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El presidente no era inoxidable

Ignacio Martínez | 13 de marzo de 2009 a las 0:05

Zapatero ha negado la crisis tres veces, como San Pedro. Es un exorcismo. En sintonía, Solbes negó el miércoles otras tres veces que quiera irse. Para estar a tono en esta Cuaresma, Esperanza Aguire ha negado tres mil veces toda irregularidad en los asuntos de los espías y de la corrupción en el PP de Madrid, a pesar de dimisiones, imputaciones y evidencias automovilísticas. Son negativas culpables, todas ellas.

El presidente ha mandado a sus ministros que nieguen la crisis, sobre todo a Pedro Solbes, que se había permitido una broma sobre la envidia que le causaba la cesantía de Bermejo. No se confundan, esta crisis que ahora se niega no es la financiera, sino la del propio Gobierno. Los periodistas relatan el run run que corre por las entretelas del poder: hay que cambiar a unos pocos ministros para recuperar el tono gubernamental, ante el empuje del PP tras su triunfo en Galicia y su condición de fuerza decisiva en el País Vasco. Están en la cuerda floja hasta los dos vicepresidentes.

Y ZP pretende hacer el relevo más adelante. Quizá después de las elecciones europeas, que dicho sea de paso, no pintan muy bien para su partido. El presidente es un experto en negar crisis de cualquier naturaleza. Primero negó hace un año, con énfasis, que viniera una crisis económica. Ahora, frustrado por el fracaso de los comicios gallegas, el PSOE ha entrado en depresión por una revelación electoral: el presidente no era inoxidable. De hecho, todos los gobernantes se oxidan con el uso. Y más con una terrible crisis económica, que está destruyendo en España más empleo que en todo el resto de la UE junta.

La segunda crisis que Zapatero negó fue la profundidad y duración del hundimiento de nuestro modelo de desarrollo. Crecíamos de manera desbocada a lomos de la construcción y el consumo interno y los dos han descarrilado, para desconcierto del equipo económico del Gobierno. Ahora, en plena vorágine, se niega la tercera crisis, consecuencia de las anteriores, la crisis de Gobierno. Ha dicho el presidente que de eso no se hable.

En su comparecencia del miércoles, Pedro Solbes negó tres veces seguidas que esté loco por irse. La referencia bíblica a las negaciones de San Pedro, es doblemente pertinente en este caso. Solbes cuando era ministro de Economía y Hacienda, en la cumbre de la Unión Europea de diciembre de 1995 en la que se decidió el nombre del euro, dijo una frase para la historia: “Tú eres euro y sobre este euro construiré la unión monetaria y económica”. En realidad la ocurrencia era del primer ministro portugués Antonio Guterres, pero Solbes se la pisó en la rueda de prensa. Como ven está todo inventado; las referencias bíblicas y las negaciones. Algunas sorprendentes o escándalosas. Y las de Esperanza Aguirre negando espionajes o corruptelas, de vértigo. Tanto como ir con un Jaguar a 200 por hora por el centro de Madrid.

El nacionalismo no es una enfermedad de la democracia

Ignacio Martínez | 3 de marzo de 2009 a las 12:31

Horas bajas para el nacionalismo en España. La crisis pasa factura a los gobiernos, en general. Y a los nacionalistas en particular. Ibarretxe, que a pesar de aumentar en escaños, pierde la posibilidad de seguir de presidente vasco. Si el PNV siguiera en el poder sería con otro lenhendakari. Ibarretxe se ha expuesto mucho y se ha impuesto una barbaridad a propios y extraños. Así que la aritmética le es esquiva y la realidad también. Es inadmisible que los nacionalistas digan que sacarlos del poder sería una agresión. O que sería frentista. Frentrista ha sido Ibarretxe durante sus diez años de mandato. Por cierto, me complece ver que los electores vascos de Izquierda Unida abandonen a esta opción sumada al soberanismo de gratis.

El mundo no está para estados libres asociados. Ni para independentismos. Estoy de acuerdo con Patxi López cuando dice que no acepta ninguna amenaza de otro partido: “un gobierno con un lehendakari socialista será estable; el PNV debe asumir que es un partido más, no el régimen ni la religión de Euskadi”. Pero no sería de recibo que ahora saliera alguien intentando demonizar a los nacionalistas, como en el segundo mandato de Aznar. Si son demócratas y respetan los reglas de juego bienvenidos sean. Ser nacionalista no es una enfermedad de la democracia. Ser centralista tampoco es garantía de nada. Franco lo era y no fue el hombre muy demócrata que digamos. Por tanto, si hay algún entendimiento entre el PNV y el PSOE tampoco es para escandalizarse. Ese acuerdo, de producirse sería con la cabeza de Ibarretxe sobre la mesa.

