Archivos para el tag ‘Agricultura’

Malas prácticas

Ignacio Martínez | 30 de enero de 2011 a las 13:49

La entrada oficial de Andalucía en la larga y ancha discusión que se ha entablado en la Unión Europea sobre el presupuesto de 2014 a 2020 no ha sido afortunada. Y no porque el viaje de Griñán a Bruselas haya estado mal, sino porque ha tenido ruido de fondo en retaguardia. Asaja ha hecho dos comunicados durísimos y el PP entró al rebote del primero. Andalucía corre el riesgo cierto de perder la mitad de los 4.000 millones de euros que ha llegado a recibir algún año de la UE por todos los conceptos. Si queremos defender esa cantidad, mantener las ayudas agrarias y conseguir que los fondos estructurales se reduzcan lo menos posible, hay que presentar un frente unido: partidos, empresarios, trabajadores, la opinión pública en general.

Es una mala práctica pegarle una pedrada al Gobierno regional en la primera actuación que lleva a cabo en Bruselas. Un hecho impropio en una organización con el prestigio y la experiencia de Asaja, veterana en las instituciones europeas. Ya en los 80 era frecuente ver por allí a Javier López de la Puerta, a Pedro Leyva o a Pepe Loring. Y después a muchos más. Se hace lobby en cada contacto, pero se causa mala impresión si por adelantado se dice que el presidente va Bruselas a hacer propaganda. Y, de camino, se arrastra al PP a la melé para que diga que ha sido imposible concretar un documento común de defensa de Andalucía en Europa. Como si Griñán hubiese ido por su cuenta.

Tras el viaje presidencial, Asaja ha llegado a afirmar que a Griñán no le importa la cuantía de los fondos, sino ser él quien los maneje. La primera parte no es cierta: el presidente ha repetido hasta la saciedad que para Andalucía es fundamental el mantenimiento de las ayudas. El motivo de la discrepancia es que la Junta pretende que las regiones tengan un papel relevante en el reparto y Asaja teme ver perjudicados sus intereses. Si el desencuentro nace de las conversaciones con Asaja, UPA y COAG, sería bueno explicarlo. Pero es imprescindible tener una posición común. Y resulta irresponsable disparar contra quien representa los intereses de todos. Hoy Griñán y quizá Arenas el año que viene, sea quien sea, necesitará una región unida en la defensa de los intereses colectivos.

Encoge el cheque europeo de Andalucía

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2010 a las 9:40

El cheque europeo se va a reducir notablemente. La difícil salida de la crisis económica se va a complicar aún más para Andalucía con la pérdida de la mayor parte de los fondos europeos para su desarrollo y la amenaza de que la Política Agraria Común (PAC) baje su presupuesto, prime a los países del Este y cambie su sistema de ayudas, perjudicando a las regiones con mayores producciones históricas. Los expertos advierten que 2010 será el peor ejercicio para la banca y las cajas desde que empezó la crisis. El año que viene será malo, aunque algo mejor para el sistema financiero nacional, que empezará a respirar en 2012. Hay presidentes de cajas andaluzas que auguran un panorama similar para el sector inmobiliario, durante un par de años más. Lo que nos situaría en 2014, el año en que entrará en vigor el nuevo paquete financiero de la Unión Europeo por un periodo de siete años, con una rebaja sensible del cheque andaluz, que puede costar cuatro puntos de PIB al año como poco

La última referencia de los fondos europeos es la transferencia de 4.000 millones de euros que llegó a Andalucía en 2009. Algo más de la mitad se destinó a infraestructuras, fomento de inversiones, innovación, formación y desarrollo rural o pesquero. El resto fueron los 1.870 millones de ayudas directas o de mercado para los agricultores, el antiguo Feoga Garantía, hoy llamado Feaga. La cifra conjunta se acerca al 3% del PIB regional y se verá reducida al menos en 1.500 millones de media entre 2014 y 2020. La rebaja puede ser bastante mayor, si la PAC se resiente, aunque Antonio Valverde, director de la Agencia de Desarrollo e Innovación de Andalucía, y antiguo director general de Fondos Europeos en la Consejería de Economía, insiste en que la filosofía comunitaria ha sido siempre contraria a los cambios bruscos de escenario. No lo ve así la principal patronal agraria andaluza, Asaja, que hace tres semanas dio la voz de alerta. Según su tesis, la región perdería más de mil millones de euros al año con el nuevo modelo de la PAC que se pretende implantar; o sea, el 60% de las ayudas agrarias que reciben sus 286.000 agricultores y ganaderos.
 
