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¡Es Andalucía, estúpidos!

Ignacio Martínez | 10 de marzo de 2012 a las 20:14

Han arrancado la campaña partidos de risa. Repasen las fotos de la noche del jueves. Pero se ponen muy serios para descalificar al adversario. Resumen de lo publicado: Para el PP los socialistas son unos corruptos que llevan 30 años y se tienen que ir. Para el PSOE los populares no deben llegar porque van a privatizar la sanidad, la educación y lo que se les ponga por delante, para hacer negocio. ¿Algo más? De momento, no. Pobre balance. Los que llevamos años reclamando elecciones separadas para que se hablara de Andalucía nos estamos quedando con las ganas. Nunca unas autonómicas han estado más en clave estatal. Para los estrategas de los dos grandes partidos esta región es la joya de la corona y se disponen a conservarla o a conquistarla sin explicar dónde ven su futuro. La confrontación se desarrolla aquí, pero el objetivo es nacional. Esto es lo que hay. En la campaña electoral que Clinton le ganó a Bush padre en 1992, su estratega de campaña colgó un letrero en las oficinas del candidato con un lema insistiendo en que la economía iba a decidir la votación. No era el único eslogan de aquel cartel. Eran tres. 1. Cambio versus más de lo mismo. 2. La economía, estúpido. 3. No olvidar el sistema de salud. Estos políticos se disputan el dominio de Andalucía, pero no hablan de los fondos europeos que se decidirán en unos meses, ni de industria, ni de pesca, ni de agricultura, ni de infraestructuras. Aquí la película es la de corruptos contra privatizadores. Parafraseando a James Carville me permito recordar ¡es Andalucía, estúpidos! Pero verán como no sirve de nada.

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Carne de cañón

Ignacio Martínez | 22 de febrero de 2012 a las 11:09

Andalucía, Canarias y el Mediterráneo español pagan con una mayor competencia marroquí las ventajas que los productos agrarios e industriales del norte de Europa van a recibir a cambio. Este es un caso flagrante de abuso que se aleja por completo del espíritu europeísta. La pérdida de soberanía española no sólo se refiere a los asuntos económicos y financieros, afecta de lleno a estas cuestiones diplomáticas y comerciales.

Hace unos meses el Parlamento Europeo suspendió el acuerdo de Pesca con Marruecos, perjudicando a España, por la sensibilidad de los eurodiputados por el asunto del Sahara. Marruecos era el malo de la película y le daban una bofetada en nuestra cara; la flota andaluza y canaria era la principal beneficiada con ese tratado. Ahora de pronto el marroquí es bueno, porque los beneficiados del intercambio son otros. Un magnífico embajador español me dijo en una ocasión que la Unión Europea no era una congregación de Hermanitas de la Caridad sino un club de intereses. Que no lo olvidara.

Recuerdo la frase cuando nos anuncian un nuevo acuerdo de la UE con Marruecos, que da enormes ventajas a la agricultura del reino alauí y refuerza el espacio de libre cambio entre Europa y nuestro vecino del sur. Es un paso más en la aplicación del acuerdo de Asociación entre ambas partes firmado en 1995 y que preveía una zona total de libre cambio agrícola e industrial para 2010.

Ya ven que no se ha cumplido y ahora se habla de los años 20 para que esté plenamente en vigor. La pérdida de soberanía española es dramática y perjudica gravemente a la agricultura andaluza. La entrada de mayores contingentes de frutas y hortalizas sin arancel, y la rebaja de las tasas de entrada para el resto, amenaza una parte sustancial de la economía regional. Entre la agricultura y la agroindustria pueden suponer del 10 al 15% del PIB andaluz.

Asaja cifra las pérdidas en mil millones de euros al año. Pero el daño es muy superior: el euroescepticismo, la desconfianza en la UE como ámbito de protección de los derechos de todos. El norte desarrollado no sólo nos tiene intervenida la economía y la legislación social. Ahora hace negocios agrícolas e industriales a costa de hipotecar el futuro del sur, convertido en carne de cañón.