Son tiempos, en todo caso, de prudencia. Por eso me alegro que Rajoy consolide una tendencia moderada en su partido. Quienes tenían pensado merendárselo tras un eventual fracaso en Galicia han tenido que sacar bandera blanca, como ayer la inefable Esperanza Aguirre, gran perdedora personal de las elecciones del domingo. El aseado resultado de Basagoiti en el País Vasco invita a recodar por qué dimitió María San Gil: lo hizo por “diferencias fundamentales” con Rajoy. Con el aplauso de Aguirre o Mayor Oreja, ratificado como candidato en las europeas en las horas bajas de Rajoy. Hoy seguro que no lo sería. No sólo los nacionalismos están en baja; también el sector más duro y aznarista del PP. Moderación; buenas noticias.

Aires de cambio en Galicia y País Vasco

Ignacio Martínez | 2 de marzo de 2009 a las 9:45

Las elecciones se ganan o se pierden. Como en los partidos de baloncesto, no vale el empate. En estas de ayer ha ganado un partido en el poder, el PNV, y otro que estaba en la oposición, el PP gallego. ¿Un 1 y un 2 en la quiniela? En el País Vasco no es tan fácil. Mal resultado para Zapatero. El PSOE pierde la presidencia de Galicia y, a pesar de su notable subida, no consigue ser el más votado en Euskadi como le concedían muchos sondeos hace meses. En todo caso, los nacionalistas pierden la mayoría en el Parlamento vasco y el PSOE podría sumar por los pelos una mayoría absoluta con el PP y la UpyD de Rosa Díez. O no, dicho sea a la gallega. Ibarretxe consigue más escaños que nadie, pero no se garantiza seguir de lehendakari. Su buen resultado se debe a un puñado de votos prestados por antiguos votantes de Batasuna, para impedir un triunfo socialista.

El PNV ha monopolizado la presidencia del País Vasco desde el inicio de la autonomía en 1979. Los resultados de ayer no le garantizan la permanencia en el poder por el hundimiento de sus antiguos socios: EA y la marca vasca de IU. Si el PNV saliera del gobierno autónomo vasco, cosa que todavía no acabo de creerme, las únicas autonomías españolas sin alternancia serían las de hegemonía socialista en Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha.

Los 150.000 votos de la última marca blanca de ETA se han quedado en unos 100.000 que han optado por el voto nulo; los otros 50.000 han permitido la victoria del PNV y el sorprendente resultado de Aralar, partido independentista vasco que procede del mundo de Batasuna, pero condena la violencia, que ha conseguido cuatro escaños. Un buen ejemplo de cuál debería ser un futuro razonable dentro de la democracia de la llamada izquierda abertzale.

En Galicia, el PP ha dado la campanada. Núñez Feijóo recupera la presidencia de la Xunta de manera espectacular para los populares. Rajoy no es que pueda respirar tranquilo, es que puede sacar pecho. Ha salvado un match point contra el sector más duro y aznarista de su partido. Anoche, en la celebración de la sede popular en la calle Génova de Madrid, brillaba por su ausencia Esperanza Aguirre. Y Feijóo se convierte en uno de los posibles delfines del propio Rajoy, dado el deterioro que los presuntos escándalos de espías y corrupción han supuesto para Esperanza Aguirre o Francisco Camps. El socialista Emilio Pérez Touriño ha estado sólo cuatro años en la presidencia de la Xunta. Su alianza con los nacionalistas del Bloque no ha resultado convincente para el electorado. Por el contrario, los gallegos han sido movilizados con habilidad por el Partido Popular; la amplia participación del 71% es impensable en casi cualquier otra región española. El voto nacionalista recula en ambas comunidades autónomas. Es obvio que los ciudadanos están más preocupados por la economía que por reivindicaciones independentistas.  

La situación en el País Vasco queda abierta a múltiples alianzas. Con lo que el 1 en la quiniela para el PNV hay que ponerlo en cuestión. Cabe una apuesta triple, con Ibarretxe de lehendakari, con los nacionalistas en el gobierno pero sin Ibarretxe o incluso con el PNV fuera del poder por primera vez en 30 años. Lo que significa un 1, una X o un 2.