Fuentes oficiosas de la Consejería de Economía han informado a este diario que no tienen todavía un estudio sobre los fondos estructurales para el próximo paquete financiero, que algunos llaman Horizonte 2020. En esta misma página, aquí abajo, pueden verse los distintos modelos que se podrían aplicar. En el mejor de los casos, Andalucía podría aspirar a un tratamiento como el que tuvieron Valencia, Canarias y Castilla León en 2007, con el agravante de que los socios del Este han mejorado en este tiempo su capacidad de gasto y concentrarán más ayudas. La media de acciones estructurales entre 2007 y 2013 está siendo de unos 2.100 millones anuales, en los que se incluyen unos 28,5 millones del período transitorio de salida del Fondo de Cohesión. Si se calcula la fórmula de los phasing in de 2007, Andalucía pasaría a recibir 1.555 millones el primer año, 1.244 el segundo, 933 el tercero, 622 el cuarto y 311 los tres siguientes
 
Aunque este ajuste parece muy fuerte, puede considerarse optimista en las actuales circunstancias. Y más si tomamos como excepcional el Fondo Tecnológico de 800 millones del actual paquete financiero. Sobre la importancia de los fondos europeos se han publicado muchos estudios. Los últimos en un monográfico sobre Los fondos estructurales europeos y la convergencia de las regiones españoles entre 2000 y 2006, de la prestigiosa revista Papeles de Economía, de Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro españolas, que recogió este diario cumplidamente el pasado miércoles. 
 
En esa publicación se establece que sin los fondos estructurales europeos entre 2000 y 2006, cada año el PIB andaluz habría crecido un 5,7% menos y el paro habría sido un 7% mayor. Las aportaciones del fondo Feder significaron un 15% de la inversión pública en Andalucía, que llegó al 21% en carreteras y hasta el 30% en infraestructura ferroviaria, en particular el AVE Córdoba-Málaga. Los profesores Carmen Lima, Alejandro Cardenete y Carlos Usabiaga de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla hacen hincapié en la importancia para la convergencia de este fondo sin cuya contribución el PIB regional habría crecido un 5,32% menos cada año entre 2000 y 2006. Por el contrario, los casi mil millones destinados a formación en esos siete años y los más de 1.100 millones de desarrollo rural habrían tenido un escaso impacto en el PIB, de sólo algunas décimas, lo que pone en cuestión la eficacia práctica del Fondo Social e incluso del Feader.  
 
Si  aplicamos el dato de que sin los fondos estructurales el PIB andaluz habría crecido casi seis puntos menos cada año entre 2000 y 2006, hay que convenir que al reducirse al menos en dos tercios estas aportaciones, el PIB andaluz perdería anualmente cuatro puntos entre 2014 y 2020. De ahí que conservar al máximo las ayudas de la PAC sea un objetivo prioritario para Andalucía. El problema es que es la cuestionada es la propia política agraria. Está lejos 1970 cuando supuso el 92% del presupuesto comunitario. Desde entonces ha ido cayendo el porcentaje de manera sostenida: en 1975 fue el 74%, en 1985 del 70%, en 1993 del 54%, en 2004 del 43% y en 2013 llegará al 32%. 
 
