La caída del imperio macedonio

Ignacio Martínez | 13 de febrero de 2012 a las 13:03

Ponían ayer tarde en la televisión la película sobre Alejandro Magno de Oliver Stone. El jefe del gran imperio macedonio, exhausto al final del camino, sólo veía complots por todas partes. Y los resolvía por la tremenda: se llevaba por delante a amigos de toda la vida. Aunque, eso sí, con remordimientos. Ignoro el estado de ánimo del señor Griñán en el día de hoy. Pero el jefe de las agotadas huestes socialistas andaluzas no sale de un charco más que para meterse en otro. Ayer quisieron los suyos doblarle de nuevo la mano al secretario de su partido en Sevilla, que dimitió. Lo forzaron con más éxito en vísperas del congreso del PSOE, en la fase aquella de una parte de neutralidad y nueve de activismo a favor de Chacón, cuando hubo que elegir a los delegados sevillanos.

Perdedor del congreso de su partido hace una semana, él y su guardia pretoriana han sido señalados por toda la prensa nacional. Mi colega Enric Juliana escribió en La Vanguardia que había sido uno de los grandes perdedores del congreso: Griñán y su Joven Guardia Roja (Susana Díaz, Mario Jiménez…) han conseguido poner en pie a todos los clásicos del PSOE andaluz, desde Alfonso Guerra hasta Rodríguez de la Borbolla. Los killers de las Juventudes Socialistas de Andalucía han sido el peor aliado de Chacón. Textual.

Pero el nuevo asalto de los killers ha salido mal. Ha sido catastrófico. A estas alturas hay quien sostiene, con los estatutos en la mano, que la lista votada en Sevilla de candidatos al Parlamento andaluz encabezada por Griñán no es legal. Un desgaste innecesario, como gratuitas fueron sus maniobras a favor de Chacón, que habría sido una acompañante en las elecciones muy vulnerable a las críticas de PP e IU por su reclamación en 2008 de un sistema fiscal para Cataluña como el concierto vasco. Una de dos: o este hombre no está rodeado de buenos consejeros o no les hace caso alguno. El resultado es el mismo, un desastre.

Está muy bien presumir de lo democráticos que son los procesos de elección en la familia socialista. Es justo que hagan alarde, frente a otros procedimientos más dedocráticos. Aunque el propio Griñán no esté libre del estigma de la cooptación. Pero una vez terminados esos congresos competitivos, hay que declinar menos el verbo unir y practicar más el concepto. El PSOE llega a la campaña electoral agotado por el desgaste de 30 años de ejercicio continuado del poder en Andalucía, dividido y enfrentado. Y además, sin liderazgo alguno. Entre la joven guardia roja ya hay quien echa cuentas de cómo quedarse con el control del partido tras la derrota del 25 de marzo. Sin Griñán, claro. Es lo malo de los killers; una vez que empiezan, no hay quien los pare

Falta la reforma esencial

Ignacio Martínez | 12 de febrero de 2012 a las 12:07

Rajoy parece el presidente del Gobierno menos carismático de la democracia española, en dura competencia con Calvo Sotelo. Con dos diferencias a su favor: ha ganado las elecciones y su antecesor no se presentó, y tiene una cómoda mayoría absoluta de la que carecía la UCD del año 81. El discreto encanto del personaje y su condición de gallego imperturbable, no hacen al presidente anodino. No hay que confundirse.

No lleva dos meses en el cargo y ya hay sobre la mesa un ajuste presupuestario de 15.000 millones, la reforma del Bachillerato y la Secundaria, un cambio en la ley del aborto, el copago judicial si se recurre una sentencia, una ley de costas más permisiva, la sustitución de la Educación para la Ciudadanía, un aumento del IRPF para los que ya pagan, una reforma del mercado de trabajo agresiva, el despido más barato, un incremento de provisiones bancarias que retirará de la circulación 50.000 millones, la rebaja de subvenciones a partidos y sindicatos, la cancelación de las primas a las energías renovables, un cambio en la designación de miembros del Poder Judicial y en el estatus de los magistrados del Constitucional, la reforma de la ley del Menor… Leído de corrido, marea. Asusta.

¿Y todo esto, para qué? Depende. Las medidas políticas buscan “poner las cosas en su sitio”, que es lo que hace media España cuando llega al Gobierno, cualquiera que sea esa mediaespaña, de izquierdas o de derechas. Por otro lado, las propuestas económicas persiguen corregir el déficit, según un patrón fatídico: más ajuste, menos actividad, menos impuestos, más déficit, más ajustes, menos actividad… Es evidente que falta algo: las medidas para el crecimiento, de las que no hay noticia, ni en el ámbito nacional ni en el europeo.

