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El doble de ‘El Solitario’

Ignacio Martínez | 23 de mayo de 2008 a las 11:10

Solitario y etarra

López Peña, el número uno de ETA detenido en Burdeos, tiene un doble. Es clavadito a Jaime Giménez Arbe, el atracador conocido como El Solitario. Siempre me han llamado la atención los apellidos genuinamente castellanos de alguno de los más sanguinarios matones de ETA. Si se llamase López Peña el máximo jefe de los comandos del IRA irlandés sorprendería lo mismo que ver a un hijo o nieto de la reciente emigración al País Vasco convertido en el fanático defensor de supuestos derechos seculares de los que su familia no tiene noticia. En fin, que no es ni de los López ni de los Peña de toda la vida de dios de Galdakao.

Pasa lo mismo con Carod-Rovira: se lamenta de la derrota de las tropas catalanas el 11 de septiembre de 1714 a manos del Ejército de Felipe V, pero su padre era un guardia civil aragonés. Y supongo que sus primos aragoneses le dirán José Luis, como la cosa más normal del mundo, con unos disgustos monumentales por parte de su pariente independentista catalán, que no podrá comprender que sepan que se llama Josep Lluis “hasta en la China popular” y no lo conozcan al otro lado del Ebro. La comparación es odiosa, pero también ocurre aquí en Andalucía, cuando alguien conocido de La Línea se casa con un/a gibraltareño/a y desde el día siguiente se dirige a sus antiguos amigos o vecinos diciendo con suficiencia “nosotros los británicos…”.

Pero el caso de López Peña es digno de estudio. El parecido entre el atracador Giménez Arbe y el jefe etarra con nombre de maqueto y sueños de gudari aporta una contribución inestimable a la investigación científica de un determinado biotipo de delincuente común, que podemos bautizar como APPP: altamente peligroso y profundamente perturbado. Recuperen alguna foto de El Solitario. Reparen en esa mirada de loco con ojos claros, su cara, los mofletes sonrosados, el pelo negro alborotado, los gritos chulescos o sus gestos bruscos y estamos ante un gemelo del gudari maqueto López Peña. Además, los dos tienen la misma edad, alrededor de 50 años, y ambos están algo fondones, la verdad.

La parte dramática es que estamos ante asesinos desalmados, con coincidencias fatales. Juan Manuel Piñuel, la última víctima de la banda terrorista gobernada por López Peña, es un guardia civil con casa y familia en Málaga, aunque destinado en la localidad alavesa de Legutiano, donde lo mataron la semana pasada. Y El Solitario está acusado de la muerte de dos guardias civiles no lejos de allí, en el pueblo navarro de Castejón, en 2004. Dos jóvenes acribillados a tiros, un asturiano de 31 años y un andaluz de 29, nacido en Cádiz y criado en Málaga, que se llamaba Juan Antonio Palmero. Los responsables de esas muertes, tan parecidos en su físico, crímenes, ideas y estado mental, comparten también ahora su destino. La cárcel.

 (En la primera imagen está El Solitario, y en la segunda López Peña, con gafas)

Gattuso o Zidane

Ignacio Martínez | 19 de mayo de 2008 a las 17:47

Gattuso

Los días de corrida goyesca, Antonio Ordóñez asistía temprano a misa en la Iglesia de Los Descalzos de Ronda. Y después se quedaba sentado en la plaza, meditabundo, acompañado por un viejo conocido.

–Qué bien se está hablando poco, le decía al rato el paisano.

–Mejor se está hablando , le contestaba el maestro.

Un militante rondeño contaba el sábado esta anécdota, a la salida del acto de proclamación de Fernando Arcas como candidato, alternativo al oficialista Miguel Ángel Heredia, para suceder a Marisa Bustinduy en la secretaría general del PSOE malagueño. El argumento del aficionado taurino era que allí había estado reunido “el grupo de los que no se juegan ”, mientras que el día anterior “los que van en coche oficial” habían presentado a su candidato. Que no se jueguen nada los críticos es una manera de hablar. Y más en un negocio como el de la política en el que decenas de miles de puestos de trabajo dependen en España de la voluntad de unos pocos jefes de aparato.