Una agresión a Andalucía

Ignacio Martínez | 22 de enero de 2012 a las 11:37

Sostengo que si la deslealtad institucional fuese deporte olímpico, España tendría medalla segura en los Juegos. La vicepresidenta Santamaría dio una vez más prueba del virtuosismo nacional en esta disciplina el viernes, tras el Consejo de Ministros. Sus palabras de preocupación por las finanzas de Andalucía pueden ser producto de su bisoñez en el cargo, pero le han metido una pedrada a la solvencia financiera regional imperdonable, nada menos que desde la Vicepresidencia del Gobierno.

Sean el color que sean los gobiernos central y autonómico, no es de recibo que se tiren estos misiles partidistas desde tribunas institucionales. La neófita ministra de Trabajo dio muestras del mismo defecto en un acto del PP en Huelva, cuando dijo que España estaba en la ruina. ¿Por qué nos quejamos de Fitch, Moody’s o S&P si ya tenemos a los ministros del Reino de España para denigrar al país?

La vicepresidenta entró al trapo de un medio que preguntó por una información propia, para darle más vuelo. Un viejo truco. Y Santamaría se olvidó de que no es delegada de curso en la Facultad de Derecho de Valladolid y se tiró a la piscina. Estas cosas no son gratis. Con la turbulencia que hay en los mercados, cualquier frivolidad puede costarle una fortuna al Estado o a una región. Habría que exigir a las autoridades más decoro o incluir estos desmanes en el capítulo penal que tanto desea el ministro Montoro.

Andalucía cerró su año contable el 20 de noviembre. Según la Junta, Cataluña y Murcia lo hicieron el 11, en octubre lo cerraron Castilla y León y Madrid. Y en septiembre Galicia y País Vasco. Si las fechas son ciertas, estamos ante un montaje, no ante una suspensión de pagos. Ignoro si hay facturas en los cajones, pero a estas alturas Arenas debe asumir que los andaluces ya saben que el PSOE tiene que irse de la Junta. Lo que ahora se discute son los méritos del aspirante. Y eso no se resuelve con lanzallamas.

Hay, además, una falta de respeto. Con mucha mayor deuda que Andalucía, Santamaría no tiene narices de decir que está preocupada por la solvencia de Cataluña. Tampoco de Valencia, que ya es una región intervenida por el Estado. Hemos asistido a una agresión desde el Gobierno para arrancar unos votos. Penoso.

Andalucía, como Teruel

Ignacio Martínez | 24 de diciembre de 2011 a las 14:09

Uno se puede quedar con lo que quiera de estos debates de investidura. Históricos. De hecho, sólo ha habido seis presidentes de Gobierno en España desde las primeras elecciones democráticas de 1977. Si prescindimos del efímero Calvo Sotelo, que no había sido candidato, caben a casi siete años, que no está mal; es un buen signo de estabilidad. Pero me quedo con dos detalles del debate. Que el portavoz de Amaiur se llame Antigüedad es toda una paradoja. El último terrorismo de Europa, aún no disuelto, tiene unos amigos políticos con una fuerte base social. Tanta, que tienen siete diputados en el Congreso, que este cronista vería justo que formasen grupo parlamentario. Celebro que Antigüedad diga que el abandono de la violencia es irreversible y que no han venido al Congreso a pedir la independencia. Pero eso sí, su empecinamiento en el conflicto político se ha quedado un poco antiguo; un par de siglos…

La otra cosa que me llama la atención es que ayer en la Carrera de San Jerónimo se ha levantado un diputado del Bloque para pedir que se aceleren las obras del AVE a Galicia. Un asturiano del Foro describió las reivindicaciones del principado sobre fondos mineros, sector naval o industria siderometalúrgica. Un vasco del PNV demandó una interlocución privilegiada con Euskadi en materia de I+D+i y política industrial. Un navarro de UPN reclamó el mantenimiento del statu quo foral. Un catalán de CiU, que pretendía un pacto fiscal semejante al vasco y al navarro, porque dice que España empobrece a Cataluña. Un valenciano de Compromís que denunció la corrupción de su gobierno autónomo. Una canaria de CC que reclamó la prórroga de la bonificación de las tasas aéreas, la reforma del régimen fiscal de las islas y la anulación  del veto del Parlamento Europeo al acuerdo de Pesca con Marruecos.