Pero faltan más cosas. Andrei Shleifer, catedrático de Economía en Harvard, señala que los países escandinavos apenas tienen regulado su mercado de trabajo, pero protegen muchísimo a sus ciudadanos. Habría que recaudar más impuestos, poner a pagar a los evasores y pedirle mucho más a las rentas del capital. La reforma penal debería incluir un aumento del periodo de prescripción de los delitos fiscales y endurecer las penas. Así se rompería el círculo vicioso de arreglar el déficit sólo a base de recortes, que producen recesión. De momento, falta la reforma esencial. Y sin crecimiento vamos de cabeza a por los seis millones de parados.

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Los guiñoles

Ignacio Martínez | 11 de febrero de 2012 a las 11:19

He disfrutado mucho con las marionetas de Canal+ Francia en los 90. A las ocho de la tarde intentaba no perderme la emisión de los muñecos de látex en Les Guignols de l’Info. Unos ocho minutos de buen humor ácido, con inteligencia y elegancia. Eran herederos de unas marionetas de animales que hicieron furor en Francia: el Bébête show en donde Mitterrand era una rana que se creía dios y decía que el Papa era un empleado suyo, Chirac era un buitre y el joven Sarkozy, un osito pardo.

Gustaban tanto esos muñecos que estuvieron invitados en el Elíseo un par de veces, y en una ocasión, cuando Chirac era alcalde de París, su álter ego Black Jack salió de la tarta de cumpleaños en una celebración. Pero aquellos bichos de los 80 y 90 tenían clase. Lamento no verle la gracia a que Casillas, Nadal y Gasol aparezcan en un vídeo bromeando sobre sangre, jeringuillas y sustancias dopantes. Que hagan leña del árbol caído de Contador no es simpático, pero tienen la excusa de la condena por sospecha de doping. El resto no deja de ser un insulto sin sal gorda ni fina. Sin salero alguno. Hay que trabajar más y tener más ingenio; tanto como los poetas del carnaval de Cádiz, sin ir más lejos.

Se preguntarán por qué los guiñoles tratan así a los deportistas españoles. Porque hay un estado de opinión en Francia creado por medios teóricamente solventes, como Le Monde, que en diciembre de 2006 acusó a Barcelona, Real Madrid, Valencia y Betis de tener relación con el doctor Eufemiano Fuentes y la Operación Puerto. El Barcelona se querelló contra el diario, que fue condenado por publicar una información calumniosa e injuriosa.

Pero Le Monde volvió a la carga. Hace tres meses el tenista francés Yannick Noah, que ganó Roland Garros en 1983 y dos veces la Copa Davis como capitán francés, acusó a los deportistas españoles de doparse en un artículo en el periódico. “¿Cómo puede un país dominar tanto el deporte de la noche a la mañana?”, se preguntaba. Y tenía la respuesta para el caso español. “Hoy en día, el deporte es un poco como Astérix en los Juegos Olímpicos. Si no tienes la pócima mágica es difícil poder ganar. Y aquí parece, como Obélix, que ellos fueran los afortunados que cayeron en la olla”.

Desde luego, ni los métodos tramposos del doctor Fuentes ni las sospechas sobre Contador ayudan. Y es posible que España no tenga el suficiente rigor en las sanciones, a pesar de los 11.000 controles antidoping anuales que hace a sus deportistas. Pero hay un evidente complejo de superioridad francés en todo esto. A Noah no le cabe en la cabeza que los españolitos le ganen a su país. Y mucho menos a su familia. En la final del Eurobásket de Lituania del año pasado España derrotó a una Francia en la que el hijo de Noah era una de las figuras. Les falta la poción mágica de la elegancia y fino humor.

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Herederos de diputaciones

Ignacio Martínez | 10 de febrero de 2012 a las 11:53

En Orense se ha retirado el presidente de la Diputación después de un cuarto de siglo en el cargo, para dejar paso a su hijo. Una dinastía. Cuando en enero de 2010 José Luis Baltar dejó la presidencia provincial del PP ya colocó a su vástago al frente de la dirección popular orensana. Lo hizo contra el criterio y las gestiones para impedirlo de Rajoy y Feijóo. Pero en Orense manda Baltar. Tanto, que en aquella la toma de posesión de su hijo, una vez neutralizadas las iniciativas disuasorias de la superioridad, el patriarca señaló a su nieta para afirmar que sería injusto que no pudiera sucederle a su vez, llegado el momento. En aquellos días de finales del 2009 y principios del 2010 la Diputación orensana, en su infinita bondad, hizo unos 150 contratos a personas que después serían compromisarios o aspirarían a serlo en aquel congreso. Pecata minuta.

