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Europa mira a África

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2008 a las 22:21

 

La Unión Europea (UE) lanzó ayer oficialmente la primera operación naval de su historia, enviando seis barcos de guerra y tres aviones de patrullaje para hacer frente a los ataques de los piratas somalíes en la zona del Cuerno de África. Esta operación, está comandada por un británico, el vicealmirante Philip Jones, y participan en ella ocho países, entre ellos Alemania, Francia, el Reino Unido y España. Actuando bajo mandato de la ONU, la flotilla de la UE tiene una triple misión: escoltar barcos de la marina mercante y navíos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) que entregan ayuda humanitaria en Somalia, y efectuar ‘controles de zona’ con apoyo de aviones de patrulla marítima. Su primer desafío será garantizar el orden en una superficie de un millón de kilómetros cuadrados en el Océano Índico y en el golfo de Adén por la cual transita el 30% del petróleo mundial.

Del lado de España, participan una fragata y un buque de apoyo logístico, además del avión de patrulla que ya integra una ‘célula de coordinación’ creada por la UE en septiembre frente a la multiplicación de ataques de piratas en la región del Cuerno de África. Unos treinta cargueros han sido secuestrados en lo que va de 2008, el doble que el año anterior, por piratas que utilizan lanchas rápidas y cuentan con importante armamento. Pero la situación no sólo ha movilizado a los europeos. India, Rusia y la OTAN también han enviado barcos a la zona.

África es el punto a atención del mundo en estos días. Los países europeos y Estados Unidos están exigiendo al dictador de Zimbabue, Robert Mugabe. Hasta George Bush se ha apuntado en la lista de reclamantes. Ahora sólo falta, para completar las buenas intenciones que se monte una operación internacional de ayuda al Congo, que pare la violencia étnica y atienda a los cientos de miles de desplazados.

Los errores de Guantánamo

Ignacio Martínez | 3 de diciembre de 2008 a las 10:52

Los vuelos militares norteamericanos a Guantánamo, similares a los de la CIA, que hicieron escala en España son una deshonra para este país. El centro de detención de prisioneros de esta base militar norteamericana en Cuba es contrario al Derecho Internacional; una violación de la Convención de Ginebra, denunciada entre otros por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Y la indefensión de sus 275 inquilinos actuales, injusta. Un Estado civilizado no puede responder a la barbarie terrorista negando los derechos humanos a los presos yihadistas.

Esa responsabilidad afecta tanto al Estado infractor como a sus cómplices. Resultan vergonzosas las facilidades del Gobierno Aznar para el transporte de personas secuestradas. Y cómica la manera de gestionar los secretos de Estado por parte del ministro Moratinos: sostiene que el documento de 2002, con la aceptación del Gobierno Aznar de estos vuelos de ida o vuelta a Guantánamo, era tan secreto, tan secreto, que él lo desconocía. Y añade que el PP no le avisó de su existencia, cuando dejó el poder en 2004. No parece creíble que un diplomático de carrera esté al frente del Ministerio cinco años y no sepa cómo enterarse de los secretos de la casa. Lo sabía y probablemente filtró el documento, aunque es lamentable que el Gobierno saliente no le informase de esos pormenores.

Una de las más divertidas historias de nuestra diplomacia le ocurrió a Marcelino Oreja, recién llegado a Exteriores, en 1976. Durante una gira por África, el ministro estuvo varias horas en Bamako, la capital de Mali. La corta visita terminó satisfactoriamente. Cuando el avión despegaba, camino de Dakar, un periodista enrolado en la expedición como agregado de prensa, que se había paseado por la ciudad, explicó al ministro que en Mali un golpe de Estado había impuesto el toque de queda. Y precisó que no habían estado con el jefe de la diplomacia, ni en el Ministerio de Exteriores. No se habían enterado de nada.

¿Moratinos y Zapatero tampoco se habían enterado de los vuelos a Guantánamo? El director general de Exteriores que en 2002 comunicó el visto bueno del Gobierno de Aznar a que estos transportes ilegales pasaran por España sigue en activo en el ministerio. Y los vuelos han continuado con Zapatero en el poder como si tal cosa, con Morón y Rota como principales aeropuertos. Bush va reconociendo sus errores con cuentagotas. Ayer admitió que no había armas de destrucción masiva en Iraq. O sea, que atacó aquel país por error. Bien estaría que Aznar imitase a su amigo tejano y admitiese sus lamentables errores en este asunto. Pero Zapatero y Moratinos, tras cinco años en el Gobierno, no pueden echarle la culpa de sus propias torpezas al ex presidente.

