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Y ahora, las pensiones

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2012 a las 16:10

En la vorágine provocada por las medidas que anunció el presidente Rajoy el miércoles, ha pasado de puntillas una que no ha salido en el BOE: quiere el Gobierno rebajar dos puntos las cotizaciones sociales de los trabajadores, uno este año y otro el próximo. Esta noticia, que comentaba el profesor Jesús Cruz Villalón en El País el sábado, tiene dos lados buenos y uno inquietante. Los buenos son el procedimiento y la consecuencia inmediata. Por fin una reforma que se envía al Congreso para su discusión, en el marco del Pacto de Toledo, y posterior elaboración de una norma. Así se tendría que haber hecho con todo. Y el efecto inmediato es el abaratamiento de los costes laborales, en torno a un seis por ciento.

El riesgo es que estamos ante una medida que no es un recorte en los gastos, sino en los ingresos del Estado. Un punto de rebaja en las cotizaciones se calcula en 3.200 millones. Dos, son casi 6.500. La propuesta, comentada de viva voz por Rajoy y Montoro, llega acompañada de la eliminación de muchas de las bonificaciones actuales a la contratación. Es difícil que una cifra se compense con la otra. No hay datos. Pero lo que es incontestable es que una reducción tan drástica en las contribuciones hace el actual sistema de financiación de la Seguridad Social inviable. Lo que significa que el Congreso tendrá que encontrar nuevas vías de ingresos para pagar las pensiones, que pueden ser las que el socialdemócrata Schröder impuso en Alemania a principios de los 2000, a través del IVA.

La UE lo que le pide a España no es que abarate las pensiones. Pero ese es justamente el peligro que planea sobre todo cambio de sistema. Lo que sí le reclaman al Gobierno es que acelere la implantación de los 67 años como fecha de jubilación, que se iba a poner en marcha de manera suave a partir del año próximo, para que estuviese plenamente vigente en 2027. También estaba previsto un proceso lento en el cálculo de la pensión desde lo cotizado en los últimos 15 años a los 25. Ahora se plantea que sea toda la vida laboral.

Estas medidas no son necesariamente malas. Pero hay que saberlas con tiempo, para poder adaptar a la legalidad las carreras. De hecho, los ingresos en la Seguridad Social aumentaron sensiblemente cuando en los primeros 80 el Gobierno de Felipe González pasó de dos a 15 los años para calcular la pensión. Hasta entonces mucha gente cotizaba poco hasta los dos últimos años. Por cierto, aquella reforma le costó a González la ruptura con la UGT de Nicolás Redondo.

Total, que ahora las reformas llegan a las pensiones, que suponen más de 100.000 millones de euros al año. Y es un asunto delicado desde el punto de vista electoral: son casi seis millones de votos en todo el país. Afortunadamente el Gobierno aplica aquí un acertado procedimiento, la discusión parlamentaria. Pero vienen curvas.

El deporte nos regala un baño de autoestima

Ignacio Martínez | 25 de junio de 2012 a las 10:30

El pasado viernes emitieron La lista de Schindler en TVE. La excelente película de Spielberg, basada en hechos reales, cuenta cómo un empresario de origen alemán, que pertenece al partido nazi, salva a 1.100 judíos polacos de la muerte. Conmueve el holocausto cada vez que nos lo muestran la televisión, los libros, las películas. En realidad la Segunda Guerra Mundial fue una carnicería: 36 millones y medio de muertos, sólo en suelo europeo. Más de la mitad, civiles. Para que no se repitiese esa barbarie nació la actual Unión Europea. Conviene no olvidarlo, ahora que la crisis parece colocarnos en el peor de los mundos. Ha habido uno mucho peor y muy reciente.
Cuando Robert Schuman propuso la creación de la CECA el 9 de mayo de 1950, en su histórico discurso en el salón del reloj del Quai d’Orsay, la sede del Ministerio de Exteriores de Francia, empezó su exposición con estas tres palabras: “La paz mundial…”. El viernes, en Twitter, comenté que esto empezó como un proyecto de paz y no como un mercado. Y mucha gente contestó que la CECA era un mercado común de carbón y acero. Pero hace falta saber que el acero y el carbón eran la materia prima para fabricar armamento convencional. Y de hecho se medía la capacidad de un país para hacer la guerra por su producción siderúrgica y por su población, su potencial para disponer de divisiones.