Decir que Baltar es el último cacique es probablemente exagerado. Algún otro habrá. Pero él mismo se ha autocalificado de cacique, supongo que porque atribuirá algún noble significado a esa palabra, que el Diccionario de la Real Academia no trata con el mismo aprecio. La RAE lo define como una persona que ejerce un poder abusivo o una excesiva influencia sobre una colectividad. Sea como fuere, tras lograr la hazaña de hacerse suceder en el partido hace dos años, el presidente Baltar ha procedido ahora a dejar los trastos a su hijo Manuel para que continúe su obra ingente en la Diputación orensana. Obviamente, el recién llegado ha hecho apología de la institución, que resulta ser el compendio de todas las virtudes, porque es la más pegada al ciudadano y procura como ninguna otra el equilibrio del territorio. O sea, que ni ayuntamientos, ni comunidades autónomas, la Diputación es el eje de la administración de proximidad. Se le olvidó decir al nuevo presidente que de los 71 millones de presupuesto de su institución 29 se dedican a personal y 12 a inversiones.

En total, las diputaciones españolas cuestan 22.000 millones de euros. Y desgraciadamente, no parece que ante los recortes y ajustes presupuestarios esté en los planes de nadie hacerlas desaparecer. Pero sobran, por la sencilla razón de que sus competencias pueden ya ejercerlas las comunidades autónomas. El único que hasta ahora se ha atrevido a pronunciarse es Rubalcaba, que empezó su campaña electoral proponiendo su desaparición, para más tarde plantear como ahorro quitarle el sueldo a los diputados provinciales, y finalmente en el debate con Rajoy volver a  sugerir la eliminación. Estos vaivenes no son doctrina socialista; ni Griñán ni su patrocinada Chacón son partidarios de su desaparición. La candidata, en su discurso del sábado llegó a hacer una defensa cerrada de las diputaciones, que no la mejora cualquiera de los Baltar. De momento, les hemos encontrado una utilidad. Dinástica.

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Los killers de la juventudes y su papel en el congreso del PSOE

Ignacio Martínez | 6 de febrero de 2012 a las 11:54

Si las crónicas políticas de Enric Juliana en La Vanguardia siempre son interesantes, la de hoy es imprescindible. Destaco aquí mismo el final.

Descabezado (por ahora), sólo quedarán las melancolías de Carme –Carmen, le dice, sin parar, Rubalcaba–, los estudios sociológicos de José Andrés Torres Mora, la guitarra canaria de Juan Fernando López Aguilar, la racionalidad jacobina de Josep Borrell Fontelles y un sincero círculo de periodistas entusiastas. Derrotada (por ahora) la coalición progresista-mediática, en el horizonte socialista sólo quedan las aciagas elecciones andaluzas, la débil esperanza de ganar en Asturias y unas densas bregas regionales. España no es Francia, pero en Carme Chacón había ayer un aire de Ségolène Royal. Hay orgullos heridos. Hay Leire Pajín en bulliciosa retirada y Pedro Zerolo abandonando el congreso de Sevilla con un andar saltarín. Indalecio Pérez Rubalcaba manda.

Ganan: Elena Valenciano, Agustina de Aragón del rubalcabismo, los recios muchachotes del norte –Patxi López, Eduardo Madina, Óscar López, Javier Moscoso…– y la toledana sonrisa de Emiliano García-Page, alumno predilecto de José Bono. El futuro del PSOE es vasco, navarro y castellano.

Pierden: la ceja que le quedaba entera a Zapatero, la Sexta, los Migueles (Barroso y Contreras), el leal Marcelino Iglesias, el guerrillero Barreda, María Teresa Fernández de la Vega, Pilar del Río, viuda de Saramago, y, sobre todo, José Antonio Griñán. Griñán y su Joven Guardia Roja (Susana Díaz, Mario Jiménez…) que han conseguido poner en pie a todos los clásicos del PSOE andaluz, desde Alfonso Guerra hasta José Rodríguez de la Borbolla. Los killers de las Juventudes Socialistas de Andalucía han sido el peor aliado de Chacón. El gato Félix sobrevivirá y ella cultivará le désir de soi, porque en el mundo líquido siempre puede haber una tercera oportunidad.

