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Periferia ferroviaria

Ignacio Martínez | 22 de octubre de 2011 a las 10:50

Andalucía no es más periférica que antes de que se anunciaran el pasado miércoles los corredores ferroviarios prioritarios de la Unión Europea para 2030. Pero tampoco es menos periférica. En Algeciras hay una gran satisfacción por lograr una doble conexión con Francia. Una por Madrid que era la preferida por los operadores del primer puerto español y los empresarios de la zona. Y otra por el litoral, que ofrece dudas. Ambas tienen un tramo común, de Algeciras a Antequera, de una sola vía por un terreno muy inestable.

El recorrido transversal andaluz, desde Algeciras y Sevilla hasta Antequera y desde Granada a Almería necesita un profundo remozado de las líneas existentes, pero además la modificación de las pendientes en muchos tramos, para que puedan circular trenes de mercancías competitivos. Y además de la electrificación y señalización, una doble vía. Sobre cómo afrontar esa modernización, el Ministerio de Fomento no ha dado explicación alguna hasta el momento. La doble salida es una ventaja teórica, que se puede ver en los mapas.

No está nada claro cual de los dos ejes, el Central o el Mediterráneo, va a tener prioridad en la financiación. Hay documentos de la Comisión Europea que se la dan a la línea Algeciras, Madrid, Zaragoza, Tarragona, y a la que va desde frontera francesa por el litoral catalán hasta Valencia, pero no más allá. El Ministerio guarda una calculada ambigüedad al respecto. El martes por la tarde, en Fomento hubo dos charlas explicativas para periodistas, una larga para los de levante, y una posterior para los demás. Si el mensaje era el mismo, ¿por qué dos exposiciones? El jueves en Sevilla el ministro Blanco no despejó esta incógnita, al mezclar los dos ejes, el Central y el Mediterráneo, y contarlos como si fueran uno solo. La versión de la prensa catalana es que la prioridad financiera será para el corredor Mediterráneo.

El ministro empezó el miércoles una esforzada turné por el territorio nacional para explicar, con discursos plagados de millones, los ejes ferroviarios que serán la base de las comunicaciones en España a mitad de siglo. Ataviado con una corbata en tonos azul y blanco, los colores de su Galicia natal, comenzó la jornada en Santiago de Compostela, siguió en Madrid, y después se desplazó a Zaragoza. Terminó la primera etapa en Barcelona, en donde brindó con cava con los jefes políticos de CiU, PP y PSOE, luciendo ya corbata de otro color; blaugrana, por cierto. A medio plazo, la verdadera partida estratégica que se juega en estas redes ferroviarias es qué puertos se convierten en la referencia para los grandes buques portacontenedores que hacen las rutas mundiales, y por dónde se hace la importación o exportación de mercancías para los mercados español y europeo.

A finales de los 60, Cataluña ganó décadas de progreso al resto de España con la construcción de autopistas de peaje con la garantía del Estado. Ahora estos ferrocarriles le dan una centralidad extraordinaria a todo el levante español. Tres de los cinco corredores presentados el miércoles, que costarán al erario público unos 50.000 millones de euros, tienen su origen o pasan por el puerto de Valencia, gran competidor de Algeciras, que ya es el puerto de Madrid y aspira a consolidar a los operadores asiáticos con base en sus instalaciones.

Si a estos operadores les convence más la nueva oferta de Algeciras y siguen los pasos del consorcio liderado por la coreana Hanjin, del que forman parte otras tres compañías china, japonesa y taiwanesa, entonces el anuncio de ayer habrá sido un éxito. En caso contrario, no. Incluso corremos el riesgo de que se repita medio siglo después la misma historia del adelanto estratégico. La idea de un corredor por todo el litoral mediterráneo, desde Cádiz hasta Barcelona, con toda la masa crítica que supone el 40% del PIB español, no es en absoluto mala. El lado peor es a quién beneficia primero y qué ventaja competitiva consigue. Por eso se salieron en abril del lobby Ferrmed, que ha promovido el corredor Mediterráneo, el Puerto de Algeciras, las industrias de la Bahía y la Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar.

El jueves en Sevilla, el ministro ya había recuperado su corbata en tonos azul y blanco, cuando intervino en el Fórum Europa. Insistió en que su propuesta exige una inversión anual de 7.000 millones en estos ferrocarriles, de los 13.000 millones disponibles para infraestructuras. Las inversiones en obras públicas han pasado del 1,9% del PIB de la época de la abundancia a un 1,3%.

Es claro que el próximo Gobierno tendrá mucho que decir para consolidar estos mapas que deja en herencia el ministro Blanco o proponer alternativas. De los 50.000 millones que cuesta este plan, en Andalucía se gastarán algo más de 8.000, un 16% del total nacional. La cuota de Andalucía en la población española es del 17,9%, y en el territorio nacional, de 17,3%. Y la participación regional en el PIB españoles es ahora del 13,5% y estuvo en el 13,8% entre 2005 y 2007. El porcentaje de inversión está en un punto intermedio. El riesgo de las inversiones en infraestructuras es que se hacen en donde está la población y el desarrollo. Y acaban generando más desarrollo donde ya lo había.

Sorprende que en el debate previo a esta decisión nadie haya reivindicado el estudio que presentó el presidente Chaves en vísperas de las elecciones de 2000, para una línea nueva entre Algeciras y Puerto Real. El estudio en cuestión tiene unos diez tomos de papel; no se puede decir que esté guardado en un cajón, porque haría falta una biblioteca. Esa línea costaba entre 600 y 630 millones.