Además de reducirse los recursos de la PAC, se han hecho importantes cambios en los sistemas de ayuda. En 1992 hubo una reforma radical con la intención de reducir la superproducción. Se pusieron en marcha planes de desarrollo rural y protección del medio ambiente que han ido ganado protagonismo. También se inició una supresión o reducción de los precios de intervención, que continuó en las reformas posteriores. Con el tiempo, las ayudas directas se han vinculado a la superficie y no a la producción, y se han condicionado a normas medioambientales, seguridad alimentaria y bienestar de los animales. En paralelo, se han abierto los mercados a productos internacionales. 
 
Pero la supresión de precios de garantía y otros sistemas de intervención ha generado un grave problema de volatilidad de precios. El resultado es preocupante en el conjunto de la UE: en Alemania habrá siete veces menos agricultores en 2020 que en 1980; en Francia, seis veces menos. Pero la renta agraria ha sido en 2009 en Alemania la misma que en 2005, y en Francia e Italia, un 10% y un 25% menor. ¿Qué va a pasar en el próximo paquete financiero? Tomás García Azcárate, consejero económico de análisis de mercados en la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea, da algunas pautas: la renta agraria y las ayudas sufrirán la presión presupuestaria, habrá un reequilibraje entre antiguos y nuevos estados miembros y la preferencia comunitaria continuará disminuyendo.  
 
El mensaje que sale de la Comisión Europea es que si se quiere conservar un sector agrario importante en Europa hay que encontrar una rentabilidad en el mercado. Pero para lograrlo hay que disponer de redes de seguridad de las que ahora carece el sistema de ayudas comunitario, y aumentar la transparencia del mercado. También habrá que continuar las políticas de desarrollo rural y protección medioambiental, la promoción de los productos agrarios y el apoyo a la innovación. Con este planteamiento general, el Reino Unido, Suecia, Dinamarca y Holanda, lideran la filosofía de recortar el presupuesto de la PAC. A favor de mantener el actual statu quo estarán sin duda Francia y España. Pero el Gobierno español ha dado a conocer en diciembre un documento en el que plantea una ayuda uniforme por superficie agraria de 100 euros por hectárea que ha provocado la alarma en Andalucía. Son dos tercios menos de lo que ahora se recibe de media en una región que tiene el 25% de la producción final agraria española y consigue un 30% de las subvenciones nacionales del Feaga. La Consejería de Agricultura ha puesto en marcha dos equipos de trabajo para preparar sendos informes sobre ayudas y directas y mecanismos de mercado, que estarán ultimados en dos semanas. Con esos argumentos se dispone a batallar ante todas las instituciones nacionales y europeas. 
 
En mal momento, porque la crisis ha golpeado duramente al sector. Ante la competencia feroz, la distribución ha apretado a la industria y el industrial al agricultor. Las marcas blancas han acabado por hundir los márgenes de los productores. Son muchas las voces que reclaman mecanismos para defender los precios, un almacenamiento privado más dinámico, más automático, y recuperar medidas de mercado clásicas. Hay, sin duda, que reagrupar la oferta. Pero el derecho de la competencia europeo impide de momento que se creen centrales de venta, al estilo de las centrales de compra que ya hay de hecho. Ni siquiera está claro que se permitan mecanismos de intercambio de información entre operadores. La consejera Clara Aguilera ilustra el problema con el ejemplo del aceite de oliva andaluz, con 800 vendedores y cinco grandes  compradores. En Andalucía hay 600 cooperativas agroalimentarias con una facturación media de 3,5 millones. Prestigiosos profesionales como Tomás Aránguez o Antonio Luque llevan años reclamando una concentración: que hubiese diez y la líder facturase más de 3.000 millones de euros, en lugar de los 300 millones actuales.      
 
Con un presupuesto limitado, más comensales en la mesa y normas de tarifa única, sería casi un milagro que no se recortase el cheque agrario andaluz. La solución, como la de los fondos estructurales, en los próximos dos o tres años. 

