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Córdoba, el mejor patrimonio andaluz

Ignacio Martínez | 10 de diciembre de 2012 a las 9:06

Los patios de Córdoba ya eran patrimonio material de la humanidad desde hace siglos. Sin título oficial. Una doble tradición romana y árabe, que Andalucía exportó a Latinoamérica. Pero ha sido ahora cuando la Unesco ha hecho inmaterial esa realidad física. La decisión se entiende que distingue la festividad de los patios, su colorido, su ambiente, tanto de los corrales antiguos, alguno de los cuales sigue existiendo en la Ajerquía, como de las casas señoriales de la villa, en donde el verde predomina sobre las flores.
Los patios son uno de los muchos atractivos turísticos de esta ciudad del interior, que aún no ha sido descubierta por los propios andaluces. Sevilla, Granada o Ronda están por delante en las preferencias de los turistas domésticos. Y Córdoba no desmerece en absoluto, ni su gente, ni su paisaje, ni su gastronomía. Así que estos títulos, que tienen mucha resonancia y escaso rendimiento, bienvenidos sean para poner el foco en una de las más viejas, bellas y cultas ciudades de Europa.
Los patios también han sido escenario festivo de las cruces de mayo, cuya gracia se perdió en algunos lugares apartados de la tradición para convertirse en negocios efímeros, sin las músicas y el empaque de antaño. Pero la modernidad también ha hecho su aportación feliz. En octubre de 2009, dentro de las actividades para la candidatura a la Capitalidad Cultural europea de 2016, se realizó un happening en los patios. Lo más clásico de Córdoba, en el inconsciente colectivo, fue el soporte para las instalaciones para 16 artistas contemporáneos, con el lema de El patio de mi casa.
Tortugas, caracoles, plastilina, pinzas de la ropa con mensajes, maquetas, fuentes, jardines colgantes, y hasta la giganta Alicia de Córdoba dieron un aire completamente nuevo a los patios cordobeses. Una idea que también se exportó: un año más tarde se realizó una acción similar de arte contemporáneo en Quito. Esta decisión de la Unesco representa en cierta manera un desagravio por el desplante que una organización internacional le hizo en junio del año pasado a Córdoba, al preferir la Unión Europea a San Sebastián como capital cultural para 2016. Bueno, la UE es un decir: hay que recordar que el Gobierno socialista español había designado a seis de los trece jurados.
Aquella derrota todavía tiene otras facturas pendientes. El presidente de la Junta mostró entonces su firme voluntad “de hacer de Córdoba la capital andaluza de la cultura, con una oferta competitiva y de calidad que sirva para darle la proyección mundial que se merece”. Asunto del que nunca más se supo. Igual que pasó con Granada, que disputó en los 80 la capitalidad cultural de 1992 a Madrid y tras la derrota recibió por parte del Gobierno de Borbolla el mismo título honorífico de capital cultural de Andalucía. Dejémoslo en empate. Las dos son parte esencial del mejor patrimonio regional.

