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Diputaciones: patada a seguir

Ignacio Martínez | 13 de junio de 2010 a las 12:25

José Blanco, número dos del PSOE y ministro de Fomento, no para de sorprender a la afición. Se le quiso poner la etiqueta de tonto y ha resultado listo y largo. Así hemos pasado de Pepiño a don José; la víctima ha acabado beneficiada por la campaña de desprestigio, al hacer la comparación entre la caricatura y la realidad. Ya ha habido otros casos en la política española similares, como el del ministro de Exteriores Fernando Morán, un hombre culto aunque de humor variable, al que se le pretendieron adjudicar todos los chistes de tontos que había en la tradición popular. Fue un buen jefe de la diplomacia española, que lideró la fase final de las negociaciones para la entrada de España en la Comunidad Europea, hace justo 25 años. Tuvo un inconveniente histórico: que lo sustituyera Francisco Fernández Ordóñez, el mejor ministro de Exteriores de la democracia. Y su referencia se empequeñeció.

Blanco consiguió la semana pasada reunirse con un centenar de empresarios de la construcción para darles malas noticias, como el retraso o la suspensión de muchas obras públicas importantes. Y, sin embargo, a la salida todo el mundo comentaba lo bien que había estado el ministro. Lo que demuestra que cuando uno es serio y cuenta las cosas como son, aunque el contenido no sean grato, el interlocutor lo agradece. Sobre todo porque tocar la tierra con los pies siempre da seguridad. Blanco, desde que la crisis se llevó por delante la popularidad y la sonrisa del presidente del Gobierno, no ha dudado siquiera en ir a programas rosas de la televisión, buscando audiencias masivas, para tratar de trasladar confianza a los ciudadanos.

Y como él también ha cogido confianza, se atreve a decir en público lo que mucha gente reconoce en privado sobre la reforma institucional que necesita el país. Y ha soltado una patada a seguir al balón de las diputaciones: se ha preguntado en voz alta si sirven para algo en la España de las autonomías. Algunos llevamos años proclamando que los gobiernos regionales han solapado la función de las diputaciones. He oído de sus labios a Joaquín Almunia que llegó a plantear su desaparición a la ejecutiva del PSOE cuando era el secretario general. Pero hasta ahora nadie lo había dicho en público. Las diputaciones de España cuestan 23.500 millones de euros al año y las ocho andaluzas 2.000 millones. Ya ven que hay muchos millones de razones para seguir este debate.

La resaca de la encuesta

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2010 a las 9:36

La famosa encuesta del IESA ha dejado heridas. Daba ventaja al PP sobre el PSOE en unas eventuales elecciones regionales y trazaba una clara tendencia a la baja del fervor socialista. La primera reacción en ambas filas ha sido de desconcierto. Sobre todo en el partido gobernante, entregado con fe ciega al poder curativo de su marca y a la idea un tanto fundamentalista de que el líder popular no es querido por los ciudadanos. Dos principios nada científicos: sin ir más lejos, Aznar le ganó las elecciones de 1996 a Felipe González y arrasó a Almunia cuatro años después sin responder al modelo de líder-querido-por-los-ciudadanos. También en el ámbito sociológico del centro derecha andaluz surgen dudas: sobre la posibilidad real de gobernar, aunque el PP sea el más votado, y sobre los nombramientos que haría Javier Arenas. Su reputación de hombre más de favoritos que de equipos está muy arraigada en sus propias filas.

La segunda reacción ha sido personal. Griñán ha reforzado su idea de que la estructura del partido y la fórmula de gobierno estaban hechas a la medida de Manuel Chaves. Y para una época de crecimiento y euforia económica que se ha quebrado bruscamente. En los tiempos que corren ya no sirven los poderes taumatúrgicos de la marca, ni los equilibrios internos de familias, género o provincias, que han acabado llevando al Gobierno andaluz no necesariamente a los mejores.

En junio quienes escribíamos que era necesario un completo cambio de escenario bajo la batuta de Griñán éramos tomados por exagerados. Hace pocos meses se aceptaba la idea de adelantar el congreso socialista regional, pero con el freno echado. Finalmente, una vez recuperada la organización del shock postraumático de la encuesta, se decide que se celebrará en marzo. Se supone que Griñán hará un nuevo gobierno de inmediato. Tendrá que ser mucho mejor que el actual; sólo tiene dos años para intentar recuperar el terreno perdido, con la marea de la crisis y el paro en contra.

