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El 18 de julio y las guerras púnicas

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2012 a las 10:38

El miércoles el Gobierno ha perdido la virginidad. Hasta ahora estaba tomando tierra; haciendo pruebas, que llamaba reformas y eran recortes sin mucha meditación, que sólo producían la reacción contraria de los afectados. Eso ha cambiado desde el recorte universal anunciado por Rajoy en el Congreso. Cada uno puede comprobar en su entorno cómo votantes asiduos del PP empiezan a referirse a los suyos con desprecio o resentimiento. Y una de las consecuencias de la pérdida de inocencia del Gabinete es que ya resulta chocante la muletilla de la herencia recibida. Se la oigo a Cospedal, que añade que sabe que hay a quien le molesta, pero esa es en esencia la raíz del problema. Una falta de modestia como otra cualquiera.
Herencias recibidas hay muchas y antiguas. Un amigo empresario me contó que de niño en su pueblo jugaban a romanos contra cartagineses. A veces parece que aquí contemplamos los ciudadanos el bonito juego infantil de socialistas contra populares. En todo caso la principal herencia recibida por este Gobierno es que el anterior no sabía dónde estaba ni a dónde iba. Y este Gabinete se ha agarrado con tanta fuerza a ese legado que ahora tenemos un Gobierno que no sabe dónde está ni a dónde va. Es decir, que estamos donde estábamos. Las elecciones, el cambio de mayoría, las nuevas incorporaciones el Ejecutivo no han servido absolutamente para nada.

Incluso han aparecido en escena personajes cuya presencia produce intranquilidad. Ignoro cuáles son los méritos académicos e intelectuales de Fátima Báñez, no conozco su hoja de servicios al PP, que pueden ser muy brillantes. Pero es un hecho palmario que no la ha llamado Dios por el camino de la elocuencia; es una nulidad en materia de comunicación. Será por la herencia recibida de Pajín o Aído, pero la tuvimos el fin de semana en la televisión como ministra de jornada, sembrando desasosiego. Y lo de Montoro es sorprendente. En su primera encarnación como ministro, en el Gobierno de Aznar bajo la tutela de Rato, fue un hombre discreto y eficaz. Ahora, en plena tormenta, la sonrisa nerviosa con la que acompaña los anuncios de recortes le dan un aire entre frívolo e insolente.

Por cierto que la famosa frase de Montoro a la diputada canaria Oramas, “deja que se hunda España, que ya la levantará el PP” también es herencia recibida. Como también lo son Gürtel y la bancarrota de la banca valenciana. O la de Bankia. Desde luego, cabe hacer reproches a Zapatero y a su gestión, pero eso no resuelve nada. Esencialmente deberíamos dejar de jugar a las guerras púnicas. No puede ser que el principal objetivo del PP sea que el PSOE, como Cartago, deba ser destruido. Y al revés, que los socialistas piensen lo mismo de los populares. Sin abandonar el sambenito de las herencias recibidas no saldremos de la crisis. No está mal recordarlo un 18 de julio.

Zapatero y Rajoy, en la cara oscura de la Luna

Ignacio Martínez | 5 de octubre de 2009 a las 9:00

 

En su viaje interplanetario, Zapatero ha entrado en la cara oscura de la Luna. Dos encuestas publicadas ayer por La Vanguardia y El País le daban claro perdedor si las elecciones generales se celebrasen ahora. Las muestras se parecen como dos gotas de agua. El periódico catalán establece el vuelco electoral en escaños: se pasaría de los 169 diputados socialistas y 154 populares actuales a 169 del PP y 151 para el PSOE. En porcentajes, ambos coinciden en que la candidatura de Rajoy ganaría dos puntos y medio respecto a las elecciones de marzo de 2008 y la de Zapatero bajaría seis. Los catalanes de CiU y los vascos del PNV también pierden confianza entre los electores. Y los más beneficiados son Izquierda Unida y UPyD, que sumarían un 10% entre los dos.