La PAC equipara las ayudas por hectárea y Andalucía está por encima de la media

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:23

El inglés se ha impuesto como lengua habitual de uso en las instituciones europeas. Tanto,  que la nueva legislación incorpora vocablos ingleses a las 23 lenguas comunitarias. Por ejemplo greening, término con el que se designan las medidas medioambientales suplementarias que se exigirán al agricultor en el nuevo sistema de ayudas directas. El greening supondrá el 30% de las ayudas de la Política Agraria Común y ha sido muy discutido por los agricultores andaluces.
Otra novedad de la nueva PAC será la convergencia externa, entre países: pretende acabar a medio plazo con la injusta situación de nuevos adherentes, como Lituania, que reciben 80 euros por hectárea, mientras hay países como Holanda en 400 o Grecia por encima de 700. La media española está 229, por debajo de la europea de 268 euros por hectárea. Pero Andalucía, con 340, está muy por encima del promedio nacional.
La Comisión pretende que a medio plazo no haya distorsiones de más de un 10%. Pero en este paquete financiero sólo acortará la distancia actual en un tercio. Lo que significa que los países tradicionales recibirán menos dinero. El siguiente concepto es la convergencia interna.  Si se aplican los criterios de convergencia externa entre las comunidades autónomas, la que más tiene que perder es Andalucía, que es la que más dinero recibe por hectárea. Esto supondrá una presión suplementaria en el interior de España a la hora de aplicar los criterios generales europeos. De momento, la Comisión deja en manos de los países la redistribución entre regiones, pero pretende que dentro de una misma región todos los agricultores reciban la misma ayuda por hectárea, con independencia de que cultivasen en el pasado tabaco, algodón o cereal. Desaparecerá así el cobro por series históricas: algunos recibirán más o otros menos que antes. Se hará de manera gradual, para conseguir el equilibrio en 2019.
Por utilizar una referencia concreta, en 2008 la PAC supuso 42.800 millones para el conjunto de la UE, 6.000 millones para España y 1.600 para Andalucía. A la cifra regional hay que añadirle unos 400 millones de desarrollo rural. En España se plantea otro problema: hay 18 millones de hectáreas dentro del sistema de ayudas, pero es menos de la mitad de la superficie cultivable, que puede llegar a ser de 40 millones. Dónde cerrar el grifo y hasta dónde ejercer una flexibilidad es un dilema en los despachos de Bruselas. La propuesta de la Comisión es dedicar 41.000 millones de euros a las ayudas directas anuales en toda la Unión, y 55.000 millones en total si se añade el desarrollo rural. Habrá un sistema de módulos para limitar las ayudas a partir de 150.000 euros por agricultor, con un techo de 300.000.
La propuesta de la Comisión, el greening afecta al 30% del monto total de los fondos y no al 30% de cada ayuda individual. Por ejemplo, si el olivar con mayor valor medioambiental y social es el que está sufriendo de los bajos precios generados por el aumento de la producción, nada impediría que se reequilibre el apoyo desde los cultivos leñosos de regadío hacia los de secano, o desde el olivar intensivo hacia el olivar de baja producción.

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El cheque europeo andaluz puede mermar en 10.000 millones