Hermosos y malditos

Ignacio Martínez | 6 de febrero de 2012 a las 11:20

En Hermosos y malditos, de Scott Fitzgerald, hay una escena sublime del decadente matrimonio formado por Gloria y Anthony: -Cuando tengamos un hijo -empezó Gloria- quiero que se parezca a ti.
-Excepto las piernas, insinuó él.
-Sí, claro, excepto las piernas. Tienen que ser las mías. Pero en todo lo demás, como tú.
-¿Mi nariz?
Gloria dudó.
-Bueno, quizá también la mía. Pero tendrá tus ojos, sin duda alguna… y mi boca, e imagino que la forma de mi cara. Quizá tampoco estaría mal que tuviera la forma de mi pelo.
-Querida Gloria, te has quedado con todo el niño.

Este diálogo lo podrían mantener Griñán y su antiguo amigo Chaves, que le cedió graciosamente la Presidencia de la Junta. Y el otro, en agradecimiento, le ha ido sacando todo lo demás con el chantaje emocional de que al candidato del partido no hay que perjudicarle. Sólo le ha dejado los ojos. Y eso que el susanismo intentó, se supone que por encargo, quitarlo de la vista de los delegados en la inauguración del congreso. Así, Chaves ha tenido que cederle la secretaría general del PSOE andaluz y ahora, para que no salga perdedor del congreso, le deja la presidencia del partido como un bálsamo de fierabrás, ideal para que el caballero no deje de ser un hermoso candidato. Así es la vida, dejas a alguien que crees tu amigo en tu puesto y te desprecia, te denigra y hasta se siente mal tratado. La soberbia es muy mala.

Tres años después de la abdicación de Chaves en su amigo del alma, no queda nada de aquel relevo rápido y perfecto. Griñán se ha quedado con todo el niño. Y además ha roto con su tutor, a quien le reprocha probablemente no ser lo bastante generoso. El susanismo, brazo armado de Griñán, ya cayó sobre el bueno de Manolo, cuando antes de congreso cometió la osadía de decir que no le importaría seguir de presidente. Convertido en un maldito por una joven descarada, Chaves se tragó el sable. El otro día, en la Ser, le oí una frase de categoría: “Estoy a la disposición del partido; no me importaría ser vocal en una agrupación de barrio o de pueblo”. Viva la diferencia.

En el entorno de Rubalcaba cuentan que fue el propio Griñán en persona quien exigió a Rubalcaba la presidencia del PSOE en la noche del sábado, para no perder la cara. Y el secretario general no ha tenido más remedio que transigir. Llueve sobre mojado. La víspera del congreso que en marzo de 2010 convirtió a Griñán en secretario general del PSOE andaluz, el ex presidente Rodríguez de Borbolla coincidió en un restaurante con Chaves, que estaba con su esposa y unos amigos. Un testigo me cuenta que Borbolla fue a saludar a su sucesor y le dijo que debía hablar al día siguiente, pero que no sabía qué decir. Y Antoñita Iborra le respondió: “Habla de la amistad”.

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Gana España, pierde Griñán

Ignacio Martínez | 5 de febrero de 2012 a las 13:48

Gana España porque el de Rubalcaba es el triunfo de un hombre de Estado, con experiencia, sentido de la responsabilidad y autoridad. El PP tiene un interlocutor que no debe aprender el oficio. En el Canal 24 horas Eduardo Sanmartín dijo ayer que era “la victoria de la política sobre la mercadotecnia”. Comparto el criterio. Asistimos a un discurso del ganador y un mitin de la perdedora. Vimos hablar a Rubalcaba, que argumentó sus ideas sin leer, y oímos gritar a Chacón eslóganes muy bien traídos, sacados de un guión.

Por lo demás, en cuanto al temario, los dos hablaron de las mismas cosas. Pero una se limitaba a enunciarlas desgañitándose, hasta el punto que en su Twitter Juan Manuel Marqués anotó que “parecía Evita Chacón”. Y el otro, las explicaba con pausa y detalle.

Probablemente Chacón entró en la sala ganadora y salió perdedora. Tenía el triunfo en la mano, facilitado por la casi unanimidad de los delegados catalanes y la distorsión del voto andaluz que había provocado la presión del dúo Griñán-Díaz. Una presión calificada de ilícita, inmoral e ilegal por el secretario de Sevilla, pero le faltaba otra i: inútil. El secretario general del PSOE andaluz sale pues derrotado en toda la línea.

