El lado salvaje

Ignacio Martínez | 25 de julio de 2011 a las 12:00

Tenía una voz madura, gorda y negra. Emocionante. Pero ella era joven, delgada y blanca. Emocionaban sus canciones, que tienen decenas de millones de visitas en Youtube, con mensajes entrañables, pero apena ver a Amy Winehouse borracha en el escenario en alguna de sus últimas apariciones. Su voz se parecía a la de Janis Joplin, otra blanca joven, no tan delgada, muerta a sus mismos 27, en 1970. Un vídeo de una actuación de Joplin en Toronto poco antes de morir nos muestra a una mujer que parece tener más de 50, muy distinta a la jovencita que cuatro años antes se unió a Big Brother and the Holding Company. Malditas drogas. Se habla del club de los 27. Que Jimy Hendrix y Jim Morrison murieron también con 27.

El cantante de The Doors fue enterrado en 1971 en el cementerio Père Lachaise, una de las primeras atracciones turísticas de París. Allí están también los restos de Maria Callas, Chopin, Edith Piaf, Rossini o Stéphan Grappelli. Los seres humanos le guardan especial veneración a quienes han compuesto o ejecutado la banda sonora de sus vidas. Y a los compañeros de su imaginación; allí están escritores como Marcel Proust, Oscar Wilde, Balzac o Molière. Del club de los 27 también es Brian Jones, guitarrista de los Rolling Stones, que se dio un poco peor vida que sus compañeros Jagger y Richards, que le han sobrevivido 40 años, aunque no siempre de muy buen uso.

Aquí en Andalucía también hemos tenido que lamentar la desaparición de artistas legendarios, tras su relación con las drogas. El más famoso es el caso de Camarón, muerto muy joven, a los 41. Otros han llegado a edades muy avanzadas para tan temerarias aficiones, como el roquero sevillano Silvio, muerto a los 56. Incluso algún afortunado, como Sabina, ha sobrevivido al viaje por el lado salvaje de la vida, como lo llamaría Lou Reed.

Aunque si la drogas han sido la causa de muchas muertes de artistas, peor balance tienen los accidentes. Ayer mismo pusieron en la TDT La Bamba, película sobre la corta vida de Ricardo Valenzuela (Ritchie Valens) muerto en 1959, cuando no había cumplido 18 años, en un accidente de avión en el que también murió Boddy Holly, con sólo 22. El famoso cantante de soul Otis Redding no tenía más de 26 cuando falleció en otro accidente aéreo en 1967. Y entre los músicos andaluces, Jesús de la Rosa, el cantante y líder de Triana, sólo tenía 35 cuando se mató en la carretera, cerca de Burgos, en 1983. La desaparición de los autores o intérpretes de las canciones de nuestra vida siempre causa un dolor especial. Hay algo personal que se muere con ellos. Y la emoción es más profunda si además les ocurre con toda la vida por delante.

 

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Gulliver y los liliputienses

Ignacio Martínez | 24 de julio de 2011 a las 19:53

Como si fuera Gulliver, Juan Rosell el jefe de la patronal ha tirado esta semana una pedrada en el estanque del funcionariado. Una pedrada así no hace ondas, sino olas de cinco metros a los que están por debajo de su tamaño. El presidente de la CEOE sostenía que hay que penalizar a los funcionarios prepotentes e incumplidores. Pero en su intervención en un foro económico dijo muchas más cosas. Que hay que acabar con el absentismo fraudulento; y en esto no hizo distingos entre empresas privadas y Administración pública. Dijo que hay que obligar a quienes no pagan sus impuestos a cumplir con Hacienda, pero no mencionó a Botín. Dijo que a los estudiantes que fracasan porque no estudian no se les puede permitir que estén ocho años para sacar una carrera de cinco. Que hay que terminar con la práctica de visitar al médico de manera abusiva. Que hay quienes se apuntan al paro porque sí, y que todos los parados tienen la obligación de formarse, para buscar un empleo en mejores condiciones.

Casi todo lo dicho es razonable, si se matiza. Hay que evaluar a los funcionarios y penalizarles, siempre y cuando el resultado de la evaluación también suponga una bonificación en los casos de buenos trabajadores públicos, que los hay. Y muchos. El criterio de que el puesto de trabajo no les pertenece, sino que están al servicio de la sociedad, se puede compartir también. La cruzada contra la consejera Aguayo por atreverse a hacer un mínimo ajuste en las empresas públicas andaluzas ha tenido mucho de impostura. Quienes entraron al principio de la autonomía en la Junta, sin ninguna prueba inicial, se convirtieron en interinos y al cabo de los años sacaron oposiciones valiéndose de los puntos que les sumaban esos años de interinidad, no pueden salir a la calle a reclamar igualdad, mérito y capacidad. Pero los que entraron desde la calle, limpiamente, sin puntos, desde luego que sí pueden señalar como enchufados a los que causaron alta en la administración paralela sin examen alguno.