Tantos y tan variados portavoces regionales hacen que ya haya tantas regiones con voz en el Congreso como sin ella. Entre otros, ha vuelto la Chunta. Y el aragonés que ocupa el puesto que en su día tuvo Labordeta ¡habló ayer de Teruel!, que hasta ahora era el paradigma del territorio transparente, inexistente. Para demostrarlo, alguien con muy buen tino se inventó el eslogan de Teruel también existe. Bien, pues servidor reclama desde aquí, que Andalucía también existe y nadie la ha mencionado en este debate de investidura. También hay aquí una tasa de paro muy superior a la media nacional, la amenaza de un fuerte retroceso en las ayudas de la PAC, angustia ante la pérdida del caladero marroquí, y mil otros problemas, sin nadie que los airee.

Todo eso estuvo ausente en el debate. Este festival de regiones defendiendo sus intereses produce una España de dos velocidades: con y sin representación en el Congreso, que es un altavoz imprescindible. Y Andalucía está en la misma posición teórica de Teruel. 

Amenazas a la pesca

Ignacio Martínez | 18 de diciembre de 2011 a las 12:10

Unos dos mil empleos pesqueros en Barbate, Conil y Algeciras están amenazados por la ruptura del acuerdo entre la Unión Europea y Marruecos. Veinte cerqueros y 23 palangreros se quedan sin su caladero natural. La UE deambula desorientada. Su lastre no es sólo la crisis. La falta de identidad tras las últimas ampliaciones y una generación de dirigentes de segunda fila, en la que los pesos pluma parecen gigantes, completan el penoso retablo de una Europa que se comía el mundo en los 90 y ahora le falta autoestima.

El último episodio ha sido la hombrada del Parlamento Europeo, paralizando el tratado de pesca con Marruecos, porque incluye aguas del Sahara cuya soberanía no tiene. La levedad del europarlamento sólo es superada por el Senado español. A esta hazaña contribuye la comisaria griega Maria Damanaki, que fue una joven diputada comunista y una belicosa presidenta del partido de izquierda radical Synaspismos, antes de buscar acomodo en el Pasok, y entrar en la Comisión. Damanaki sostiene que los nuevos tratados de pesca tienen que respetar la sostenibilidad medioambiental, el beneficio económico y la legalidad internacional.

Está muy bien la defensa de los derechos humanos, pero la hipocresía europea es infinita. Se negocia cualquier cosa con Marruecos que suponga ventajas para la producción industrial del norte europeo, sin acordarse del Sahara. Mejor aún, se firman sin complejo acuerdos comerciales con la mayor dictadura del planeta, China, a la que se dan a ganar cientos de miles de millones de euros. Los derechos humanos pueden esperar. Sin embargo, se puede golpear a Marruecos en el culo de los pescadores andaluces o canarios, provocando más paro en zonas deprimidas y perjudicando a España, que es el país que más ayuda a los saharauis.

La situación es mala. Pero puede empeorar: en junio termina el acuerdo con Guinea Bissau y en julio el de Mauritania. Allí hay unos 40 marisqueros congeladores de Huelva. Los mauritanos después de cinco rondas negociadoras no se han movido un ápice. Este es el cuadro: Andalucía pinta poco en España, España no pesa en Europa, y Europa empieza a ser intrascendente en el mundo.

El Titanic

Ignacio Martínez | 5 de noviembre de 2011 a las 10:51

La encuesta de ayer del CIS sobre las elecciones del 20 de noviembre representa un vuelco tan grande de la situación política en Andalucía, que deja pocas dudas sobre la suerte que le espera a Griñán y los suyos en marzo. El Partido Popular va camino de una victoria sin precedentes en España. Rajoy puede superar en doce escaños el récord de Aznar de 1996. En la misma ola, Arenas sigue construyendo la base para una amplia mayoría en el Parlamento andaluz que acabará probablemente con treinta años de hegemonía socialista. Es más, Andalucía es la principal causa de la debacle del PSOE el 20-N: la cuarta parte de su retroceso nacional se producirá en esta región, según la amplia muestra del Centro de Investigaciones Sociológicas.

