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Japón: atentos a la pantalla

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2011 a las 12:17

Sobrecoge ver las imágenes de Japón. Cientos de muertos víctimas de una catástrofe natural, el mismo día en que celebramos el séptimo aniversario de otra tragedia, pero ésta perfectamente evitable, por el contrario. Deprime pensar que de una manera deliberada se puede causar tanto dolor, tanto daño, de manera gratuita e inútil, como en los trenes de cercanías de Madrid ese fatídico día 11 de marzo de 2004. En la depresión influye de manera decidida la obscena pretensión de políticos de todas clases de lucirse en las fotos de la efeméride sin la competencia de los adversarios o sin la molesta presencia de los familiares de las víctimas.

Sorprende que dirigentes con fama de sensatos como Gallardón o su brazo derecho protagonicen actuaciones indignas. La presidenta de la asociación 11-M Afectados del Terrorismo, Pilar Manjón, denunció ayer que cuando le pidieron al vicealcalde de Madrid Manuel Cobo un monumento a las víctimas en la estación del Pozo del Tío Raimundo respondió “otro monumentito; cualquier día tendrían que hacer un monumento para las putas de Montera”. Cuando por fin se ha hecho el monumento, para rematar la elegancia de la respuesta, el alcalde lo inauguró ayer sin invitar a la asociación de víctimas.

La violencia gratuita contra población indefensa nos angustia si se ejerce de una sola vez con muchos muertos en pocos segundos. Pero cuando se produce lentamente con decenas de cadáveres diarios, es más llevadera. Me remito a los centenares de muertos de Libia, rebeldes que reclamaban libertad atacados por aviones, helicópteros artillados, carros de combate del ejército regular de Gadafi, apoyado por mercenarios. Causan escasa emoción en las cancillerías del mundo.

Francia y el Reino Unido están dispuestos a establecer por la fuerza una zona de exclusión aérea. Sarkozy se ha adelantado al reconocer al Consejo Nacional Libio y ha solicitado a sus tímidos colegas de la Unión Europea que se sumen. La OTAN ha aplazado cualquier intervención. Entre tanto, Gadafi sigue matando y recuperando terreno, mientras los rebeldes piden ayuda a una insensible comunidad internacional. Los regímenes autoritarios que se sientan en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la dictadura comunista china y la autocracia rusa, se niegan a autorizar una injerencia, para no establecer precedentes que se les puedan aplicar un día.

El problema es que no se trata de una catástrofe natural, imprevisible, inevitable. Es la voluntad del hombre por hacer daño, que triunfa frente a la prudencia culpable del mundo civilizado. No hay excusas; salvo que no sobrecoge ver esto a diario en directo por la televisión. Atentos a la pantalla, nos impresiona más Japón. La naturaleza ciega nos asusta más que la crueldad de los hombres.

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Arenas se descentra

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2011 a las 11:18

El verbo descentrar tiene dos acepciones. Una es dejar de estar centrado. La otra es actuar de modo disperso o desordenado. Javier Arenas ha cumplido con los dos significados en una sola semana, con declaraciones hechas para contentar a los más irredentos de sus seguidores. El jefe del partido que va lanzado en las encuestas en Andalucía, está ajustando cuentas del pasado, antes incluso de ganar. Arenas lidera una formación muy ancha. Con un núcleo duro de liberales, conservadores y democristianos. Y dos alas, una en el extremo derecho y otra en la frontera con la socialdemocracia. En muchos países europeos ese abanico da para un arco parlamentario casi entero, al menos con cuatro partidos.

El comportamiento de Arenas parece un paradigma de la teoría del filósofo y teórico de la comunicación canadiense Marshall McLuhan, que a mitad del siglo pasado estableció que el medio era el mensaje. Sumergido en determinados medios, nuestro líder liberal-conservador-democristiano-derechista-socialcristiano lanza mensajes impropios de un político con su responsabilidad pasada y futura. Hace unas semanas, en Intereconomía, el presidente regional del PP agradó a la derecha extrema. Y esta semana, invitado por la televisión de Pedro Jota, se apunta sin apuro a la teoría de la conspiración en el 11-M.