Insistir en que la Unión Europea es en origen un proyecto de paz no es baladí, si se tiene en cuenta la ancestral afición de los pueblos europeos a hacer la guerra unos contra otros. Y los recelos y desprecios, cuando no odios, que van surgiendo entre los países ricos y los pobres o de los intervenidos hacia los más poderosos. Así es como empiezan a acunarse los conflictos. Mientras que todo quede en los cánticos despreciativos de los hinchas de Alemania y Grecia, el mismo viernes en Gdansk…
Esto no supone desdeñar la importancia del mercado. Al contrario, no se trata de eliminar alguna de las cuatro libertades sobre las que se basó el progreso de Europa en las últimas décadas: la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales. Eso sí, todo el mundo está de acuerdo en que hay que regular mejor alguna de ellas, en particular las transacciones financieras, para continuar con el euro, una divisa a la que seguimos masivamente vinculados.

No sabemos en qué va a terminar el auge de los egos nacionales. A los que les va bien, por reafirmar su superioridad, su mayor capacidad económica, su mejor gestión de los asuntos públicos y privados. Y a los que nos va peor, por darnos un baño de autoestima. De momento este fin de semana dos Alonsos nos han alegrado la vida a los españoles. Xabi con sus dos goles a Francia en Ucrania y Fernando con su extraordinaria carrera en Valencia. ¡Nos hacía falta!

Rescate: todo el mundo nos mira

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2012 a las 10:20

Todo el mundo nos mira. Esto puede ser motivo de orgullo, si se trata de la selección de fútbol, o de vergüenza si se fijan en los bancos que en 2007 ganaban la Champions de la economía mundial, en la ingenua imaginación del presidente Zapatero y ayer han tenido que ser intervenidos. De momento ni Obama, ni Merkel, ni Cameron, ni Hollande hablan de los chicos de Del Bosque, sino de los bancos. Malo. Por el contrario, el presidente del Gobierno ausente ayer como de costumbre cuando hay malas noticias, se desplaza hoy a Polonia para ver a la Selección. Se apunta a la doctrina de Dívar: el domingo es para el descanso descanso.
Tras el rescate de la banca española, a su habitual paso de tortuga, la Unión Europea fragua nuevos acuerdos para la cumbre del 28 de junio. El jueves, en rueda de prensa en Berlín con su colega británico Cameron, la canciller Merkel volvió a explicar que la gestión de la moneda única requiere una política presupuestaria y un Tesoro comunes como complemento al Banco Central. Esto supone una nueva cesión de soberanía para embridar el euro, con mecanismos de armonización, control, gestión y evaluación comunes. O sea, bajo la atenta mirada de quien manda, porque no se fían de nosotros. Supervisión y vigilancia que aumentarán en el caso de España tras el rescate de ayer. La idea de poner en marcha una nueva institución europea con los poderes presupuestarios y bancarios necesarios para una sana gestión del euro ha sido clave para que Merkel esté de acuerdo en ayudar a la recapitalización de los bancos españoles. Y quizá incluso en el futuro mutualizar una parte de la deuda soberana.