Se veía venir. Escribía en febrero de 2010, con motivo de una encuesta muy desfavorable de Cepes, que el Partido Socialista, que había sido el titán de la política andaluza, podía convertirse en el Titanic. A la extraordinaria maquinaria de poder, admirada hasta por sus adversarios del PP, sólo le faltaban dos letras para pasar de una cosa a la otra. Ahora no se trata tanto de Grecia, la crisis de la deuda o los nuevos cien mil parados que se suman a los millones que había. No es una cuestión de coyuntura, sino de desconfianza antigua. Entonces dos de cada tres andaluces pensaban que el PP lo haría igual o mejor que el PSOE. Ese porcentaje era aún mayor en todo el litoral, excepto en Huelva. La tendencia no ha cambiado. En el litoral es justamente donde se materializa el paseo militar del PP en Andalucía. Gana 4 a 2 en Almería, 5 a 2 en Granada, 7 a 3 en Málaga, y 5 a 3 en Cádiz. Y en Huelva, hay dudas sobre quién tendrá más escaños.

La encuesta de Cepes también decía que el principal caladero de votos socialistas en la región eran las personas mayores de 65 años y las que no tenían estudios. Personas mayores o con poca formación han compuesto tradicionalmente el perfil de la audiencia de Canal Sur, dicho sea sin ánimo de señalar. En todo caso, no se trata de las capas más dinámicas de la sociedad, que deben sustentar el futuro de un partido de progreso, como se autocalifica el PSOE. Esa es una de las razones por la que se ha agotado su crédito. Otro motivo esencial de la escora del barco que va camino del hundimiento es el escaso o nulo liderazgo social ejercido desde la dirección del PSOE tanto en el plano regional como en el provincial. Esas carencias se pagan muy caras y mucho más en épocas de crisis.

Cabe la duda sobre si una gestión severa de las cuentas públicas por el gobierno de Rajoy no despertará al habitual votante socialista en los meses que quedan hasta las elecciones autonómicas. Pero expertos solventes sostienen que la desmovilización del partido y el incremento que se producirá tras la derrota del 20-N impedirán recuperarse al antiguo titán. El barco en el que se ha convertido, dice la encuesta del CIS que va a la deriva.

Error, humor y secesión

Ignacio Martínez | 30 de octubre de 2011 a las 14:28

Una broma desafortunada de Peces-Barba, dicha en Cádiz en un congreso de abogados, ha levantado una santa indignación en Cataluña, en donde le han dicho al ponente socialista de la Constitución de todo menos bonito. Sorprende, sin embargo, que los catalanes tengan tanta facilidad para darnos lecciones a los demás, como quien no quiere la cosa, y tan poca cintura para probar su propia medicina. Mas y Duran en el plazo de pocos días han hecho bromas muy serias sobre lo analfabetos y vagos que somos los andaluces. Porque no otra cosa son las alusiones a que no se entiende el habla de los niños sevillanos y malagueños, y que los jornaleros que cobran el PER están todo el día en el bar del pueblo, rascándose la barriga.

Peces hizo una broma que creyó intrascendente, pero no lo era, sobre los intentos de secesión de Portugal y Cataluña en 1640, y se preguntó si nos habría ido mejor con Portugal y sin Cataluña. Lo que no pasa de ser una boutade. Podría haber mezclado también la conspiración independentista de Andalucía, urdida por el duque de Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte, que es de la misma época, y haber jugado con los tres territorios, a ver cuál descartaba.

Más inoportuna es la alusión a que esta vez no será necesario bombardear Barcelona. Un colega catalán la vincula con el general Espartero cuando dijo en 1842 que para gobernar España había que bombardear Barcelona cada cincuenta años. Peces-Barba ha pedido disculpas, sin éxito. La santa indignación no se da por satisfecha. Ataque inadmisible a la dignidad de Cataluña, enorme hijo de puta y barbaridad intolerable, es la reacción de CiU, Esquerra y el PSC ante el desliz. Poco seny y mucha impostura, como ven.

¿Este es el listón para los próximos incidentes? Esta semana, el Parlamento andaluz ha calificado de insulto al pueblo andaluz la frase de Duran sobre el PER, en un debate en el que PSOE y PP se pelearon de manera ridícula para dirimir quién defendía mejor a Andalucía. Como empecemos a echarnos en cara unos a otros los tópicos acumulados durante siglos, podemos acabar como en la antigua Yugoslavia, todos contra todos. Habría que gastar un poco más de sentido del humor. Sin ánimo de señalar, ¡es gratis!