¿Tiene alguna advertencia el resultado para los socialistas andaluces? Varias. Fraga perdió el poder porque llevaba mucho tiempo y el fiel electorado popular quería cambio de líder. También, claro está, por el Prestige, la Guerra de Iraq y otros errores del Gobierno de Aznar. Pero el cambio de líder le ha salido redondo. Ese dato debería hacer reflexionar tanto al PSOE como al PP en Andalucía, que llevan dos décadas con los mismos liderazgos de Chaves y Arenas. Los aires de cambio de Galicia y País Vasco deberían tener electos colaterales aquí.

La escopeta nacional

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2009 a las 11:30

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Amenazada como está la economía nacional, lo único que nos faltaba a los españoles es que se pusiera en cuestión el estado de derecho. Es verdad que estamos en plena campaña electoral para los comicios vascos y gallegos y eso condiciona mucho los modos políticos. Y que el PP está pasando un verdadero mal rato a causa de las intrigas en su seno por el poder y los negocios. No es normal que se viva un clima político tan enrarecido, cuando lo importante es dar estabilidad al país y salir de la crisis. Pero no es lo que hacen los grandes partidos, aunque las culpas no estén divididas a partes iguales.Me sentía muy ufano de ver cómo este sainete de comisiones, dossiers y espías no se producía en Andalucía. Lo normal es que estas cosas ocurran aquí, en Marbella o donde toque. Pero esta vez era en la villa y corte y pueblos de su entorno. Y mira por dónde se organiza una cacería en un pueblo de Jaén que irrumpe con éxito en medio de la película. Berlanga. La escopeta nacional. Me sumo al punto de vista del ex ministro Saavedra: Bermejo debe dimitir. La mujer del César tiene que ser honrada y parecerlo y coincidir en una cacería con un juez que ha encarcelado a unos señores e investiga una trama de corrupción en los aledaños y en el interior del principal partido de la oposición es una torpeza que bien merece su cese. Llueve sobre mojado. Bermejo es el más imprudente de los miembros del Gabinete, superando con creces a la andaluza Magdalena Álvarez. Pero resulta que el ministro de Justicia, como notario mayor del Reino, debería ser todo lo contrario, el más discreto del Gobierno.

Dicho esto, no me creo que haya una conspiración del Estado contra el PP. No se lo creen ni en el PP. Lo que pasa es que hay que conseguir el voto de vascos y gallegos y la consigna de que los derechos del partido están siendo atropellados por un juez socialista, puede aguantar las dos semanas que faltan para las autonómicas. Cuando el juez Garzón procesó a ministros y altos cargos del Gobierno de Felipe González ¿era un juez del Partido Popular? Evidentemente no. Así que ahora no es lo contrario. Por cierto, que confieso mi sana envidia hacia las comunidades autónomas que pueden celebrar elecciones sin coincidir con las legislativas: o sea, todas menos Andalucía, por obra y gracia del presidente Chaves.

Y volviendo al PP: La foto de Rajoy con dos docenas de sus dirigentes máximos detrás me suena. Se la vimos a Ramón Calderón con toda la directiva del Real Madrid, para decir que no pensaba dimitir como presidente y dimitió. Y se la vimos al alcalde de Boadilla con todos sus concejales para anunciar que no se iría, y se fue. Así que ojo con la suerte de Rajoy. Pero la peor comparación que cabe con la coyuntura que pasa el Partido Popular es la de Jesús Gil. Cuando se le empezaron a acumular demandas penales por todo tipo de delitos, prevaricación, tráfico de influencias, cohecho… Gil empezó a despotricar contra los jueces, la policía, el Gobierno y todos los partidos democráticos. El siguiente paso fue decir que eso con Franco no pasaba y el siguiente las condenas y el descrédito.

Ojo con poner en cuestión el estado de derecho con excusas como la escopeta nacional. El estado de derecho es sagrado y el PP deberá demostrar que hay un complot o retirar esta presión antisistema en cuanto terminen las elecciones vascas y gallegas. Lo contrario es de una irresponsabilidad suicida. No sólo para Rajoy, a quien ya preparan de sustituto a Rodrigo Rato o a Gallardón, achicharrada Aguirre. También con esta frivolidad se pone en cuestión el propio PP y se arriesga la estabilidad del país, en una coyuntura que necesita líderes serenos y firmes. Que se echan de menos.

Los telediarios de Arcadi y los videoblogs de Pedro J.

Ignacio Martínez | 1 de febrero de 2009 a las 11:44

Arcadi Espada ha inventado un telediario sarcástico en su blog crítico sobre el diario en el que escribe, El Mundo. Se divierte un montón. Por ejemplo se pitorrea de que Pedro J. haya sacado en portada todos los días de la semana a Esperanza Aguirre. Todos, no. Un día sacó a Izaskun. La fórmula de Arcadi funciona, incluso hace sonreir y hasta reir a los espectadores. Me gusta.