Si José Antonio Griñán tenía antes del congreso una escasa autoridad sobre su partido, hoy su liderazgo cotiza bajo mínimos. Sus maniobras a favor de Chacón han sido condenadas en público por destacados dirigentes, pero con palabras mucho más gruesas en privado por los líderes históricos. Apostó por la perdedora, pensando sólo en el cartel electoral. Pero la distancia entre los contendientes era excesiva.

Para definir a Carme Chacón, tomo prestadas unas palabras de Ernest Maragall, que destaca su innegable capacidad de seducción, sin que se sepa qué proyecto político tiene. La define como “una mujer ambiciosa, que compite en el mercado de las ideas sin dejar claro cuáles son propias, y cuántas son adquiridas o alquiladas”. Y sobre sus discursos sostiene Maragall que le pone un aparente entusiasmo, tan visible como artificial. De acuerdo. Pero Griñán y su corte de consejeros pensaban que componía mejor para la foto electoral del 25-M. Simpleza y torpeza se llama eso.

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El encanto de los ‘ex’

Ignacio Martínez | 5 de febrero de 2012 a las 11:40

El encanto de los ex es extraordinario. Después de años atrapados en una institución, rodeados de problemas y aduladores, la presión de los disgustos y la enajenación de los piropos les instala en una burbuja, fuera de la realidad. Cuando se retiran, se relajan, les da el aire y cogen mejor color. Y es una delicia oírles, porque unen a tanta información adquirida en el ejercicio del cargo un sentido común recién recuperado. Algo así ha mostrado Zapatero en el Congreso del PSOE. Más que en el cónclave oficial, en su intervención la noche del viernes en la Ser. Habló de la crisis y los errores que cometió; de ETA y su final, que le hizo llorar; de los dos candidatos a sustituirle, sobre los que ha sido neutral de verdad, no como otros; de su vida de ex yendo al supermercado o a un restaurante con su familia. Estupendo.

Tengo un amigo muy cercano, votante socialista a pesar de que es muy crítico con el Gobierno andaluz, que me repite insistentemente desde hace meses que nos vamos a acordar de Zapatero. Es posible que la historia indulte a este ex presidente, como mejoró a Suárez, pero todavía está muy reciente su catastrófica gestión de la crisis. Sobre todo por negarla. Cuando ya había estallado la burbuja inmobiliaria americana, en septiembre de 2007, hizo un balance de su primera legislatura ante el Grupo Parlamentario Socialista que es de libro. Ya me lo han leído alguna vez. España ganaba la Champions League de la economía mundial. Decía el presidente que el país estaba más preparado que nunca ante una posible recesión, por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias. Perfecto disparate en el análisis de la situación, que lo ha matado.

Todavía un año después, Solbes y Griñán prepararon unos Presupuestos para 2009 sobre el supuesto de un crecimiento del 1% del PIB. No vale decir que todo el mundo se estaba equivocando. En el mismo partido, el mismo país y el mismo tiempo, Castells previó recesión para Cataluña en 2009. Y acertó. Un respeto para los catalanes. Sobre todo para los Pujol, Roca, Maragall o Castells, que tienen el indudable encanto de todos los ex.

Griñán-Chacón, la foto electoral

Ignacio Martínez | 4 de febrero de 2012 a las 11:02

Se da la curiosa paradoja de que el congreso socialista lo puede decidir un árbitro que ocupa sus cargos gracias a un sistema de cooptación desde arriba, opuesto a la filosofía de primarias en la que coinciden los dos contendientes. Griñán llegó a la Presidencia de la Junta hace tres años por expreso deseo de su entonces amigo Manuel Chaves, con quien en este momento ha roto todo tipo de relaciones. Chaves lo impuso contra el deseo de Zapatero de que la sustituta fuese Mar Moreno, actual consejera de Presidencia, cuyo entendimiento con su presidente es entre escaso y nulo. Chaves apoya a Rubalcaba y Moreno a Chacón. Ahí termina la neutralidad de Griñán y empieza su lado activo.

Una vez cooptado presidente de la Junta empezó su proceso de blindaje orgánico. Sencillo. El partido no puede llevarle la contraria al presidente regional y futuro candidato, porque erosiona su figura y perjudica a la marca. Así que exigió ser secretario general del PSOE andaluz y se rodeó de jóvenes ambiciosos con escaso bagaje intelectual, académico y profesional, con alguna gloriosa excepción. En el último mes, en el proceso de elección para los congresos provinciales, se han utilizado argucias para disolver agrupaciones y anular delegaciones, cuando no beneficiaban la causa de la dirección regional.