El euro en la montaña rusa

Ignacio Martínez | 29 de octubre de 2011 a las 11:00

El euro no está de moda. La cumbre de Bruselas del miércoles fue una cita con suspense. Llevan los jefes de gobierno dando tumbos cuatro años, dos si se cuenta desde que Papandreu descubrió que el anterior gobierno conservador griego no había dejado un déficit del 6, sino del 16%. Los líderes comunitarios van en una montaña rusa, y están en el tramo en que toca ir boca abajo. Sarkozy dice que quizá fue un error que Grecia entrara en el euro. La divisa europea resulta tan poco atractiva que los candidatos se inhiben. Checos, polacos y húngaros que estaban en puertas, no están por la labor de entrar. Rumanos y búlgaros ni se lo plantean. Polonia crece al 4%. Pero tiene un déficit del 8% y ha devaluado su moneda en un 10%. Porque puede…

En Francia, mientras el presidente de la República Sarkozy insinúa una posible subida del IVA, ‘Le Monde’ en un editorial fiel a su tradición europeísta resume la situación del continente con cuatro escenas: se recetan curas de austeridad a pueblos desamparados, acreedores ven cómo se les obliga a renunciar a la mitad de lo que les deben, se exige recapitalizar bancos limitando la liquidez y se aumenta la manguera contra incendios. Un panorama inquietante en el que hace su aparición el egoísmo. Alemania tiene la tentación de ser una pequeña China o una gran Suiza, un país industrial ultracompetitivo, bien situado en el mundo global. Pero la mayor parte de sus exportaciones se venden en el resto de Europa. Una gran recesión de sus vecinos hundiría su mercado natural. Lo mismo cabe decir de los productos catalanes en el espacio doméstico español. Aquí, los datos del paro son descorazonadores; casi cinco millones de desempleados en España; la cuarta parte en Andalucía.

¿Y los demás? Algunos parecen de otro planeta. Un amable lector, que frecuenta la prensa finlandesa, me resume el contenido del principal diario del extremo norte del euro. Destaca el escaso interés por el ascenso a vicepresidente de la Comisión Europea del comisario finlandés, que es precisamente el encargado del euro y de los asuntos monetarios y económicos. Olli Rehn no es visto con buenos ojos, porque según el espíritu nacional, habría tenido que mirar más por los intereses de su país. La fotografía de portada es sobre una decisión de política educativa. En todas las escuelas del país, que en un 99% son estatales, se exhibirán para la educación sexual de los alumnos unos modelos de los órganos sexuales, hechos de goma, en tamaño natural de adultos. Hay medidas de austeridad: la Policía pagará sin rebajas el combustible y las comidas en las gasolineras. Los dos canales de la televisión pública siempre han sido de copago, que este año se va a poner en 252,25 euros por receptor. Y acaba de empezar la inscripción para el campeonato nacional de pedos. Sí, como lo leen: eso que se oye y huele mal.

Hay gente pa’tó en la montaña rusa.

Lobbies en Andalucía

Ignacio Martínez | 29 de octubre de 2011 a las 10:27

El hombre que imagina abarrotados los bares de la Andalucía rural por haraganes gastándose el dinero del PER, a costa del ahorro catalán; el hombre que piensa que la homosexualidad la puede curar un psicólogo, no abandona los titulares. Duran, líder electoral de los nacionalistas de Convergencia y Unión, ha dicho a un grupo de empresarios que CiU será el único lobby que en la próxima legislatura defienda el corredor mediterráneo, esencial para el desarrollo del litoral levantino español. Los lobbies en España no están bien vistos. Su actuación como conseguidores y comisionistas les ha desacreditado ante el mundo de los negocios y ante la sociedad.

En España, estamos muy lejos del modelo anglosajón, perfectamente admitido y reglado. Pero cuando alguien se salta las normas, le puede costar el puesto. El ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, ha tenido que dimitir por llevarse a dieciocho viajes oficiales por todo el mundo a un amigo lobbista, antiguo compañero de piso y padrino de su boda. Los gastos del intruso los pagaban patrocinadores de Estados Unidos o Israel, interesados en estrechar relaciones con generales del Pentágono, líderes de Oriente Medio o del Golfo, y dictadores de antiguas repúblicas soviéticas. Estas cosas por ahí no se toleran.