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:13

Hay un maratón de cumbres europeas en los dos próximos meses. En ellas se juegan las ayudas para Andalucía hasta  2020. La región va a perder entre un tercio y dos tercios de los 14.700 millones de euros de fondos estructurales que recibe entre 2007 y 2013. Y un pedazo difícil de evaluar de los 11.000 millones de ayudas directas a la agricultura. No es descabellado pensar que de los 25.000 millones largos de cheque europeo en estos siete años Andalucía pueda perder hasta 10.000 millones en los siguientes siete.
La primera cumbre se celebra esta semana, para pasar a limpio los acuerdos de junio sobre la unión bancaria, cuya interpretación es un guirigay. En la segunda, 22 y 23 de noviembre, los jefes de Estado y de Gobierno discutirán por vez primera el presupuesto comunitario desde enero de 2014 a diciembre de 2020: un  billón de euros. No habrá acuerdo sobre montante y reparto, pero se marcará tendencia. Y la tercera será la cumbre ordinaria, el 13 y 14 de diciembre. Pronóstico: es fácil que termine el año sin perspectivas financieras.
Sobre el presupuesto y la cantidad que le tocará al desarrollo regional se ha hablado estos días en Bruselas en los Open Days, la Semana Europea de Regiones y Ciudades, en la que han participado 6.000 representantes de administraciones públicas locales, regionales, nacionales y europeas, consultoras, empresas, bancos, sociedad civil y medios de comunicación, entre ellos el Grupo Joly, editor de este diario. La primera preocupación en este campo es la directriz presupuestaria. En el actualidad el presupuesto de la Unión Europea  está en torno a los 140.000 millones de euros.
En la apertura de los Open Days, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz recordó que el presupuesto plurianual de 1993 a 1999 fue el 1,18% del PIB europeo y que a partir del 2000 se redujo al 1,08%. Y se lamentó de la tendencia a la baja del Consejo Europeo, en donde nueve países pretenden situarlo en el 0,9%. Este socialdemócrata alemán defiende lo contrario, aumentar la guideline presupuestaria: “Hay 25 millones y medio de parados en Europa y si se redujera el presupuesto en 100.000 millones como pretenden algunos o en 200.000 como quiere un país [el Reino Unido], habría menos empleo, menos becas Erasmus, menos desarrollo regional. Se pide hacer más cosas con menos dinero y  quitarlo de la política de cohesión”.
A una eventual disminución del montante global y de la partida de cohesión, Andalucía tiene que añadir un tercer bocado a su actual cheque de fondos estructurales para desarrollo regional, formación y desarrollo rural y pesquero, que supone unos 2.000 millones de euros anuales: deja de ser región de convergencia [objetivo 1], y pasa a ser de transición: las que están entre el 75 y el 90% de la media comunitaria de PIB per cápita. Si se toma como referencia los años 2008, 2009 y 2010, por encima del 90% está la mitad norte de España. Por primera vez, el mapa está partido en dos: norte y sur.
La Comisión propuso reducir las ayudas a las regiones que pasan de convergencia a transición en un tercio, pero la presidencia chipriota en sus conclusiones baja la media de los siete años en dos tercios. Se confía en que la presidencia irlandesa resuelva este dossier en primavera. En su nuevo estatus, Andalucía no sólo perderá fondos, también descenderá del 80 al 60% la financiación comunitaria máxima para los proyectos del Feder, para los que la región ha recibido 23.000 millones de 1986 a 2013, que ha invertido básicamente en infraestructuras.
El vicepresidente de la Comisión encargado de la Competencia, Joaquín Almunia, explicó en los Open Days que en adelante será muy restrictivo con las ayudas de Estado en las regiones que estén por encima del 75% de la media de PIB de la UE, especialmente para grandes compañías. “No vamos a aprobar beneficios extraordinarios para empresas que de todas maneras invertirían en una región. La mayor parte de las inversiones se explican por la mano de obra especializada, el nivel de impuestos, la calidad de las infraestructuras y una legislación favorable para los negocios”.
Otra novedad en el nuevo periodo será que se multiplique el porcentaje de fondos estructurales que no serán subvenciones sino préstamos. El comisario de Política Regional Johannes Hahn explicó que en el paquete 2007-2013, de los 350.000 millones de euros para ayudas estructurales unos 10.000 fueron créditos reembolsables. “La cifra puede crecer hasta 25.000 o 40.000 millones en el próximo periodo”. Hahn concretó que las infraestructuras no serán la prioridad de estos fondos hasta 2020, sino  la concentración temática y la especialización inteligente. Cada región tiene que buscar su propio camino y apostar por unas pocas cosas concretas. Se dedicará un 80% de las subvenciones a la innovación, el aumento de competitividad con formación, las tecnologías de la información y la comunicación y la eficiencia energética.

El soufflé nacional

Ignacio Martínez | 25 de septiembre de 2012 a las 11:25

España era una amable macedonia y ahora es un violento soufflé. Era una ensalada de frutas desigual, en cuyo diseño se cometieron muchos errores. De alguno se habla poco: por ejemplo del concierto vasco o del convenio navarro, cuya continuidad aseguraba hace escasas fechas el secretario de Estado Beteta en Bilbao. Error su inclusión como disposición adicional primera de la Constitución y mayor aún el cálculo del cupo. De otros errores ni se habla. ¿Necesitábamos 17 comunidades autónomas? ¿Cantabria o Rioja, el puerto de Castilla y la cuna de la lengua castellana tenían que convertirse en unidades de gasto, con parlamento, tribunal de justicia, defensor del pueblo, etcétera, con 300.000 habitantes?

Pero no se hace una revisión crítica de cómo hicimos la macedonia. Estamos en la fase de inflar el buche, de sacar pecho. Oímos bienintencionadas ideas, como las del presidente andaluz: consenso, sentirnos cómodos, proyecto compartido o igualdad en la diversidad, que suenan desfasadas porque Cataluña ya ha roto el consenso constitucional. El soufflé empezó con la reforma del Estatut. Primero Zapatero dijo que aprobaría cualquier cosa que mandara Cataluña. Después los hermanos Maragall y compañía hicieron un Estatut maximalista. El Congreso no hizo honor al compromiso de ZP, pero dejó un texto razonable. Entonces el PP aportó su granito de arena a los despropósitos y recurrió el Estatut ante el Tribunal Constitucional. El TC planchó algunos aspectos simbólicos para el nacionalismo, que sacaron a la calle a decenas de miles de manifestantes. Y todos cabreados.