Siempre hay matices. Un ejemplo magnífico de funcionarios prepotentes penalizables son los controladores aéreos que secuestraron este país en el puente de la Constitución del año pasado. Y, por cierto, los médicos que han amparado a 14 de ellos en el juicio celebrado en Málaga esta semana. Y los jueces que han archivado la causa. Pero Rosell tiene que ajustar su seny. No puede pretender que se sancione a los inspectores de Hacienda a los que una sentencia no les dé la razón en un presunto delito fiscal, cuando sólo un 20% de las denuncias acaban sin sanción. Por lo demás, es lógico que todo el que cobre el desempleo se forme. Como los estudiantes, que tienen que prepararse mejor. Vienen años malos, aunque quizá no peores que los actuales. Y hay que afinar los discursos regeneracionistas, para no parecer gigantes a punto de aplastar liliputienses.

¿Quién ha sido?

Ignacio Martínez | 24 de julio de 2011 a las 19:48

El primer sentimiento que nos provoca un atentado terrorista es la solidaridad con las víctimas. Nos sobrecogen las caras desencajadas, los cuerpos ensangrentados, mutilados. Pero enseguida nos asalta la pregunta. ¿Quién ha sido? Quién estará tan loco para matar a sangre fría a cien personas que no conocía, que no le habían hecho daño alguno. Y aquí empieza un perverso ejercicio interior; nuestro subconsciente pondera su reacción en función de la simpatía que le inspira el autor.

Sí. Durante décadas las actuaciones del IRA, católicos irlandeses contra el invasor británico, tuvieron la simpatía de los españoles. Pero nos indigna que ETA siga siendo definida en los grandes diarios europeos como un grupo separatista vasco, en vez de como banda terrorista, que es lo que es. Lo mismo pasa en Oriente Medio ante un atentado de Hamas contra ciudadanos israelíes o un ataque indiscriminado del Ejército judío contra civiles palestinos. Desgraciadamente, el autor condiciona nuestra condena o nuestra indulgencia.

El viernes, tras el atentado de Noruega y el asesinato masivo de jóvenes en una convención política, la primera reacción fue pensar en Al Qaeda, los terroristas que han puesto la escala de muertos de sus actuaciones en cientos o miles. Había que buscar una lógica al horror. Así pudieron leerse comentarios sobre la pertenencia de Noruega a la OTAN y la presencia de soldados noruegos en Afganistán. Es poco conocido que forma parte de la Alianza Atlántica y se tiende a confundir a este país con su neutralista vecino sueco. Pero no, el autor no era un fundamentalista islámico, sino un fanático cristiano, antimusulmán. Bueno, nos dan más datos: joven, 32 años, de extrema derecha.

¿Y qué importancia tiene? Al final se trata de un descerebrado dispuesto a matar a desconocidos indefensos que no le han hecho el menor daño. Podría militar perfectamente en Al Qaeda, en ETA, en el IRA, en la extrema derecha o en la extrema izquierda. El filósofo Stuart Mill podría haber escrito que una persona que respeta a sus semejantes iguala la fuerza de 100.000 perturbados, pero habría faltado a la verdad. Es muy difícil defenderse de este horror, pero un buen principio sería condenar a todos los fanáticos por igual.

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Miedo transparente

Ignacio Martínez | 20 de julio de 2011 a las 21:04

El PSOE es una máquina de ganar elecciones. O lo ha sido con enorme éxito durante tres décadas en Andalucía. Era muchas cosas más. Tenía buenos cuadros, entre los que figuraban catedráticos de universidad, notarios, buenos profesionales del Derecho o la Economía, y gente sin diploma, pero con experiencia laboral, prestigio e influencia social. Tenía una ideología y una estrategia que casaban bien con un territorio subdesarrollado que el joven ensayista Antonio Burgos se preguntaba en 1972 si pertenecía al tercer mundo. La identificación entre la autonomía y el PSOE que hizo el pueblo andaluz en 1982 le debe mucho a la audacia y heterodoxia de Rafael Escuredo, el primer presidente, incómodo para el jacobino aparato federal de su partido, que lo defenestró en un par de años.