Un estudio es lo que han reclamado en las últimas semanas los alcaldes de Almería, El Ejido, Motril, Almuñécar y Málaga, para saber cómo se podría hacer un ferrocarril por el litoral andaluz, de Almería a Algeciras (o hasta Cádiz), y cuánto costaría. En la prensa catalana del jueves, satisfecha por lo conseguido para su territorio, se podía leer que no sería rentable, para dar toda previsión por inútil. Sin embargo, el ministro dijo el 16 de marzo en Barcelona que un Almería-Algeciras por la costa supondría una inversión de 11.700 millones, a razón, según cálculos propios, de 33,5 millones el kilómetro.

El PP está empeñado en este proyecto, así que en pocas semanas su presidente regional, Javier Arenas, tendrá la oportunidad de ofrecer a las localidades concernidas una satisfacción. Blanco aludió ayer de manera inequívoca al cambio de gobierno que se avecina: le recomendó prudencia a sus adversarios para evitar que una tentación demagógica o populista en este momento les obligue en exceso cuando lleguen al poder.

En todo caso, encargar un estudio para saber a qué atenerse no parece una insensatez. El presidente Griñán hizo el jueves en la presentación de Blanco un canto a la Andalucía del interior, que se puede interpretar como un aplauso al trayecto transversal desde Sevilla a Almería por Antequera. Falta por ver si hay planes precisos para que este recorrido sea fiable y competitivo en todos sus tramos.

Hasta entonces cabe pensar que a Andalucía no le ha tocado el premio gordo en el reparto indicativo del miércoles. Con estos planes no será más periférica, pero tampoco menos. En absoluto.

Dilema entre las ‘dos Andalucías’

Ignacio Martínez | 20 de septiembre de 2011 a las 18:49

Un nuevo conflicto territorial aparece en el horizonte nacional. Es una novedad: no es una región agraviada que reclama al resto de España. Sino varias autonomías, Cataluña, Valencia y Murcia, gobernadas por partidos distintos, que piden a la UE que incluya al corredor mediterráneo dentro de la red prioritaria de transporte ferroviario de mercancías que debe decidir la Comisión el 21 de octubre. La alternativa a ese trazado es el llamado eje central, que iría desde Algeciras a Antequera, Linares, Madrid, Zaragoza y frontera francesa. Antes se pensaba en un túnel por el Pirineo de 60 kilómetros, inabordable desde el punto de vista medioambiental y económico. Ahora se desplaza la salida hasta Tarragona, con un ramal que baje hasta Valencia y otro que suba hasta Francia.

Un alma cándida pensaría que se pueden hacer los dos corredores. Pero en la situación económica actual es difícil antes de 2020. España no tendrá más remedio que pronunciarse por una u otra alternativa, aunque hasta ahora el Gobierno y la Junta cándidamente dicen que apuestan por las dos. Sin embargo, están lejos los tiempos felices en los que los presidentes tenían la ilusión de conectar por AVE todas las capitales de provincia. España tiene 44 kilómetros de AVE por cada millón de habitantes. El siguiente en el ranking europeo, que es Francia, sólo tiene 30, aunque su eficiencia es mucho mayor: el año pasado tuvo 130 millones de pasajeros en alta velocidad, contra 20 millones en los AVE españoles.

Los lobbies se han empezado a mover con celeridad. La semana pasada el ministro Blanco convocó en Fomento a los presidentes concernidos por el corredor central: Aragón, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía. Y Extremadura, porque ese trazado se desdobla para buscar el puerto de Sines, al sur de Lisboa. Lo que supone un refuerzo serio: el presidente de la Comisión es portugués, y en esta coyuntura económica resultaría difícil que la red europea de transporte ferroviario de mercancías dejara fuera a Portugal.

Otros también se mueven. Las cámaras de comercio valencianas han celebrado una cumbre empresarial a la que acudieron el presidente de la CEA, el presidente de la Cámara de Almería y el vicepresidente de Granada. Y el viernes el presidente catalán Mas, recibió en Barcelona a sus colegas valenciano y murciano, Fabra y Varcárcel, con quienes piensa acudir a Bruselas pasado mañana. La prensa catalana especula con la presencia de Griñán en la capital europea el mañana miércoles, pero su agenda dice que estará en Málaga. En el Parlamento andaluz, la consejera de Obras Públicas y los tres grupos se han pronunciado a favor de los dos corredores. Bonito, pero poco realista, con el agravante que para Andalucía hay un dilema, porque los puertos de Almería y Motril no tienen más alternativa que el eje mediterráneo. Ese dilema, que nos lleva de cabeza a dos Andalucías, merece un debate público sobre cuándo y cómo. Mejor que optar por la candidez.

Acero toledano

Ignacio Martínez | 5 de junio de 2011 a las 11:05

Han empezado los cuchillos largos en el PSOE. En Almería un golpe palaciego, santificado por San Telmo y San Vicente, ha dejado al clan de Cuevas sin el poder orgánico. De momento. Martín Soler y los suyos son fuertes; hay quien les atribuye capacidad para ganar un congreso extraordinario, si se produce. Les ha dimitido una mayoría del comité provincial, con lo que la Ejecutiva cesa y deja paso a una gestora. Mientras Rubalcaba pretende escuchar todas las opiniones y que su partido se centre en los problemas de los ciudadanos y no en sus querellas internas, Andalucía toma el rumbo contrario.