Empezamos esta etapa conflictiva con una crisis económica interminable: antes de dos años no remontará la economía. Con una inestabilidad política superlativa y la clase política sumida en el desprestigio. Y Cataluña apunta en todas direcciones. El domingo en La Vanguardia, Enric Juliana, disparaba contra los privilegios de vascos y navarros: “como consecuencia del armisticio de las guerras carlistas del siglo XIX, el País Vasco y Navarra, hoy las dos comunidades más ricas de España, no aportan nada a la caja común, mientras el resto del país se pelea a grito pelado sobre el reparto de los esfuerzos”. Hay muchas maneras de calcular las balanzas fiscales, pero en la mayoría el saldo vasco y navarro es positivo. Están subvencionadas por las otras regiones.

El presidente andaluz debe pronunciarse sobre el concierto vasco, y sobre qué estaría dispuesto a ceder a Cataluña, si está dispuesto a ceder algo en su federalismo cooperativo. Pero llegó a presidente del PSOE después de apoyar a Carme Chacón en el congreso de su partido. Y Chacón y el PSC pidieron un cupo como el vasco en las elecciones de 2008. Insisto, la dualidad de sus responsabilidades resta a Griñán margen y eficacia en la defensa de los intereses generales de Andalucía.

Un presidente con dedicación exclusiva

Ignacio Martínez | 24 de septiembre de 2012 a las 10:15

La prensa dominical deja sobre mi mesa algunas ideas cruzadas. Ayer en este periódico el expresidente Borbolla en una entrevista de Fede Durán decía muchas cosas sobre la espiral catalana y la ausencia de reacción andaluza. Por ejemplo que la Constitución no se puede reformar si no están de acuerdo Cataluña y Andalucía. Que Andalucía no puede avalar una reforma acometida mediante subterfugios como el pacto fiscal, que va en contra de la igualdad de los ciudadanos en todo el Estado. Que echa en falta una actitud más proactiva tanto del Gobierno andaluz como del PSOE regional. Que desde Andalucía hay que ser protagonistas en el conflicto español actual, porque somos el otro platillo de la balanza. Que hay que hacer propuestas para España; tenemos que decir cómo creemos que podría ser el país, cuál es nuestra opinión como andaluces.

¿Quién tiene que hacerlo? El presidente Griñán debería darse por aludido. Borbolla añade que no ve al Gobierno andaluz a la altura de las circunstancias. Entiende que le falta “un poquito de imaginación, conocimiento y coraje”. Ajeno a esta crítica, Griñán compuso para publicar ayer en El País un artículo muy institucional con el título Un modelo federal para la convivencia. Allí decía que Andalucía tiene el mismo derecho que Cataluña, País Vasco o Galicia a tener identidad y autogobierno propios. Y no hablaba más de Cataluña, ni mencionaba el pacto fiscal o la independencia. Pero, eso sí, utilizaba expresiones tan nobles como etéreas: perfeccionamiento de un Estado federal cooperativo, amplísimo consenso sobre un modelo de organización territorial en el que todos podamos sentirnos cómodos, proyecto compartido, igualdad en la diversidad… Buenas palabras.

Para completar el escenario, en este periódico Juan Manuel Marqués contaba que un anónimo dirigente socialista andaluz se quejaba del silencio de la ejecutiva federal del PSOE sobre la cuestión catalana. “¿Alguien conoce la opinión de Antonio Hernando, responsable de Política Autonómica del PSOE? No”. El interlocutor de mi colega no cree que lo hagan por templar aguas con el PSC, que siempre ha estado a un paso de la escisión. Sino que en Ferraz pueden estar dudando del propio modelo de país y de la contundencia de las razones catalanas. Falta añadir a este argumento malicioso otro bastante evidente: el presidente federal del PSOE es José Antonio Griñán, que utilizó su citado artículo dominical para templar gaitas a base de bien.

En esta coyuntura histórica el presidente andaluz está mediatizado por tener que ejercer la presidencia de su partido, lo que le obliga a contentar muchas sensibilidades ideológicas y territoriales internas. La defensa de los intereses de Andalucía necesitaría de más contundencia y más independencia. Un presidente con dedicación exclusiva.