Hoy los socialistas no tienen esos brillantes cuadros, padecen la misma confusión ideológica de sus correligionarios europeos y carecen de una estrategia regional, pero les funciona la maquinaria. Aunque está gastada. No está tampoco en las mejores manos; la ex consejera Evangelina Naranjo opina que la actual Ejecutiva andaluza dirige el partido como una organización juvenil. Comparto el análisis: la selección de personal es la asignatura en la que peor nota saca el actual presidente de la Junta, en particular en su calidad de secretario regional del PSOE. Pero la máquina funciona. Por ejemplo, ha bordado la operación de dejar en evidencia a Javier Arenas por su sueldo. El presidente del PP andaluz ingresa entre unas cosas y otras más de 30 millones de pesetas al año. A partir de ahora tendrá difícil combinar esa realidad con su discurso sobre la austeridad. Hay mucha demagogia sobre el sueldo de los políticos; los populares han gastado tanta munición en ese terreno que ahora lo pagan.

Pero la máquina ya no es lo que era. Es un error la decisión de ayer de una comisión parlamentaria de considerar incompatible ser alcalde y parlamentario andaluz, con la excusa de la transparencia. Como lo fue insinuar que se podría aumentar el número de diputados de la Cámara hasta 167, que hizo Griñán hace mes y medio. De aquel amago nunca más se supo. Éste debe seguir el mismo destino. En primer lugar por hacer honor a su palabra. En el debate del 9 de junio, el presidente dijo que un cambio en la normativa electoral debe hacerse por consenso de todos los grupos, como el Estatuto.

Eliminar de las listas a los alcaldes en este momento sería oportunista. Sólo se debería hacer por un gran acuerdo al inicio de una legislatura. Con el mismo criterio de la plena dedicación, los consejeros de la Junta y los dirigentes de los partidos tampoco deberían ser diputados. La máquina renquea y no todos sus productos salen bien acabados. La encerrona a los alcaldes, para restarle una ventaja al PP, es un ejemplo transparente del miedo a perder de los eternos ganadores.

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Camps: muy tarde y muy mal

Ignacio Martínez | 20 de julio de 2011 a las 20:10

Camps debió dimitir cuando se hicieron públicas sus conversaciones con el jefe de la trama corrupta Gürtel en Valencia, en donde le decía amiguito del alma y lindezas como “te quiero un huevo” a El Bigotes. Literalmente, por conducta impropia. Debió dimitir antes de mentir a la opinión pública sobre el origen de sus trajes, en el que involucró temerariamente a su esposa. Dijo que los pagó con dinero de la caja de la farmacia de su mujer, pero ni en la contabilidad de la botica, ni en las cuentas de la sastrería se encontró el menor rastro del abono. Obviamente, tampoco tenía recibo alguno. Debió dimitir antes de obligar a dirigentes de su partido, como Cospedal y Barberá, a decir que regalos reciben todos los políticos, que ahí estaba Revilla con sus anchoas de Cantabria. Debió dimitir antes de volver a enrocarse en la teoría de que pagó los trajes, con la esperanza de que el voto masivo de los valencianos le exoneraría. Pero ni a Berlusconi, ni a Jesús Gil, ni a Camps, ni a nadie lo exonera un voto masivo. Rajoy no debió hablar con desdén de ‘tres trajes’, porque fueron varias decenas de trajes, americanas, pantalones, abrigos, zapatos y hasta un chaqué lo que le sacaron él y sus tres colaboradores a los mafiosos de Gürtel, según el fiscal. El juez instructor cifra los regalos en 40.000 euros. Y los encargos de la Generalitat y las empresas filiales a la trama de Correa van de siete a 17 millones de euros. Sobre que fueron regalos cortesía de Gürtel ya no hay la menor duda: hoy dos de los cuatro encausados valencianos lo han reconocido por escrito ante el juez. Y pudiendo haber utilizado cualquier criterio moral, ético o estético para dimitir, el buen hombre deja el cargo por una simple razón práctica: para no perjudicar la llegada al poder de su partido. Para que Rajoy llegue a La Moncloa. De sacrificio a España, nada de nada. Se ha ido cuando literalmente no tenía más remedio. Ha sido en todo el recorrido muy egoísta. Lo ha hecho muy tarde y muy mal.

