El 18 de julio y las guerras púnicas

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2012 a las 10:38

El miércoles el Gobierno ha perdido la virginidad. Hasta ahora estaba tomando tierra; haciendo pruebas, que llamaba reformas y eran recortes sin mucha meditación, que sólo producían la reacción contraria de los afectados. Eso ha cambiado desde el recorte universal anunciado por Rajoy en el Congreso. Cada uno puede comprobar en su entorno cómo votantes asiduos del PP empiezan a referirse a los suyos con desprecio o resentimiento. Y una de las consecuencias de la pérdida de inocencia del Gabinete es que ya resulta chocante la muletilla de la herencia recibida. Se la oigo a Cospedal, que añade que sabe que hay a quien le molesta, pero esa es en esencia la raíz del problema. Una falta de modestia como otra cualquiera.
Herencias recibidas hay muchas y antiguas. Un amigo empresario me contó que de niño en su pueblo jugaban a romanos contra cartagineses. A veces parece que aquí contemplamos los ciudadanos el bonito juego infantil de socialistas contra populares. En todo caso la principal herencia recibida por este Gobierno es que el anterior no sabía dónde estaba ni a dónde iba. Y este Gabinete se ha agarrado con tanta fuerza a ese legado que ahora tenemos un Gobierno que no sabe dónde está ni a dónde va. Es decir, que estamos donde estábamos. Las elecciones, el cambio de mayoría, las nuevas incorporaciones el Ejecutivo no han servido absolutamente para nada.

Incluso han aparecido en escena personajes cuya presencia produce intranquilidad. Ignoro cuáles son los méritos académicos e intelectuales de Fátima Báñez, no conozco su hoja de servicios al PP, que pueden ser muy brillantes. Pero es un hecho palmario que no la ha llamado Dios por el camino de la elocuencia; es una nulidad en materia de comunicación. Será por la herencia recibida de Pajín o Aído, pero la tuvimos el fin de semana en la televisión como ministra de jornada, sembrando desasosiego. Y lo de Montoro es sorprendente. En su primera encarnación como ministro, en el Gobierno de Aznar bajo la tutela de Rato, fue un hombre discreto y eficaz. Ahora, en plena tormenta, la sonrisa nerviosa con la que acompaña los anuncios de recortes le dan un aire entre frívolo e insolente.

Por cierto que la famosa frase de Montoro a la diputada canaria Oramas, “deja que se hunda España, que ya la levantará el PP” también es herencia recibida. Como también lo son Gürtel y la bancarrota de la banca valenciana. O la de Bankia. Desde luego, cabe hacer reproches a Zapatero y a su gestión, pero eso no resuelve nada. Esencialmente deberíamos dejar de jugar a las guerras púnicas. No puede ser que el principal objetivo del PP sea que el PSOE, como Cartago, deba ser destruido. Y al revés, que los socialistas piensen lo mismo de los populares. Sin abandonar el sambenito de las herencias recibidas no saldremos de la crisis. No está mal recordarlo un 18 de julio.

Y ahora, las pensiones

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2012 a las 16:10

En la vorágine provocada por las medidas que anunció el presidente Rajoy el miércoles, ha pasado de puntillas una que no ha salido en el BOE: quiere el Gobierno rebajar dos puntos las cotizaciones sociales de los trabajadores, uno este año y otro el próximo. Esta noticia, que comentaba el profesor Jesús Cruz Villalón en El País el sábado, tiene dos lados buenos y uno inquietante. Los buenos son el procedimiento y la consecuencia inmediata. Por fin una reforma que se envía al Congreso para su discusión, en el marco del Pacto de Toledo, y posterior elaboración de una norma. Así se tendría que haber hecho con todo. Y el efecto inmediato es el abaratamiento de los costes laborales, en torno a un seis por ciento.

