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Benidorm: el timo del tránsfuga

Ignacio Martínez | 11 de septiembre de 2009 a las 7:35

”Amaya,

 

El PSOE ha cometido un desliz en Benidorm que va a traer cola. Aunque sólo sea porque se trata de una de las capitales nacionales del turismo de masas, sólo equiparable a nuestra Torremolinos, por más que la ciudad malagueña tenga más pedigrí y glamour histórico. En fin, la localidad alicantina tiene una población de hecho de 100.000 habitantes, que en verano llega a 350.000, y un presupuesto de 105 millones de euros. La faena de los socialistas es una moción de censura con un tránsfuga popular para quedarse con la Alcaldía, hecho que contradice el pacto antitransfuguismo firmado en 1998. Pero el asunto tiene más miga: la dirección socialista se oponía a esta iniciativa y se da la circunstancia curiosa de que una de las concejalas rebeldes es la madre de Leire Pajín, la número tres del Partido Socialista. Total, que los 12 ediles, para poner su moción se han dado de baja previamente en el PSOE.

El llamado pacto antitranfuguista es uno de los cuentos chinos de la política española. Unos y otros lo incumplen cuando conviene. Y siempre con el mismo argumento; el bien del pueblo. Así, por el bien de los benidormenses y con la ayuda de una tránsfuga socialista se hizo con la Alcaldía en 1991 Eduardo Zaplana, en el inicio de su fulgurante carrera. Y el PSOE andaluz, sin ir más lejos, no se corta mucho a la hora de quedarse con un ayuntamiento por este desagradable procedimiento. Recientemente, en Ronda (Málaga), un buen equipo de gobierno andalucista ha fichado en bloque por el puño y la rosa, como Kaká y Cristiano Ronaldo por Florentino.

En Gibraleón (Huelva), los ocho concejales socialistas emplearon en 2005 la misma técnica que sus compañeros de Benidorm: se dieron de baja en el partido y pusieron una moción de censura contra el alcalde del PP, con la ayuda de una tránsfuga popular. El PSOE expedientó a sus concejales. El pacto considera tránsfugas tanto a quienes se van de una formación, como a sus aliados. Y prohibe que los firmantes pongan a tránsfugas de candidatos en las siguientes elecciones: pero el PSOE presentó a la Alcaldía de Gibraleón en 2007 a su alcalde díscolo, tránsfuga y expedientado. Y se quedó con el sillón.

Benidorm, con sus rascacielos y sus clanes familiares, ofrece materia para un culebrón. El PP es una olla a presión llena de desavenencias: la presidenta local es una campista, que disputó el cargo a Ángela Barceló, cuñada de Zaplana. Los Barceló son una institución allí: su patriarca, Miguel Barceló, potente empresario turístico, ha sido senador durante 22 años y acaba de dimitir para dejar paso ¡a su nieto! Ya hizo a su yerno alcalde, presidente regional y ministro. En todo caso, Alicante es el último reducto zaplanista; el presidente de la Diputación y del PP provincial es amigo de Zaplana, el hombre que llegó a la Alcaldía de Benidorm por el mismo método que ahora aplica un socialista. El timo del tránsfuga.

Y Trillo sin dimitir

Ignacio Martínez | 17 de abril de 2009 a las 9:37

Debe ser terrible lo que están pasando las familias de los 62 militares españoles muertos en el accidente del avión Yakovlev 42 que se estrelló en Turquía en mayo de 2003. Es una ignominia que un general español se llevara 30 cadáveres sin identificar y el Ejército los entregara a los familiares poco menos que por sorteo. El juicio que se celebra en la Audiencia Nacional desvela que actuó tan a la ligera porque estaba presionado por las autoridades del Ministerio para llegar a tiempo al funeral de Estado. Y aquí ya estamos hablando de otra cosa. De unas responsabilidades que van más allá del comportamiento de este militar y sus ayudantes.

Me sorprende que el ministro de Defensa de entonces, Federico Trillo, siga en la política activa. Y con una actitud dura e intolerante con los errores de los demás, por cierto. En ningún país de Europa eso sería posible. Ni en la Italia de Berlusconi. No es cierto el argumento de que la responsabilidad política ya está saldada por las elecciones de 2004, que perdió el PP. No. Las repetidas victorias de Gil en la Marbella en los 90 no le daban legitimidad a sus tropelías. La elección de Trillo como diputado por Alicante en 2004 y 2008 tampoco le exonera de su culpabilidad en este caso.