“El nuevo orden mundial será tan injusto como el anterior”

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2008 a las 12:26

 

La frase del titular no es mía. Sino de este señor que tienen en la imagen, el eminente catedrático de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho de Málaga, Alejandro Rodríguez Carrión, dilecto discípulo del prestigioso profesor Carrillo Salcedo, con quien trabajó en las universidades de Granada, Autónoma de Madrid y Sevilla. “El nuevo orden mundial será tan injusto, al menos, como el anterior”, sostiene Rodríguez Carrión en una entrevista publicada el sábado en la edición de papel del Grupo Joly, pero no en la edición digital. Su explicación es que llevamos décadas de crisis de valores, normas o comportamientos, con más de un tercio de la humanidad viviendo por debajo del umbral de la pobreza y es un poco cínico hablar de crisis profunda cuando algo no va bien para el tercio rico.

El profesor afirma que es difícil encontrar en los últimos dos siglos un comportamiento tan arrogante por parte de una gran potencia como el del Gobierno del presidente Bush en Guantánamo. Hasta ahora, como en las dictaduras militares del Cono Sur o en la Puerta del Sol de antaño, las violaciones de los derechos humanos eran cosa de dirigentes con escaso compromiso con la civilización. Nunca se podía esperar de una potencia que pretende ser líder del mundo democrático civilizado. Y recuerda que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha denunciado la violación de la Convención de Ginebra por parte de Estados Unidos en su base militar en Cuba.

El proceso iniciado en Washington la semana pasada se parece muy poco, en opinión de R. Carrión, al ultimado en Bretton Woods en los años 40. Entonces estaba en macha la Segunda Guerra Mundial y se convocó a todos los países del mundo excepto a los del Eje enemigo y ahora hay una guerra de finanzas y se reúne a un “grupito nada democrático”. Habría sido mejor una conferencia abierta con la participación de todos los estados interesados.

Cree que la política exterior de Obama será distinta de la anterior en una cosa: quiere renunciar al ciego unilateralismo de Bush y cerrará Guantánamo. Pero habrá pocos cambios en ayuda a los países subdesarrollados; no se limitará la capacidad contaminante de Estados Unidos, que supone la cuarta parte de las emisiones mundiales de CO2; no será parte de la Corte Penal Internacional; es dudoso su avance en derechos humanos, porque sigue siendo partidario de la pena de muerte y no parece dispuesto a forzar a la parte más intransigente en Oriente Medio a un compromiso de paz duradera. R. Carrión tiene la impresión de que África también es prescindible para Obama. “¿Qué le está importando, de verdad, a nuestro mundo la carnicería del Congo?”, se pregunta.

Sobre los paraísos fiscales, está convencido de que no interesa eliminarlos a quien sitúa allí la sede de sus empresas para evitar la imposición fiscal, ni a los que buscan opacidad en sus movimientos de capital. Y a la pregunta de si no estará en esos paraísos buena parte del dinero que se ha ‘perdido’ en esta crisis, responde: “El dinero, salvo para la gente modesta, no existe. Lo que existe, a esa escala, son movimientos contables”.

La hora de África

Ignacio Martínez | 7 de noviembre de 2008 a las 10:00

Obama representa a los cuatro millones de esclavos negros que había en Estados Unidos en 1862 y a los 20 millones de negros norteamericanos que había en los años 50 y 60 del siglo XX. Representa a Emmett Till, un adolescente de Chicago que durante unas vacaciones en Money (Mississippi), en el verano de 1955, silbó a una mujer blanca en una tienda y fue asesinado por dos blancos que le dieron una paliza, le dispararon y tiraron su cuerpo a un río. Los autores del crimen fueron declarados inocentes por un jurado, que sólo necesitó una hora de deliberaciones. Representa a Rosa Parks, que en diciembre de 1955, en Montgomery (Alabama), se negó a dejar su asiento en el autobús a un pasajero blanco. Fue detenida, enjuiciada y condenada por conducta desordenada. Y representa a los 40 millones de afroamericanos de hoy día. También a muchos otros ciudadanos de todos los colores y países del mundo.

El nuevo presidente de los Estados Unidos representa en especial al continente africano. Tiene hermanos de sangre en la Kenia actual. África es el continente olvidado por el progreso, con muchos países, como Burundi, Liberia o Guinea Bissau con menos del 1% del PIB per cápita de España. Kenia, el país del padre de Obama, tiene el 2,5% del producto bruto español por habitante. Hay unos 900 millones de habitantes en África, con una demografía que crece desmesuradamente a medida que baja su mortalidad y se controlan enfermedades como el sida. Las mujeres africanas tienen más de cinco hijos de media y la población aumenta a un ritmo de 2,5% al año, más del doble que en América Latina o en Asia. En los próximos 25 años se duplicará la cifra de habitantes del continente negro. Es la hora de África.