Sin ir más lejos, en Málaga van a reinventar el cargo de presidente del Parque Tecnológico para aparcar al delegado de Gobierno de la Junta saliente, José Luis Marcos, un buen funcionario del partido a quien se procura un sueldo oficial para agradecerle los servicios prestados con dinero público. Curioso puesto éste. Primero el presidente del PTA era el alcalde Aparicio. Cuando el PSOE perdió la Alcaldía, la Junta dispuso que lo ocuparía el consejero de Industria (ahora Innovación), y así quedara en manos amigas. Finalmente, la oficina de colocaciones lo convierte en un cargo remunerado.

Las diferencias en el PSOE de Málaga se van a dirimir entre dos candidatos. Y también los congresos de Sevilla y Almería, como contaba ayer este diario. Es una buena noticia para la sociedad, necesitada de que los partidos salgan del pensamiento único y el culto a la personalidad del jefe de turno. En Málaga al diputado Miguel Ángel Heredia le apoyan la consejera y el viceconsejero de Cultura, el presidente de la Diputación y varios alcaldes, la ministra de Fomento y la secretaria provincial saliente. Y el historiador Fernando Arcas tiene el apoyo de notables como el consejero de Turismo, el secretario general de Universidades, el portavoz socialista en la Diputación, algún alcalde y la plana mayor del antiguo guerrismo, como Sanjuán, Ballesteros y Linde.

He leído estos días un comentario injusto sobre Heredia. Le calificaban de blando. Hombre, según se mire. En el Gobierno de Aznar no tenían por blandito a este correoso diputado, recordman en preguntas y placaje al contrario. Si fuese futbolista sería Gattuso, el mediocampista italiano del Milan. Arcas, colaborador y amigo de Paul Preston, es más artista y si fuese pelotero se parecería a Zidane. Y, ojo, proteger la portería propia o encarar la contraria, no es sólo una cuestión de táctica.

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La Andalucía invertebrada

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2008 a las 21:16

Rocío

 Mi admirado Carlos Colón arrancaba su artículo del viernes de la semana pasada con una afirmación muy arriesgada: “Nada vertebra Andalucía como el Rocío”. La justificaba con argumentos de cultura y devoción, que no es mi intención discutir, aunque no comparto en absoluto. No es sólo que piense que el Rocío no vertebra Andalucía. Es que dudo que haya algo que vertebre realmente Andalucía. Esta región tan grande y poblada está invertebrada, por utilizar la fórmula orteguiana, o inacabada si se usa un modo más simple.

Ortega y Gasset, en su ensayo La España invertebrada, estableció en 1921 un vaticinio que no se ha cumplido: que el desprendimiento de las últimas posesiones ultramarinas a finales del XIX era el comienzo de una dispersión interpeninsular. Aunque su análisis es válido ahora: sostenía que España se arrastraba invertebrada no sólo en la política, sino en la convivencia social. Y añadía que no podía esperarse una mejora apreciable mientras no se corrigiese ese defecto ocular que impide al español medio la percepción acertada de las realidades colectivas. Ortega encadenaba argumentos como que el particularismo y el individualismo conducen a la desintegración; que el español tiende a hacerse ilusiones sobre el pasado en vez de hacérselas sobre el porvenir, que sería más fecundo; que unas veces por excesiva estimación de nosotros mismos, y otras por menosprecio del prójimo, perdemos la noción de nuestros límites y comenzamos a sentirnos todos independientes. Y advertía que una nación es una ingente comunidad de individuos y grupos que cuentan los unos con los otros, con una mutua dependencia y coordinación.

La tesis de Colón y la teoría de Ortega son una buena piedra de toque para plantearse qué vertebra Andalucía. De entrada, estamos ante una sociedad muy tribal, que se define por dos sentimientos de pertenencia muy arraigados: el local y el nacional. Como decía el profesor Domínguez Ortiz, el andaluz es muy de su patria chica, de su pueblo, de su localidad natal, y también un español que se siente orgulloso de serlo sin complejo alguno. Pero, añado, que tiene escasa conciencia de su condición de andaluz y europeo. Es como si tuviésemos dos manos y dos pies y sólo utilizáramos una y uno.