El Gobierno andaluz pone a una bailarina a llevar Agricultura

Ignacio Martínez | 6 de mayo de 2009 a las 10:00

Al discurso del mérito de Griñán le salen grietas. El Gobierno andaluz ha nombrado secretaria general de Agricultura a una profesora de danza. Como lo leen, no es broma. Tampoco supongo que fuera una broma el hermoso discurso que el nuevo presidente hizo en la primera reunión de su Gabinete: instó a sus consejeros a valorar para los nombramientos el mérito, la capacidad y la profesionalidad de las personas, aunque fuesen independientes, funcionarios de carrera o eso perjudicara a los militantes de su partido. El problema de estos elegantes discursos es que después se estrellan contra la letra pequeña, en los nombramientos de segundo nivel. O contra los designios del Partido.

Ayer el Consejo de Gobierno de la Junta dispuso el relevo de un eficiente ingeniero agrónomo que era secretario general de Agricultura y puso en su lugar a una eurodiputada de Almería que se ha quedado fuera de la lista del PSOE para las elecciones de junio. El ingeniero es Dimas Rizzo, un alto funcionario con larga experiencia, años de actividad negociadora en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea y una altísima cualificación.

Quiero pensar que este movimiento no se ha producido para buscarle una colocación a la señora diputada. Que no ha sido cosa del lobby almeriense o del lobby feminista moviéndose para buscar un hueco a esta compañera del partido. María Isabel Salinas ha sido diputada en el Parlamento europeo sólo una legislatura. En la página web del Parlamento, su currículum vitae dice textualmente: “Diploma de danza flamenca (1988). Profesora de danza (1988-1991). Curso de acceso a la universidad (1996). Estudios de Derecho (1997)”. Nótese que los estudios de Derecho se limitan a un año. Más extenso es su currículo partidista o institucional. Desde 1991 ha sido concejal del Ayuntamiento de Níjar, delegada de Cultura de la Junta, diputada en el Congreso (1996-2000) y eurodiputada (2004-2009). También, miembro de las ejecutivas provincial y regional, y del comité federal del PSOE.

Habrá que darle el beneficio de la duda. Salinas ha estado en la Comisión de Agricultura en sus cinco años en el Parlamento Europeo. Ha hecho 57 preguntas: 39 escritas y 18 orales, 45 en solitario y las demás colectivas. Ha figurado en cinco propuestas de resolución, ha firmado dos informes y ha intervenido 26 veces en los plenos. Sea como fuere, no repite en el puesto y encuentra acomodo fuera del contexto que el presidente dibujaba para su nuevo proyecto.

Ahora vienen años difíciles, con la aplicación del chequeo médico de adaptación de los fondos agrarios y la negociación de los nuevos presupuestos para el periodo 2013-2020. Años en los que el mérito, la capacidad y la profesionalidad prometidos por Griñán no deberían ser sólo un gesto para la galería.

Elecciones europeas: seguimos en Segunda regional

Ignacio Martínez | 4 de mayo de 2009 a las 9:22

El pasado fin de semana el PSOE colocó el debate europeo en Segunda Regional, con alusiones a las dos elecciones que ya ha perdido Rajoy, la nula colaboración de Mayor Oreja contra ETA en el último proceso de paz, el caso Gürtel, la guerra de Iraq o la influencia del ex presidente Aznar sobre el PP. Para no ser menos, los populares han contraatacado con las mismas armas y la misma categoría. Ayer en Guadalajara, Rajoy criticó la política económica del presidente Zapatero. El presidente del PP también se encuentra cómodo en la catetería localista. Dice que ZP ha dilapidado la mejor herencia económica de la historia del país y que es incapaz de adoptar soluciones eficaces a la crisis. Pero no habla sobre los grandes desafíos comunitarios de los próximos cinco años en energía, inmigración, defensa, presupuestos agrarios, política económica y monetaria, derechos sociales, I+D, adhesión de nuevos socios…