Todo el mundo dice que la jugada almeriense lleva el sello inconfundible de Susana Díaz, secretaria de Organización del PSOE andaluz, con fama de ser una mala de película. Dicen que Susana admira los modos de Alfonso Guerra, aunque más que de la sevillana escuela guerrista, su estilo es inequívocamente toledano, por el fino y bien templado acero que gasta. Con su golpe del viernes, ha dado buena cuenta de un peligroso reducto chavista, en donde el liderazgo de Griñán era más que discutido. El método no es muy sofisticado; para completar el quórum basta con dar la orden de dimitir a los suficientes cargos gubernamentales, representantes institucionales, asesores varios o sus familiares.

En Almería el PSOE ha tenido un importante descalabro electoral. Pero el hundimiento provincial no ha sido el más grande de la región, sino el tercero. No cabe pensar, por tanto, que la inquietud que mueve esta ofensiva sea exigir responsabilidades por la derrota del 22-M, en el territorio que Arenas ha convertido en su fortín. La circunscripción en la que más votos han perdido los socialistas, Cádiz, está en todas las quinielas para el siguiente ajuste de cuentas. Pero verán como nada hace el dúo Griñán-Díaz en Málaga, con peores resultados que en Almería. La clave de esta purga no es la eficacia, sino asegurar la fidelidad incondicional al jefe. Faena no le va a faltar a la dirección regional. Además de en Almería y Cádiz, hay focos de rebelión en Jaén, Granada, Málaga y Sevilla, donde además parece patente el divorcio entre Viera y Díaz. Inquietante panorama, con elecciones dentro de nueve meses.

Populismo facilón

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2011 a las 11:57

Podría haber sido un gesto heroico como el de Fraga en la playa de Palomares con el embajador americano y otros orondos señores, desafiando a la radiación nuclear. Pero ha sido más bien como el comisario austríaco Fischler, que cuando se negociaba en el 97 a cara de perro el nuevo sistema de ayudas al aceite de oliva, vino a Andalucía, lo llevaron a un olivar y para hacerse el simpático cogió una aceituna de un árbol y se la echó a la boca, para comérsela. En el mismo estilo, la consejera Aguilera cogió un pepino el lunes en un invernadero almeriense y le pegó un mordisco, seguido de otros más, ante la reiterada demanda de fotógrafos entusiasmados con la escena. Pero en el Ministerio no gustó la estampa: se había reiterado la idea a los consumidores de que los pepinos hay que lavarlos y pelarlos antes de comérselos. Y la consejera por la foto perdió la prudencia. Griñán estuvo el martes más elegante al comer pepinos cortados y preparados.

Puede que piensen que a la Andalucía del millón doscientos mil parados lo único que le faltaba es una crisis de confianza en nuestros huertos, en nuestro melón, nuestra calabaza, nuestro tomate, nuestra sandía, como diría Alberti. Pero todavía es peor la imagen de descontrol de la Unión Europea en su conjunto, que una semana después de iniciarse una crisis alimentaria y sanitaria de semejante calibre todavía no sabe qué la ha causado. Durante la crisis de las vacas locas no murieron quince personas en una semana, como ha pasado con la E.coli.

Existe en la UE un sistema de alerta rápida para alimentos y piensos, RASFF en sus siglas en inglés, que ha tardado dos días en ponerse en marcha, para que a continuación todo el mundo se haya cubierto las espaldas. El que tiene las víctimas se pone nervioso. El que acumula las pérdidas económicas, y está convencido de ser inocente, se enfada. El comisario de Agricultura dice que este problema no es de su competencia, sino de su colega de Salud y Consumo. Y la casa sin barrer.

Y después, están las leyendas urbanas. El RASFF se instauró en 1979, un año después de una alerta en Holanda y Alemania provocada por un grupo terrorista palestino que inyectó mercurio en naranjas procedentes de Israel. La desconfianza en la seguridad alimentaria fue enorme: Alemania compraba 140 millones de toneladas de cítricos en Israel. Ahora también se habla de sabotajes, de que el magnífico control informático del puerto de Hamburgo no está a la altura de la limpieza de sus camiones, de mutaciones en laboratorio que se han escapado

Costará mucho tiempo y esfuerzo recuperar la imagen del sector más dinámico de la agricultura andaluza. Pero no será con populismo facilón, de meyba o mordisco, como se consiga resituar a nuestras frutas y hortalizas en el corazón de Europa.

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Instituciones amortizables

Ignacio Martínez | 31 de mayo de 2010 a las 16:08

El consejero de Gobernación es muy partidario de que existan las diputaciones. Sostiene, en una entrevista en El País, que sin ellas los pequeños ayuntamientos no podrían sobrevivir. Enternecedor. No dice, pero lo sabe, que el servicio de las ocho diputaciones andaluzas a los pequeños municipios nos cuesta a los contribuyentes unos dos mil millones de euros al año. Y tampoco dice que el partido que gobierna en todas las andaluzas es el suyo, el socialista. Y, desde luego, Luis Pizarro sabe que las diputaciones son una fuente de poder, influencia, favores y empleo nada desdeñable. Reparten dinero y no dan disgustos a los ciudadanos.