Arenas sostiene que es casi imposible que un terrorismo foráneo intervenga en un país con terrorismo propio sin tener contacto. O sea, que Al Qaeda y ETA actuaron juntas en el atentado, no importa qué dijera la sentencia judicial. Añade, que hay un proceso judicial abierto y el juez ha pedido sin éxito documentación al Gobierno. Y se compromete cuando lleguen a La Moncloa a dar a ese juez la documentación que el Gobierno le ha negado, para que se sepa la verdad. En otras palabras, que una de las primeras cosas que hará el PP si gobierna es intentar blanquear los últimos días de Aznar en La Moncloa. Para arreglarlo, un senador canario del PP ha declarado que los presuntos autores del 11-M no se suicidaron en Leganés, sino que los mató la Policía. No se extrañen, una ex ministra de Aznar contaba hace años en privado que en la conspiración participaron los servicios secretos franceses, españoles y marroquíes.

Lanzado por esa pendiente, Arenas relaciona a Rubalcaba con los GAL, en un ataque preventivo contra el ministro principal del Gobierno, a quien propios y extraños dan por seguro candidato socialista en 2012. Esta actitud del político mejor situado para gobernar Andalucía dentro de un año no es un buen augurio. Esta región necesita líderes que miren al futuro, con propuestas concretas que generen seguridad y confianza. Y mientras, el jefe regional del PP aparece perdido en la anchura de su partido y muy escorado a la derecha.

Arenas se descentra. Y se equivoca.

11-M: demasiadas heridas y afán de protagonismo

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2010 a las 11:28

Actos terroristas como el salvaje atentado de Madrid de hace seis años o el secuestro de los tres cooperantes catalanes no deberían ser motivo de división de las víctimas, ni de exhibición para los políticos. Desgraciadamente, hemos tenido grandes dosis de ambas cosas estos días. Es reprobable el afán de los políticos por la foto; una afición que comparten socialistas y populares. El presidente de la Generalitat, José Montilla, y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, no pudieron el miércoles resistir la tentación de inmortalizarse con la cooperante Alicia Gámez, liberada por los terroristas de Al Qaeda del Magreb Islámico. Podrían haber cumplido perfectamente con su obligación institucional en privado. Ayer en Madrid tanto Esperanza Aguirre como Ruiz Gallardón organizaron sendos actos para mayor gloria de sus figuras. La ceremonia unitaria del Congreso por la tarde, con la lectura de la Declaración Universal de Derechos Humanos, es un formato idóneo, en lugar del festival de homenajes sin los protagonistas, que son las víctimas y sus familiares. Aunque desgraciadamente ayer no hayan estado a la altura.

Instalada en la teoría de la conspiración, Ángeles Domínguez, presidenta de la Asociación de ayuda a las víctimas del 11-M, se mostró esperanzada en que algún día se sepa la verdad. No se cree la versión oficial, confirmada por la sentencia judicial que condenó a los terroristas islámicos. Y se mostró esperanzada por encontrar la verdad en las últimas informaciones y el vídeo publicados por El Mundo. Contra el director de este periódico cargó Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M afectados por el terrorismo, diciendo que no tenía un vídeo, sino dos y en uno había un corsé. Y, de camino, descalificó a Esperanza Aguirre por compararse con las víctimas del 11-M tras el atentado de Bombay. Y también guardó palabras durísimas contra el ex presidente José María Aznar, a quien aludió como un señor de la guerra con las manos sucias de petróleo, avaras de oro negro y de poder, que ahora ante el grito de asesino responden con peinetas. Impropio del día y de la representación que ostenta.

Seis años después de la tragedia, hay demasiadas heridas abiertas y demasiado afán de protagonismo. Las víctimas no se merecen estos espectáculos.