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El declive de occidente

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2011 a las 11:06

El pánico de la semana pasada se puede repetir ésta en los mercados financieros. Grecia debe 330.000 millones de euros y no puede devolver los vencimientos de septiembre. Después de haberle dado una ayuda de 110.000 millones, ahora habría que darle otro tanto. Y, además, alargar el vencimiento de su deuda a largo plazo, con el intercambio de antiguos bonos helenos por otros nuevos avalados por la zona euro. La canciller Merkel insiste en que las entidades financieras que invirtieron de manera temeraria en la deuda griega deben contribuir al rescate con una quita. El Banco Central Europeo es contrario a admitir la primera suspensión de pagos en la Eurozona. Ése es el embrollo que tienen que resolver los jefes de los 17 países que comparten el euro, en una cumbre convocada el jueves en Bruselas.

Daba penita ver el martes en Madrid a dos pesos pluma como Van Rompuy y Zapatero exigir una respuesta rápida y firme de la UE. La canciller alemana ni siquiera se dio por enterada de que querían una reunión el viernes. El mejor diagnóstico de la situación lo publicó la semana pasada en varios periódicos europeos el ex primer ministro británico Gordon Brown, que fue durante diez años ministro de Hacienda. Parafraseando a Churchill, Brown se preguntaba ¿por qué se durmió Europa? Explicaba que son tres los problemas entrelazados que han causado la actual emergencia: el déficit, la fragilidad de los bancos y el bajo crecimiento.

Brown pronostica diez años de altas tasas de paro en el continente si no se resuelve el problema crónico del crecimiento. Ya le parece alarmante una media de desempleo del 10% en Europa, que en España es del 20 y en Andalucía del 30%. Con índices de paro juvenil del 20% en la UE, del 40 en España, y del 50% en Andalucía. La Unión crece la mitad que Estados Unidos y una cuarta parte que China o la India. Antiguamente, Europa representaba la mitad de la producción mundial, en 1980 era una cuarta parte. En la actualidad se ha reducido a un 19%, en 2030 será un 11. Es posible que a mitad de siglo la economía europea pese menos que la latinoamericana.

El antiguo canciller del Exchequer insiste en que los bancos europeos, además de la sobreexposición a las deudas soberanas de Grecia, Irlanda, Portugal y España, siguen tocados en su solvencia por activos tóxicos y la caída del mercado inmobiliario. Propone un plan de recapitalización de la banca y aboga por nuevos bonos avalados que alarguen los vencimientos griegos. También propugna concentrar las exportaciones a los países que más están creciendo. El antiguo líder laborista recomienda recetas liberales, como la flexibilización laboral, de capital y de los mercados financieros, y eludir el proteccionismo. Se acabó una era y hay que construir el futuro sobre otras bases, para evitar el declive de occidente.

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No es lo mismo

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2011 a las 20:24

Rubalcaba reivindica la política y a los políticos. Y lo explica. No es lo mismo Olof Palme que Jean-Marie Le Pen, dijo en el discurso del sábado pasado. No es lo mismo Lula que Thatcher, no es lo mismo Obama que Sarah Palin, no es lo mismo Felipe González que Bush hijo. Las comparaciones son odiosas, pero los ejemplos ayudan. El nuevo líder de los socialistas quiere decir que no todos los políticos son iguales.

Un militante amigo mío ha aplicado el método de Rubalcaba al propio PSOE, mayormente en Andalucía. Les resumo el resultado. No es lo mismo Elena Valenciano que Bibiana Aído o Leire Pajín para transmitir aplomo. No es lo mismo como portavoz parlamentario Eduardo Madina que Mario Jiménez. No sería lo mismo como secretaria de Organización regional Micaela Navarro que Susana Díaz. No fue lo mismo como presidente del Parlamento Javier Torres Vela que Mar Moreno. No son lo mismo en Málaga Fernando Arcas o y Josele Román que Miguel Ángel Heredia y Paco Conejo.

No es lo mismo como consejero de Economía Pepe Griñán que Magdalena Álvarez. No es lo mismo como consejero de Innovación Paco Vallejo que Antonio Ávila. No sería lo mismo como secretario de Sevilla Luis Navarrete que José Antonio Viera. No es lo mismo descartar como consejera de Granada a Teresa Jiménez que hacerlo con Clara Aguilera. No es lo mismo como director del gabinete del presidente Lolo Cervera que Rosita Castillejo.