Alcaldes que fueron presidentes de diputación, como Monteseirín en Sevilla, De la Torre en Málaga o Rodríguez-Comendador en Almería, añoran aquellos tiempos felices, cuando no tenían apuros presupuestarios, ni presión social alguna. Por eso, PSOE y PP las cuidan como oro en paño. A ninguno le ha importado quitar del Estatuto de autonomía el artículo 4.4 que estableció en 1981 que las diputaciones serían la administración periférica de la Junta. Socialistas y populares coinciden en que las diputaciones están en la Constitución y ahí deben seguir. A Baltar (PP) le ha servido la de Orense para crear una dinastía política, por poner un ejemplo lejano. Y el PSOE se maridó con Enciso para conseguir la de Almería, por citar un caso próximo.

Ha crecido tanto la administración periférica de la Junta, que le sería fácil ocuparse de los pequeños y de los grandes municipios. Pero qué se le va a hacer, el consejero del ramo es muy partidario de una fórmula que cuesta al erario público español 23.650 millones de euros al año, en esta época de escasez. Pizarro es el padre de una ley de autonomía local que aprobó el Parlamento andaluz la semana pasada. En teoría, las diputaciones deberían convertirse en empresas de servicios, que atenderían a los ayuntamientos a petición y cobrarían sus trabajos. Un nuevo papel en el que estarían en competencia con empresas privadas, con lo que su prestación tendrá que ser asequible y eficiente. Ya veremos si se lleva a cabo.

Lo mejor sería integrar estas instituciones en las administraciones autonómicas y simplificar el aparato burocrático del país. Pero como el que no se consuela es porque no quiere, les añadiré que esto pasa en todas partes. En 1947 se creó un organismo con sede en París, para repartir los 13.000 millones de dólares del Plan Marshall. Cuando cuatro años después terminó su trabajo con éxito, los allí presentes, embajadores, altos funcionarios y personal diverso, tenían claro que se querían quedar en la capital francesa. Y así surgió una década después la OCDE, que hoy día tiene 1.700 trabajadores de todas clases y cuya función de asesoramiento y guía espiritual de la economía mundial es perfectamente amortizable. Como las diputaciones españolas.

El eje Sevilla-Málaga

Ignacio Martínez | 16 de mayo de 2010 a las 14:01

El proyecto conjunto de las universidades de Sevilla y Málaga para crear un campus de excelencia internacional es una noticia que trasciende del ámbito de la investigación y la educación superior. Andalucía está por hacer 28 años después del inicio del proceso autonómico. Los recelos interprovinciales están a flor de piel. Y es imprescindible crear redes, ejes de desarrollo y cooperación. En el mismo espacio universitario, el año pasado ya dio una lección un grupo de universidades jóvenes liderado por Córdoba, en el que están Cádiz, Huelva, Almería y Jaén, al conseguir la única declaración de excelencia en la región. Ahora se presenta una iniciativa de Sevilla y Málaga, un eje imprescindible para la construcción regional.

Los estadios de fútbol han sido escenario descarnado en múltiples ocasiones del mal entendimiento entre las dos ciudades más pobladas de la región. Uno de los más frecuentes cánticos de la afición malagueña es el conocido ¡sevillano el que no bote!, muy venial si se compara con el ¡puta Sevilla, puta capital!, nada infrecuente. Por cierto, generosamente correspondido por la otra parte con un ¡puta Málaga!. En fin, ya sabemos que somos capaces de sacar lo peor de nosotros mismos ocultos en una gran masa, pero los dirigentes políticos y sociales tienen la responsabilidad de guiarnos por otros caminos. Incluida la prensa. La prensa local se ha vendido siempre muy bien contra la capital o viceversa. Las culpas están bien repartidas…

La realidad es que en una comunidad autónoma tan grande hay que trenzar muchas alianzas y complicidades. Pero si hay una necesaria a todas luces es la Málaga-Sevilla. Es nuestro particular eje París-Bonn. Esto me recuerda una frase del discurso fundacional de la Unión Europea, pronunciado por Schuman en 1950: “Europa no se hará de golpe, ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”. Cambien Europa por Andalucía y apliquémonos el cuento. Los rectores Adelaida de la Calle y Joaquín Luque con su proyecto tecnológico de excelencia han hecho honor a esta idea. Hay que felicitarles por su gran iniciativa.

Cosentino, premio Blanco White del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo

Ignacio Martínez | 7 de mayo de 2010 a las 9:22

El miércoles 5 de mayo le entregamos en un acto en el Circulo Mercantil de Almería el Premio Blanco White 2010 al empresario Francisco Martínez Cosentino. El próximo domingo es el Día de Europa, se cumplen 60 años desde que Robert Schuman hizo su famoso discurso proponiendo la creación de la CECA que se tiene como el acto fundacional de lo que hoy conocemos como Unión Europea. Con motivo del 50 aniversario del Parlamento Europeo, el premio Blanco White instituido por el Consejo Andaluz del Movimiento europeo fue hace dos años para los 25 eurodiputados andaluces del PSOE, PP, IU y PA que ha habido en la Cámara. El año pasado los premiados fueron Alejandro Rodríguez Carrión, decano de Derecho de Málaga y catedrático de Derecho Internacional Público y Francisco Arroyo, presidente de la Audiencia de Málaga. Y el año de la crisis, ha sido para un empresario modélico. Esta es la intervención que hice en nombre del CAME en ese acto:

Señoras y caballeros. Queridos amigos.