Del debate nacional al que nos condenan Zapatero y Rajoy nos libramos en contadas ocasiones. Y no para bien. Un ejemplo: el Partido Popular Europeo, que agrupa a las formaciones conservadoras del continente, apoya la continuidad del presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso, que lo ha hecho francamente mal. Tan mal que se le podrían adjudicar las cuatro frases lapidarias que ayer dedicó Rajoy a ZP: ha engañado a los europeos, ha hecho anuncios constantes de falsos amaneceres, ha perdido el tiempo en la lucha contra la crisis y ha sido incapaz para dar soluciones. A Barroso lo postuló para el cargo Tony Blair (ambos son los compañeros de las Azores de Bush y Aznar) y es del PPE. Así que Rajoy le apoya para que siga al frente de la Comisión Europea. ¡Pero es que Zapatero también! El presidente estuvo la semana pasada en Bruselas y anunció urbi et orbi que quiere que Barroso siga de presidente de la Comisión.

La Liga local en la que tan contentos juegan nuestros líderes políticos ofreció ayer un dato revelador. Si hubiese ahora elecciones generales las ganaría el PP, según una encuesta publicada por El País. Es fácil extrapolar que el PP lleva ventaja para las elecciones europeas del 7 de junio, con una fuerte abstención entre los votantes socialistas y una mayor movilización de los populares. Elegido el nuevo Parlamento europeo, el presidente de la Comisión tendrá que ser designado por el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno, y ratificado por una mayoría de los eurodiputados, en aplicación del artículo 17.7 del Tratado de Lisboa, que puede entrar en vigor el 1 de noviembre si los irlandeses lo ratifican en su referéndum de otoño. Eso significa que Barroso necesitaría 376 votos y con los del PPE no le llegaría. Así que el apoyo de Zapatero le será muy útil. No se explica por qué lo hace ZP, pero quizá sea porque Barroso es ibérico y habla español. Seguimos en Segunda Regional.

Las listas

Ignacio Martínez | 19 de abril de 2009 a las 0:26

De la misma manera que cada español lleva dentro un seleccionador nacional de fútbol, capaz de hacer una alineación diferente a la del entrenador de la roja, todos los ciudadanos aficionados a la política llevan dentro un formador de gobiernos. Los periodistas estamos incluidos, desde luego, entre los entusiastas de esta práctica. Griñán, que será presidente de la Junta el próximo miércoles, ha agradecido irónicamente a la prensa los consejos que le da sobre nombres para el Consejo de Gobierno que anunciará el jueves. Esta es la lista por antonomasia. Pero no hay una sola. Ni siquiera en el ánimo del inminente inquilino de la Casa Rosa, que entre bromas y veras, especula con sus colaboradores más cercanos sobre la idoneidad de éste o aquella, en una u otra consejería. Así que listas hay muchas, incluso en la libreta azul de Griñán.

Hay otra lista, de retos. La tienen ustedes en esta edición dominical, en la sección de Andalucía. En una situación económica mala, el número de funcionarios es excesivo. Con 490.000 empleados en el sector público, en este momento en la región hay nueve trabajadores activos en la empresa privada por cada 10 funcionarios, pensionistas y parados. El sector de la construcción reclama al nuevo presidente rigor en la aplicación de las normas urbanísticas y agilidad en los trámites burocráticos. La industria pretende mejorar su productividad. Las cooperativas agrarias deben reducir su número y duplicar su facturación…

Y entre los deseos de la sociedad civil se repite que el nuevo gobierno tenga un alto nivel técnico. Quizá porque no se concede ese mérito al actual gabinete, tanto a los hombres como a las mujeres. Las militantes feministas han insistido mucho en la importancia de la cuota. A veces con sarcasmos referidos a la escasa cualificación de algunos hombres que han sido ministros en gobiernos de izquierdas y de derechas: “las tontas también tienen derecho”, repetían. Ahora, en un momento delicado y lleno de expectativas, habría que cambiar la frase por otra con la misma intención, pero más ambiciosa. Que valga además en masculino y en femenino. Y que las listas también tengan derecho. Las listas y los listos.