El resultado de la encuesta también ha dejado secuelas en el ánimo de Arenas. Su primer paso fue muy templado: presentó un decálogo “para liderar el cambio en Andalucía”. Los siguientes no siempre han sido acertados. Se notan los nervios. Por ejemplo, cuando propone abrir un debate sobre la cadena perpetua, con el argumento de que lo pide la calle. En este apartado suscribo la opinión que el martes hizo en esta página Carmen Calleja. La calle también dice en las encuestas que uno de los problemas más importantes del país son los políticos y no abrimos un debate para abolir los partidos. Arenas tiene que controlar esos tics para no sufrir el síndrome del tenista que juega contra Federer, con el que ha perdido siempre, tiene el servicio a su favor para ganar y empieza a fallar golpes, hasta perder el partido. Ya ven que el patio está muy entretenido.

Salida a hombros

Ignacio Martínez | 21 de septiembre de 2009 a las 6:25

Zapatero está en horas bajas, pero los suyos lo han sacado a hombros del Comité Federal del sábado, como pronosticó hace unos días en esta página José Aguilar. El portavoz socialista en el Congreso sostiene que se ataca al líder del PSOE porque es vital para ganar elecciones. Es un argumento reversible: los socialistas cierran filas en torno a su líder, porque es vital para ganar elecciones. Para algunos, incluso, Zapatero y su entorno son vitales para ir en las listas, aunque las elecciones se pierdan. El nivel de preparación, experiencia y espíritu crítico de quienes dedican a la política está en declive: en la primera legislatura del Parlamento andaluz (1982) había diputados que eran catedráticos de universidad, notarios o abogados del estado. Ahora no hay ninguno.

Es cierto que esta crisis de imagen del presidente del Gobierno ha llegado con muchísima prisa, acelerada por el enfado del primer grupo de comunicación de España, por las decisiones de Zapatero en materia audiovisual, que perjudican sus intereses. Pero también lo es que Zapatero cada vez toma más decisiones en solitario en la cúspide del poder. Y después está la compañía del líder socialista español. En agosto Gregorio Peces Barba, ex presidente del Congreso de los Diputados y redactor socialista de la Constitución, criticó en un artículo la bisoñez con la que se toman algunas decisiones en el Gobierno, lo atribuía a la preferencia de Zapatero por la juventud sobre la experiencia.

Este fin de semana, otro representante de la vieja guardia, el guerrista Rodríguez Ibarra, escribía que los jóvenes dirigentes zapateristas actuales pueden quedar como “una generación perdida y silenciosa”, si no aportan ninguna idea. Nadie chista al líder. No hay que alarmarse; tampoco era fácil cuando Guerra era el jefe del partido. Joaquín Almunia relata en sus Memorias políticas (Aguilar 2001) una conversación, posterior a las elecciones de 1986, entre el entonces vicepresidente del Gobierno y vicesecretario general del partido, Alfonso Guerra, y el presidente de la Junta de Andalucía Rodríguez de la Borbolla.

-¿Qué hay que hacer para merecer tu confianza?, preguntó Borbolla.

-Situarse de este lado de la raya, respondió Guerra.

-¿Dónde está la raya?

-La raya se mueve.

-¿Y cómo sabemos hacia dónde?, indagó inquieto Borbolla.

-Eso lo voy decidiendo yo en cada momento, concluyó Guerra.

Ahora la política se ha profesionalizado de tal manera que los cuadros son técnicamente funcionarios del partido, que para garantizar su permanencia y ascenso practican un descarado culto a la personalidad del líder. Un problema que no es privativo del PSOE. Así, cuando el líder se equivoca, el batacazo está asegurado. Y la depresión.

Rumores de crisis de Gobierno

Ignacio Martínez | 4 de abril de 2009 a las 20:12

 

Frente al optimismo patológico del presidente del Gobierno, el Banco de España ha pronosticado que la recuperación económica no llegará hasta 2011. El año que viene habrá 4,5 millones de parados en España, casi un 20% de la población activa, una cifra similar a la que aventuraba hace unos meses el comisario europeo encargado de los Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia. Calculen que en Andalucía hay ahora un 8% más de parados sobre su PIB que en la media nacional. Lo que de mantenerse representaría un porcentaje de paro en Andalucía cercano al 30%. Un panorama desolador. El pasado lunes, en los Desayunos de TVE coincidí con el secretario general de la UGT Cándido Méndez, buen amigo de Zapatero, y le oí decir que hay “atonía en el Gobierno”. La crisis está servida.

Tanto, que se han disparado los rumores sobre una crisis de Gobierno, que de camino podría afectar a Andalucía. El Optimista ha convocado a los parlamentarios socialistas el martes de Pascua, 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República. Se piensa que Zapatero hará crisis entre el Martes Santo, a su vuelta de Estambul de la reunión de la Alianza de las Civilizaciones, y el lunes de Pascua, un día antes del pleno de los diputados y senadores del PSOE.