Querido Francisco Martínez Cosentino.

Es un honor para mí poderme dirigir a ustedes en nombre del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo, del CAME, para hacer el elogio del ganador del Premio Blanco White de este año. En el segundo año de la crisis, un empresario modélico, Francisco Martínez Cosentino

Quiero proponerles diez nombres propios, que nos llevarán hasta el protagonista de este acto. El primero es el de José María Blanco White, nieto de irlandés, nacido en la Sevilla del siglo XVIII, hombre culto, pensador, literato, sacerdote, emigrado al Reino Unido en 1810, hace justamente dos siglos, que en sus Cartas de España critica acerbamente la intolerancia y el atraso de la España de su época, y que simboliza para nosotros los valores de civilización, derechos humanos y democracia que son la señas de identidad de la Unión Europea.

Otro nombre propio es el de Winston Churchill, que fue primer ministro británico por dos veces. Sir Winston presidió el congreso de Europa de La Haya entre el 7 y el 11 de mayo de 1948. Es el momento fundacional del Movimiento Europeo. En aquel congreso participaron 750 delegados de 26 países, representantes de un amplísimo espectro político e ideológico, que planearon la fundación de una Unión Europea.

Figuras políticas centrales como Konrad Adenauer, Harold Macmillan, François Mitterrand, Salvador de Madariaga, Paul-Henri Spaak, Albert Coppé y Altiero Spinelli asumieron un relevante papel en las discusiones, realizándose un llamamiento para una unión política, económica y social de Europa.

Nuestro tercer nombre propio es Robert Schuman. El 9 de mayo de 1950, el próximo domingo se cumplen 60 años, Robert Schuman, entonces ministro de Asuntos Exteriores de la República Francesa, en un solemne discurso en el salón del reloj del Quai D’Orsay, propuso la creación de la Comunidad Europa del Carbón y del Acero, la CECA. Esta es la fecha fundacional de la Unión, el día de Europa. ¿Por qué propuso Schuman poner en común la producción de carbón y acero? Desde luego, no para reforzar el negocio siderúrgico. El discurso de Schuman empezó invocando a la paz mundial. Esas fueron sus primeras tres palabras, la paz mundial. En Europa acababa de terminar la segunda guerra mundial, una guerra civil entre europeos, en la que murieron sólo en suelo europeo nada menos de 36 millones y medio de personas, más de la mitad de ellas civiles. Y fue el horror de la guerra más cruel que ha conocido la humanidad la que llevó a poner en común la producción y carbón y acero, que era la materia prima para fabricar armamento convencional. Todos los países de Europa han hecho la guerra unos contra otros desde la noche de los tiempos.

Otro nombre propio: François Mitterrand, que fue un joven participante en el Congreso de La Haya del 48, y que en 1995, en su último discurso ante el Parlamento Europeo dijo que Francia había hecho la guerra contra todos los otros 14 países que entonces había en el Unión Europea, menos contra Dinamarca, cosa que siempre le había intrigado. Y siempre se había preguntado por qué extraña razón Francia no había estado en guerra nunca contra Dinamarca.

Quinto nombre propio, Europa. ¿Qué es Europa hoy? Sin duda un espacio de paz y prosperidad, a pesar de la crisis. Hay quien recurre, despectivamente, a la idea de que lo que tenemos es una Europa de los mercaderes. No estoy de acuerdo, en absoluto. Esta tierra es el referente en el mundo de las libertades y la democracia. Entre sus señas de identidad están el espacio Schengen, el euro, la ciudadanía europea, los intercambios universitarios Erasmus, los fondos para el desarrollo regional, la Política Agraria común, los derechos sociales. Y de un mercado único en el que la libre empresa, la iniciativa privada, genera riqueza y financia con sus impuestos un estado del bienestar. ¿Qué es Europa hoy? A mí me gusta pensar que Europa es una nación. En un mundo globalizado la única posibilidad que tenemos los europeos de ser una potencia mundial a la altura de Estados Unidos o China es actuar unidos.

El sexto nombre propio que los propongo es Andalucía. Si Europa es una nación, España, Francia o Italia serían regiones de Europa. Región es un término magnífico, elástico, neutro. Lo que permite pensar en Andalucía, Cataluña o el País Vasco como comarcas de la región española. Esto no es sólo una licencia literaria. Este sentido integrador vale al mismo tiempo para Andalucía, que es más que sus ocho provincias, y para España, que es más que sus 17 comunidades autónomas, y para la Unión Europa, que es más que sus 27 países.

La experiencia de los últimos 60 años en Europa nos ha enseñado a superar los localismos y los nacionalismos. Después de 30 años de proceso autonómico no me imagino a Andalucía sin Almería. Y quizá no se den cuenta desde este extremo oriental de la región andaluza, de la importancia que ustedes tienen para el resto de los andaluces. No es una cortesía decir hoy aquí que Almería es una parte imprescindible de Andalucía: por su carácter levantino emprendedor, los almerienses y Paco Cosentino es un ejemplo palmario, tienen la cultura del emprendimiento. Aquí han florecido pequeños negocios, pequeños bancales, pequeñas canteras, mientras que en otras artes de Andalucía y el resto de España la ilusión era ser funcionario. Su cultura de la competencia ha permitido a Almería primero sobrevivir y después convertirse en un emporio turístico, agrícola y de la industria de la piedra. Y en ese terreno de la iniciativa y del riesgo tenéis muchas cosas que enseñarnos al resto de los andaluces.

