Primer año de Gobierno, la gran decepción

Ignacio Martínez | 20 de noviembre de 2012 a las 12:22

Hoy hace un año que Mariano Rajoy recibió el encargo de los españoles de formar un Gobierno de mayoría. Mayoría que más que absoluta ha resultado aplastante. Y un Gobierno, por cierto, que hasta la presente no ha hecho honor a su promesa de sacar al país de la crisis en un plis plas. Como ha contado la diputada canaria Ana Oramas, el ministro andaluz y diputado por Sevilla Cristóbal Montoro cuando estaba en la oposición iba por ahí chafardeando de que esto era pan comido. “¡Dejen que España se hunda, ya la levantará el PP!”.

Después nos metemos con Zapatero y la tontería de la Champions de la economía mundial, pero este Cristóbal tremendista cuando estaba en la oposición o el de la risita sardónica ahora que está en el poder no desentonan nada; están a la altura del leonés. La risa de Montoro ha provocado no poco disgusto a la parroquia nacional. Semejante actitud, tan altanera, recuerda al poema de Benedetti: “Vi en pleno gozo y en plena euforia y en plena risa su rostro simple; seré curioso, señor ministro ¿de qué se ríe?”.

La prueba es que en la última encuesta de popularidad de los ministros del Gobierno, publicada hace dos semanas, Montoro era el tercero por la cola, seguido de cerca por la también andaluza Báñez y por José Ignacio Wert como farolillo rojo. Menos mal para la autoestima regional que el otro ministro con divisa andaluza, Miguel Arias Cañete, ocupa el segundo lugar de la clasificación general, tras Gallardón. Pero el año de Gobierno no ha sido una pasarela de la moda, precisamente: todos los ministros suspenden y su presidente tiene una nota ridícula de 2,78 sobre 10.

Esto es lo que hay. No se ha cumplido casi nada del programa electoral. Ha aumentado espectacularmente el paro, que va camino de superar la barrera de los seis millones de personas. Se ha abaratado el despido y las grandes empresas se apuntan con entusiasmo a la tarea: Telefónica quiere echar a más de 7.000, Iberia tiene en su lista a 4.500. El Estado no se queda atrás y pretende despedir a 1.500 trabajadores de Aena, incluidos 16 a 18 de los 28 del aeropuerto de Córdoba. También aumenta la deuda pública y su precio. Suben los impuestos y se reducen las prestaciones de sanidad, educación y servicios sociales. Y después están las ocurrencias: en la última, el Gobierno parece dispuesto a dar la residencia a los inmigrantes que puedan comprarse un piso de 160.000 euros. Que adquirirán quiénes tengan hipoteca. Total, que serán los bancos los que den indirectamente los permisos de residencia.

El Gobierno piensa que el tren no ha descarrilado, porque el BCE, la Comisión y el FMI no han intervenido la economía nacional. Pero el primer año de Rajoy ha sido la gran decepción, para propios y extraños

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