El riesgo es que estamos ante una medida que no es un recorte en los gastos, sino en los ingresos del Estado. Un punto de rebaja en las cotizaciones se calcula en 3.200 millones. Dos, son casi 6.500. La propuesta, comentada de viva voz por Rajoy y Montoro, llega acompañada de la eliminación de muchas de las bonificaciones actuales a la contratación. Es difícil que una cifra se compense con la otra. No hay datos. Pero lo que es incontestable es que una reducción tan drástica en las contribuciones hace el actual sistema de financiación de la Seguridad Social inviable. Lo que significa que el Congreso tendrá que encontrar nuevas vías de ingresos para pagar las pensiones, que pueden ser las que el socialdemócrata Schröder impuso en Alemania a principios de los 2000, a través del IVA.

La UE lo que le pide a España no es que abarate las pensiones. Pero ese es justamente el peligro que planea sobre todo cambio de sistema. Lo que sí le reclaman al Gobierno es que acelere la implantación de los 67 años como fecha de jubilación, que se iba a poner en marcha de manera suave a partir del año próximo, para que estuviese plenamente vigente en 2027. También estaba previsto un proceso lento en el cálculo de la pensión desde lo cotizado en los últimos 15 años a los 25. Ahora se plantea que sea toda la vida laboral.

Estas medidas no son necesariamente malas. Pero hay que saberlas con tiempo, para poder adaptar a la legalidad las carreras. De hecho, los ingresos en la Seguridad Social aumentaron sensiblemente cuando en los primeros 80 el Gobierno de Felipe González pasó de dos a 15 los años para calcular la pensión. Hasta entonces mucha gente cotizaba poco hasta los dos últimos años. Por cierto, aquella reforma le costó a González la ruptura con la UGT de Nicolás Redondo.

Total, que ahora las reformas llegan a las pensiones, que suponen más de 100.000 millones de euros al año. Y es un asunto delicado desde el punto de vista electoral: son casi seis millones de votos en todo el país. Afortunadamente el Gobierno aplica aquí un acertado procedimiento, la discusión parlamentaria. Pero vienen curvas.

¡Vivan las caenas!

Ignacio Martínez | 15 de julio de 2012 a las 10:24

Mucha gente se ha quedado atónita por el entusiasmo con el que la bancada del PP aplaudía y jaleaba cada anuncio de recortes en el subsidio de paro, sueldos de funcionarios o pensiones que hizo el presidente del Gobierno el miércoles. La sorpresa invade al propio Partido Popular; tanto que si volviera a producirse el pleno actuaría de forma más comedida. Una cosa es apoyar a Rajoy porque está pasando un mal rato en su particular camino a Damasco, caído del caballo boca arriba, como San Pablo en el cuadro de Caravaggio; desdiciéndose de todas y cada una de sus promesas electorales. Y otra muy distinta es esa pasión desmedida.

¡Vivan las caenas!, parecían querer decir quienes no padecerán los recortes. Capítulo aparte merece el comportamiento de la diputada Fabra. Si se repasa el vídeo, es difícil concluir que su frase “¡que se jodan!” está dedicada a los socialistas allí presentes. Las diputaciones que el Gobierno quiere reforzar tienen otros daños colaterales: incuban dinastías como las de los Baltar o los Fabra.

Hay un claro déficit democrático, y el fin de semana político andaluz ha sido un ejemplo. Los populares han elegido presidente en un plácido congreso en Granada, sin una sola voz discordante. Los dirigentes del PP en la periferia regional no están entusiasmados con el designado, pero nadie se atreve a discrepar. En Sevilla la candidata a la secretaría provincial del PSOE se permitió decir que el Partido Popular elige a sus direcciones en una barra de bar.

Puede ser, pero en el PSOE los congresos se ganan en las instituciones en vez de en la hostelería. El método es variado. El secretario de Málaga llama a una delegada de los críticos a la que se le termina un contrato en una empresa pública de la Junta y la interesada le firma a su propio jefe un aval para la candidatura oficial robado así a los adversarios. Un consejero llama a su delegada en Córdoba con el mismo fin y resultado. Un presidente de diputación, no muy distinto de Fabra o Baltar, pone firmes a los alcaldes y sus huestes aireando las ayudas públicas. Y el personal, gritando para sus adentros ¡vivan las caenas, que hay que comer! Desde luego, la democracia no pasa por buenos momentos. Desde la raíz.