Y, sin embargo, vivimos inmersos en el agravio permanente y en reclamar lo que tiene el vecino, bien porque nos estimemos mucho o menospreciemos al prójimo en cuestión. No pocos políticos locales y una buena parte de la prensa local parecen jugar el partido en la creencia de que contra Sevilla se vive mejor. En el debe está también Canal Sur, que no ha sido un motor de modernización. La televisión pública puede ser popular, pero nunca ordinaria.

Entretanto, todas las capitales quieren un aeropuerto internacional, un palacio de ferias o un puerto de contenedores, desentendidas del principio de la especialización y la coordinación. Esto no significa que se renuncien a otras demandas: es razonable que haya una red de trenes de alta velocidad que conecte todas las grandes ciudades de la región, como es razonable que todas dispongan de buenos auditorios de música, por poner dos ejemplos fáciles. Por otro lado, las redes de infraestructura o culturales, vertebran. La autopista A 92 es la espina dorsal de Andalucía, pero falta la malla que la complete.

¿Vertebra la Junta de Andalucía?  O sea, el conjunto de instituciones del Estado para la administración de la autonomía. Sin duda, el poder político regional ha provocado que haya interlocutores a escala andaluza en todas las áreas de actividad. Es la teoría del ex presidente Rodríguez de la Borbolla, que hace 20 años ya estaba preocupado por la  vertebración regional. También ha vertebrado la cooperación empresarial. Uno de los grandes fenómenos sociales del último tercio de siglo es la aparición de una nueva clase social: empresarios en todas las provincias y todos los sectores que cooperan entre sí, que invierten juntos, que acuden a concursos en comandita.

Aun con todo eso, Andalucía sigue pendiente de un gran acuerdo regional en el que los distintos territorios se especialicen y cooperen. O estamos pendientes del liderazgo que lo propicie. Y la solución no está en el Rocío.

Debate nuclear oportuno

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2008 a las 22:36

La Comisión Nacional de la Energía ha aprobado una subida de la tarifa de la luz del 11,3 por ciento, a partir del 1 de julio. Menos los pisos, todo sube y la electricidad no se queda atrás. Coincide la noticia con otra que destacaba ayer este diario: Zapatero rechaza abrir un debate sobre la energía nuclear pedido por Chaves. El marketing verde entonará la voz de alarma, pero celebro que el presidente de la Junta, hombre que peca de prudente por lo general, se atreva a plantear algo evidente: si queremos una energía relativamente barata y con un suministro estable, además de pensar en la eólica, solar o de biomasa, habrá que plantearse si apostamos por una tecnología moderna, como la que se está utilizando en Finlandia para construir la más importante central nuclear del mundo.

El profesor Lozano Leyva lo planteó en una Tribuna, publicada en este diario en enero, y que les invito a buscar en alguno de nuestros nueve periódicos; por ejemplo en http://www.eldiadecordoba.es/article/opinion/35166/andalucia/nuclear.html. El artículo de este catedrático de Física atómica con larga militancia en el campo de la izquierda contradice uno de los mitos izquierdistas. Lozano aventuraba que Zapatero anunciaría pronto que se abría un período de estudio de centrales de última generación. Ha fallado por poco; quien lo que planteado ha sido el presidente del PSOE y no su secretario general.

La central nuclear de Olkiluoto-3 es el buque insignia del llamado renacimiento nuclear. La levanta en Finlandia la multinacional pública francesa Areva, con la alemana Siemens. Es la primera central que se construye en Europa desde hace 15 años y Francia ya ha encargado otra en Flamanville (Normandía), con la misma tecnología. El cliente finlandés es TVO, que explota dos reactores nucleares y en 2003 encargó el tercero a Areva/Siemens. El montante global de la construcción se calculó en 3.000 millones de euros. Greenpeace ha criticado los permanentes retrasos, sobrecostes y defectos de diseño del proyecto. A todos nos gustan más las energías limpias, a las que se dedica ya un tercio de las nuevas empresas de Silicon Valley. La leyenda negra de las nucleares, además, se ha alimentado en España con la reciente fuga radiactiva en la central de Ascó (Tarragona), propiedad de Endesa e Iberdrola. Sobre todo por las torpezas en su detección y falta de transparencia. Pero con el petróleo disparado de precio, con existencias limitadas y unos derivados tan contaminantes, el debate nuclear es oportuno.