 

Entretanto, mientras nos miran desde fuera, aquí dentro aprendemos vocabulario. Intervención puede significar muchas cosas. Por ejemplo, que el Mecanismo Europeo de Estabilidad ayude directamente a los bancos a través del FROB.  Alemania habría preferido que la ayuda fuese al Gobierno español para que éste recapitalice a la banca. En todo caso, el rescate llevará consigo más rigor en la austeridad.
Otra palabra que estamos aprendiendo a usar es crecimiento. Todo el mundo habla del asunto y nadie sabe cómo hacerlo. Westerwelle, el ministro de Exteriores alemán y anterior líder de los liberales, hizo una descripción hace poco en un artículo en Le Monde. Su idea es reducir las subvenciones tradicionales de los presupuestos comunitarios, dar más préstamos y utilizar más la colaboración público privada. Hablaba de utilizar el billón de euros del periodo 2014-2020 para crecimiento, empleo, innovación y competitividad. Hace tiempo que en Alemania muchos dirigentes se declaran partidarios de que las ayudas agrícolas sean nacionales. Este cambio de escenario perjudicaría a Andalucía, gran receptora de fondos tanto agrarios como estructurales.
El mundo gira a tanta velocidad, que la realidad cambia de color. Aunque los que nos miran nos vean igual de mal todos los días.

Un mes decisivo para Europa

Ignacio Martínez | 3 de junio de 2012 a las 11:34

Hay malos presagios. Nadie sabe lo que pasará, pero este mes es decisivo. Europa ha cambiado y Alemania también. El viernes Josep Borrell recordaba en Córdoba a un grupo de periodistas nacionales, reunido para la entrega de los Premios Madariaga, que Helmut Kohl ya decía en los 90 que la suya era la última generación de alemanes europeístas. El socialista catalán preside el Instituto Universitario Europeo, institución de posgrado creada por la UE, con sede en Florencia. Un alumno alemán comentó un día que Europa era una bola [de reo] que su padre había atado a su pie para pagar las culpas de su abuelo. La anécdota ilustra un cierto estado de ánimo en Alemania y cómo ha pasado página de la II Guerra Mundial. Sin complejos.
Bajo el síndrome de la angustia, Rajoy dio ayer en Sitges una conferencia con poco público y escaso entusiasmo. Pidió una autoridad económica europea que armonice las políticas nacionales, arbitre una fiscalidad común, permita el control centralizado de las finanzas y gestione la deuda pública. En resumen, que arregle esto. El presidente tiene más demandas: establecer un sistema general de supervisión bancaria, un fondo de garantía de depósitos para toda la zona euro e instrumentos de capitalización directa para los bancos. El catecismo de Durao Barroso, el peso pluma que comanda la Comisión en plena tormenta.
Muy distinta fue la acogida al magnífico discurso que hizo García Margallo el viernes en Córdoba. A juicio de mis colegas, el mejor de un miembro del Gobierno en estos cinco meses. El ministro reclamó una estrategia de unidad nacional para salir de la crisis. Sostiene que si no se despeja enseguida la incertidumbre que vivimos en Europa y España, los esfuerzos de décadas para fundar y desarrollar la unidad europea se irán por el sumidero de la historia. Es un problema político.
Explicó que los inversores desertan porque creen que el euro es reversible. y para asegurar su futuro considera imprescindible que el Banco Central Europeo proporcione liquidez y sostenga la deuda pública de todos los países. Margallo puso énfasis en que la austeridad es necesaria, pero en absoluto suficiente para superar la crisis e insistió en la necesidad de un esfuerzo de crecimiento económico, para poder pagar las deudas y mantener los servicios sociales.
El destino europeo se juega con el euro, precisamente aquí. Y ahora.

El que manda, manda

Ignacio Martínez | 10 de diciembre de 2011 a las 12:47

Europa salió de la Segunda Guerra Mundial como un protectorado militar norteamericano. Y sale de la cumbre de ayer como un protectorado económico alemán. El asunto militar ya forma parte del paisaje. Incluso una operación como el ataque a las fuerzas de Gadafi en Libia, realizada a iniciativa francesa y británica, acabó colgándose en la percha de la OTAN. Al fin y al cabo, los americanos tienen los mejores sistemas de comunicaciones por satélite y los aviones radar Awacs son suyos. Una cuestión de músculo y de comodidad por cada parte. Desde que en 1949 se fundara la Alianza Atlántica ha sido recurrente la demanda estadounidense de que Europa debería contribuir más al presupuesto aliado. Hasta hoy.