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Queridos hombres de negro

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2012 a las 11:29

Ya están aquí. Los hombres de negro que el irrepetible ministro de Hacienda decía muy ufano que no vendrían nunca, han llegado. Y no van a dejarnos en paz. En su discurso del miércoles Rajoy admitió que no tenía más remedio que hacer los recortes. Que lo obligaban. Tenemos al nuevo presidente en la misma situación que Zapatero en mayo de 2010: en el puente de mando, perfectamente uniformado con sus galones de primer ministro y con un walkie talkie al oído pendiente de las órdenes que le dicta el directorio europeo. Esta orfandad en el liderazgo del país es percibida de manera nítida por el público en general. Los tres años largos de mandato que le quedan a Rajoy, con su flamante mayoría absoluta, se le van a hacer muy largos.
Y, entre tanto, podemos dirigirnos directamente a los hombres de negro sin intermediarios. Por si ellos se orientan mejor en el laberinto español. Tampoco es muy difícil, el anterior Gobierno negó que viniese una crisis gigantesca, adujo que estábamos en una desaceleración pasajera, se resistió a tomar medidas y finalmente fue obligado a desdecirse de todos sus postulados. Y el actual no ha hecho más que lo mismo. Una reforma fiscal, una reforma  financiera, un recorte a los salarios de los funcionarios, una reforma laboral, otra reforma financiera, otra reforma fiscal, ajustes a pensiones y desempleo, otra bajada a los sueldos de los funcionarios… El walkie talkie echa humo. Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea, al aparato.
Lo peor de todo es el procedimiento. En vez de debatir el conjunto de las reformas en Las Cortes, intentar pactar una estrategia y cortar de una sola vez por lo sano, nuestros gobernantes, socialistas y populares, aplican el método de la tortura china: primero cortan la primera falange, después la segunda falange y la tercera más tarde, para seguir por la muñeca y el brazo por debajo del codo… Se corta a tontas y a locas, sin ton ni son. Necesitamos alguien con más criterio.
Queridos hombres de negro: No se fíen del ministro de Hacienda. Tiene raptos de frivolidad impropios de un hombre de Estado. No le importaba que España se hundiera en época de Zapatero, porque la llegada al poder del PP la levantaría. Magia no se produjo. Y luego tiene sus manías. Aquí tenemos una antigua administración territorial del primer tercio del siglo XIX, superada y solapada por las comunidades autónomas que está empeñado en reforzar, en vez de liquidarla. Las diputaciones cuestan 22.000 millones de euros al año. Empiecen por ahí. También nos gastamos 3.000 millones en televisiones públicas locales y regionales, mayormente dedicadas a la propaganda de los gobiernos respectivos. Y hay decenas de miles de funcionarios en los servicios del suelo y urbanismo de autonomías y ayuntamientos, de cuando fabricábamos 750.000 viviendas al año en España. A ver si afinan ustedes un poco y salvamos sanidad, educación y dependencia. De algo debería servir que España esté intervenida.

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Dedazos

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2012 a las 12:29

Hay dedazos y dedazos. El de Mourinho a Vilanova tras perder el Real Madrid la final de la Supercopa el año pasado fue una agresión cobarde, perdonada ayer de forma vergonzosa por Ángel María Villar para celebrar su enésima reelección como presidente de la Federación Española de Fútbol. Esa acción tan reprobable es el dedazo más famoso de la reciente historia de España, pero no el único.