Félix Bayón vuelve a Teherán

Ignacio Martínez | 28 de junio de 2009 a las 10:05

El 24 de marzo de 2004, Félix Bayón escribía en el Diario de Cádiz un artículo sobre los muertos en el atentado del 11-M, ocurrido dos semanas antes. Está en esta selección, pero copio un trozo:

 

Me dice un amigo que llora cuando lee cada mañana las biografías de los muertos del 11-M que publican los periódicos. “Pero, aun así”, me confiesa, “no puedo evitar hacerlo”. A mí, le digo, me pasa igual, pero sé que seguiré leyéndolas, como si fuera una obligación, un rezo laico en memoria de las víctimas. En casi todas las culturas se aviva el recuerdo de los muertos. Pensamos que nadie muere mientras hay una sola persona que mantiene la memoria del fallecido…

 

Pues bien, José Antonio Montano colgó en su blog las crónicas de Bayón, como enviado especial en Irán durante la revolución islámica de 1979 y el viernes leí en La Vanguardia el testimonio de uno de los colegas de Félix en aquella aventura: Tomás Alcoverro. No se la pierda. La tiene en su blog, pero no me resisto a pegarla aquí también:

 

Es un descollante edificio alto y solitario en forma de “I” mayúscula que señorea sobre un paraje despejado del centro de Teherán. Cunado fue construido en 1968 era el hotel Intercontinental, pero después de la república islámica de 1979 se convirtió en el Hotel Laleh , el del tulipán, símbolo floral de la revolución . Como desde hace tres décadas lo frecuento, cada vez que visito la ciudad , soy – como lo reconocen algunos de sus viejos empleados- el cliente más antiguo. Cyrus Mozafarian, con su rotundo nombre persa, es mi amigo. Conversando, degustando con él los terroncitos de azúcar empapados del te , en su tienda de joyas, de samovares de plata, de antigua artesanía , he ido contemplando, a través de los cristales de su escaparate, el fluir del tiempo.

En el otro extremo hay la librería Evin con sus obras reeditadas de antiguos autores persas, con sus guías de Irán en varias lenguas, con algunas traducciones en español. Durante la Revolución , el hotel fue un nido de agitadores subversivos, de propagandistas de hojas impresas de los Mojaedin del pueblo, o de los nacionalistas kurdos, que cada mañana las introducían por debajo de las puertas de las habitaciones, de prestigiosos corresponsales como Enric Rouleau de ‘Le Monde’, que habían llegado para escribir, día a día, su historia. En su kiosko aún se vendía el dario francófono ‘Le journal de Theran’. Era impecable el servicio telefónico.

En aquellos últimos días del gobierno de Capur Baktiar, con el Sha ya exilado , se entraba en Irán sin visado porque después de Israel, era el estado del Oriente Medio con mejores relaciones con los países europeos y occidentales. Con Leguineche, el ‘jefe de la tribu’ , con Bayon, ya fallecido , nos acercábamos a la vecina universidad de Teherán donde proseguían los enfrentamientos sangrientos de universitarios con los brutales policías del Sha , y de sus agentes secretos de la SAVAK. Presenciábamos las inmensas manifestaciones en sus largas avenidas, y salíamos cada mañana hacia el aeropuerto , en espera del triunfal regreso del imán Jomeini de su exilio de Paris.

En medio de aquella excitación revolucionaria, con penurias de alimentos y gasolina, el hotel era un privilegiado refugio donde incluso podíamos saborear cócteles exóticos, después de haber dictado por teléfono nuestras crónicas. Un valenciano ,encargado de la intendencia del hotel, nos explico que la cadena Intercontinental tenia una autonomía alimenticia de varias semanas. Nunca nadie penetró en el hotel, repleto de extranjeros. Una sola pedrada fue lanzada contra los ventanales de su resplandeciente vestíbulo.