El mismo autor de esa tesis sostiene que hay gente que vale mucho, mal ubicada. Ejemplo. Pepe Díaz Trillo, persona culta y buen poeta, que protagonizó en un debate parlamentario un simpático incidente con la presidenta de la Cámara, porque le soliviantó que le dijera que fuese terminando a la mitad de un poema de Machado, sería un excelente consejero de Cultura. Mejor que Plata. Y, en sentido contrario, Paulino haría una magnífica labor en Medio Ambiente; mejor que Díaz Trillo. Parece como si una fuerza gravitatoria obligara a que el consejero de Cultura fuese de Málaga y el de Medio Ambiente de Huelva, como si Picasso y Doñana alteraran el ánimo de quien decide. Pero no todo el mundo sirve para cualquier cosa. Como dice Rubalcaba, no es lo mismo.

Camps, Griñán y Arenas en entredicho

Ignacio Martínez | 16 de julio de 2011 a las 11:11

El presidente valenciano va a ser procesado por cohecho impropio. Por soborno, para entendernos. Sostiene el juez que Camps y tres de sus colaboradores recibieron regalos por importe de más de seis millones de pesetas, algo menos de 40.000 euros, por parte de la red de corrupción conocida como Gürtel. Y para corresponder a tanta gentileza, le dieron en la Generalitat valenciana contratos por valor de unos siete millones de euros a tan desprendidos mafiosillos. No fueron tres trajes, como ha dicho con desdén Mariano Rajoy en alguna ocasión. En realidad, según la Fiscalía se trata de 39 trajes, 11 americanas, diez pares de zapatos, ocho corbatas, siete pantalones y dos abrigos. Después de haber dicho que pagó los suyos al contado, con dinero que sacaba de la caja de la farmacia de su mujer, la defensa del presidente Camps al final de la instrucción ha mantenido que los regalos los habría recibido en su calidad de presidente del PP de Valencia y no como presidente del Gobierno. Una argucia para aliviar eventualmente la pena.¿Qué dice Rajoy de esto? Nada. Tanto PP como PSOE tienen en casos así varas de medir que cambian por arte de magia. Procesan a tres altos cargos de Interior y toda la artillería pesada del PP, la política y la mediática, exige a Rubalcaba que retire su candidatura a la Presidencia del Gobierno. Procesan directamente al presidente de la Generalitat valenciana y el estado mayor del Partido Popular se pone a silbar. En el PSOE las gastan igual. Griñán se niega a modificar la ley electoral en Andalucía, pero Rubalcaba propone un cambio radical del sistema para las generales, con un colegio nacional para restos. Su modelo para España no vale en Andalucía. Los socialistas no tocan la ley electoral regional, aunque se sacan de la manga que los alcaldes no puedan presentarse. Un atropello: así restan al PP el tirón electoral de sus alcaldes en las capitales. Pero los alcaldes pueden ser diputados en el Congreso, con lo que el PSOE además de oportunista, peca de incoherente.

Y si volvemos al otro campo, Javier Arenas ha protagonizado un culebrón con su declaración de la renta del que debería avergonzarse. Se le llenaba la boca reclamando que nadie ganara más que el presidente de la Junta en la política andaluza, pero resulta que él ingresa casi el doble. En el Debate sobre el estado de la Comunidad se comprometió a entregar su declaración de IRPF. Tras diez días de demora, envió a los medios un acta notarial con algunos rendimientos netos. El asunto espinoso es un sobresueldo de su partido de alrededor de unos 15 millones de pesetas. Y él sostiene que es dinero para gastos de protocolo, donaciones y gastos sociales y lo justifica con 135 facturas, como diciendo que su mujer no es farmacéutica… Finalmente, ayer hizo pública su declaración: 142.69,06 euros de ingresos brutos.

Aquí se predican muchas letanías que no se practican. O, como sostiene el dicho popular, una cosa es pregonar y otra dar trigo.