En política el mismo término tiene una connotación peyorativa, que roza el nepotismo. Tiene su origen en México, donde se emplea para indicar que un gobernante, funcionario o incluso un candidato a presidente de la República es elegido por la voluntad de una sola persona, que lo señala con su dedo índice, sin tener en cuenta la opinión de los ciudadanos, ni de su partido, ni respetar norma de concurrencia alguna.

Oigo a algún/a propagandista del PSOE atribuírselo, con razón, a la designación de Juan Ignacio Zoido como presidente regional del PP. Advenimiento que tendrá lugar en Granada el próximo fin de semana. También leo unas declaraciones del flamante número dos de los socialistas andaluces en las que dice que el suyo no es partido de dedazos. Y en esto ya no estoy de acuerdo. Cuando Chaves se marchó al Gobierno de la nación como vicepresidente en abril de 2009, designó sucesor a Griñán. Eso fue un dedazo como la Torre de Cajasol, como el que le ha pegado Arenas a Zoido. Por cierto, en el comité director del 14 de abril de 2009, la tropa socialista acató con disciplina militar el deseo de su líder Chaves y aprobó a mano alzada por unanimidad el dedazo a Griñán.

Es verdad que en el PSOE de vez en cuando hay espacios de libertad y confrontación que resultan estimulantes y atractivos para la opinión pública. Son acontecimientos que no se dan en el PP y que en el caso de los socialistas se suelen producir durante su estancia en la oposición: las primarias de Almunia contra Borrell, la elección de Zapatero como secretario general con cuatro candidatos, o la de Rubalcaba en duro enfrentamiento con Chacón. Pero Griñán no es precisamente un buen ejemplo para dejar en evidencia a Zoido. Estos dos dedazos, menos agresivos que el de Mourinho, están cortados por el mismo patrón.

Ahora queda por ver cómo queda en el futuro la relación entre Arenas y el nuevo jefe del PP andaluz. Estas cosas no suelen terminar bien. Griñán, de hecho, una vez que hubo heredado el Gobierno y el partido rompió con su mentor. Zoido está cambiando muchas cosas; falta saber si su historia tiene un final más feliz. Aunque feliz el que tiene que estar es Mourinho: hace el gamberro y se va de rositas. Los dedazos pueden ser rentables o no. Hay resultados para todos los gustos, con el autor o su protegido desairados, con el agresor o su víctima satisfechos. Hay dedazos y dedazos.

Impuestos: menos zanahoria y más palo

Ignacio Martínez | 9 de julio de 2012 a las 14:17

El Gobierno tiene tal dificultad en aflorar los 25.000 millones de dinero negro que pretendía con sus premios fiscales a los defraudadores, que casi está dispuesto a no cobrar impuestos por ellos. Malo. Rajoy tiene una mayoría muy amplia en el Congreso. Absoluta. Pero eso no le garantiza una infinita sabiduría: sus decisiones no son infalibles. Y se está demostrando que no es buena la idea de gastar tanta zanahoria con delincuentes de la peor ralea.

De la peor ralea: por muy buena que sea su casta, por muy almidonados que lleven los cuellos blancos, por excelente que sea la reputación de su linaje, los defraudadores fiscales son lo peor. Tienen fortunas en Suiza, las islas del Canal, Luxemburgo, Liechtenstein o en los dobles fondos de las tarimas de sus mansiones, pero no quieren compartir ni un euro. Y sus abogados o consiglieri le han comunicado a Hacienda que no están dispuestos a pagar el 10% de lo defraudado. Es un regalo, con el compromiso de no mirar de dónde viene. Pero lo consideran muy caro, los tíos.

Estos expertos sugieren que sus clientes paguen sólo el 10% de lo que hayan rentado esos capitales durante tres años. Con lo que abonando menos del 1% habrían legalizado el patrimonio irregular. Es una propuesta que coloca al Estado en el límite de tener que pagar a los defraudadores para afloren el dinero oculto. Que es mucho. Todos los estudios serios coinciden en que anualmente escapan al control del Fisco más de 200.000 millones de euros, una quinta parte del producto bruto nacional.