Entre los ministros, sólo aprueba Alfredo Pérez Rubalcaba y Aído es el farolillo rojo, suspendida hasta por los votantes socialistas. Dos de cada tres consultados desaprueban la gestión de la crisis que realiza el Gobierno y un porcentaje similar cree que el PP ni ayuda ni hace propuestas concretas para salir de esta situación. Una aplastante mayoría opina que la subida de impuestos es perjudicial para la recuperación económica y que la pagarán los trabajadores y las clases medias. Por otro lado, un 65% piensa que Rajoy no actúa correctamente ante las acusaciones de corrupción a su partido.

El resultado de estas encuestas confirma el diagnóstico de que el país está falto de liderazgo en los dos campos políticos principales. Además, ninguno de los máximos dirigentes de los dos grandes partidos se muestra diestro en la navegación con el viento en contra. Zapatero intentará que pase el temporal antes de arriesgarse a convocar elecciones. El calendario previsto empieza con las catalanas en 2010, seguidas de las municipales de 2011 y las generales y andaluzas en 2012. Si la figura de Zapatero continúa degradándose nos podemos encontrar con que el PSOE andaluz se atreve a convocar unas elecciones regionales en solitario, algo que sólo se ha producido dos veces desde el inicio de la autonomía en 1982. Lo haría por su interés, pero sería una buena ocasión, treinta años después, para hacer un balance de la realidad andaluza y su futuro sin la contaminación del debate nacional, como ha sido la norma durante los 18 años de mandato de Manuel Chaves. Pero esa ya es otra historia.

De momento lo que sabemos es que los populares le sacan cuatro puntos a los socialistas, uno más que en las elecciones europeas de junio. Hoy día, sólo uno de cada cuatro españoles confía en el presidente del Gobierno; pero el jefe de la oposición está aún peor en aceptación personal, con el respaldo de uno de cada cinco ciudadanos. Rajoy parece acompañar a Zapatero en el módulo lunar.

Se acabó el verano

Ignacio Martínez | 23 de agosto de 2009 a las 12:03

El Gobierno tiene lo que Boris Izaguirre llamaría un momento progresista. El jueves el vicesecretario general del PSOE anunció una subida de impuestos. La filosofía de la medida es impecable: de los que más tienen para los que más necesitan. Pero esto significa, en la práctica, que los que tienen nóminas más altas van a pagar más a Hacienda, para compensar un déficit público galopante, que este año rondará el 10% del PIB nacional. Un gasto excesivo provocado por el aumento del paro, pero también por administraciones públicas sobredimensionadas, alguna de las cuales ha dejado de tener sentido hace tiempo, aunque no para de crecer en personal y presupuesto. Un ejemplo fácil, las ocho diputaciones andaluzas le cuestan todos los años a los contribuyentes unos 1.700 millones de euros, diez veces más que hace 20 años.

El dinero que ahora el Gobierno pedirá a la clase media y media alta, unos 9.000 millones de euros, lo tendría ya en las arcas del Estado con creces si no hubiese arbitrado medidas oportunistas en momentos liberales: como un cheque bebé de 2.500 euros para todos los hijos, tanto los de familias muy pudientes como los de las muy necesitadas, o la devolución de 400 euros a todos los contribuyentes, ya fueran ricos o pobres. Dos frivolidades que disgustaron al entonces vicepresidente Solbes y salieron de la chistera electoral, en aquella época feliz en la que la crisis era un invento de una oposición antipatriota. ¿Se acuerdan? Parece que fue ayer.