Un lío

Ignacio Martínez | 12 de septiembre de 2012 a las 10:28

Cataluña se tira a la calle para pedir la independencia y Rajoy dice que eso es un lío. Más plácidamente, casi de manera romántica, Juan Ignacio Zoido afirma que tiene a Sevilla en el alma y en la cabeza. El invitado de ayer al Foro Joly ejerce mucho más de alcalde de la capital de Andalucía que de candidato a la Presidencia de la Junta. Muchísimo más. De hecho, no se le adivina interés alguno en aspirar al sillón de San Telmo. Además de un análisis superficial de la situación que vivimos, en su intervención no dejó muchas pistas sobre su pensamiento ni sobre su estrategia regional. Eso sí, aparca, de momento, su empeño en reclamar un estatuto de capitalidad para Sevilla. De momento es una expresión que pusieron de moda los nacionalistas. A principios de los 90, el presidente Pujol pidió la cesión de la recaudación del 15% del IRPF, “de momento”. A finales de los 2000, los catalanes reclamaron el 50% del IRPF, “de momento”. Ahora exigen, “de momento”, un pacto fiscal como el vasco.

El término le viene como anillo al dedo al estilo dubitativo y galaico del presidente Rajoy. Él no iba a subir el IRPF, ni el IVA, de momento. Pasado el instante en el que lo afirmaba, cualquier momento era bueno. Prometió que no habría que pagar el IVA de las facturas antes de haberlas cobrado, pero “de momento” no le ha dado tiempo de implantar el nuevo sistema. Los pensionistas andan con las carnes abiertas, porque “de momento” no piensa tocarlas. Pues bien, Zoido, de momento, aplaza su reclamación de un estatuto de capitalidad.

El alcalde sevillano lanzó ayer una idea que ya han propuesto dirigentes de su partido como Cospedal o Feijóo, para sus territorios respectivos: hay que reducir el número de diputados del Parlamento de Andalucía. Y no propone una cifra, para no perjudicar el consenso antes de empezar. Pero lo que plantea es un lío, como diría Rajoy. Porque el número de diputados está en la letra de Estatuto de autonomía. El artículo 101.1 dice que textualmente que “el Parlamento estará compuesto por un mínimo de 109 diputados, elegidos por sufragio universal, igual, libre, directo y secreto”. Una ley electoral podría cambiar el número para aumentarlo, como sueña Izquierda Unida, pero bajarlo de 109 supone un cambio estatutario. Y si se cambia una coma del Estatuto hace falta un referéndum, salvo en unos contados artículos financieros que así lo advierten.

En todo caso, aceptemos que el presidente regional del PP hace su propuesta teórica como una medida de austeridad. Pero hay otra componente: el partido más votado se beneficia en varios escaños de una reducción del número de diputados. En Galicia y en Castilla-La Mancha, en donde gobierna el PP por mayoría absoluta, significaría casi garantizarles la permanencia en el poder. En Andalucía, sin mayoría absoluta y con la pérdida de expectativa de voto, a lo peor los populares serían más perjudicados que favorecidos. Lo dicho. Es un lío. Y un lío peligroso.

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El eje Sevilla-Málaga

Ignacio Martínez | 2 de julio de 2012 a las 9:25

Ahora que después de 60 años está a punto de fenecer el eje París-Bonn o más modernamente París-Berlín, el presidente interino del PP regional quiere instaurar un eje Sevilla-Málaga sobre el que construir Andalucía. Ya le digo yo a Zoido que a otros se nos ha ocurrido la brillante idea antes que a él y no funciona. El alcalde de Sevilla ha estrenado su forzado liderazgo del PP andaluz en territorio comanche. Málaga mira con recelo que Sevilla sea la madre de todas las capitales. Y aquí ha dicho que hay que llevarse bien y no perderse en discusiones estériles. Toreo de salón.

Un buen amigo me recuerda que Andalucía no existe porque no existen los andaluces. Existen los granaínos, gaditanos, malagueños, sevillanos, cordobeses, onubenses, jiennenses y almerienses. Cada uno de su padre y de su madre, muy orgulloso de su historia y muy vigilante de lo que se haga en casa del vecino. Zoido pretende que la Junta debió impulsar ese eje Málaga-Sevilla, cuya existencia es fundamental para romper el tópico muro de la rivalidad entre sevillanos y malagueños. Si se ha molestado en leer los comentarios en las páginas web de los diarios del Grupo Joly, habrá visto que de tópico nada.