Después de la Revolución , el hotel fue nacionalizado y sigue siendo gestionado por la Fundación de Los Mostazafan. En la década de los 80 , bajo el poder radical del imán Jomeini, habían colgado en su vestíbulo una pancarta con grandes letras “Muera América”. Era laborioso obtener un visado. En uno de sus pisos altos, el ‘Ershad’, o Ministerio de Cultura e Información, había instalado en un par de habitaciones , su oficina provisional para dirigir y encauzar a los corresponsales extranjeros de visita, donde ahora hace su agosto una agencia privada de prensa. Era una tortura enviar las crónicas por teléfono, y la sala del telex al fondo del vestíbulo, era sórdida. Las moquetas sucias y desgastadas. El Laleh padecía , como en todos los países y tiempos, los males de la nacionalización . Pero desde hace diez años , ha sido renovado una parte de su personal, se ha esmerado la decoración de los salones con sus grandes arañas de cristal. La novedad son unas gráciles muchachas que sirven en la cafetería, vestidas con gorritos y uniformes granates , como de azafatas de avión.

La decadencia del hotel ha sido frenada. Sus clásicos restaurantes, la ‘ rotisserie’ francesa y el restaurante de especialidades del lejano Oriente , siguen abiertos en el último piso con sus esplendida vista sobre la inmensa capital. Las noches del jueves y del viernes, como en todos los países musulmanes, son alegres con las bodas y banquetes que se celebran en sus locales. He visto alí como bailan las mujeres en una parte de la sala ,separadas con un biombo del lugar ocupado por los hombres. Con Robert Fisk, Georges Malbrunot, Joan Roura, Kim Amor, Eulalia Ferrer hemos vivido en el hotel las peripecias de las últimas elecciones, y pese a todas las restricciones impuestas de transmisióon, la flamante sala de internet para los ordenadores, ha funcionado mejor de lo esperado.

Como el Laleh , cabe al bello y plácido parque de su propio nombre – no hay ciudad en Oriente Medio con tantos parques y jardines municipales como Teherán – está cerca de la universidad, del ministerio del interior, incluso de una oficina del candidato Musaui, pudimos describir desde nuestras propias ventanas, el ambiente de una de sus espectaculares manifestaciones con la carga de la escuadra motorizada de los agentes de oscuros uniformes con cascos y porras de la fuerza antidisturbios, apaleando a los jóvenes en desbandada. El Hotel Laleh, mi casa de tantos años, sigue siendo por antonomasia el hotel de los corresponsales extranjeros de prensa en Teherán.

Un conflicto imperdonable

Ignacio Martínez | 7 de enero de 2009 a las 14:50

Sarkozy ha dicho que Hamas se comporta de manera irresponsable e imperdonable. De acuerdo. Pero los demás terrorismos, de todo signo, país o época, también. No hay terrorista bueno. Y, sin embargo, tendemos a la indulgencia con algunos y a la condena de otros. El IRA irlandés gozó de simpatías en España, porque para el inconsciente colectivo nacional era una causa noble. Pero no hay fin que justifique el terror para coaccionar a una población, sea la que sea. En sentido contrario, ETA sigue calificada en periódicos europeos como un grupo separatista vasco, no como una organización terrorista. Hay demócratas del continente que han sentido benevolencia hacia esta banda surgida durante la dictadura franquista.

En el conflicto de Oriente Medio casi todo el mundo se pone de parte de alguien. Buenos o malos. O Hamas defiende los intereses de un pueblo desplazado de su hogar por la fuerza, condenado a la diáspora para pagar a los judíos el enorme daño del Holocausto; o Israel es la única democracia de la región, bastión de la civilización occidental contra la barbarie fundamentalista islámica. No hay término medio. Así, ambas partes se comportan de manera irresponsable e imperdonable. Vivimos la era del terrorismo, que afecta a cualquier tipo de víctimas, incluidos los soldados, y puede ser cometido por toda clase de autores, incluso los ejércitos, como estos días en la Franja de Gaza.

Pero el terrorista es considerado por sus seguidores como un luchador por la libertad. Y la memoria internacional es poco rigurosa con estos crímenes. En julio de 1946, el grupo sionista Irgún voló el Hotel Rey David de Jerusalén, cuartel general de la administración británica de Palestina, donde estaba la oficina de Naciones Unidas. Hubo 92 muertos; la mitad que en el 11-M, más de cuatro veces que en Hipercor de Barcelona. El jefe del Irgún, Benahem Begin, dispuso en el 48 que sus combatientes se incorporasen a las Fuerzas de Defensa israelíes, el Tzahal, el ejército que hoy ocupa Gaza a sangre y fuego. Y el Irgún se convirtió en partido.