El Gobierno debe utilizar la fuerza de su mayoría absoluta. Habla mucho de sacrificios, ajustes y reformas para conseguir la viabilidad del país. Pues lo primero que hay que arreglar son los ingresos. Hay defraudadores de diferente pelaje. Pero mayormente no son los fontaneros a los que tanto alude el ministro Montoro. La semana pasada en Carmona, en un curso de la Universidad Pablo Olavide sobre responsabilidad social, el ex ministro Ramón Jáuregui dijo que las 35 empresas del Íbex tienen “espacios fiscales opacos” que les permiten tributar entre el 9% y el 11%, dos tercios por debajo del tipo nominal.

Hasta que haya una unión fiscal en Europa, no sólo para normas legales sino también para su cumplimiento, aquí pagarán sobre todo las clases medias. Cuando no le salen las cuentas a las autoridades, acuden a los que ya pagan para apretarles un poco más. Grandes fortunas, grandes empresas, profesiones liberales seguirán eludiendo cumplir con Hacienda hasta que cambiemos la zanahoria por el palo. La reforma propuesta por el Gobierno es muy tímida. Habría que aumentar sensiblemente de las penas de cárcel y las multas, y al mismo tiempo eliminar la prescripción de estos delitos. A ver si así abogados y consiglieri entran en razón

‘Eres’ en el solsticio estival

Ignacio Martínez | 8 de julio de 2012 a las 9:20

Estoy convencido de que la próxima comisión de investigación que se forme en el Parlamento andaluz irá mejor que la de los eres. Elemental: 17 años sin hacer ninguna dejan secuelas. El PP preso de la ansiedad, ¡por fin una comisión de investigación!, pidiendo la Biblia en verso. El PSOE enrocado, dispuesto a tirar balones fuera, a poner el ventilador y a levantar las manos como un defensa de Portugal después de arrollar a Iniesta en la Eurocopa. E Izquierda Unida, de árbitro. Un árbitro que hay que pensar que puede ser casero, porque es el actual socio del Gobierno investigado.

Que un diputado de la experiencia y reputación de Ignacio García presida la comisión es una garantía para muchas cosas, pero no de todas: estaba dispuesto a convocar en la primera tanda de comparecencias al chófer de Guerrero y a dos ex directores generales de IFA/Idea y no le dejaron los portavoces de PSOE e IU. García no es del PCE y en IU mandan los comunistas, para que nos entendamos.

El PP había pedido la comparecencia de 135 personas. Le han rechazado 113. Había pedido mucha documentación, quizá demasiada; la parte contraria apunta que supondrían 100.000 folios. Pero se le ha admitido la mitad de la mitad de la mitad. Está claro que el examinado no quiere ni mucha luz, ni mucho taquígrafo. Es chocante que comparezcan los dos ex presidentes de la Junta concernidos en pleno mes de agosto. En vez de nocturnidad y alevosía, solsticio estival. Media España de vacaciones y uno de los efectos de la comisión, su repercusión sobre la opinión pública, burlado por la estrategia procesal.

A esta comisión le faltan muchos detalles. Para empezar el informe de la Cámara de Cuentas. Sólo comparece un interventor general de la Junta y políticos de primera fila. Se supone que habrá una nueva tanda de comparecencias. Porque sería un escándalo que no acudieran viceconsejeros, directores generales del IFA y otros altos funcionarios, intrusos, el chófer de Guerrero, intermediarios, aseguradoras, sindicatos. Faltan demasiadas cosas. Será la falta de práctica.

Se busca a Pepe Griñán

Ignacio Martínez | 7 de julio de 2012 a las 10:19

La sensación que ofrece el congreso regional del PSOE en la ciudadanía es de absoluta indiferencia. Un asunto particular. Elecciones a junta directiva en un club de intereses. Club dirigido por un veterano, que en su dilatada trayectoria no se había dedicado nunca a tareas orgánicas. Para esto hay que estar preparado y hay que valer. Uno puede ser un tipo culto, brillante, con gran experiencia, ministro, consejero, vicepresidente y presidente regional… Pero si el poder le viene llovido del cielo y lo deja en manos de un grupo de jovencitos ambiciosos con escaso currículo laboral, académico o profesional, entonces tenemos a un maratoniano corriendo los 100 metros lisos.