Esta discusión que propone Chaves hay que hacerla en el ámbito europeo. La UE tiene que definir su política energética y su estrategia nuclear. No tiene sentido que Francia pueda construir centrales en nuestra frontera, con todos los riesgos, y nos exporte electricidad, mientras aquí porfiamos sobre galgos y podencos.

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La justicia no es un cachondeo

Ignacio Martínez | 13 de mayo de 2008 a las 12:01

Pedro Pacheco

En los dos debates que tuvieron Zapatero y Rajoy en la pasada campaña electoral no se habló de justicia. Era un asunto desagradable para ambos y no fue aireado por ninguno de los dos. Es verdad que el PP ha bloqueado durante año y medio la renovación del órgano de control de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial. Pero en los desencuentros entre los grandes partidos sobre asuntos de Estado no se puede descargar de toda culpa a ninguno de los dos. La responsabilidad es del desgobierno de los jueces, o del colapso de la justicia, son repartidas. Alarmado por las declaraciones de un juez de lo penal de Madrid, el CGPJ ha hecho un informe en el que advierte que hay 270.000 sentencias penales sin ejecutar en España. A razón de mil diarias, no se llegarían a aplicar todas ellas en los días laborales de un año. La cifra andaluza es mejor que la media nacional, pero había 45.700 sentencias penales por cumplirse en la región a finales de 2007, un 4,4 por ciento más que un año antes; parece la inflación. La peor provincia en este campo es la de Cádiz, con 13.000 sentencias sin ejecutar; le sigue Málaga con 12.500, Sevilla 7.000, Almería 4.000, Granada 3.500, Córdoba 2.170, Huelva 1.860 y Jaén 1.700, según las cifras oficiales del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Hay cosas que dejan en evidencia la distancia entre las necesidades de los ciudadanos y la realidad política. Por ejemplo, que en los criterios de valoración del trabajo de los jueces, la clave para la inspección del CGPJ es el número de sentencias dictadas. No las ejecutadas. Así, que uno se imagina a los jueces con ganas de prosperar, juzgando y sentenciando a destajo. Me recuerda los sistemas de control estadístico en los planes quinquenales de la Unión Soviética: la fabricación de ceniceros se contabilizaba al peso y el camarada responsable de cumplir con la planificación centralizada decidió hacer cada vez menos unidades, pero más pesadas. Un sujeto muy cumplidor, que sin duda subió en el escalafón con rapidez.

Pero la justicia no es asunto para hacer bromas: atañe a la libertad de las personas, que es junto a la vida el valor y el derecho principal de los seres humanos. Hizo mucha gracia la reacción de Pedro Pacheco hace más de veinte años, por una sentencia que le era adversa, en un litigio del Ayuntamiento de Jerez contra el cantante Bertín Osborne, por una construcción ilegal. Dijo “la justicia es un cachondeo”, y lo procesaron por desacato; pero ganó el pleito. Pero una cosa es la administración de justicia, que es deficiente, y otra la justicia misma, que es uno de los pilares de un Estado democrático.

Algunas de las reformas  legales que se han hecho recientemente para agilizar la justicia han tenido un efecto perverso. Desde la entrada en vigor de los juicios rápidos en abril de 2003 los jueces de guardia pueden dictar sentencia, por ejemplo, en el caso de un conductor que conducía ebrio. Pero después enviará a un juzgado de lo penal su resolución para que la ejecute. Ese procedimiento acaba generando una gran burocracia: hay que registrar la sentencia, notificarla a Tráfico, comunicarla al conductor, reclamar la multa, verificar los plazos, atender algún recurso si se presenta… y entretanto otras sentencias de casos más graves, sin ejecutarse. Hay una cierta leyenda negra sobre el escaso rendimiento de los funcionarios en general y los de la justicia en particular. Fuentes autorizadas lo desmienten: “hay de todo, pero este es un trabajo desarrollado en general con una gran responsabilidad”.