Y otro que se apunta al audiovisual es el propio Pedro J. Ramírez, el mejor vendedor de periódicos de España, aunque el periodismo que se sepa no es una de las bellas artes comerciales. Ha creado un vídeoblog en elmundo.es, El mundo en 2 minutos, en el que comenta la actualidad. Les pongo un ejemplo sobre la crisis del Real Madrid. Está más lograda la parodia de Arcadi. Pedro J. lee regular y está un poco cursi. Estaba mejor improvisando en 59′.

Watergate, Pedro J, Nixon y Madrid

Ignacio Martínez | 31 de enero de 2009 a las 20:39

Nacho Escolar ha publicado en su blog una pieza con todos los hombres de la presidenta. Este es el párrafo dedicado a Pedro J. Ramírez:

Pedro J. Ramírez. Director de El Mundo y también accionista de Bodegas de Montecastro S. L., una empresa vitivinícola donde las únicas personas que figuran en su web como “principales accionistas” que no pertenecen al equipo fundador de El Mundo son el cantante Julio Iglesias y Enrique Sánchez González. Pedro J. es también el periodista español que más cita en sus artículos el Watergate. Y para una vez que viene a cuento, se ha puesto del lado de Nixon.

Para tener todos los datos sobre Bodegas Montecastro o Enrique Sánchez pueden consultar el texto completo.

Los errores de la derecha

Ignacio Martínez | 31 de enero de 2009 a las 11:15

El ex director de ABC José Antonio Zarzalejos ha publicado un interesante artículo en la Estrella digital con el título Espionaje y ciudadanía, que no deberían perderse. Hay un párrafo antológico:

“La derecha española ha cometido en estos años -desde el 2004 hasta el presente- tres errores inmensos. El primero, engancharse a la conspiración (paranoica) del 11-M. El segundo, haber dejado crecer en Madrid el autoritarismo falsamente liberal de Esperanza Aguirre y de su entorno, que por procedimientos en muchos casos heterodoxos ha implantado en la Comunidad un régimen que no es mejor que otros feudos socialistas. Y el tercero, haberse entregado a la estrategia del sector más reactivo de la jerarquía eclesiástica (véase lo que ha deparado la objeción a EpC). Todos estos errores están cohesionados por una estructura mediática que ha pretendido, y en buena medida también conseguido, un control populista sobre la capacidad decisora del PP con la connivencia de Esperanza Aguirre, que proyectaba su trayectoria al liderazgo nacional”.

No se lo pierdan.

¡Nadie los mira!

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2009 a las 19:33

Algún medio ha titulado esto como guerra fría, beso helado. El miércoles 28 de enero, en la investidura como doctor honoris causa por la Universidad Rey Juan Carlos de Rodrigo Rato, dos enemigos mortales, Aguirre y Rajoy, se dieron un beso de compromiso. En ese instante todas los miradas se dirigieron a otra parte. A los próximos les dio un golpe de verguenza ajena ante tan farisaico afecto.

Hoy en la Vanguardia Enric Juliana cuenta lo que él llama La operación Valquiria. Es lo que sigue:

“La estrategia del grupo dirigente de la Comunidad de Madrid para conquistar el puente de mando del Partido Popular se basaba en dos movimientos: la toma definitiva de Caja Madrid y la magna privatización del 49% del Canal de Isabel II, riquísima sociedad de aguas de Madrid.

Mucho dinero en movimiento. Una gran plataforma de poder al servicio de Esperanza Aguirre y sus lugartenientes, a la espera de que Mariano Rajoy llegase al verano muy flojo de remos, erosionado por el partido neoespañol de la señora Rosa Díez (a su vez jaleado por los aliados de Aguirre en la prensa). Podríamos llamarle operación Valquiria, no en vano sus dos protagonistas femeninas lucen elegante melena rubia.

Las filtraciones sobre la lucha intestina han roto todos los esquemas. Y los aguirristas acaban de realizar un movimiento acaso infausto: poner en la picota al ex tesorero del PP, Álvaro Lapuerta, hombre clave en la sala de reactores, que en 1990 ayudó a José María Aznar a salir ileso del peliagudo caso Naseiro. Han lastimado a un puntal de la casa, respetado por las bases territoriales. Muy irritado y muy dolido, el PP de toda la vida recordaba ayer que Aguirre proviene del minúsculo Partido Liberal, esto es, de la periferia del centroderecha. La pregunta del día es: ¿Sigue pilotando Aguirre la operación Valquiria, o ha sido desbordada por sus lugartenientes?”