Octavo nombre propio, Macael. Este pueblo de la comarca del Almanzora es una de las modernas leyendas de Andalucía. Un pueblo con las aceras de mármol. Y es una leyenda desde que Paco Consentino entró en 1982 como presidente de la Asociación de Empresarios del mármol y tuvo la genial idea de fletar un autobús un año después para ir a la Toscana y al Véneto en Italia, a visitar canteras, ver fábricas y maquinaria. Así pudieron conocer lo que hacían sus colegas en Carrara, por ejemplo. En 1984 repitieron la operación en Alemania. Y en ambos casos descubrieron que había máquinas, técnicas más avanzadas de las que ellos utilizaban. Paco Cosentino repite siempre que viajar es fundamental, se buscan socios, colaboradores, amigos, se encuentran oportunidades de negocio. Y así en Macael en los últimos 30 años han pasado de las lápidas y las encimeras de mármol a tener una de las industrias más prósperas, innovadoras y exportadoras de España.

El noveno nombre de mi cuadro de honor es Eduarda Justo. La madre de Paco, y si me permiten una licencia personal, el secreto de la pirámide. Tenía una pequeña tienda en la que vendía de todo, y que supuso buena parte del sostén económico de la familia. Que era continuación de la que puso su padre, que procedía de la provincia de Granada y se apellidaba Justo Vallejo. Desde muy chuiquitilla, con 9 o 10 años, ya se subía en un cajón para vender en el pequeño negocio del abuelo granadino de los hermanos Eduardo, Pepe y Paco Martínez Cosentino. Paco califica a su madre cariñosamente de ardilla y se siente heredero de su espíritu emprendedor.

Y el décimo nombre propio es el de Eduardo Martínez Cosentino. Era hijo de un modesto empresario de la piedra, que se casó con la hija de unos caldereros italianos, venidos a Cuevas en el XIX, al calor de las minas. El apellido Cosentino, marca de la compañía, procede de Escalea, en el sur de Italia, a medio camino entre Nápoles y la punta de la bota italiana. Si Blanco White era nieto de irlandeses, Eduardo Martínez Cosentino era nieto de italianos. En Macael explotaba una pequeña cantera, de la que hizo cargo Paco en 1971, para constituir más tarde la sociedad Mármoles Cosentino en 1979.

Este decálogo básico nos lleva a nuestro protagonista. Lo decía al principio. En el segundo año de la crisis, un empresario. Francisco Martínez Cosentino es el presidente de una empresa familiar de capital íntegramente andaluz, que es líder mundial en superficies de cuarzo y mármol. Una compañía moderna, innovadora, con una potente actividad exportadora. De la docena de premios distintos que tiene Cosentino, cuatro de ellos son por la internacionalización. La empresa factura 340 millonesde euros al año, dos tercios de los cuales son ventas en el extranjero. Estamos ante una empresa global, con 2.000 trabajadores, casi la mitad fuera de España. Una compañía implantada en más de 50 países de todo el mundo, que en particular en el último lustro ha realizado una intensa expansión en los mercados europeos, después de haber conseguido el liderazgo en Estados Unidos y Canadá

Las últimas delegaciones que ha abierto este mismo año son las de Lyon en Francia, Viena en Austria y Dublín en Irlanda. Lo que completa una red de 37 distribuidores propios en la Unión Europea, de los que 20 están en España. Tiene también cuatro en Alemania, tres en el Reino Unido, y dos en Francia e Italia.

En el momento en el que empezó un cierto euro escepticismo en España, Cosentino apostó por Europa, con inversiones de 10 o 15 millones al año. Desde Almería, desde el parque empresarial de Cantoria, en el valle del Almanzora. Lo que hay allí no es una fábrica, sino un auténtico polígono industrial, con once líneas de producción de Silestone y otras tres fábricas, entre las que se encuentra la fábrica de mármol más grade del mundo. Todo el Silestone que se vende e instala en el mundo, unas 3.000 encimeras al día, se fabrica allí. Pero el complejo de Cantoria va a crecer en los próximos meses con cinco nuevas fábricas, que supondrán una inversión de 128 millones de euros. La compañía también tiene una fábrica de piedra en Brasil.

Después de convertir Macael en una leyenda andaluza, Francisco Martínez-Cosentino se convirtió en una leyenda mundial. El 5 de febrero de 2005: gastó cuatro millones de dólares (600 millones de pesetas) de golpe en un anuncio en la cadena FOX. 140 millones de espectadores en Estados Unidos, y 80 en el resto del mundo, seguían la final del campeonato de fútbol americano, la Super Bowl, entre Detroit y Dallas. Al inicio del segundo cuarto salió el medio minuto de silestone.

Además de un empresario audaz, Paco es un hombre casero; a pesar de que pregona la importancia de viajar. Hay muchos más nombres propios en su enciclopedia vital. Desde luego el de Pilar, su mujer, sus hijos, sus colaboradores, sus amigos, algunos de los cuales están hoy aquí presentes. Él hace el esfuerzo que haga falta, en tiempo y dinero, para dormir en su casa todas las noches. Es capaz de levantarse a las cuatro y media de la madrugada para acudir a una reunión en Sevilla. Pero en todo caso recomienda a los empresarios viajar y ver mundo. Y ha predicado con el ejemplo, aunque no le complazca.