Un amigo, que es un notable juez, me dice muy seriamente que falta personal en los juzgados. “En la Costa del Sol, por ejemplo, al menos faltan cuatro personas por juzgado; es decir entre un 30 y un 50 por ciento más que la dotación existente”. Falta también que los ciudadanos se den cuenta de que no existe un Estado democrático sin una justicia rápida. Y que lo exijan a los políticos, de la misma manera que se les exige seguridad ciudadana, hospitales, mejor educación e infraestructuras. En fin, hace un año cuando se celebraron las elecciones presidenciales en Francia, en los debates entre Ségolène Royal y Nicolas Sarkozy no se habló tampoco de la justicia. El que no se consuela es porque no quiere. 

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Motín de la ‘Armada’

Ignacio Martínez | 11 de mayo de 2008 a las 21:00

Nadal

Los jugadores de la selección nacional de Copa Davis le han declarado la guerra al presidente de la Federación Española de Tenis. Se trata de un motín de la Armada. Desde que en los años 80 José María García le puso la proa al presidente de la Federación de Fútbol de la época, Pablo Porta, no habíamos tenido federativos tan polémicos como los actuales. Por ejemplo el tenístico Pedro Muñoz o el balompédico Ángel María Villar. Con la diferencia de que estos de ahora le echan la pata a aquel presidente vilipendiado por el popular Butanito, que le llamaba una noche tras otra Pablo, Pablito, Pablete. El aludido presentó varias querellas y se marchó. Contado por García, Porta parecía un presidente eterno, que se negaba a irse, agarrado a su sillón. Pero el buen hombre estuvo nueve años, menos de la mitad de los 20 que lleva Villar, que ha sobrevivido a escándalos diversos, y no hay quien le eche ni con agua caliente.

Villar ha sido protagonista reciente en Andalucía por su empeño en dar un castigo ejemplar, que cortara de raíz las agresiones del público a los jugadores. Loable intención. Lo malo es que no eligió a un grande para tamaña proeza. No se atrevió a cerrar el Camp Nou, clausurado por dos partidos por la lluvia de mecheros, bolas de billar o de golf, teléfonos móviles, botellas y hasta una cabeza de cochinillo contra el exjugador barcelonista Figo, que visitaba el estadio con el Real Madrid en 2002. Prefirió al Betis para iniciar la nueva era de severidad. No es injusto que cerraran el Villamarín por el botellazo al portero del Bilbao, pero sí lo fue impedir que se jugaran los 20 minutos que quedaban de partido; huele a parcialidad del ex jugador del Athletic. La última de las hazañas de Villar ha sido fumarse un puro con el decreto gubernamental que obligaba a todas las federaciones que no se hubiesen clasificado para los Juegos de Pekín a celebrar elecciones en el primer trimestre del año. Y se ha salido con la suya.

Esto de los imperios federativos no es un mal exclusivo español. A Primo Nebiolo, el presidente de la Federación Internacional de Atletismo se le conocía como El Padrino y era capaz de conseguir una medalla en unos campeonatos del mundo para algún saltador de longitud italiano. En fin, hay quien califica a Pedro Muñoz como el Jesús Gil de la raqueta. O sea, un émulo del Padrino de Burgo de Osma. Le promete a los tenistas españoles que la semifinal contra Estados Unidos se jugará dónde ellos crean que tienen más posibilidades de ganar. Le contestan los Nadal, Moyá, Ferrer, Ferrero y compañía que a nivel del mar y haciendo oídos sordos ha elegido Madrid, porque supone más ingresos. Los tenistas le han dicho de todo menos bonito; por ejemplo, dictador, caprichoso y manipulador. Pedro Muñoz es el primer presidente no catalán de la Federación en toda su historia, después del fundador que fue un vasco. Y el hombre quiere dejar huella en su tierra, asegurarse la reelección y hacer caja. Sobre lo de ganar supongo que opina lo mismo que el barón de Coubertain, que lo importante es participar.