En el mismo Tratado de Maastricht, de 1991, en el que se aprobó la Unión monetaria y económica, se estableció un modesto concepto de emancipación: la identidad europea de defensa, que tendría su pilar en la Unión Europea Occidental (UEO). Un año después, los daneses rechazaron el Tratado en referéndum, entre otras muchas cosas porque no querían volver a ver los tanques alemanes por las calles de Copenhague, ni de visita. Preferían seguir bajo el paraguas americano. La idea se dejó sentir en la revisión del Tratado que se realizó en Amsterdam en 1997. Se pusieron las cosas claras. Dos frases, como ejemplo: “La Alianza Atlántica sigue siendo la base de la defensa colectiva” y “la UEO constituye un elemento fundamental del desarrollo de la identidad europea de defensa dentro de la Alianza Atlántica”. O sea, el que manda, manda.

El resultado de la cumbre de Bruselas de esta semana es similar. La unión monetaria no estaba bien diseñada y no se ha realizado la unión económica prevista. El Banco Central Europeo se hizo a imagen y semejanza del Bundesbank. Su misión sagrada es la estabilidad de precios; controlar la inflación es la obsesión alemana. Y no está entre sus competencias ni la compra de deuda, ni mucho menos la emisión de eurobonos. El intento de controlar el déficit es muy loable. Pero los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la capital comunitaria se han olvidado de que, en el origen, esta era una crisis financiera, que provocó un colapso del crédito, que a su vez hundió la actividad y el consumo. Detrás vino una drástica reducción de la recaudación de impuestos, los déficits se dispararon y la suscripción de deuda se desbocó.

Ahora, por orden de Alemania se ataja una de las consecuencias de la crisis, pero no se arbitran soluciones para las causas: dudosa solvencia bancaria, diferenciales astronómicos en los intereses de la deuda entre la germana y los países del sur, y el crecimiento europeo estancado. El Consejo Europeo no da más de sí. Está compuesto por pocos pesos medios o ligeros y muchos pesos pluma. En ausencia de pesos pesados, se impone la economía hegemónica. El que manda, manda.

Fábulas y fantasías

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2011 a las 11:40

Zapatero hace mutis por el foro, ante la indiferencia colectiva. Fue uno de los dos clamorosos ausentes ayer en el supermitin de los socialistas, en Dos Hermanas. El otro ignorado es Chaves, despojado por Griñán de todas sus prerrogativas de antaño. De ésta también. Al menos le queda el consuelo de que se fue porque quiso y que colocó en su cargo a quien le dio la gana. Aunque después su sustituto, como suele pasar en la vida con todos los sustitutos a los que uno deja en su lugar, se considere con el derecho y hasta en la obligación de matar a su antecesor. La condición humana es así.

Este presidente se va a la fuerza. Pero busca consuelos, como salir indemne de la cumbre de Cannes, sin que le intervengan, como a Irlanda, Portugal y Grecia, o lo supervisen como a Italia. Y saca pecho. También podría consolarse mirando al otro lado del Atlántico, al otro líder progresista, de aquella fábula infantil de Leire Pajín, sobre el acontecimiento planetario. La figura de Obama se empequeñece con el uso. Su última peripecia es la salida de Estados Unidos de la Unesco, porque se ha admitido a Palestina como miembro de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta represalia de Gulliver contra los liliputienses imita la de Reagan en 1985. El argumento de que entorpece el proceso de paz en Oriente Medio, o sea que dificulta la presión de Israel sobre los palestinos, es impropio de un Premio Nobel de la Paz. Es lo que pasa cuando se le regala a alguien una distinción que no merece. La condición humana es así.