El lado bueno de la declaración de José Blanco es que ha acabado con el culebrón del verano, lanzado y alimentado por los juniors del PP: ya saben, la tontuna de que España es un estado policial. Junior no sólo es un concepto generacional o una categoría orgánica, también es un signo de escasa autoridad. Ana Mato tendrá muchos trienios, pero cuando dice que “toda España” sabe que hay escuchas telefónicas ilegales se le nota demasiado que no se lo cree ni ella misma. Ahora Blanco ha situado el debate político en la cruda realidad de la crisis, al poner sobre la mesa un asunto serio de verdad para el conjunto de la nación. Los casos de corrupción que le llueven al PP también son preocupantes, pero no se resuelven con la cortina de humo de que España está en el mismo club de estados policiales como Cuba, Venezuela, China, Irán, Corea del Norte o Birmania. Nos quejamos de la bisoñez de Aido o Pajín, pero Cospedal, Mato o González Pons, con más edad, juegan la misma liga.

El fondo de la declaración de Blanco es largo y ancho. Para empezar, los ricos no tributan por el impuesto de la renta de las personas físicas. Tienen sociedades de cartera con privilegios fiscales y equipos de asesores para que la rentabilidad de su patrimonio sea afectada lo menos posible por el Fisco. A quienes el Gobierno les va a meter un mordisco en su renta no es a esos ricos, ni a los profesionales liberales que declaran sólo una parte de sus ingresos, o tienen sociedades unipersonales para tributar a un tipo muy inferior al del IRPF, sino a la clase media que tiene una nómina con más de 60.000 euros de ingresos; un 4% de los contribuyentes. Como todas las medidas son electorales, digamos el Gobierno corre pocos riesgos con esta medida, cuya aparición en escena ha acabado con las vacaciones políticas.

Un Gobierno récord

Ignacio Martínez | 29 de julio de 2009 a las 10:42

Nos encanta un récord, de lo que sea. Los siete Tours de Armstrong o los dos de Contador, por ejemplo. Y un ranking, también de lo que sea. Sin ir más lejos, por estos pagos nos gusta tener el carné número uno del club de fútbol de nuestros amores o ser el número uno de la hermandad, aunque sea a costa de que palmen personas próximas. Pero un ranking es superior a nuestras fuerzas, nos hechiza. El lunes, el Centro de Investigaciones Sociológicas sacó la última clasificación de los miembros del Gobierno, que tiene su interés. De entrada, un titular: todos suspenden. Desde el primero, el ministro del Interior y diputado por Cádiz, Alfredo Pérez Rubalcaba, que roza el cinco con un 4,99; hasta la última, la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, que libra del farolillo rojo a Bibiana Aído con un 3,41.

En la zona templada de la tabla, Manuel Chaves, que con un 4,14 es el vicepresidente menos cotizado del Gabinete y el ministro número 10 de los 17 que tiene Zapatero. Sólo tres miembros del Gobierno suben respecto a la última oleada de abril: el citado Rubalcaba, Moratinos, que parece un corredor de 100 metros lisos, al que hay que mirarle sus tiempos en centésimas, porque está siempre en un 4,3 (4,30, 4,33, 4,36 en las tres últimas); y Trinidad Jiménez. Lo de la ministra de Sanidad es muy destacado, porque está lidiando con la gripe A, que ya se ha cobrado seis muertos en España y amenaza con hacer estragos este otoño, cuando lleguen los fríos y las lluvias. La popularidad de esta ministra sube hasta la cuarta plaza del ranking del Gobierno por su transparencia en asunto tan delicado. El lunes hizo su tercera comparecencia en el Congreso para dar todo tipo de explicaciones. Jiménez ha sorprendido. Se la tenía por persona más ligera e inconsistente, por su imagen cuando llevaba los asuntos internacionales en el PSOE o como jefa de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid. Pero ahí está, seria, trabajadora y transparente, lo que funciona ante la opinión pública.

El ejemplo vale de referencia a lo que se considera una de las principales rémoras del actual Gobierno andaluz, su amateurismo en materia de comunicación. Los políticos latinos, por cierto, son poco transparentes de tradición, no sólo los españoles. Quien tiene la información, tiene el poder. Informar al público, que es el trabajo de los periodistas, es más fácil con administraciones anglosajonas o nórdicas, más permeables porque lo exigen la ley y la costumbre. Aquí en Andalucía, además, la cosa se complica porque tenemos novatos en puestos clave, un gobierno autónomo que dispone en el Parlamento de una mayoría absoluta que lo blinda, y un partido que lleva mucho tiempo en el poder. Con un récord de victorias, una más que los Tours que tiene Armstrong. Y no llega ningún Contador.