Hay que relanzar la agricultura andaluza

Ignacio Martínez | 7 de mayo de 2008 a las 13:27

El director general de la FAO, Jacques Diouf,  un senegalés de 70 años que estudió ingeniero agrónomo en Francia y se doctoró en Ciencias Sociales del mundo rural en La Sorbona, ha dado la voz de alarma: “Ha llegado el momento de relanzar la agricultura mundial y la comunidad internacional no debería perder la oportunidad”.  Añado de mi cosecha, que sería el momento para relanzar la agricultura europea y, de camino, la andaluza, que es una primera potencia continental.

Diouf sostiene que no se ha hecho nada para ayudar a los campesinos de los países pobres a hacer frente a la duplicación del precio de abonos y semillas. El índice de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que mide los precios de los mercados de cereales, lácteos, carne, azúcar y aceites ha sido en marzo el 57 por ciento mayor que hace un año. En ese periodo el trigo ha subido un 130 por ciento; la soja un 87; el arroz  un 74, y el maíz un 53.
El comisionado de la ONU para el Derecho a la Alimentación  Jean Ziegler, achaca la situación a la transformación de los cultivos en biocombustibles, a la especulación financiera y a la aberrante política del Fondo Monetario Internacional, que obliga a los países pobres a tener una agricultura de exportación, a costa de una economía de subsistencia.
Ziegler, suizo de 74 años, no es un técnico, sino jurista, economista y sociólogo. Un filósofo, vamos. Y su pronunciamiento no es coyuntural, ya estaba enunciado en su libro Los nuevos amos del mundo y aquellos que se les resisten, editado en España por Destino en 2003. Ahí destacaba que el planeta tierra rebosa de riquezas, pero en él viven más de ochocientos millones de víctimas del hambre, sujetas a una malnutrición crónica y grave. Cada año, 36 millones de personas mueren por causa del hambre. El profesor Ziegler propugna nuevos modelos de desarrollo, para que las desigualdades no sigan aumentando.
Los responsables de 27 agencias internacionales, incluidas las de Naciones Unidas y el Banco Mundial, se reunieron en Berna, Suiza, esta semana en busca de respuesta a la carestía de alimentos. Un asunto que no sólo atañe al tercer mundo.

Y, entretanto, nada se dice de redefinir los criterios de contención de la producción en el primer mundo, a base de subvencionar a los agricultores para que no produzcan. Si hay escasez de producción de los países menos desarrollados y ni siquiera tienen dinero para comprar semillas, ¿se podría producir un desabastecimiento mundial?
La Unión Europea dedica a gasto agrario y desarrollo rural poco más del 40 por ciento  de su presupuesto anual, de 129.000 millones de euros. La cifra supone un porcentaje inferior a la mitad que hace 30 años. Unos 41.000 millones como ayudas a la producción, real o histórica, y unos 13.000 millones a las nuevas políticas medioambientales y de desarrollo en el medio rural. Andalucía recibe al año unos 1.500 millones de euros como gasto agrario, la mitad para el aceite de oliva, que representa sólo el 20 por ciento de la producción final agraria. Sin embargo, las frutas y hortalizas, que suponen algo más de la mitad de la facturación total de los agricultores andaluces, reciben poco más de un 5 por ciento de las ayudas. Este desnivel no es paliado con obligaciones suplementarias para los olivareros, como embotellar, hacer marcas y comercializar. El sector sigue vendiendo masivamente a industriales extranjeros su producción a granel. La política de subvenciones comunitarias no sólo se ha quedado vieja en el reparto continental, también tiene serios desajustes regionales: habría que ayudar en prioridad a la agricultura más rentable.

Otro problema es la escasa dotación de agua. Los regantes siguen pagando un precio simbólico y nunca por el uso real que hagan de los suministros, sino un tanto alzado por hectárea y cultivo. Casi la mitad del millón de hectáreas, mal contado, que ocupan los regadíos andaluces tienen conducciones obsoletas, cuando no viejas de un siglo.
En fin, con los mismos argumentos esgrimidos por Diouf  y alguno más, urge relanzar, reordenar, la agricultura andaluza.  