No es un mal latino

Ignacio Martínez | 28 de enero de 2009 a las 13:31

 

 

El consuelo de la guerra sucia de espionaje en Madrid es que no se trata de un mal español. En Francia, el presidente Chirac despreciaba a Sarkozy desde que le traicionó en 1995 cuando en vez de apoyar su candidatura a la Presidencia de la República, hizo campaña por el primer ministro Balladur. Un parricidio, porque Chirac era el jefe del RPR, el partido en el que militaban los tres. Como ganó Chirac, la travesía del desierto de Sarkozy fue de época; tuvo que superar a los dos delfines que preparó el presidente Chirac para sucederle, primero Alain Juppé y después Dominique de Villepin.

En el último tramo, el futuro presidente incluso hubo de desmontar un peligroso complot, que ahora puede costarle la cárcel a Villepin: el ex primer ministro está acusado de urdir la trama para incriminar a Sarkozy. El escándalo surgió en 2004, cuando un magistrado que instruía un caso de corrupción recibió información sobre cuentas secretas en la firma financiera luxemburguesa Clearstream, a nombre de Sarkozy y docenas de altos cargos. Las cuentas eran falsas, y la investigación se centró en encontrar al responsable de la maniobra.

Lo que ha pasado en Madrid es parecido; un grupo de antiguos policías o guardias civiles manejan información del entorno de Gallardón y de diversos consejeros de Esperanza Aguirre, no se sabe por encargo de quién, ni con qué propósito. Pero algo se intuye. Gallardón tiene algo de Sarkozy; son tipos listos que empezaron muy pronto y cuya brillantez de jovencitos rayaba en la pedantería, que siempre deslumbraron por su talento pero no generaron pasiones en su propio partido.

Esta lucha a muerte en el PP madrileño entre los dos dirigentes que quieren suceder a Rajoy tampoco es privativa de la política española o francesa. El viejo Giulio Andreotti estableció hace años una clasificación de las relaciones humanas impecable: “en la vida hay amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y compañeros del partido”. Un día en una visita a Riotinto, en Huelva, para grabar la presentación de un programa de la BBC, el ex ministro conservador británico Michael Portillo escuchó esta anécdota al ex presidente andaluz Rodríguez de la Borbolla. Y le contó otra. Se la había relatado un viejo diputado conservador, sobre el día en el que se estrenó en Los Comunes en 1945, cuando su partido perdió las elecciones tras la guerra. El joven novato estaba emocionado al lado del viejo líder.

-Sir Winston, hoy es el día más feliz de mi vida. Estoy aquí a su lado, que es mi ídolo político, y allí enfrente el enemigo…

-Está usted muy equivocado, joven. Aquello de allí es el Labour Party, el enemigo está en está aquí a nuestro alrededor, contestó Churchill.

Quien quiera que sea el inductor de los espías de Madrid, participa de esta filosofía. Ya ven que ni siquiera es un mal latino.

Zapatero, valiente y sin soluciones

Ignacio Martínez | 27 de enero de 2009 a las 10:30

http://es.youtube.com/watch?v=LS7dz17rof4

 

Le doy un aprobado al presidente del Gobierno por su intervención anoche en ‘Tengo una pregunta par usted’. Más que nada por el valor de encerrarse con 100 ciudadanos para que le pregunten inconveniencias. Estuvo suelto, pero poco convincente. Negó la crisis con tanto énfasis, cuando Mariano Rajoy decía que venía una gorda, que ahora tiene dificultades para convencernos de que no nos mintió. Quiso dar ánimos, pero sin soluciones. Todo lo basó en su carisma personal, en su cara de bueno. Una estética Obama que es suya de antes. Por cierto, que nunca le había visto con aspecto tan cansado. Se vio en apuros no sólo cuando una y otra vez le decían o insinuaban que había mentido con la crisis o prometiendo pleno empleo. También sudó tinta cuando un pacifista le reprochó que España vendiera armas a Israel. Ahí patinó. Dijo que la factura es de sólo un millón de euros, cuando puede ser de cuatro veces más. Pero lo más grave es que dijo que las nuestras no se usan para matar palestinos.

 En fin, aprobado por la valentía. Mariano Rajoy ha declinado la invitación hasta que pasen las elecciones gallegas y vascas. O hasta que pase el culebrón de los espías de Madrid, y la pelea a muerte entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón. Hace mal. A los españoles nos gustan los toreros valientes. Y a Zapatero lo de torear se le da bien.

(Francisco Gallardo, nuestro experto en televisión, le pone buena nota a ZP como personaje televisivo).