Europa, por cierto, ha hecho ahí un papelón: Francia, España y otros nueve países, a favor; Alemania y otros cuatro, en contra, y el Reino Unido, Italia y otros ocho, neutrales. La Babel diplomática europea ha quedado en evidencia. La fantasía de una sola voz es falsa; hay 27. En Cannes se ha decidido una estrategia global para el crecimiento. Suena bien, pero es poco más que un eslogan. En la UE, sería suficiente con aumentar el presupuesto, que está en un exiguo 1% del PIB, 143.000 millones de euros. Ya verán como no lo suben. Nadie está pensando en el futuro a medio plazo, sino en salvar el pellejo ahora. La condición humana es así.

El euro en la montaña rusa

Ignacio Martínez | 29 de octubre de 2011 a las 11:00

El euro no está de moda. La cumbre de Bruselas del miércoles fue una cita con suspense. Llevan los jefes de gobierno dando tumbos cuatro años, dos si se cuenta desde que Papandreu descubrió que el anterior gobierno conservador griego no había dejado un déficit del 6, sino del 16%. Los líderes comunitarios van en una montaña rusa, y están en el tramo en que toca ir boca abajo. Sarkozy dice que quizá fue un error que Grecia entrara en el euro. La divisa europea resulta tan poco atractiva que los candidatos se inhiben. Checos, polacos y húngaros que estaban en puertas, no están por la labor de entrar. Rumanos y búlgaros ni se lo plantean. Polonia crece al 4%. Pero tiene un déficit del 8% y ha devaluado su moneda en un 10%. Porque puede…

En Francia, mientras el presidente de la República Sarkozy insinúa una posible subida del IVA, ‘Le Monde’ en un editorial fiel a su tradición europeísta resume la situación del continente con cuatro escenas: se recetan curas de austeridad a pueblos desamparados, acreedores ven cómo se les obliga a renunciar a la mitad de lo que les deben, se exige recapitalizar bancos limitando la liquidez y se aumenta la manguera contra incendios. Un panorama inquietante en el que hace su aparición el egoísmo. Alemania tiene la tentación de ser una pequeña China o una gran Suiza, un país industrial ultracompetitivo, bien situado en el mundo global. Pero la mayor parte de sus exportaciones se venden en el resto de Europa. Una gran recesión de sus vecinos hundiría su mercado natural. Lo mismo cabe decir de los productos catalanes en el espacio doméstico español. Aquí, los datos del paro son descorazonadores; casi cinco millones de desempleados en España; la cuarta parte en Andalucía.

¿Y los demás? Algunos parecen de otro planeta. Un amable lector, que frecuenta la prensa finlandesa, me resume el contenido del principal diario del extremo norte del euro. Destaca el escaso interés por el ascenso a vicepresidente de la Comisión Europea del comisario finlandés, que es precisamente el encargado del euro y de los asuntos monetarios y económicos. Olli Rehn no es visto con buenos ojos, porque según el espíritu nacional, habría tenido que mirar más por los intereses de su país. La fotografía de portada es sobre una decisión de política educativa. En todas las escuelas del país, que en un 99% son estatales, se exhibirán para la educación sexual de los alumnos unos modelos de los órganos sexuales, hechos de goma, en tamaño natural de adultos. Hay medidas de austeridad: la Policía pagará sin rebajas el combustible y las comidas en las gasolineras. Los dos canales de la televisión pública siempre han sido de copago, que este año se va a poner en 252,25 euros por receptor. Y acaba de empezar la inscripción para el campeonato nacional de pedos. Sí, como lo leen: eso que se oye y huele mal.

Hay gente pa’tó en la montaña rusa.