Hay que relanzar la agricultura andaluza

Ignacio Martínez | 7 de mayo de 2008 a las 13:27

El director general de la FAO, Jacques Diouf,  un senegalés de 70 años que estudió ingeniero agrónomo en Francia y se doctoró en Ciencias Sociales del mundo rural en La Sorbona, ha dado la voz de alarma: “Ha llegado el momento de relanzar la agricultura mundial y la comunidad internacional no debería perder la oportunidad”.  Añado de mi cosecha, que sería el momento para relanzar la agricultura europea y, de camino, la andaluza, que es una primera potencia continental.

Diouf sostiene que no se ha hecho nada para ayudar a los campesinos de los países pobres a hacer frente a la duplicación del precio de abonos y semillas. El índice de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que mide los precios de los mercados de cereales, lácteos, carne, azúcar y aceites ha sido en marzo el 57 por ciento mayor que hace un año. En ese periodo el trigo ha subido un 130 por ciento; la soja un 87; el arroz  un 74, y el maíz un 53.
El comisionado de la ONU para el Derecho a la Alimentación  Jean Ziegler, achaca la situación a la transformación de los cultivos en biocombustibles, a la especulación financiera y a la aberrante política del Fondo Monetario Internacional, que obliga a los países pobres a tener una agricultura de exportación, a costa de una economía de subsistencia.
Ziegler, suizo de 74 años, no es un técnico, sino jurista, economista y sociólogo. Un filósofo, vamos. Y su pronunciamiento no es coyuntural, ya estaba enunciado en su libro Los nuevos amos del mundo y aquellos que se les resisten, editado en España por Destino en 2003. Ahí destacaba que el planeta tierra rebosa de riquezas, pero en él viven más de ochocientos millones de víctimas del hambre, sujetas a una malnutrición crónica y grave. Cada año, 36 millones de personas mueren por causa del hambre. El profesor Ziegler propugna nuevos modelos de desarrollo, para que las desigualdades no sigan aumentando.
Los responsables de 27 agencias internacionales, incluidas las de Naciones Unidas y el Banco Mundial, se reunieron en Berna, Suiza, esta semana en busca de respuesta a la carestía de alimentos. Un asunto que no sólo atañe al tercer mundo.

Y, entretanto, nada se dice de redefinir los criterios de contención de la producción en el primer mundo, a base de subvencionar a los agricultores para que no produzcan. Si hay escasez de producción de los países menos desarrollados y ni siquiera tienen dinero para comprar semillas, ¿se podría producir un desabastecimiento mundial?
La Unión Europea dedica a gasto agrario y desarrollo rural poco más del 40 por ciento  de su presupuesto anual, de 129.000 millones de euros. La cifra supone un porcentaje inferior a la mitad que hace 30 años. Unos 41.000 millones como ayudas a la producción, real o histórica, y unos 13.000 millones a las nuevas políticas medioambientales y de desarrollo en el medio rural. Andalucía recibe al año unos 1.500 millones de euros como gasto agrario, la mitad para el aceite de oliva, que representa sólo el 20 por ciento de la producción final agraria. Sin embargo, las frutas y hortalizas, que suponen algo más de la mitad de la facturación total de los agricultores andaluces, reciben poco más de un 5 por ciento de las ayudas. Este desnivel no es paliado con obligaciones suplementarias para los olivareros, como embotellar, hacer marcas y comercializar. El sector sigue vendiendo masivamente a industriales extranjeros su producción a granel. La política de subvenciones comunitarias no sólo se ha quedado vieja en el reparto continental, también tiene serios desajustes regionales: habría que ayudar en prioridad a la agricultura más rentable.

Otro problema es la escasa dotación de agua. Los regantes siguen pagando un precio simbólico y nunca por el uso real que hagan de los suministros, sino un tanto alzado por hectárea y cultivo. Casi la mitad del millón de hectáreas, mal contado, que ocupan los regadíos andaluces tienen conducciones obsoletas, cuando no viejas de un siglo.
En fin, con los mismos argumentos esgrimidos por Diouf  y alguno más, urge relanzar, reordenar, la agricultura andaluza.