Un radar contra el maltrato

Ignacio Martínez | 10 de julio de 2009 a las 6:34

 

Vivimos en la era de los grandes principios. Estamos todos a favor de la paz mundial, las energías limpias o la atención a los dependientes, y en contra del terrorismo, la violencia de género o la corrupción. El problema es cómo conseguir esos objetivos. Hacemos unas leyes monísimas, con unos reglamentos estupendos y resulta que después no hay medios para ponerlas en marcha. Le pasó a la Ley de Dependencia y le ha pasado a la Ley contra la violencia de género. Esta Ley, aprobada por unanimidad en el Congreso y el Senado, que debutó en enero de 2005, ha tenido serias dificultades de aplicación: a pesar de haber duplicado o triplicado los policías o guardias civiles asignados a la tarea, sigue habiendo un agente por cada quince mujeres con orden de protección, que son unas 30.000 en toda España.

Por eso es bienvenida toda noticia de mejora en el régimen de protección de mujeres amenazadas, como la presentada el miércoles por los ministros Aido, Rubalcaba y Caamaño: El Gobierno repartirá 3.000 pulseras con GPS para controlar a los maltratadores y saber al instante cuándo han quebrantado la orden de mantenerse a 500 metros de su víctima. Es una decisión de noviembre que ahora se pone en marcha.

Siempre me ha llamado la atención la escasa puntería de los asesinos de sus esposas, cuando intentan quitarse la vida a sí mismos. Su eficiencia homicida baja mucho en los suicidios. Debe ser por su falta de valor. Para evitar que estos cobardes se acerquen a sus víctimas se van a repartir por todas las comunidades autónomas unas pulseras para el tobillo o la muñeca, que determinarán en cada instante el lugar en donde se encuentra el maltratador. El Gobierno invertirá cinco millones en estos dispositivos, que servirán para vigilar de manera especial un 10% de los casos de maltrato. Número suficiente para responder a las situaciones de más riesgo.

Los jueces decidirán en cada caso y al presunto agresor se le colocará la pulsera de inmediato. Rubalcaba ha dicho que el objetivo de este moderno sistema de control es proteger mejor a las víctimas, disuadir a quien tenga la tentación de cometer una barbaridad y documentar que ha quebrantado una condena. En España hay 130.000 denuncias de maltrato doméstico al año. Es verdad que hay un porcentaje de falsas agresiones, que abogados sin escrúpulos simulan contra los maridos en casos de divorcio. Pero otro dato minimiza al anterior: sólo un 11% las denuncias las ponen directamente las víctimas, sin duda la parte más débil e indefensa de esta cadena. Esta sociedad tiene que hacer un esfuerzo por pasar de los principios a los objetivos. Hay que acabar con esta espiral de violencia: 71 muertas en 2007, 84 en 2008, y 31 en lo que va de año, ocho de ellas en Andalucía.

Zapatero usa un comodín contra Aguirre

Ignacio Martínez | 28 de marzo de 2009 a las 9:39

Zapatero saca otro as de la manga: Caja Madrid. Y conste que me alegro. Hasta ahora el asalto de Esperanza Aguirre a la cuarta entidad financiera de España, había sido contemplado por el PSOE de cerca y con una cierta complicidad. Llegaron a expedientar a un dirigente socialista que votó con Gallardón. Aguirre quería el poder en esta caja para consolidar su alternativa a Rajoy en el PP y su futura candidatura a la presidencia del Gobierno. Una eventual candidata que gustaba más en el Gobierno como adversaria que Gallardón, que es visto como el equipo ese de la Champions que nadie quiere que le toque hasta la final; o sea, el aspirante más fuerte. Total, que Aguirre ha promovido una reforma de los estatutos de Caja Madrid que sencillamente le da a ella más poder. Y mucho menos a Gallardón; el Ayuntamiento de Madrid pasaba de 70 a 24 representantes en la asamblea de la caja, mientras que un ayuntamiento aguirrista como el de Majadahonda subía de 1 a 14. Y además la lideresa ha dicho que la asamblea legisla y los demás a obedecer, una frase escasamente liberal y profundamente autoritaria.

