Lo peor está por llegar

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2012 a las 10:33

Ha dicho el presidente del Gobierno andaluz que lo peor está por venir y ha tenido algunas críticas. No veo por qué. No está nada desencaminado. He tenido ocasión de oír en Cádiz el miércoles a Carlos Solchaga la misma frase en el Foro Eurolatinoamericano de Comunicación. Dijo el ex ministro, por cierto, que esto va para largo, para muchos años, sin precisar. Entiéndase esto por una larga época de poco crecimiento, mucho desempleo y gran tensión.
Felipe González sostuvo una tesis parecida en el mismo Foro, con más precisión en el calendario. La idea era que los países occidentales van a emplear los próximos 25 años para pagar sus excesos de los últimos 25. Y que los países emergentes van a emplear sus ahorros de los últimos 25 años en comprar el excedente de los endeudados países occidentales. Los lectores de los nueve periódicos del Grupo Joly ya conocen el diagnóstico de los economistas que escriben en estas páginas, en su último balance colectivo: el conjunto de este país debe 3,65 billones de euros, sobre todo de deuda privada. Y estaremos bien cuando debamos un billón, que es ahora el PIB anual. O sea, décadas.
Antes se respirará. Solchaga está convencido de que Alemania cuando crea que tiene una red de seguridad suficiente, con equilibrios fiscales en los peores alumnos de la clase y un sistema de aprobación previa de los presupuestos nacionales, acabará permitiendo un mecanismo de abaratamiento de la deuda de sus socios, incluida la creación de los ahora denostados eurobonos. Pero no será pronto. Entre tanto, se pueden hacer muchas cosas. Alguna sería un verdadero test democrático. Por ejemplo, subir los impuestos a los verdaderamente ricos. Cosa que no ha hecho nadie en el mundo en los últimos 30 años, según afirmación del ex ministro de Economía y Hacienda.
Pero no. Aquí seguimos exprimiendo a las clases medias sin pudor. No importa que a una familia de banqueros la cojan con un paquete de miles de millones de euros distraído en Suiza. Liquidan los últimos años y pelillos a la mar. Ahora confiamos mucho en las posibilidades de inversión en España de los países latinoamericanos. Bienvenidos sean. El acontecimiento cumpliría con la regla esbozada por el ex presidente González para el próximo cuarto de siglo. Eso sí, Latinoamérica precisamente es el espacio del mundo donde más diferencias de renta hay entre los más ricos y los más pobres. Un 65% más que en los países avanzados, un 36% más que en el Sudeste asiático e incluso un 18% más que en África.

Sería un consuelo tras una época tan mala, pensar que en el futuro las grandes fortunas también pagarán como deben y se recortará la brecha abismal de riqueza. En España, en Latinoamérica y en todo el mundo. Entonces Griñán podría decir eso que le queda tan mono a Obama de que lo mejor está por llegar.

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