Los rumores son gratuitos y alguno parece imposible: por ejemplo nombrar a Manuel Chaves vicepresidente del Gobierno en sustitución de María Teresa Fernández de la Vega. Algo que no encaja con el deseo del PSOE andaluz de mantener a Chaves como candidato del partido en 2012. Según ese rumor, Griñán sustutiría a Chaves. Aunque este no es el único runrún que afecta al vicepresidente económico de la Junta; José Antonio Griñán también suena como sustituto de Solbes en radio macuto. Y Solbes, por supuesto, es fijo en las quinielas de salida. La Semana Santa puede ser una doble semana de pasión para algunos.

2010, odisea andaluza

Ignacio Martínez | 20 de enero de 2009 a las 10:37

”Joaquín

 

La Comisión Europea elabora sus previsiones económicas con los datos que le facilitan los estados miembros. Es probable que la preparación técnica de los funcionarios comunitarios no sea mejor que la de sus colegas españoles. De hecho hay muchos españoles en la dirección general que trabaja ahora bajo las órdenes del comisario encargado de los asuntos monetarios y económicos, Joaquín Almunia. Pero seguro que los análisis de los datos están menos maquillados en Bruselas que en Madrid. Viene una tasa de paro del 19 por ciento en España para 2010, según la Comisión. Y Andalucía siempre ha tenido un diferencial de desempleo de siete puntos con la media española. La operación es sencilla: 19 + 7 = 26. Un panorama que está a años luz de dibujado por Solbes y Griñán en los presupuestos que diseñaron para 2009. Ayer decía que los nuevos datos que revelaron los vicepresidentes económicos a final de la semana pasada se quedaban cortos: la Comisión me dio la razón en pocas horas.  

¿Va a haber un 26 por cientro de paro en Andalucía en 2010? Si es así, los próximos años que van a ser una odisea para Andalucía.

‘Catetería’ provincial

Ignacio Martínez | 23 de abril de 2008 a las 12:52

Gobierno andaluz

Las consejerías no deberían ser embajadas de las distintas provincias en la corte de Sevilla. Pero en ocasiones lo son. Toda la prensa local andaluza, sin excepción, ha valorado el nuevo Gobierno de la Junta en clave provincial. Tantos consejeros tenemos, tanto valemos o tanto influimos. Es un sentimiento generalizado entre la población. Pero esta catetería no es privativa de los andaluces. Cuando en julio del año pasado Zapatero nombró ministra a Carme Chacón, el entonces ministro Industria y ex alcalde de Barcelona Joan Clos confesó paladinamente: “Tener dos ministros catalanes es muy positivo desde el punto de vista de la defensa de los intereses de Cataluña. Ahora tenemos más capacidad de influencia”. Y cuando España entró en la Comunidad Europea en 1986 los comisarios Marín y Matutes tenían unos gabinetes casi exclusivamente de españoles, como eran los usos y costumbres comunitarios en aquella época.

Pues bien, aunque ajenos a toda originalidad, en la galaxia andaluza practicamos una endogamia de grupo feroz al componer los equipos de las consejerías: viceconsejeros, secretarios generales técnicos y directores generales, en masculino y femenino plural. Ya conocen las variables de la matriz gubernamental: cuatro consejeros de Jaén, tres de Sevilla, dos de Málaga y Granada, uno por cada una de las demás provincias. Ocho mujeres y siete hombres. Edad media, 49 años.

Nada que objetar, salvo que en 26 años de autonomía no hemos avanzado mucho en la construcción regional, en la especialización y cooperación entre provincias, en la comprensión y el aprecio al vecino. Y una manera de hacerlo sería componer equipos mixtos en los que la procedencia geográfica fuese una anécdota. Los consejeros y sus colaboradores trabajan desde el minuto uno para los andaluces de todos los territorios, hayan votado o no al Partido Socialista. Y eso se debería de visualizar. Las consejerías no son grupos de presión ante el poder, ni oficinas de empleo para compañeros del PSOE en la provincia de los consejeros. En este campo se nota que los más veteranos, como Zarrías o Griñán, tienen visiones más horizontales. De hecho, también ocurre en las instituciones europeas: hoy día el comisario Almunia sólo tiene dos españoles entre los siete miembros de su gabinete y su portavoz es portuguesa; y el presidente Barroso tiene en su equipo a un alemán, un francés y un inglés. No es un chiste; en la Comisión se ha acabado con los reductos nacionales que eran los gabinetes de hace 20 años.

Otra ley no escrita en la UE es que nunca una gran potencia de un sector ostenta esa cartera. Por ejemplo, Francia jamás tiene al comisario de Agricultura. Aunque, trasladado a Andalucía, supondría que Málaga no debería tener Turismo, y sin embargo el designado es un profundo conocedor del sector. Toda regla tiene su excepción.