Es un hombre precoz, hizo muy joven la carrera de Magisterio y el servicio militar voluntario en Aviación, para terminar pronto. Con 17 años emigró a Barcelona, donde ejerció de maestro. A los 21 volvió a Almería y se hizo cargo del negocio familiar, con sus dos hermanos. Fue concejaldel Ayuntamiento de Macael en los 70, en los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia. También ha sido presidente de la Cámara de Comercio de Almería. Lleva diez años de éxito, pero antes lo pasó bien, regular y mal durante 30. Tres veces se arruinó en el 73, en el 77 y en el 92 con la aventura del marmolstone, en la que perdió 1.500 millones de pesetas.

Paco es un hombre del mundo, por eso quizá se ha adaptado tan bien a la economía global. Descendiente de italianos, de árabes, de judíos por su abuelo Vallejo, de castellanos con su apellido Martínez, y está muy satisfecho de ese mestizaje que es también muy andaluz y muy europeo. Es un hombre tranquilo y sabio, que cita con soltura a diversos gurús económicos mundiales, que conoce bien. Pero él mismo tiene mucho de filósofo, aunque lo niegue. Después de un día tan tormentoso como ayer en los mercados financieros, espero que pueda ahora decirnos cómo ve la situación de la economía mundial y hacia donde va Europa.Estoy convencido de que nos tranquilizará.

Querido Paco, es un honor para nosotros que hayas aceptado el premio Blanco White 2010. Muchas gracias por tu trabajo. No existe ningún gran país sin grandes hombres, ni ningún gran proyecto sin pioneros. Ahora que se habla mucho de un cambio de modelo económico para ir a un sistema de producción menos especulativo, más innovador y más exportador tú eres un ejemplo y un orgullo para todos nosotros. Enhorabuena. Muchas gracias en nombre del CAME y de todos los andaluces”.

La nube

Ignacio Martínez | 19 de abril de 2010 a las 7:43

El actor británico John Cleese, uno de los fundadores de Monty Python, le cogió la nube en Noruega y tenía prisa por volver a casa; así que cogió un taxi de Oslo a Bruselas, para embarcar en el Eurostar e ir a Londres por el eurotúnel. El taxi le costó 3.800 euros. Supongo que se habrá alegrado de que Inglaterra dejara de ser una isla en 1994, gracias al enlace por tren de alta velocidad de París y Bruselas con la capital británica. Cleese es muy ocurrente. Fue él quien popularizó uno de los eslóganes de los Monty Python: Y ahora, algo totalmente diferente. Diferente es la nube global que ha lanzado el volcán bajo el glaciar Eyjafjälla, en Islandia.

Más de la mitad de los vuelos comerciales en Europa se han suspendidos este fin de semana; multitud de aeropuertos cerrados, incluidos diecisiete en España ayer. Desde que empezó este colapso aéreo, se han anulado unos mil vuelos con origen o destino en Málaga, Sevilla, Jerez, Granada o Almería. Aún ante semejante contrariedad, el heterodoxo Cleese no ha perdido su sentido del humor. Ha dicho que Islandia no puede controlar ni sus volcanes ni sus bancos, en alusión a su caos financiero cuando empezó la crisis económica.

Somos herederos de tradiciones y creencias antiguas. Pensábamos como el ortodoxo poeta Jorge Manrique que es la muerte la que nos iguala a todos y resulta que no hace falta ponerse tan trascendente: tanto la crisis como esta nube han equiparado a grandes y pequeños, ricos y pobres. De pronto han ocurrido cosas totalmente diferentes. Angela Merkel, que volvía de Estados Unidos, tuvo que hacer noche en Lisboa; su colega noruego, Stoltenberg, hubo de quedarse en Nueva York; los reyes de España no pudieron ir al cumpleaños de la reina Margarita de Dinamarca. Y al jefe de la diplomacia sueca, Carl Bildt, le pasó lo contrario que a Cleese, cogió el Eurostar de Londres a Bruselas para seguir en coche hasta Suecia, pasando por Alemania y Dinamarca.

Los daños colaterales de la nube han deslucido el homenaje en Cracovia al difunto presidente polaco Lech Kaczynski, enterrado con honores de héroe de la patria en el Castillo de Wawel, junto a los reyes polacos de los últimos cinco siglos. Los líderes mundiales no han podido acudir a este funeral monárquico. Se ha frustrado en parte la iniciativa oportunista de su hermano Jaroslaw, que quiere aprovechar ahora la desventurada muerte de Lech para relanzar su carrera política. Los Kaczynski han representado en los últimos años en la Unión Europea el más rancio nacionalismo conservador, egoísta y cicatero. Es una paradoja que un suceso tan poco usual como esta nube nos muestre que Europa entera es muy pequeña y que sus intereses y amenazas nos igualan a todos. No es una mala lección para sus seguidores. Con un simple volcán, algo más prosaico que la muerte. Afortunadamente.

¡Viva España!