La causa era un secreto a voces; que gane Chacón. El propio Griñán lo insinuó a finales de diciembre; apoyaré al candidato que tenga como meta ganar las andaluzas. Traducido, quería decir: apoyaré al que más me ayude a ganar las elecciones autonómicas. Y ya había decidido que su foto electoral la completaba mejor Chacón que Rubalcaba. Otro sesentón, ministro de Felipe González y con canas, como él, no aportaba. El marketing dice que una mujer, joven y moderna, aporta. Ayer en el discurso inaugural pidió que se hable más de política que de poder, pero en el último mes no ha dedicado a su gente a la ética y la filosofía, sino al mundano ejercicio de controlar el congreso y condicionar quién manda. Y hacerlo, además, por criterios estéticos, pensando en la foto electoral.

En el tramo final, el secretario general de Sevilla acusa a Griñán y los suyos de ejercer presiones ilícitas, inmorales e ilegales. Lo mismo dice el alcalde con mayoría absoluta más importante del partido en toda Andalucía, Francisco Toscano. Guerra le afea haberle vetado como delegado. El aparato regional intenta evitar que Chaves hable en el inicio del congreso. Feo. El afán de hacer carrera profesional de unos cuantos jóvenes, y el interés de Griñán por sacar partido a una posición privilegiada y efímera, utilizando su poder relativo antes de perderlo en las autonómicas, han precipitado el congreso, evitado un tercer candidato e impedido un verdadero debate ideológico y político. Quienes van a condicionar el resultado pueden no tener peso alguno el 26 de marzo. Están apurando su gloria, por una foto.

Marea violeta

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2012 a las 12:07

Cuando en la era Zapatero el Gobierno planteó un cambio en la ley del aborto, se dijo que era una distracción para que no habláramos del paro. Ahora cabe decir lo mismo. Se anuncia con gran énfasis que se van a revisar los principios de la reforma Aído y uno piensa que en materia de crisis estamos peor que nunca y empeorando. Camino de los seis millones de parados, se informa también sobre el cambio de la Educación para la Ciudadanía por Educación Cívica y Constitución. Parece lo mismo. Sin embargo, es bien posible que el cambio semántico y la sospecha fundada de que se van a eliminar alusiones morales que incomodaban a la jerarquía católica nos den para un entretenido debate nacional.

El país está en la ruina, según una ministra andaluza. Imaginen una terapia de grupo para decidir si la educación debe ser para la ciudadanía o cívica. La intensidad de la discusión nos alejaría de la ansiedad que producen el déficit, la deuda y el colapso del crédito. Pero, terapias aparte, enseñar en la escuela los derechos humanos, los valores democráticos y las reglas de convivencia es una obligación de las autoridades, se llame como se llame la asignatura.

Sería también provechoso que además de fomentar las terapias psicológicas el Gobierno de turno, sea el de Zapatero o el de Rajoy, pacte estas cosas, para no andar perdiendo el tiempo en distracciones, mientras se hunde el mundo desarrollado. Por cierto, no hay noticia de que el Gobierno vaya a dejar de catequizar niños en la escuela, pero sería conveniente que esa sagrada enseñanza se realizara en los templos. En los de cada religión.

El cambio en la ley del aborto puede juzgarse como una medida política e ideológica. Pero hay otras decisiones que afectan a la Igualdad que parecen, más que nada, recortes sociales. En todas las escalas de la Administración se están cerrando centros de orientación y atención de la mujer, asesorías jurídicas, casas de acogida contra la violencia de género… Hay quien opina que no son simples recortes, sino el producto de una ola conservadora. Y para protestar contra esas medidas, desde Málaga se ha promovido una serie de manifestaciones, que se van a celebrar en toda España el próximo viernes día 10, bajo el lema marea violeta.

Ni las ideologías ni la crisis nos deben hacer olvidar que hay 100.000 mujeres bajo alguna forma de protección policial por amenazas. Que todos los años se presentan alrededor de 135.000 denuncias por violencia doméstica, que se saldan con ochenta mil condenas. Que al año mueren unas 70 mujeres en este país por esta especie de terrorismo machista. Y no está mal que nos recuerden que hay cuestiones prioritarias que no se pueden desatender. No lo justifican ni los escasos recursos, ni la estrategia de los frentes ideológicos.

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