Me temo que el PP esté cometiendo el mismo error que con Teófila Martínez en 1999. No ya por poner a un alcalde de presidente regional, que Cádiz no levanta suspicacias, sino por urdir el nombramiento en un sanedrín. No se sabe quiénes, ni cuántos, ni dónde han decidido que Zoido sea el heredero del hiperliderazgo de Arenas. Sí se sabe que algunos presidentes provinciales se enteraron por la prensa de que habían hecho un comunicado conjunto incondicional. Desaprovecha la ocasión el PP andaluz de facilitar que surjan candidatos que se expresen y se midan. Conseguiría mucho foco y mucha credibilidad. Es una fórmula que a veces utiliza el PSOE. No siempre; en las municipales la caprichosa ejecutiva regional socialista no quiso convocar primarias.

Pero Zoido tiene otros problemas. La marca del PP se ha oxidado bastante, y no llegará a la próxima convocatoria electoral con tanto brillo como el 25 de marzo. Y luego, es el alcalde de Sevilla y eso no facilitará su tarea en la periferia regional. Llegó a la Alcaldía reclamando un estatuto especial para compensar a Sevilla de los inconvenientes de la capitalidad. Y ahora debe reciclar su discurso. La propuesta de eje Sevilla-Málaga ha levantado críticas en Granada, Sevilla y Málaga. Un triángulo esencial. Como el Huelva-Sevilla-Cadiz. Como el Málaga-Granada-Almería. Como el Córdoba-Sevilla-Málaga. Como el Jaén-Córdoba-Granada. Andalucía es poliédrica, pero se ha hecho muy tribal en 30 años de autonomía. Y esto no es culpa de nadie en concreto y de todos en general.

Zoido está en este campo en primero de básica. Y no debe fiarse del apoyo unánime e incondicional: Teófila también lo tuvo en la teoría y nunca lideró al partido de verdad.

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El relato de los ‘eres’

Ignacio Martínez | 24 de junio de 2012 a las 13:31

Más que tenernos hasta el gorro, nuestros políticos nos aburren. Chamizo tiene razón cuando les reprocha las peleítas. Esos juegos de niños en patio de colegio: “seño, ha sido este”. La pretensión permanente de echar las culpas de cualquier problema a los demás, antes incluso de ponerse a resolverlo. Ejemplos hay muchos. La Junta pretende que el 95% del recorte que ha hecho es culpa del Gobierno central. No es cierto, pero poco importa. Lo que se cuida es el relato. La mayor parte del recorte es culpa de una incorrecta previsión de crecimiento del PIB nacional en los presupuestos aprobados por el Parlamento andaluz en diciembre, lo que va a provocar un notable descenso en los ingresos. Y ver a un neófito diputado del PP reprochar a los socialistas los recortes en el presupuesto andaluz resulta delirante. Antes la peleíta que la coherencia con el discurso de austeridad de su organización.  Esto es lo que hay.
El caso de los eres es otro episodio digno de una tesis en psicología. Resulta que para el PSOE una comisión de investigación era hace un año algo intolerable. El asunto estaba en manos de los tribunales y no había caso. Bueno, ha habido 17 años sin motivo alguno para que se investigase nada. El PP por su parte, se enamoró tanto del caso de los eres que se emborrachó. La campaña electoral de Arenas estuvo dedicada a los expedientes de regulación de empleo fraudulentos. No hubo otra cosa. Y quizá eso labró parte del fracaso en una llegada al poder que estuvo más fácil que nunca.
El relato de los eres ha pasado por otros estadios. Una vez aceptado por los socialistas que habría comisión, como parte del pacto de coalición con IU, lo siguiente fue jugar al camuflaje. La novata consejera de Presidencia y portavoz de la Junta, debutó sobre este asunto diciendo que no era partidaria de que compareciera el presidente ni ningún miembro del Gobierno. Ante la alarma social creada, lo siguiente fue decir que si los convocaban irían. Al cabo, Griñán añadió que quería ir. Y finalmente esta semana ha pedido a su grupo que lo convoque. El relato es un despropósito. Un aburrimiento. Los culebrones son más entretenidos: tienen la patente de las peleítas.