Freno a las novedades

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:40

La producción española se desinfla. El Banco de España ha dibujado una curva descendente en su último informe de coyuntura. El crecimiento económico en el primer trimestre no iba mal, con un 0,4%. Se quedó en la mitad entre abril y junio y ahora estamos en una atonía; cabe interpretar que este tercer trimestre no crecerá la producción nacional. Con ese trazo, los últimos meses del año iniciaríamos una recesión, que puede durar un año. Hemos hecho tantos recortes y vienen tantos nuevos ajustes, que el consumidor tiene metido el miedo en el cuerpo y no gasta ni en productos de primera necesidad. Las familias españolas han reducido su gasto en la cesta de la compra por tercer año consecutivo. El nuevo ahorro ha sido de seis de cada cien euros. De coches y de pisos, ni hablamos…

Entre tanto, los jefes de las instituciones que gobiernan la nave de la economía mundial siguen perdidos y ofrecen pocas ideas. Y demuestran poca personalidad. Se sale de esa atonía el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que ha tenido la única respuesta oportuna a los reproches norteamericanos hacia Europa. Los parados griegos o los trabajadores irlandeses no provocaron la caída de Lehman Brothers, ha subrayado Juncker, que fue en su día candidato a la presidencia del Consejo Europeo, pero Francia y Alemania prefirieron al gris Van Rompuy.

Estamos cortos de líderes de valía y encima falla el departamento de recursos humanos. Juncker ha pedido no dejarse impresionar por el reciente plan de estímulo de Obama para crear empleo: el 90% de sus medidas existen ya en los estados miembros de la UE. Más voluntarioso que Van Rompuy, aunque igualmente gris, es el presidente de la Comisión. España tiene poco que lamentar, porque el portugués fue candidato tanto del PSOE como del PP para seguir en el puesto. Barroso ha propuesto una novedad para generar ingresos: dos tasas para las transacciones bancarias. Un uno por mil para acciones y bonos y un uno por diez mil para operaciones de derivados. Razonable, pero hace falta unanimidad de los 27 y el Reino Unido no quiere.

La Comisión también está preparando una propuesta revolucionaria para emitir obligaciones con cargo al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Le Monde avanzaba el miércoles que de su dotación inicial de 440.000 millones de euros, el Fondo dispone de 250.000 millones después de atender a Portugal, Irlanda y Grecia. Poniéndolos como garantía, los técnicos que estudian el nuevo instrumento creen que podrían movilizar una cantidad entre 10 y 20 veces mayor. Eso sí que sería liquidez. Más necesaria si cabe en un nuevo lunes negro, en el que bajan las Bolsas en toda Europa. (Grecia ha reconocido que no cumplirá el déficit comprometido ni este año ni el que viene). Pero Alemania es reticente a esta fórmula de eurobono. Aporta el 27% del Fondo, y Francia un 20. Por eso forman el departamento de recursos. Humanos y financieros. Es el directorio europeo.

Democracia directa

Ignacio Martínez | 26 de septiembre de 2011 a las 13:16

La izquierda ha conseguido la mayoría absoluta en el Senado francés, por primera vez en más de medio siglo. En esta Cámara de representación indirecta siempre hubo un predominio de los gaullistas y sus aliados, desde que el general De Gaulle encargara la Constitución de 1958. La crisis, como se ve, puede con tradiciones e instituciones que parecían parte del paisaje. Y no perdona: se lleva por delante a gobernantes y mayorías de derechas y de izquierdas. Angela Merkel ha perdido seis elecciones regionales en Alemania este año. Y el suyo es el único partido democristiano que sigue ocupando un puesto central en un país europeo.

A los gobernantes democristianos y socialdemócratas se los ha llevado el vendaval de la crisis por igual. El argumento de que la izquierda se ha quedado sin ideas y no aporta nada nuevo en esta coyuntura es tan cierto como que en la acera de enfrente pasa lo mismo. Y quienes están en la oposición se encuentran bien situados para sustituir a los sufridos presidentes o primeros ministros salientes. Es el caso de los socialistas en Francia y Alemania o de los conservadores en España. En las protocolarias despedidas la semana pasada en el Congreso de los Diputados podían verse sonrisas más amplias y relajadas en el campo de los que abandonan el Gobierno, que entre los que llegan nuevos. Será por la responsabilidad que se le viene encima al PP o por el estrés que supone a muchos de sus dirigentes el sinvivir de no saber si serán o no ministros de Rajoy.

