída crónica de la productividad en los últimas décadas y un sector público bastante sobre sobredimensionado, que no tiene un papel positivo en su economía nacional y asfixia a la competencia en varios sectores. El problema del déficit no es tan agudo como en España. Su problema es la competitividad de su economía. Su coyuntura tiene luces y sombras. Lo más positivo es que suben las exportaciones y lo más negativo es que el consumo ha caído demasiado. Hay una cierta sensación en Bruselas de que la receta de los recortes ha sido más dura de lo debido y se le ha dado una prórroga de un año a su plan de ajuste y déficit casi sin pedirlo. En el Ecofín de esta semana Alemania y Finlandia estuvieron de acuerdo y nadie puso objeción alguna. El rescate tuvo un amplio apoyo político del Gobierno, la oposición y el principal sindicato, aunque ahora se hayan desatado tensiones y se haya complicado la situación en el Parlamento. Lo peor es la quiebra de los ingresos por la caída del consumo interno y el paro, que supone un problema social creciente. Grecia es el epicentro de la crisis. Reúne todos los problemas: estadísticas oficiales falsas, fraude fiscal generalizado, una deuda del 160% del PIB, no quedan capitales que evadir, un sector público hipertrofiado y un sistema de ajuste de salarios ajeno a la productividad. Se han creado nuevas agencias estadística y tributaria con ayuda exterior de la UE y países miembros. Es como si se estuviese creando un Estado de nueva planta, reformando desde el control de fronteras hasta la sanidad. Se piensa que no saldrá del marasmo antes de 10 o 15 años.

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  • Tomás

    Hola Ignacio. Sólo me gustaría recordar que en Irlanda el pueblo, en referendum, votó sí al rescate, es decir, al plan de ajuste de la troika y a los recortes. El Gobierno gestionó bien la negociación, con líneas rojas como la fiscalidad a las empresas extranjeras: recórtame, vale, pero no me quites la única oportunidad que tengo de crecer. Y ahora están saliendo, por no plegarse del todo a sus acreedores y porque una vez votado todos han ido a una. Es un ejemplo para España, pero, sobre todo, lo es para Andalucía. Los irlandeses son muy parecidos a los andaluces: gente alegre, acostumbrada históricamente a la miseria y que está dispuesta a matarse a trabajar por no demasiado, con la esperanza de un futuro mejor.

  • Jotaeme

    Buen análisis, Tomás. ¿Pero los políticos son diferentes, no?