Pero los lobbies que actúan dentro de las normas están bien considerados. También en la Comisión Europea, que cada vez que tiene que elaborar un reglamento tiene por costumbre consultar a todos los grupos que representen los más variados intereses en ese sector. El equilibrio se consigue llamando a todos; patronal y sindicatos, industrias y ecologistas, científicos y juristas…

Uno no imaginaba a los políticos en esta misión, mayormente porque se deben al interés general. Pero claro, los nacionalistas se concretan en lo particular. Y ciertamente el lobby Ferrmed, que surgió en Cataluña liderado por un ingeniero que ha hecho muy bien su trabajo, a la inglesa, ha conseguido poner al corredor mediterráneo en los mapas. Lástima que no esté nada clara la continuidad de esa línea más allá de Almería.

Aquí, en Andalucía, carecemos de la necesaria iniciativa. Nos faltan grupos que representen intereses concretos con eficacia. No hemos superado la fase del conseguidor y la comisión. Tampoco nuestros políticos se distinguen por una defensa a ultranza de intereses territoriales. Funcionan mejor en la confrontación contra sus adversarios. Duran presume que en la próxima legislatura Arenas va a mandar mucho y tirará para Andalucía. Y así, se ofrece a los empresarios catalanes como un contrapeso al hombre fuerte del PP.

No vendría mal la influencia que se le presume a Arenas sobre Rajoy. Pero la sociedad civil andaluza necesita organizase para defender mejor sus intereses, más allá de la coyuntura política.

Duran abre la veda

Ignacio Martínez | 10 de octubre de 2011 a las 9:58

Si un político con la experiencia y el temple de Duran se ha tirado por el tobogán de la demagogia, es que esta campaña no va a ser tan tranquila como se suponía. Ayer conocimos tres sondeos que dan a Rajoy más escaños que el récord del PP, que obtuvo Aznar en 2000, y aventuran a Rubalcaba peor suerte que la de Almunia aquel año, que es el suelo del PSOE. Los nacionalistas catalanes están dispuestos a suplir la falta de emoción por el resultado; andan recalentando a su afición, a ver si sacan lo peor de ella. En este campo son mourinhistas. Una pena que Guardiola no haga escuela.

El jefe de los demócratacristianos de Unió no es independentista, como alguno de sus socios de Convergència, pero le ha metido un rejón a los andaluces para complacer a su parroquia. Sostiene que mientras a Cataluña le falta de todo, aquí llega el dinero de las subvenciones a espuertas. Sin ir más lejos, los bares de los pueblos andaluces están llenos a rebosar de personas que se rascan la barriga mientras cobran el PER. Esta pedrada viene detrás de la que lanzó hace una semana el presidente Mas sobre lo difícil que le resulta entender el torpe habla de los niños de Sevilla y Málaga. Los estrategas de campaña de CiU han llegado a la conclusión de que meterse con Andalucía da votos en Cataluña. Han abierto la veda: mala cosa. A otros, aquí abajo, les complace alentar boicots al cava catalán, a la Caixa, o a los coches de Martorell. Muy mala cosa.

Ayer Duran hizo un amago de disculpa. Aprecia Andalucía pero está en contra de la cultura de la subvención. Coincidimos. Habría que desterrar todas las subvenciones. Por ejemplo, los 5.000 millones de euros que el Gobierno ha dado al sector del automóvil en esta crisis. Y de los que Cataluña se benefició más que ninguna otra región española, mientras el PER son 200 millones anuales. Si quiere insinuar que en el PER hay fraude, debemos darle la razón. Habría que erradicarlo, como habría que perseguir los más de 200.000 millones de euros que escapan al control del fisco en España.

El PER se creó en 1984, tras el empleo comunitario, para resolver un problema social: un ejército de jornaleros sin tierra y sin trabajo, que además no podían entrar como parados en el sistema general. En Andalucía el dinero que llega al año es de unos 135 millones y a Extremadura 36. Cuando se reformó el sistema en 1996 se dio entrada a las dos Castillas, Valencia, Murcia, Canarias y Aragón, que entre todas suman otros 33 millones. Compara Duran a los payeses catalanes con los jornaleros andaluces. Grave error. Unos son pequeños propietarios, empresarios agrarios, y los otros no han tenido un trozo de tierra en su vida. Ahora toca crispar el ambiente y preparar a España para la gran batalla: Cataluña quiere un cupo como el vasco. Y golpea el hígado de Andalucía: puro mourinhismo. Esto no ha empezado bien y acabará peor.

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