Un querido colega catalán definió al grupito en cuestión como la particular Joven Guardia Roja del presidente, formada por killers de las juventudes socialistas de Andalucía. Pero las críticas no han torcido el empeño del secretario general, que parece dispuesto a nombrar nuevo número dos del partido a Mario Jiménez. El peor portavoz del PSOE en el Parlamento andaluz en 30 años de autonomía se lleva el premio gordo. Quizá el secretario esté desorientado. Y nada mejor en estos casos que acudir a algún teórico ilustre. Le recomendaría que pregunte por Pepe Griñán, personaje sobresaliente, desaparecido de la escena desde hace unos años. Una pena, porque sus ideas le serían de gran utilidad al secretario general y presidente de la Junta.

Por ejemplo, Pepe Griñán era firme partidario de nombrar en la Junta en función del mérito y la capacidad. Su teoría era que un independiente o un funcionario, si estaban más preparados, debían ocupar un puesto antes que un militante. Nunca habría privilegiado a adeptos o aduladores. Nunca habría aplazado el nombramiento de delegados y cargos de la Junta hasta verificar la conducta de los compromisarios en un congreso. Y, si recuerdo bien, propugnaba las primarias como el mejor método para seleccionar candidatos institucionales. ¿Qué pensará, donde quiera que esté, de los dirigentes que las prohibieron en las municipales?

Otro asunto en el que el secretario general y presidente debería consultar es en la toma del poder en Sevilla por Susana Díaz, una de las principales piezas de los killers. El expresidente Borbolla ha interpretado en este punto con fineza la doctrina Griñán: si Rubalcaba aspirase a ser candidato a la Presidencia del Gobierno en unas primarias, tendría que dimitir previamente como secretario del PSOE, para garantizar la neutralidad del proceso; luego Díaz no debería aspirar a la secretaría de Sevilla desde la Consejería de Presidencia. Entre otras cosas, porque tendrá que votarla para el cargo orgánico mucha gente cuyo empleo institucional depende de lo que vote en el congreso.

Por todas estas razones el secretario general y presidente debería buscar a aquel Pepe Griñán y pedirle consejo. Se lo agradecerá.

El eje Sevilla-Málaga

Ignacio Martínez | 2 de julio de 2012 a las 9:25

Ahora que después de 60 años está a punto de fenecer el eje París-Bonn o más modernamente París-Berlín, el presidente interino del PP regional quiere instaurar un eje Sevilla-Málaga sobre el que construir Andalucía. Ya le digo yo a Zoido que a otros se nos ha ocurrido la brillante idea antes que a él y no funciona. El alcalde de Sevilla ha estrenado su forzado liderazgo del PP andaluz en territorio comanche. Málaga mira con recelo que Sevilla sea la madre de todas las capitales. Y aquí ha dicho que hay que llevarse bien y no perderse en discusiones estériles. Toreo de salón.

Un buen amigo me recuerda que Andalucía no existe porque no existen los andaluces. Existen los granaínos, gaditanos, malagueños, sevillanos, cordobeses, onubenses, jiennenses y almerienses. Cada uno de su padre y de su madre, muy orgulloso de su historia y muy vigilante de lo que se haga en casa del vecino. Zoido pretende que la Junta debió impulsar ese eje Málaga-Sevilla, cuya existencia es fundamental para romper el tópico muro de la rivalidad entre sevillanos y malagueños. Si se ha molestado en leer los comentarios en las páginas web de los diarios del Grupo Joly, habrá visto que de tópico nada.