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La Junta de Andalucía cambia sus prioridades sobre fondos europeos

Ignacio Martínez | 24 de junio de 2012 a las 13:08

La crisis se deja sentir en las cuentas públicas en todos los aspectos. También en el gasto  de las subvenciones europeas. Como escasean los fondos, todas las administraciones públicas buscan sacarle el máximo rendimiento a las partidas que libra Bruselas. Andalucía, que recibe al año entre 2.300 y 2.400 millones de euros en fondos para infraestructuras, innovación, formación profesional, ayudas a empresas en crisis, y desarrollo agrario o pesquero, tiene escasa capacidad para cofinanciar. Así que ha planteado y conseguido de la Comisión Europea un mayor porcentaje de participación comunitaria, según fuentes de la Dirección General de Política Regional (Regio) de la Comisión.
Esto supone que la contribución total de la UE será la misma, pero se realizarán menos proyectos. Esa parece ser la estrategia del Gobierno andaluz no sólo para la parte final del actual periodo presupuestario 2007-2013, sino también su directriz para el gasto durante la vigencia de las próximas perspectivas financieras, que empiezan en enero de 2014 y terminan en diciembre de 2020. En ese periodo se reducirán sensiblemente los fondos estructurales que vienen a Andalucía: la Comisión ha propuesto que el descenso sea de un tercio, pero en anteriores ocasiones se ha llegado a recortar hasta dos tercios a las regiones que salían del objetivo de Convergencia, como le pasará a Andalucía a partir de 2014.
La maniobra presupuestaria andaluza de aumento de la cofinanciación europea no es original. Se ha hecho con otros países que pasan por dificultades en sus cuentas públicas, como Grecia, y también con regiones de estados que tienen una situación más airosa: Francia lo ha pedido para Alsacia y Bélgica para Valonia, sin ir más lejos. Otro de los cambios operados en el gasto de los fondos europeos que vienen a Andalucía se refiere al destino preciso. El de Feder es el paquete más importante: supone unos 1.350 millones anuales entre lo que administra directamente la Junta (unos 500 millones) y lo que invierte la Administración General del Estado (más de 860 millones al año).
Desde la cumbre de Lisboa del año 2000, se ha ido dando más protagonismo en el destino de estos fondos a inversiones productivas e innovación. Pero la caída brutal de fondos propios que dedicar a infraestructuras ha llevado a la Junta a solicitar un cambio en el destino de algunas partidas dedicadas a proyectos tecnológicos o innovación para recuperar algún fuelle en las obras públicas. Inicialmente en la Comisión hubo resistencia, pero finalmente se aceptó la propuesta razonada, según fuentes comunitarias. Este dinero suplementario, con la menor cofinanciación nacional permitirá terminar algunas infraestructuras ya iniciadas.
Otro aspecto relevante de la crisis en relación con los fondos europeos, es el aumento del rigor y la severidad en los controles. Una tarea que hace esencialmente la Intervención General del Estado, con la ayuda de inspectores comunitarios. Por ejemplo, se ha bajado desde el año pasado del 5 al 2%, el umbral de desviación a partir del cual se interrumpe un pago. A la Junta le ha pasado con una partida de gasto de más de 300 millones, de los que la parte reembolsable era superior a los 200 millones, enviada a Bruselas en noviembre, que todavía no ha sido abonada. Fuentes comunitarias confirmaron a este diario este extremo, publicado el viernes en El Economista. Aunque precisaron una serie de detalles que no se corresponden con el resto de la información del diario económico. Este tipo de interrupciones son bastante comunes. En este momento hay 146 programas interrumpidos en toda la Unión Europea. Por ejemplo en Francia. O en otros programas regionales españoles, en Cataluña, País Vasco y Valencia, o nacionales como uno del CDTI, centro tecnológico dependiente del Ministerio de Economía.
En el caso de Andalucía, se trata de una factura de 2010 cogida al azar de una obra de Giasa, la Agencia de Obras Pública de la Junta, que tenía una desviación del 7,62%. La Comisión Europea y España litigan desde hace años por un artículo de la Ley nacional de contratos del Estado, que permite conceder modificados y ampliaciones complementarias al mismo adjudicatario, sin nuevo concurso. Esta diferencia está haciendo perder mucho dinero a España en la cofinanciación, porque las administraciones españolas evitan consignar este gasto al proponer la liquidación a Bruselas.
Este diario no ha podido conocer la versión precisa del consejero de Economía, a pesar de haberlo intentado durante el día de ayer. La Junta hizo el viernes un comunicado en el que no explicaba el origen del problema, aunque sí cifraba el importe del expediente en 1,24 millones de euros. De ser así, esa factura habría paralizado durante varios meses la transferencia de un montante 150 veces más grande.
En su comunicado, la Consejería rechazaba que se hubiese paralizado el envío de todos los fondos estructurales por parte de la Comisión. De hecho, eso sería contrario a los reglamentos. Feder, Fondo Social, Feader o el Fondo de Pesca operan de manera separada en las cuestiones de control. Como ejemplo, la Junta ponía la recepción de un pago de 150 millones durante el mes de junio, en concepto de ajuste de tasas del presente marco comunitario de apoyo. Fuentes propias en Bruselas apuntan otro pago de más de 200 millones en marzo. La Junta sostiene que ya ha hecho la corrección oportuna y que se desbloqueará la partida interrumpida.
En todo caso, la crisis hace que las administraciones espabilen a la hora de buscar un mejor destino a los menores fondos de que disponen y también en el rigor de los sistemas de control. Esto no ha hecho más que empezar. Porque la crisis va para rato.