No es que eso le haya tocado las narices a Zapatero. Sino que llegado este momento preelectoral, los socialistas están poniendo encima de la mesa toda una batería de temas que movilicen a su electorado. Por eso han sacado a la palestra a la joven ministra Aido con su reforma de la ley del aborto; por eso Chacón ha anunciado la salida de Kosovo, con tanto entusiasmo que se olvidó de los efectos colaterales; por eso el Gobierno ha decidido recurrir ante el Constitucional la reforma de los estatutos de Caja Madrid. Una caja con 260 millones de volumen de negocio y siete millones de clientes. Ahora se suspenderá la aplicación de la norma aguirrista durante cinco meses. Las elecciones para elegir los 320 miembros de la nueva asamblea general se tendrán que hacer con los estatutos antiguos. 

Dicen en el Gobierno que recurren los estatutos porque violan la proporcionalidad. Pero, sin duda, porque a dos meses de unas elecciones generales, las europeas del 7 de junio, ZP y sus gabinetes de análisis de estrategia van a colocar cada semana un asunto en la palestra que nos distraiga de la crisis y polarice a los suyos. Este es el comodín de esta semana.

Humo de crisis

Ignacio Martínez | 11 de diciembre de 2008 a las 13:11

 

El Madrid puede desprenderse de Schuster y Zapatero de Solbes. Lo primero ya ha ocurrido y el rumor político más costeado de la semana es el relevo del vicepresidente segundo. También hay que considerar la posibilidad de que el rumor de Solbes sea una cortina de humo. El humo de esta crisis de Gobierno estaría encaminado a tapar la Crisis con mayúsculas. La que nos puede llevar a un largo período de estancamiento en la actividad, tras la fuerte caída de la producción en la que ya estamos metidos. Las cortinas de humo y las tintas de calamar son cartas de prestidigitador que usa el presidente del Gobierno como metida terapéutica para que los españoles no padezcan crisis de ansiedad y no despotriquen del primer ministro. A la vuelta de las vacaciones, a principios de septiembre Aído empezó a plantear la reforma del aborto, Soria propuso legislar sobre el suicidio asistido y Corbacho sobre la eliminación de los contratos en origen para los inmigrantes. Ahora el parapeto no es una medida legislativa, sino una persona física. Solbes puede salir del Gobierno, como Schuster ha salido del Real Madrid. Dos hombres de poca fe, se podría llamar la película.

Felicidades a Hamilton

Ignacio Martínez | 2 de noviembre de 2008 a las 21:22

 

 

Me cae mal este Hamilton, pero ha ganado el campeonato del mundo y le felicito. Me cae mal porque tengo la convicción de que el año pasado, siendo un novato, empezó a hacer pucheros y a patalear en el garaje de McLaren para que le hicieran más caso que a Alonso. Y se lo hicieron. Perdieron el mundial, porque estaban más pendientes de que no ganara Alonso que de parar a los Ferrari. Por eso genera tanta antipatía en España: Una web ‘pinchalaruedadehamilton.com’ se desbordó con 35.000 mensajes en un par de días, con españolitos que deseaban con todas sus fuerzas que perdiera hoy. En fin, no nos cae bien.

