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El olivar: daño colateral de la crisis

Ignacio Martínez | 27 de mayo de 2009 a las 8:16

Los olivareros andan preocupados por los bajos precios de su aceite. Y asustados de cómo se pondrán en la próxima campaña, que puede batir todas las marcas de producción de la historia. Algo de culpa tienen los interesados. Si al lince ibérico le llaman funcionario por el dinero que se destina a su cría en cautividad, no sé que tendríamos que decir del olivar, que ha sido desde la entrada de España en la Comunidad Europea, y en particular desde 1998, la niña bonita de las ayudas europeas. Parte de los 38,4 millones de euros que se han destinado al programa del lince desde el año 2000 son fondos europeos de protección al medio ambiente. Pero el olivar juega en otra liga. De hecho juega en la NBA de las subvenciones regionales. Más de la cuarta parte del cheque anual de Bruselas que viene a Andalucía por todos los conceptos, es para el aceite de oliva: 750 millones de euros.

El sistema de ayudas de 1998 se estableció para árboles plantados por anterioridad. Pero este era un buen negocio y los olivos nuevos han proliferado en Andalucía como por arte de magia. Además, con todos los adelantos técnicos, riego por goteo, sistema superintensivo… Ahora ya hay un pago único al olivar, basado en los rendimientos históricos, pero la producción casi se ha duplicado en estos 12 años.

La crisis tiene una fuerte influencia en esta coyuntura del olivar. Han desaparecido muchos medianos intermediarios que cumplían una misión en el mercado y se ha concentrado la demanda en pocas manos. Casi la mitad de la producción mundial la compran entre cuatro grandes industrias. Y los diez grandes pueden haber comprado este año 1,2 millones de toneladas, una cantidad para la que se necesitan 350 o 400 proveedores. Hablamos de la necesidad de fusiones entre las cajas de ahorro, para en otros sectores es más urgente ganar dimensión.

Se han plantado muchos olivos estos años, pero todavía más en el extranjero que en España, en el norte de África, Portugal, Sudamérica. Y para los momentos de excedentes tiene que existir un sistema de almacenamiento automático que las autoridades y el sector privado deberían afinar. El mecanismo comunitario que se va a poner en marcha estos días ya está levantando los precios antes de entrar en vigor.

Es una pena que en un producto en el que Andalucía es el líder mundial se estén pasando apuros. La región debería ser ya sinónimo de calidad y prepararse para liderar la comercialización mundial. La crisis ha tenido otro daño colateral: ha impuesto las marcas blancas, cosa que también ha abaratado los precios en origen. Pero las marcas propias de prestigio deben tener un sitio en el nuevo modelo productivo del que tanto se habla tanto estos días. Aquí tienen un tema estupendo para hablar en esta campaña electoral. No todo va a ser la guerra de Iraq, el paro, el caso Gürtel y los trajes de Camps.

Mala situación, peores perspectivas

Ignacio Martínez | 25 de enero de 2009 a las 11:16

 

Los datos del paro andaluces recién publicados en la Encuesta de Población Activa no es que sean malos, es que son peores que cualquier pronóstico pesimista hecho hace pocas semanas. Es así en todo el mundo, pero se trata de un flaco consuelo. Porque no es cierto que haya sólo una crisis económica mundial. Es un sambenito que repiten los responsables políticos de los gobiernos nacional y regional. Hay otras dos crisis superpuestas a la financiera internacional: la crisis española, del país que vivía muy por encima de sus posibilidades y que debe a prestatarios extranjeros el equivalente al 100% de su PIB. Y la especifica andaluza, la región cuyos gobernantes presumían que una política económica y un modelo de desarrollo que conseguía el milagro de hacer crecer su producto bruto por encima de la media nacional durante quince años consecutivos. No había tal milagro. Se trataba de crecimiento especulativo basado en un sector como la construcción que aportaba poca innovación y productividad. Pinchada la construcción, desaparecido el milagro. Las dos provincias andaluzas que más paro tienen sobre su población activa en este momento son las que más han crecido en los últimos tiempos: Almería, con un 25%, y Málaga, con un 23,6%. Ya no hay sector locomotora, ni provincias locomotoras.

Los datos nacionales son malos, con el 13,9% de paro, y una cifra absoluta que este año llegará a los cuatro millones de personas. Pero los andaluces rompen a la baja una constante según la cual el porcentaje regional de desempleo era un 7% más que la media española. En este caso, el 21,78% de paro andaluz supera en casi ocho puntos el porcentaje nacional. Lo que significa que vamos camino del millón de parados. La tendencia nos plantea un panorama pavoroso para 2010. Un año en el que la Unión Europea prevé que la tasa española de desempleo llegue al 19%. La operación es sencilla: 19+8=27. ¿Vamos camino de un 27% de paro en Andalucía? Choca esta realidad con los piadosos presupuestos que el Gobierno andaluz hizo aprobar por su mayoría en el Parlamento regional hace menos de un mes. Es elogiable que el presidente Chaves reconociera en la Cámara esta semana que se equivocaron a la hora de hacer las cuentas. Sería estupendo saber por qué el Gobierno catalán, con un presidente y un consejero de Hacienda de su mismo partido, ya preveía una recesión en Cataluña para 2009, mientras que sus homólogos nacionales y andaluces se dieron a la alegría de decir que el PIB iba a crecer un 1%.

Así que los gobernantes regionales deben dejarse de paños calientes, y de cortinas de humo con la crisis internacional. La burbuja inmobiliaria andaluza habría estallado con y sin debacle económica mundial. No es una mala idea un pacto regional con fuerzas políticas y sociales para elaborar un modelo de desarrollo regional, que no sea tan especulativo y tan frágil como el que nos ha llevado al milagro recién fenecido. En el que nuestros olivareros industrialicen su propio aceite y lo comercialicen en los mercados mundiales, en vez de vender el 80% a granel, para que Italia se quede con el valor añadido y el prestigio. En el que las frutas y hortalizas, que suponen la mitad de la producción final agraria andaluza, estén mejor atendidas por la ayudas comunitarias. En el que la industria clásica, eficiente y exportadora, cuente con un apoyo decidido. En el que se cuide el territorio y el medio ambiente, porque los turistas cada vez exigirán mejores entornos… Sigan ustedes mismos añadiendo conceptos hasta alcanzar un modelo.

Un modelo del que carecen los socialistas en el poder y del que carece el PP, que tiene la obligación de hacer que la alternancia sea posible. Javier Arenas lo que presenta es el anuncio de una manifestación contra la crisis. Pero no necesitamos autobuses, bocadillos y ruido, sino una alterativa.