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Toros en Euskadi

Ignacio Martínez | 6 de junio de 2012 a las 13:05

Hace dos años el Parlamento catalán, en su infinita sabiduría, sensibilidad y prudencia, prohibió las corridas de toros en el territorio de su comunidad autónoma. Una prohibición alentada por los nacionalistas que se aplica desde el pasado enero, pero no afecta a los correbous, unos encierros populares de toros, vacas o vaquillas, muy arraigados en las tierras del Ebro. La prudencia, sensibilidad y sabiduría del Parlament no dio para proteger a los toros embolados con antorchas en los cuernos o arrastrados con sogas por las calles, para divertimento de los paisanos. Una sana costumbre popular, como puede deducirse, en la que el animal ni sufre ni padece, dada la tradición genuinamente catalana de la fiesta en cuestión.

La vida se ha puesto tan difícil que los pueblos se agarran a sus tradiciones y repudian las de los demás. En los tiempos modernos hay una gran tentación al egoísmo, al nacionalismo de vía estrecha, que se nota muchísimo en los asuntos económicos, pero que trasciende a muchos otros campos.

En el País Vasco se acaba de producir un episodio parecido, aunque de menos significación. En Cestona, municipio guipuzcoano próximo a San Sebastián, famoso por su cercana cueva rupestre, sus famosos pelotaris y ser la patria de José Manuel Ibar Urtain, un gran levantador de piedras, cortador de troncos y arrastrador de piedras en los años 60, convertido en juguete roto del boxeo. La actual alcaldesa de Bildu convocó un referéndum para abolir las novilladas de sus fiestas patronales de septiembre. La mayoría absoluta batasuna es muy amplia: siete de los 11 concejales. Pero no se ha reflejado en la consulta popular, en la que dos de cada tres votantes se ha pronunciado a favor de la fiesta taurina.

Hay una importante afición a la fiesta de los toros en el País Vasco. Tanta, que supera con creces al sentimiento independentista. Sin ir más lejos, Jon Idígoras, dirigente y portavoz de Herri Batasuna en los 80 y 90 fue subalterno y novillero en su juventud, época en la que fue conocido con al menos tres apodos muy castizos: Chiquito de Amorebieta, Chiquito de Éibar o Morenito del Alto. Una cosa es la ideología y otra la afición, que no sabe de territorios. Precisamente las dos comarcas francesas más taurinas son la Camarga y el País Vasco: entre Burdeos y la frontera francesa proliferan los festejos en verano.

Y para los taurinos andaluces, ganaderos o toreros son un destino estival obligado; una oportunidad de espectáculo y negocio. Total, que Bildu ha pinchado en hueso en su intento de darle una larga cambiada a las corridas en los pueblos que controla. Los vascos siguen apreciando la fiesta nacional. Qué le vamos a hacer.

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