Ignacio Martínez | 11 de abril de 2010 a las 9:40

Los vecinos de Valença do Minho, de 15.000 habitantes en el norte de Portugal, gritan ¡viva España! a diario porque el Gobierno ha cerrado el servicio de urgencias de su centro de salud y tienen que cruzar el puente sobre el Miño que les separa de Tui en Galicia para ser atendidos. También enarbolan banderas españolas. Su ingeniosa protesta ha incomodado al primer ministro Sócrates, pero resulta superflua. Tui y Valença son una misma entidad separada por el Miño y unida por un puente. Las urgencias pueden estar en Tui, de la misma manera que los tudenses van a la piscina y se aprovisionan de café o bacalao en Valença, y los valencianos estudian en el conservatorio de Tui o hacen la compra en sus supermercados. Eso es Europa.

En el ámbito regional siempre ha costado la misma vida poner de acuerdo a tres pueblos andaluces vecinos para que uno albergue un polideportivo, otro un centro de salud y el tercero un teatro: todos reclaman las tres cosas. El localismo y el populismo son los peores males de nuestro tiempo. ¿Con esos mimbres se puede construir una región? El profesor Domínguez Ortiz estableció que gaditanos, sevillanos, granaínos o cordobeses eran muy de su patria chica y muy españoles, pero no ejercían su condición de andaluces. Ésta es una de las razones por las que no ha triunfado un partido nacionalista: Andalucía no existe, porque no existen los andaluces, sino los malagueños, onubenses, almerienses o jiennenses, que no encuentran ventajas a la cohesión regional. Más bien la estima local se consolida en la pugna territorial, como pudo verse ayer con las peleas previas al partido Málaga-Sevilla. 

Es un hecho admitido que el Parlamento andaluz es menos atractivo con tres partidos, cosa que ocurre por primera vez desde 1982. Al margen de sus notables errores de estrategia, ética y coherencia ideológica, al Partido Andalucista le perjudicó la ventajista obsesión de Chaves de no convocar elecciones regionales sin el paraguas de las generales, lo que ha impedido un verdadero debate sobre los problemas de Andalucía y su futuro. Otra de las razones por las que tampoco ha prosperado un partido nacionalista es la ausencia de una burguesía ilustrada o una clase empresarial necesitadas de la defensa de intereses concretos. El cuadro se completa con un dato sorprendente: mientras más baja el aprecio a los políticos, más sube el voto a los dos grandes partidos. Por alguna extraña razón, la melancolía conduce al bipartidismo. Y Europa no va por ahí…

Señor Matas: ¡Yo no le conozco!

Ignacio Martínez | 31 de marzo de 2010 a las 9:08

Una fianza de tres millones de euros a un político es algo inédito. Para eludir la prisión, es lo que pide el juez a Jaume Matas, ex ministro de Medio Ambiente, ex presidente del Gobierno de Baleares y jefe del PP en las islas durante ocho años. Estas fianzas se le ponen sólo a destacados miembros de alguna banda de postín: italiana, rusa o marbellera. Sí, al lugarteniente principal de Jesús Gil y Gil, Juan Antonio Roca, le pusieron también tres millones por su responsabilidad en el caso Saqueo. Adelantándose en un día a la fianza de 500 millones de pesetas, Matas pidió la baja temporal como militante del Partido Popular. Y Rajoy dijo tres cosas: que le desea lo mejor al señor Matas; que demuestre su inocencia, si puede, y que el PP será implacable en la lucha contra la corrupción.

De las tres cosas, llama más la atención la primera. El señor Matas. Ya no es Jaume, compañero de gabinete en el Gobierno de Aznar, miembro de la misma pandilla en las vacaciones veraniegas de antaño en Baleares… No. Ahora es “el señor Matas”. Recuerda a dos personajes de la película La aventura es la aventura de Claude Lelouch que dicen el uno del otro en el inicio del filme “¡Yo no le conozco!”. Qué diferencia de trato con el amigo Paco Camps, tan cercano todavía: amigo, a su vez, de uno de los capos de la trama corrupta Gürtel, a la que dio buenos contratos en la región valenciana.

Total, que Rajoy, primero no conocía al señor Matas, después lo da por culpable, y finalmente saca pecho porque su partido es implacable contra la corrupción. Sin ánimo de faltarle, no hay partido por muy in fraganti que cojan a sus dirigentes que no se dé golpes de pecho contra la corrupción. El PSOE corrió en socorro del partido de Enciso, cuando el alcalde de El Ejido se salió por la extrema derecha del PP; se hicieron socios en la Diputación de Almería. Pero cuando Enciso fue a la cárcel, los socialistas entonaron la misma canción: no lo conocían de nada. Otro de los principales lugartenientes de Gil y Gil fue socio de coalición del alcalde socialista Barrientos durante cuatro años en el Ayuntamiento de Estepona. Cuando ambos fueron a la cárcel, el PSOE no sólo expulsó a Barrientos, sino que sus líderes se pusieron a sí mismos como ejemplo de diligencia a la hora de tomar medidas disciplinarias, ¡cinco años después de aquel pacto espurio!

Ya ven que Rajoy que no es nada original en su “lucha implacable”. Por cierto, que el PP ha desperdiciado varias ocasiones estupendas para hacer buenos sus propósitos contra la corrupción. Por ejemplo, no escondiéndose detrás de la legalidad de las escuchas en el caso Gürtel, o cesando al tesorero de su partido implicado en la trama, o apartando de sus funciones a Camps. Pero el presidente de Valencia es todavía Paco, un amigo. Si algún día su situación procesal cambia, pasará a la categoría de señor, para su desgracia.