Insolidaridad fiscal

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2008 a las 13:12

El lunes pasado, en la presentación del Anuario Joly Andalucía 2008 en Huelva, el presidente de la Junta de Andalucía reiteró que no tiene inconveniente en que se publiquen las balanzas fiscales españolas, pero que ésta no puede ser la base de discusión del nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas. Se trata de los preámbulos de la batalla política más importante que hay que entablar en el inicio de esta Legislatura: una nueva advertencia de Manuel Chaves ante la insistencia catalana en que se publiquen las cuentas de contribuciones y retornos de los ciudadanos de los distintos territorios.

A la tesis andaluza se están sumando argumentos de peso. Ese mismo lunes, en su blog, el ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina, que se acaba de retirar de la política activa, defendía un planteamiento similar:

“este asunto resulta, desde su propio planteamiento, mentiroso e insolidario, porque entre los contribuyentes controlados por la Agencia Tributaria no está doña Cataluña, tampoco el señor Aragón, ni la señorita Andalucía. Los territorios no pagan a Hacienda. Quienes sí pagan son los ciudadanos y pagan más los que más tienen. Lo dice la Constitución y es lo justo y razonable. Al contribuyente de verdad no se le ocurre contabilizar lo que recibe del Estado y lo que paga en impuestos para ver cómo le ha ido su particular balanza fiscal. Imaginemos, sin embargo, que existe un Juan Gómez, insolidario y algo tarado, que hace esas cuentas y resulta que la balanza personal le sale negativa. ¿Alguien le haría caso si este señor se presentara con una pancarta protestona ante el Ministerio de Hacienda, pidiendo que le equilibren su balanza fiscal? ¿Por qué se atiende –¡y de qué modo!– al señor Castells (consejero de Hacienda de Cataluña, que dice ser socialista) cuando plantea su impúdica y antisocialista cantinela de la balanza fiscal?”.

Este tipo de balances presupuestarios son poco transparentes. Hay no menos de veinte fórmulas para calcular una balanza fiscal, que arrojan resultados muy dispares. El vicepresidente Solbes encargó en la pasada legislatura a un comité de expertos (profesores de universidad y altos funcionarios del Ministerio de Hacienda) establecer un método objetivo de cálculo. Entre los autores de la mágica fórmula estaba el catedrático de la Universidad de Málaga José Sánchez Maldonado. El resultado de casi dos años de trabajo verá la luz en las próximas semanas. Por utilizar un trazo grueso en la explicación, estos sabios no han incluido los fondos europeos ni las cuentas de la Seguridad Social en sus criterios contables.

Tampoco lo hicieron los profesores Ramón Barberán y Ezequiel Uriel en las últimas balanzas fiscales conocidas, con la media desde 1991 a 2005, publicadas por el BBVA en noviembre pasado. Lo más llamativo de ese estudio es que Madrid es la comunidad autónoma con mayor saldo negativo, con 12.304 millones de euros. Le siguen Cataluña, con –6.934 millones, Baleares (–770 millones) y la Comunidad Valenciana (–228 millones).

Los autores de este trabajo destacan la anomalía del País Vasco y Navarra, que pese a ser regiones ricas presentan una balanza fiscal positiva de 1.653 millones y 315,5 millones, respectivamente. Entre las que tuvieron un saldo positivo , destaca en términos absolutos Andalucía, con +10.237 millones de euros; seguida de Galicia (3.849 millones), Castilla León (3.535 millones), Castilla La Mancha (2.633 millones), Canarias (2.556 millones) y Extremadura (2.523 millones). Si se hace el cálculo per capita, está en cabeza Melilla, Ceuta, Extremadura y Asturias .

Cataluña inició hace cuatro años una revisión de su Estatut con el objetivo de reducir drásticamente su contribución a las arcas nacionales. La Generalitat reclama un sistema similar al cupo vasco, por el que Álava, Guipúzcoa y Vizcaya recaudan los impuestos y liquidan al Estado un tanto alzado anual. Hasta el año pasado el cupo ha sido de 1.300 millones de euros y ahora ha pasado a 1.500. La insolidaridad vasca ha terminado de contaminar a otras regiones ricas de España. Esta es la parte de su reflexión que el presidente Chaves no dice en público, pero imagino que se le pasa por la cabeza cada vez que este asunto aparece en la agenda política.