Campus party: algo hemos hecho mal

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2011 a las 18:00

A veces a Andalucía le pasan trenes por la puerta que no sabe coger. Esta semana se celebra en Valencia el Campus Party, una de las concentraciones de expertos y aficionados a los ordenadores más importantes del mundo. Esta XV edición tiene unos 6.000 abonados para toda la semana a los que se sumarán diariamente unos 500 con entradas de una jornada. Ellos son los protagonistas de un evento que se ocupa de la innovación tecnológica, la creatividad y el ocio digital.Por aquí han pasado personalidades como el astronauta Neil Armstrong, el ex vicepresidente americano Al Gore, el director del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts Nicholas Negroponte, el profesor de cibernética Kevin Warwick, el físico Stephen Hawking, la alta comisionada de la ONU para los objetivos del Milenio Eveline Herfkens, el ex alcalde Rudolph Giuliani de Nueva York, la diseñadora en 3D Barbara Lippe. Y un largo etcétera de expertos en las más variadas artes, entre los que están John Maddog, el director de Linux, y Tim Berners Lee, uno de los padres de internet, que son habituales.Pues bien, todo este tinglado empezó aquí mismo en 1997, en Mollina, junto a Antequera, en el centro de Andalucía. Aquí se celebró los tres primeros años. Al principio con 250 participantes y en 1999 con 750. Y para crecer se marchó a Valencia, al calor de su auge como ciudad de la tecnología, de una anfitriona como la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el patrocinio de la Generalitat Valenciana. Los tres jóvenes fundadores son mediterráneos: un catalán de Barcelona, una levantina de Castellón y un andaluz de Málaga, Pablo Antón. Y tienen montada una red internacional. El Campus Party se ha celebrado ya en Brasil cuatro años, convirtiéndose en el más grande del mundo con 9.000 personas. También se celebra en México y Ecuador. Y el año próximo quieren hacerlo en Silicon Valley. También hacen eventos ad hoc, como uno del Milenio que se celebrará en octubre próximo en Granada.

Los organizadores dicen que lo importante no es la anchura de banda de 10 gigas, ni el número de participantes, sino la concentración de talento, la formación, el conocimiento personal de miles de jóvenes de todo el mundo que aprovechan para desvirtualizarse. A Valencia acuden muchas empresas que van directamente a fichar; muchos campuseros acaban la semana colocados. La base de datos de la organización suma a 115.000 expertos en todo el mundo. La pregunta es por qué este acontecimiento planetario que nació aquí, sirve hoy día para colocar a Valencia en el mapa mundi. Algo habremos hecho mal.

Viajar es una bendición

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2011 a las 9:19

Cuando el profesor López Barneo fue la primera vez a Harvard hace treinta años y vio su biblioteca, con la documentación científica que atesoraba, pensó que sería imposible ponerse al día en las universidades españolas. Pero después vino internet y los archivos on line con las publicaciones más especializadas del mundo se pusieron al alcance de un ratón, para alivio de este gran científico andaluz y sus colegas. Eso sí, los investigadores españoles se siguen yendo al extranjero; se calcula que unos mil al año. Norteamérica es uno de los destinos preferidos de nuestros jóvenes científicos para hacer una estancia de posdoctorado. Ya lo era antes de la crisis. El problema ahora es que la mayor parte de ellos no se plantean regresar. No le pasa sólo a los científicos; también le ocurre a arquitectos e ingenieros, que buscan en Alemania, Francia o el Reino Unido las oportunidades que no encuentran en su país.

Antes de la crisis, los empresarios andaluces que tenían oficinas, filiales o negocios en el extranjero tenían muchas dificultades para reclutar personal que enviar por el mundo. La gente se resistía. Eso ha cambiado por completo en la actualidad. Y si no fuese por la descapitalización de los mejores talentos de la nación, no sólo no sería un problema, sino una ventaja. El problema surge cuando no vuelven. Acoger inmigrantes con diplomas universitarios y alta preparación, como ocurre en Estados Unidos, siempre ha sido envidiado en Europa. Lo contrario, la fuga de cerebros que ha costado una fortuna formar, es un drama para un país. Para paliarlo en la medida de lo posible, la Junta de Andalucía creó en 2007 un sistema de becas bien dotado, llamado Talentia, para realizar posgrados en grandes universidades de todo el mundo. Este curso se han convocado 300. Los beneficiarios están obligados por contrato a trabajar en Andalucía o para una empresa andaluza durante cuatro de los seis años posteriores a la finalización del programa académico.

En todo caso, sea cual sea el motivo, viajar es una bendición. Aunque es un hábito al que estamos poco acostumbrados los españoles. Uno de cada diez no ha salido nunca de su provincia, un 15% se ha movido siempre dentro de su región natal, y casi la mitad en su vida ha viajado al extranjero. De la otra mitad que ha salido de las fronteras nacionales, muy pocos lo han hecho para estudiar o para hacer negocios, dos actividades muy saludables para el futuro de una sociedad, escasamente un 7% en ambos casos. Cuatro de cada cinco viajeros lo han hecho por ocio o para visitar a parientes y amigos. Los catalanes, navarros, vascos y madrileños son los que más viajan a otros países. Y los castellano manchegos, murcianos y andaluces los que menos. El subdesarrollo no sólo se mide en términos de PIB. O quizá sea al revés, el PIB condiciona mucho el desarrollo.