Me temo que el PP esté cometiendo el mismo error que con Teófila Martínez en 1999. No ya por poner a un alcalde de presidente regional, que Cádiz no levanta suspicacias, sino por urdir el nombramiento en un sanedrín. No se sabe quiénes, ni cuántos, ni dónde han decidido que Zoido sea el heredero del hiperliderazgo de Arenas. Sí se sabe que algunos presidentes provinciales se enteraron por la prensa de que habían hecho un comunicado conjunto incondicional. Desaprovecha la ocasión el PP andaluz de facilitar que surjan candidatos que se expresen y se midan. Conseguiría mucho foco y mucha credibilidad. Es una fórmula que a veces utiliza el PSOE. No siempre; en las municipales la caprichosa ejecutiva regional socialista no quiso convocar primarias.

Pero Zoido tiene otros problemas. La marca del PP se ha oxidado bastante, y no llegará a la próxima convocatoria electoral con tanto brillo como el 25 de marzo. Y luego, es el alcalde de Sevilla y eso no facilitará su tarea en la periferia regional. Llegó a la Alcaldía reclamando un estatuto especial para compensar a Sevilla de los inconvenientes de la capitalidad. Y ahora debe reciclar su discurso. La propuesta de eje Sevilla-Málaga ha levantado críticas en Granada, Sevilla y Málaga. Un triángulo esencial. Como el Huelva-Sevilla-Cadiz. Como el Málaga-Granada-Almería. Como el Córdoba-Sevilla-Málaga. Como el Jaén-Córdoba-Granada. Andalucía es poliédrica, pero se ha hecho muy tribal en 30 años de autonomía. Y esto no es culpa de nadie en concreto y de todos en general.

Zoido está en este campo en primero de básica. Y no debe fiarse del apoyo unánime e incondicional: Teófila también lo tuvo en la teoría y nunca lideró al partido de verdad.

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Eclipse ético

Ignacio Martínez | 1 de julio de 2012 a las 10:16

El lunes el presidente del Gobierno acudió a la asamblea general de la CEOE, la gran patronal española. Allí, en presencia del jefe de Gobierno, el presidente de los empresarios nacionales hizo un discurso con dos perlas notables. Dijo Joan Rosell que hay un eclipse ético en este país y que debería haber menos políticos y mejor pagados. Estoy de acuerdo con las dos cosas.
Hay un eclipse ético sobre todo en las alturas. En las poltronas de grandes ejecutivos bancarios que han hecho barbaridades en los locos años 2000, en los políticos que colocaron en alguna caja en puestos de enorme responsabilidad a chiquilicuatres que no habrían conseguido ni un cargo mediano en una empresa privada, en las familias de banqueros que olvidan pagar sus impuestos particulares y pretenden dar consejos públicos, en las grandes empresas que tienen una contabilidad B, en el enorme ejército de ciudadanos que tampoco cumple con Hacienda. El lector puede completar la lista a su gusto. Hay materia prima de sobra.
En cuanto a los políticos, la cosa puede ser muy elástica, porque puede incluir la notable nómina de compañeros del partido, que hay que colocar o “buscarles una salida”, término con el que la autoridad competente compensa a un concejal, alcalde o diputado que ha abandonado su función y lo recoge con cargo al contribuyente en un puesto que no hace ninguna falta. Pero aun sin este suplemento, sobran políticos. Para empezar todos los diputados provinciales, porque sobra su institución. Y muchos concejales de pequeñas localidades, porque sobran ayuntamientos; más de la mitad de los de este país tienen menos de 1.000 habitantes.
Y al mismo tiempo se debería acabar con la hipocresía de que ganan mucho los políticos. Quizá sí los que acumulen varios cargos, en cuyo caso no deberían acumular varios sueldos. Pero los políticos que manejan presupuestos multimillonarios deberían ser gente muy preparada y bien pagada. Y ahora no se cumplen ninguna de esas dos premisas.
Aunque todos estos principios quedarán eclipsados si España gana esta noche. Seremos los mejores. Transitoriamente.

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