Este año ha ganado por los pelos, en la última curva, hasta tal punto que la familia de Massa y la de Hamilton celebraron la victoria al mismo tiempo. Lo siento por los brasileños: Me cae más simpático el padre de Massa que el de Hamilton, qué se le va a hacer. A este tipo de argumentos siempre es fácil replicar que es un argumento racista. Eso es lo que dicen en el Reino Unido, en donde como se sabe no tienen la más mínima tradición en este odioso campo. Se equivocan. Es como cuando dices que la ministra Aído es ‘cortita con sifón’ y te dicen machista. Hombre no. Hamilton será negro, pero también es negro Obama y quiero que gane el martes. Hamilton es un joven engreído, pero condenadamente bueno al volante. Sería estupendo ver a Alonso con un Ferrari compitiendo contra él. Y hay consejeras en la Junta y mujeres militantes en el PSOE manifiestamente más preparadas que Aído para ser ministras, pero no han piropeado a Zapatero en los mítines con el mismo ángel. Ahí está el detalle.

En fin, que Hamilton debe estar levitando, como en esta foto previa al Gran Premio de Turquía de este año. Que lo disfrute. A ver si Alonso recupera el Mundial pronto. 

La sonrisa del régimen

Ignacio Martínez | 11 de junio de 2008 a las 9:48

Aído

 Bibiana Aído se ha distinguido en los dos meses que lleva en el Gobierno por dos cosas: sonríe con desenvoltura y coloca una a final en cualquier palabra. Lo de la sonrisa no es una novedad de género. En otros tiempos fueron ministros varones los que ejercieron este papel. Y por alguna extraña razón, siempre le toca a un andaluz el cometido. Ocurrió hasta un régimen hosco y sombrío como la dictadura de Franco, con un cordobés tan campechano que era conocido por su nombre familiar: Pepe Solís, ministro secretario general del Movimiento era la sonrisa del régimen. Es famosa una fogosa intervención suya en las Cortes de los 60, para defender una ley que disponía más tiempo para el deporte en detrimento de otras materias. “Menos latín y más deporte, porque, ¿para qué sirve hoy el latín?”, clamó el ministro. Su desatino tuvo su merecido. Un procurador culto, catedrático de Filosofía, Adolfo Muñoz Alonso, le contestó: “Por de pronto, señor ministro, sirve para que a ustedes, los de Cabra, les llamen egabrenses y no otra cosa”.

En la democracia, hemos tenido ministros manifiestamente más simpáticos que sus jefes. El caso más paradigmático es el de Javier Arenas, titular de Trabajo, Administraciones Públicas y vicepresidente del Gobierno con Aznar. Su carácter extrovertido le convirtió en el ministro campeón de los Guiñoles. Y ahora Zapatero ha puesto otro/a andaluz/a en el escaparate de la simpatía. El lunes, Bibiana Aído soltó una ocurrencia en el Congreso: saludó a los “miembros y miembras” de la Comisión de Igualdad.

Ayer, en Los Desayunos de TVE, Nativel Preciado le pidió a la joven que tuviese cuidado con el lenguaje. La reprimenda fue severa, como de una maestra con una párvula. Y la ministra, azarada, se disculpó: dijo que viene de Centroamérica y que “allí se utiliza mucho”. En fin, otro hombre culto, un filólogo andaluz miembro de la Real Academia de la Lengua, Gregorio Salvador, ha sido menos condescendiente. Ha sugerido a Aído que se deje de “bromas de mal gusto” y que se ocupe de resolver “problemas de desigualdad preocupantes que hay en España, como las dificultades que tienen los padres en algunas comunidades para que sus hijos estudien castellano”.

Arturo Pérez Reverte ya se choteó hace años de una ley del Parlamento vasco. Una de las frases era “las miembros y los miembros afectados por posibles causas de abstención”. Y el escritor proponía cambiarla por “las miembras y los miembros afectadas o afectados por posibles causas o causos…”. En este caso, la realidad supera a la ficción. Se acordarán de “los jóvenes y las jóvenas” de Carmen Romero. Pero quizá desconozcan la frase que catapultó al estrellato a Bibiana Aído; en un mitin en Cádiz, le dijo a Zapatero: “José Luis, esa sonrisa tan bonita que tienes, tienen que verla todos los españoles”. Un acierto. Porque esa es la verdadera sonrisa del régimen democrático actual.