Motivos para dudar

Ignacio Martínez | 6 de febrero de 2008 a las 12:14

Es decepcionante que los partidos nacionales se empeñen en jugar la liga regional. En el PP se puede estar a favor y en contra del trasvase del Ebro, según el territorio que se represente. Y en el PSOE se puede sostener que los impuestos los pagan los ciudadanos o las empresas y no los territorios, y lo contrario. Son los daños colaterales de la España plural. El padre de la criatura, Pascual Maragall, pide ahora voto en blanco. A la ministra Carme Chacón las cámaras de televisión la han cogido in fraganti con una chuleta escrita en la mano. Ha explicado que era para no olvidarse nada. Por el contrario, hay cosas que ella dice que no se nos deben olvidar a los demás. Esta amiga del presidente ha hecho unas propuestas fiscales para Cataluña típicamente nacionalistas, que está convencida que “sólo se pueden conseguir con el PSOE en el poder, porque con el PP sería imposible”. Toda una invitación para no votar a Zapatero en la España pobre.

Los socialistas catalanes quieren un cupo como el vasco para liquidar sus impuestos estatales. En algunas balanzas fiscales el saldo final le sale positivo al País Vasco. O sea, que reciben más del Estado en servicios varios de lo que contribuyen a las arcas nacionales. Es un cheque anual de 1.300 millones que mandan a Madrid, que se acaba de subir a 1.500. El cupo vasco es una herencia de los antiguos fueros, salvados en la Constitución de 1978 como precio por el voto favorable del PNV. Pero los nacionalistas se abstuvieron. Lo que significa que se puso de gratis. Si Cataluña consigue lo mismo que los vascos, Andalucía quedaría perjudicada.

La ejecutiva de los socialistas catalanes (el PSC) aprobó el lunes su manifiesto electoral, en el que reclaman un nuevo sistema de financiación que consiga “la equiparación progresiva entre los ingresos de la Generalitat y los que proporciona el sistema de concierto en el País Vasco”. El PSC insiste en que se publiquen las balanzas fiscales. Nada hablan del amplio superávit de la balanza comercial de Cataluña con el resto de España. De la ventaja que tuvieron en el pasado, en la economía intervenida de la dictadura, de tener un mercado cautivo que les enriqueció. O en la actualidad, en un mercado único, en el que pueden vender mercancías en Andalucía sin pagar arancel.

Hace unos días el conseller catalán de Economía, Antoni Castells, hablaba de la negociación que “en los próximos meses tienen que entablar el Gobierno y la Generalitat para reformar el sistema de financiación y resolver el desequilibrio entre regiones ricas y pobres”. Parte de un error: Cataluña y España no pueden negociar bilateralmente un sistema de financiación: debe hacerse entre todas las autonomías. Pero la cuestión de fondo es que el PSOE tiene una oferta fiscal para los catalanes que perjudica gravemente a Andalucía. Montilla y Chaves juegan cada uno su liga regional. Así, hay motivos para dudar…

Chaves, centralista

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2007 a las 11:05

Esta mañana, en el programa de Juan Ramón Lucas de Radio Nacional el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, ha defendido su peculiar criterio sobre las elecciones autonómicas andaluzas, que considera un despilfarro celebrar separadas de las generales. Ha insistido en un argumento que ya expuso hace un mes en una rueda de prensa en Almería: que como todo lo que es bueno para Andalucía es bueno para España y al revés, no importa que coincidan. Según él, el debate andaluz no desaparece. Esto ya se conocía como doctrina presidencial. Pero hoy ha dado un paso más y ha repetido una idea lanzada no hace mucho por la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar: todas las elecciones deberían ser el mismo día. Propone un auténtico big bang, al que podrían añadirse también las elecciones a presidentes de comunidades de vecinos, peñas recreativas, clubes deportivos y agrupaciones de Carnaval. Fuera de bromas, la coindidencia electoral se produce porque le conviene al PSOE en su estrategia nacional. Para ahorrar de verdad, de verdad, podemos acabar con las diputaciones y hasta con buena parte de la administración regional. Sería más barato que unas elecciones