En el accidente cerca del aeropuerto de Trebisonda murieron 75 personas. Es la peor tragedia del Ejército español en tiempos de paz. El Ministerio de Defensa alquiló un avión chatarra de fabricación soviética, con 20 años de antigüedad y escaso mantenimiento. Aquel fatídico viaje, junto a 12 miembros de la tripulación ucranianos y uno bielorruso, lo realizaban 62 militares españoles que llevaban cuatro meses y medio de misión con las fuerzas de mantenimiento de la paz en Afganistán. Cuando vieron el avión alguno de los forzados pasajeros se resistió a montarse. Otros mandaron mensajes muy desesperanzados a sus familiares: “Reza por mí, porque el avión es una mierda”, “son aviones alquilados a un grupo de piratas aéreos, que trabajan en condiciones límite”, “la verdad es que sólo con ver las ruedas y la ropa tirada por la cabina te empieza a dar taquicardia”, “quieren que volvamos en una tartana”.

Hubo catorce quejas previas al accidente por este tipo de aviones, cuya contratación se hacía dentro de una lista de la OTAN. Pero se siguieron utilizando sus servicios, mientras que Noruega canceló el contrato tras una reclamación que decía: “Salía aceite de los motores, pasamos mucho miedo, no dábamos crédito a lo que vimos, había paneles sueltos y cables pelados”. No. La responsabilidad política por la muerte de estos 62 militares no se salda con unas elecciones, ni con cien. Se salda con una dimisión.

¿Dimitir de qué? De su puesto en el Congreso. Hace tiempo que debería haberse retirado de la vida política. El accidente del Yak 42, el trato a las víctimas y a sus familiares no es un desliz.

Territorio chiíta

Ignacio Martínez | 27 de febrero de 2009 a las 10:40

 

Lazkao o Lazcano, como ustedes quieran, está al sur de Guipúzcoa, en los montes de la comarca de Goierri, más cerca de la frontera con Navarra que de San Sebastián. Tiene unos 5.000 habitantes, dos tercios de los cuales son euskaldunes. En las elecciones municipales de 2007, el Partido Nacionalista Vasco sacó 895 votos y ocho concejales; el Partido Socialista de Euskadi, 326 votos y tres concejales, la unión de Izquierda Unida con Aralar, 175 votos y un concejal, y el Partido Popular, 100 votos y otro concejal.

Las papeletas nulas de la última franquicia conocida de ETA, Acción Nacionalista Vasca, sumaron entonces 768 votos. Estos fundamentalistas quieren convertir el pueblo en territorio chiíta. Y excomulgar a todos los infieles. Los fanáticos abertzales son gente peligrosa, por su carácter racista, excluyente, que desprecia cualquier idea que no sea la suya, y violento, que amenaza la vida de los disidentes. Sus amigos de ETA ponen una bomba en la Casa del Pueblo de Lazcano y destrozan el piso de arriba. Esa vivienda la acababa de arreglar Emilio Gutiérrez, hijo de un ex concejal socialista de la localidad. Iba a mudarse allí de inmediato con su compañera. Me cuesta trabajo imaginar su indignación. Cogió un mazo y se fue a destrozar la herriko taberna.

Me habéis jodido mi casa, ahora yo os voy a joder la vuestra, fue el argumento de Emilio para forzar la puerta del local en el que se reúnen los radicales aberzales y, en el interior, romper mesas, sillas, el televisor, un ordenador, botellas, vajilla y todo lo que encontró. Cuando vio que llegaba un grupo de ertzainas, se entregó pacíficamente. “Lo siento por mis padres, pero no hay solución; ojo por ojo, diente por diente, hijos de puta”, gritó como justificación mientras los policías autonómicos lo esposaban y se lo llevaban detenido.

Los etarras pueden poner bombas y destrozar vidas y haciendas, pero tienen muy poco aguante. Y se han enfadado por el atrevimiento de Emilio: se han manifestado para proclamar que se trata de un fascista y han llenado el pueblo con pasquines en los que le ponen en la diana. Así que el joven de 35 años, que tenía trabajo en una industria del vecino pueblo de Beasáin, ha tenido que dejarlo todo y refugiarse en Alicante. Ahora su vida corre peligro.

Ya les he contado alguna vez el chiste de Gila. Unos brutos gastan unas bromas tremendas en su pueblo; le colocan en la ventanilla de la botica un cepo de matar lobos al farmacéutico y lo decapitan. “Y la mujer, la muy asquerosa se enfadó”, contaba Gila. “Es lo que le dijo mi madre: si no sabes aguantar una broma, vete del pueblo”. La realidad supera a la ficción. Emilio Gutiérrez, incapaz de aguantar una broma, ha tenido que salir huyendo del territorio chiíta. El sentido del humor del fundamentalismo asfixiante se parece mucho al de los catetos con boina de Gila.