Y el problema no es Europa, como pretende Timothy Geithner, el secretario del Tesoro norteamericano, que auguró este fin de semana una cascada de quiebras en Europa si no se refuerza el fondo de rescate de la UE. La falta de imaginación no es mérito exclusivo de los europeos, como puede verse en las políticas de Obama, tanto en el plano doméstico, como en el internacional, amenazando a los palestinos si se atrevían a pedir el reconocimiento como Estado.

Pero sí hay algo que está cambiando en Europa. El voto abandona el bipartidismo clásico, poco a poco. Hace dos años, en las elecciones alemanas que ganó la señora Merkel, los dos principales contendientes democristianos y socialdemócratas juntaron el 57% de los votos emitidos, frente al 90 que tenían en la época del canciller Adenauer. Por cierto, cuando De Gaulle fundó la V República francesa. La semana pasada, en la ciudad estado de Berlín además de SPD, CDU, verdes, Izquierda y liberales, un nueve por ciento de los votantes han preferido al Partido Pirata, invento sueco de hace cinco años que ya tiene franquicia española, que propugna democracia directa, software libre y reformar las leyes de la propiedad intelectual, para lograr la máxima libertad en internet.

Ya que los gobernantes no azuzan el ingenio, lo hacen los electores.

Mantras de verano

Ignacio Martínez | 4 de septiembre de 2011 a las 22:00

El hinduismo y el budismo utilizan los mantras como pensamientos para apoyar la meditación. Aquí, el ocio veraniego es propenso a la elaboración de ideas ocurrentes. Sin ir más lejos, hace cuatro años el presidente del Gobierno reunió a su grupo parlamentario, recién vuelto de las vacaciones de agosto, para pavonearse de lo bien que lo había hecho en su primera legislatura. Dijo que exceptuando el crecimiento de China, que era el motor de la economía mundial, España superaba a todas y cada una de las principales potencias mundiales. Que en aquellos cuatro años el PIB nacional había crecido el doble que Alemania, el triple que Italia, un 50% más que el Reino Unido y un 25% por encima del de Estados Unidos. Que se habían creado más empleos que en Alemania, Francia y el Reino Unido juntos.Y ya lanzado, añadió un mantra de campeonato: que España jugaba “la Champions League de la economía mundial”; era la que más partidos ganaba, la que más goles metía y la menos goleada. Se atrevió a decir que este país estaba más preparado que nunca ante una posible recesión, “por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias”. Suena a perfecto disparate cuatro años después, leído en esta España que cambia la Constitución para que no la intervengan.

Hace tiempo que el PP acuñó otro mantra: que la austeridad es la panacea universal. Lo ha repetido como una letanía, sin concretar. Hasta el miércoles: a la vuelta de sus vacaciones Dolores Cospedal ha anunciado una dieta de caballo del 20% en las cuentas públicas de Castilla-La Mancha como “ejemplo para España”. Unos 1.800 millones de recortes en personal, subvenciones, infraestructuras e instalaciones sanitarias. Menos liberados sindicales, menos interinos en la enseñanza, adelgazamiento de la radiotelevisión autonómica, eliminación de la oficina de Bruselas o el Defensor del Pueblo.

Los sindicatos y el PSOE han advertido que está en riesgo el Estado de bienestar. Es una manera de hablar. El bienestar que nos proporcionaban los estados en Europa hasta las vacaciones de 2007 no volverá. Lo que toca es discutir dónde se recorta. No se debería hacer sin un debate previo sobre prioridades. Por ejemplo, a Cospedal le parece demagógico que se reclame que los ricos paguen más impuestos. Un mantra clásico de la derecha internacional dice que bajar impuestos crea puestos de trabajo. Sin embargo, un multimillonario con escrúpulos, el norteamericano Warren Buffet, ha proclamado avergonzado este agosto que él paga un 17% y sus empleados un 36%. Y una colección de ricos franceses y alemanes han solicitado un aumento de su contribución. Hay mantras, como los de la Champions y los impuestos, que la crisis ha dejado en ridículo.