Begin llegó a primer ministro y recibió el Nobel de la Paz en 1978, tras firmar con El Sadat la retirada del Sinaí. El antiguo terrorista y el dictador egipcio, blanqueados por el Nobel. No es caso único, Yaser Arafat, guerrillero de pistola en cinto, uno de los terroristas más odiados, obtuvo el mismo premio junto a Rabin en 1994, tras los acuerdos de Oslo. En unos años podemos ver a un líder de Hamas recibir el Nobel junto a Livni o Barak. La comunidad internacional debe poner fin a este cuento de nunca acabar, protagonizado por terroristas con y sin uniforme. Hay que obligarles a hablar; la negativa contumaz de algún bando al diálogo debe suponerle un plus de responsabilidad. Y el apoyo incondicional a una u otra parte lo único que hace es prolongar este conflicto, irresponsable e imperdonable, hasta el infinito.

Matar no es gratis

Ignacio Martínez | 19 de julio de 2008 a las 1:11

El fantasma de ETA se pasea por las noticias. El asesino en serie más famoso de la historia contemporánea española se ha puesto otra vez en huelga de hambre. De Juana Chaos es un tipo de delincuente exhibicionista, le gusta al hombre llamar la atención. Este etarra es el autor material de 25 asesinatos, por los que fue condenado a 3.129 años de cárcel, de los que sólo cumplió 18. Ahora está a punto de salir de prisión tras cumplir dos años de privación de libertad suplementarios por amenazar de muerte a la directora general de Prisiones. De Juana es un tipo de fanático espontáneo: su familia no es vasca, ni cercana al nacionalismo. Su padre, natural de Miranda de Ebro, hizo la Guerra Civil con Franco y su madre era hija de militar. Su hermana se casó con el hijo de otro militar, víctima de ETA.

En fin, que ahora que va a salir a la calle este gudari de pega se descubre que planea vivir en el antiguo piso de su madre, que resulta que es propiedad en exclusiva de su reciente esposa y no suyo. Un chanchullo para evitar pagar a los familiares de sus víctimas los ocho millones de euros que les debe de indemnización. Voces del nacionalismo moderado advierten que De Juana ya ha pagado su deuda con la sociedad. De acuerdo; desgraciadamente, las leyes vigentes cuando fue condenado en los 80 le permiten ahorrase 3.121 años de cárcel. Pero matar tampoco es gratis desde el punto de vista privado y el delincuente exhibicionista debe indemnizar a los herederos de sus víctimas. El fiscal ha pedido que le embarguen el piso, el asesino moroso se ha enfadado y se ha puesto en huelga de hambre. Que le aproveche la dieta.

Tampoco conspirar contra el Estado debería ser gratis. Al lehendakari vasco le ha suspendido el Tribunal Constitucional su consulta soberanista. Es una medida cautelar durante cinco meses, mientras decide sobre el fondo del asunto. Una decisión prevista, porque el referéndum auspiciado por el PNV es absolutamente anticonstitucional. Pero ya tiene Ibarretxe lo que quería: munición para una campaña electoral enarbolando la bandera del derecho a decidir de los vascos. Eso, para consumo interno, porque de cara al resto de España, lo que insinúa es otra cosa, a mi juicio terrible: denme a mí lo que les pido sin matar, que si no se lo van a tener que dar a ETA, que mata. El derecho a decidir de los ciudadanos se ejerce en libertad, no con una banda terrorista en activo. El PNV emborrona con este acto una hoja de servicios democrática de 113 años de historia.

La sentencia del Supremo sobre el atentado del 11-M confirma que la teoría de la conspiración fue un invento. El Supremo absuelve a cuatro de los condenados por la Audiencia Nacional, pero confirma la tesis del tribunal que juzgó el caso. ETA no estuvo allí, pero está en el noticiario cotidiano. Es una de las grandes desgracias de este país.

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