Archivos para el tag ‘Alakrana’

Una niña ucraniana

Ignacio Martínez | 25 de noviembre de 2009 a las 8:41

La jornada internacional contra la violencia de género pasa por Somalia. Se van acumulando datos sobre las peligrosas autopistas marítimas del Océano Índico. Podemos acabar hechos unos expertos, pero insensibles a toda tragedia. Es un riesgo. En 2008 los piratas somalíes atacaron unos 110 barcos; pero este año, a pesar de la operación Atalanta, ya van por 130 asaltos. Y uno de cada dos ataques acaba en secuestro. Tienen dónde elegir estos modernos terroristas: por allí pasan anualmente entre 20.000 y 30.000 buques, pesqueros como el Alakrana, o mercancías como el petrolero saudita Sirius Star, con capacidad para dos millones de barriles, que cayó en manos de los piratas en noviembre de 2008 y fue liberado dos meses después. Podemos hacer el cálculo de probabilidades de que una embarcación padezca un secuestro, el 0,4%.

Pero ayer, en la comparecencia ante el juez de los marineros vascos del Alakrana, nos enteramos de una historia tremenda, que produce estupor: la del carguero griego Ariana, secuestrado desde hace seis meses, del que su armador se ha desentendido por completo. Su tripulación es ucraniana, y entre ellos hay una niña de 11 años que un pirata de 14, armado de dos pistolas, se empeñó en violar. Y la violó. Los marineros españoles se quedaron impresionados del estado de abandono de este barco y la indefensión de dos mujeres y una niña que iban a bordo. Varios de los tripulantes del Alakrana se han quejado duramente del Gobierno por la detención de dos de los cómplices de su secuestro. El maquinista ha pedido a los defensores de los derechos humanos que dejen de ocuparse del “hijoputa del niño pirata” detenido aquí y se pongan a trabajar para conseguir la liberación del carguero griego. Una cosa no quita la otra, pero ellos están convencidos de que el Gobierno pactó con los secuestradores liberar a los detenidos en Madrid y parecen empeñados en que cumpla su palabra, porque “si no cumplen con los piratas”, lo pagarán muy caro los siguientes secuestrados.

El barco español llevaba bandera de conveniencia, de las Seychelles, pero resulta que más del 60% de los barcos que surcan los mares llevan bandera falsa. Se ahorran impuestos de todo tipo, aunque después pidan ayuda al estado verdadero, cuando están en apuros. Es un consuelo que el armador vasco se sienta español a la hora de pedir protección. Que nadie escatimó, por cierto, pero que vale mucho dinero. Estaría bien que UPyD se saliera con la suya y se eliminasen los conciertos fiscales vasco y navarro, para que en estos territorios se tribute como en los del régimen general. Pero esa idea no la apoya nadie, ni siquiera PSOE o PP. Aunque hoy es difícil concentrarse en otra cosa que no sea el recuerdo de esa niña ucraniana a merced de un loco con dos pistolas y 14 años. Como para ser comprensivo con los piratas.

Necesitamos una terapia

Ignacio Martínez | 15 de noviembre de 2009 a las 11:27

El secuestro del Alakrana ha producido daños colaterales. Por primera vez conocemos a lo vivo que en el seno del Gobierno hay fracturas: la de María Teresa Fernández de la Vega y Carme Chacón es una pelea que viene de antiguo. Pero este secuestro ha cogido in albis no sólo al Gobierno, sino al conjunto de la sociedad. Y aprendemos a marchas forzadas: ayer llegó a las Islas Seychelles un avión de la Fuerza Aérea española con los 54 vigilantes privados entrenados para garantizar la seguridad de la flota atunera del Índico.

Al Gobierno le causa ansiedad un tema que le desborda y la sociedad española anda deprimida porque no sabe cómo comportarse. Todo el mundo coincide en que hay que sacar a los 36 marineros de allí lo antes posible. Sobre todo lo demás hay división de opiniones: si el Ministerio de Defensa estuvo oportuno al negar la presencia militar en los atuneros, si la Marina hizo bien en detener a los dos piratas, si el Gobierno actuó correctamente al reclamar su traslado a España, o si el juez Garzón estuvo acertado al encausarles. En abril de 2008, se resolvió en una semana el secuestro del Playa de Bakio, por el que se pagó un rescate inferior al millón de euros. Un arreglo fácil que, sin embargo, que dejó una cierta mala conciencia en España. Dos semanas antes, los secuestradores de un yate francés fueron atacados por helicópteros galos que mataron a tres piratas somalíes, apresaron a 12 y recuperaron el dinero del rescate. España adoptó la posición una posición mucho más resignada y aparcó el problema.

Un país que ha tardado decenas de años en saber cómo comportarse con los terroristas etarras, con los que habló o negoció este Gobierno y el anterior y el anterior y el anterior, bien podría darse alguna tregua en un asunto tan nuevo como la piratería somalí. Tras la liberación de los secuestrados del Alakrana habrá que establecer cómo actuar en el futuro. Sin ansiedad, ni depresión. Esta receta incluye a Fernández de la Vega, que el viernes tras el Consejo de Ministros, para decir trece palabras (que era la “vicepresidenta primera del Gobierno”, que “coordinaba el gabinete de crisis” y que “asumía toda la responsabilidad”) miró al papel para leer el texto al menos en seis ocasiones. Necesitamos todos una terapia.

La vista gorda

Ignacio Martínez | 8 de noviembre de 2009 a las 9:45

Hay unos 100.000 soldados extranjeros en Afganistán, de 42 países diferentes. Entre ellos, más de mil españoles. Los aliados pretenden pararle los pies a los talibanes, amigos de Bin Laden. Pero el campeón de la causa de la libertad es un tipo corrupto que manipuló gravemente los resultados de las elecciones presidenciales, que se acaban de celebrar. No tenemos nada mejor que Karzai y cruzamos los dedos para que no se nos caiga el cielo sobre las cabezas.

En España casi todo el país critica al Gobierno por no saber resolver la crisis de los rehenes del Alakrana. De sus 36 tripulantes, 16 son españoles: ocho gallegos, siete vascos y un andaluz. Embrollo complicado; al fin y la cabo se trata de un acto de terrorismo. No veo dónde está la diferencia entre los piratas somalíes y los agentes de Bin Laden. Exigen un intercambio de los secuestrados por los dos cómplices detenidos en Madrid y más de dos millones de euros. La opinión pública española es partidaria de cumplir con ambos requisitos. Un mal precedente, que no sería el primero: en 1986 el Gobierno de Felipe González indultó a dos presos shiítas libaneses como parte del rescate de dos diplomáticos españoles. Pero en estos casos, el cuerpo nos pide mirar para otro lado.

Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón se detestan, pero asisten a actos públicos en comandita, se saludan y hasta se besan. La procesión va por dentro y sólo se refleja en sus miradas, el único de sus sentidos que escapa a las hipócritas puestas en escena. El problema del PP en Madrid no era la presidencia de Caja Madrid, sino la guerra civil entre estos dos personajes, que se miran al espejo y se ven unos presidentes del Gobierno monísimos. Desde luego, mejores que Rajoy. Tampoco el problema del PP valenciano era el defenestrado Costa, sino su presidente Camps, que tarde o temprano tendrá que dimitir. Pero de momento, la farsa continúa.

Y aquí, en nuestras latitudes, se intuye que no va como la seda la cohabitación entre Griñán y Chaves, el jefe del ejecutivo y el jefe de la mayoría que lo sostiene, amigos en su vida particular. De momento, las desavenencias son cuatro detalles. Pero todo el mundo hace la vista gorda. Como ven, estamos a la última moda mundial.