Archivos para el tag ‘Andalucía’

Gracias, Mas

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:54

Al presidente catalán habría que mandarle un jamón de Cortelazor por Navidad. Ha conseguido en unos segundos lo que costosísimas campañas de la Junta no han logrado en tres décadas: unir a los andaluces bajo un mismo sentimiento. Eso sí, de agravio, por su desprecio hacia el habla andaluza. El viernes, los cientos de comentarios en la edición digital de este diario mostraban un orgullo regional que los localismos no dejan salir a flote casi nunca. Todo gracias al complejo de superioridad de Mas, en afortunada definición de su colega Griñán. Y para mayor agradecimiento, y quizá una lata de lomo en manteca de Benaoján, el president señala con el dedo de manera conjunta a Sevilla y Málaga, los dos territorios en los que se generan mayores recelos mutuos en el interior de Andalucía. Gracias, Mas.

No hay mal que por bien no venga. Eso sí, la frase no fue una afirmación desenfadada sin ánimo de ofender, como pretendía el comunicado de disculpa de la Presidencia catalana. Mas está considerado por sus seguidores como un hombre frío de una precisión admirable, incapaz de concesión alguna a la retórica o a la frivolidad, alérgico al populismo y a la demagogia. Pero Cataluña se dispone en la próxima legislatura a reclamar un concierto económico, privilegio que la Constitución le concedió sólo al País Vasco y a Navarra. Convergencia, Esquerra y la Izquierda Unida catalana están por la labor. El PP y Ciudadanos en contra y los socialistas tienen el corazón dividido. Mas está sin duda sobreactuando en materia de recortes para sensibilizar a la sociedad catalana con un sofisma perfecto: o pagamos menos al Estado o hay que cerrar asilos y quirófanos. Parece, con perdón, un poco populista y demagógico, pero esto es lo que hay: la idea es que los impuestos de los catalanes se queden en Cataluña. Y si la región más próspera paga menos al Estado, Andalucía tendrá mucha menos financiación. Y si cunde el ejemplo, acabamos con el Estado.

Entraríamos en terreno peligroso. La guerra fiscal alentaría boicots comerciales y tensiones territoriales. La mayor parte de las ventas de las empresas catalanas se producen al resto de España. Y Mas debería recordar el proverbio chino que dice “si no sabes sonreír, no pongas una tienda”. Vienen curvas.

Dilema entre las ‘dos Andalucías’

Ignacio Martínez | 20 de septiembre de 2011 a las 18:49

Un nuevo conflicto territorial aparece en el horizonte nacional. Es una novedad: no es una región agraviada que reclama al resto de España. Sino varias autonomías, Cataluña, Valencia y Murcia, gobernadas por partidos distintos, que piden a la UE que incluya al corredor mediterráneo dentro de la red prioritaria de transporte ferroviario de mercancías que debe decidir la Comisión el 21 de octubre. La alternativa a ese trazado es el llamado eje central, que iría desde Algeciras a Antequera, Linares, Madrid, Zaragoza y frontera francesa. Antes se pensaba en un túnel por el Pirineo de 60 kilómetros, inabordable desde el punto de vista medioambiental y económico. Ahora se desplaza la salida hasta Tarragona, con un ramal que baje hasta Valencia y otro que suba hasta Francia.

Un alma cándida pensaría que se pueden hacer los dos corredores. Pero en la situación económica actual es difícil antes de 2020. España no tendrá más remedio que pronunciarse por una u otra alternativa, aunque hasta ahora el Gobierno y la Junta cándidamente dicen que apuestan por las dos. Sin embargo, están lejos los tiempos felices en los que los presidentes tenían la ilusión de conectar por AVE todas las capitales de provincia. España tiene 44 kilómetros de AVE por cada millón de habitantes. El siguiente en el ranking europeo, que es Francia, sólo tiene 30, aunque su eficiencia es mucho mayor: el año pasado tuvo 130 millones de pasajeros en alta velocidad, contra 20 millones en los AVE españoles.

Los lobbies se han empezado a mover con celeridad. La semana pasada el ministro Blanco convocó en Fomento a los presidentes concernidos por el corredor central: Aragón, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía. Y Extremadura, porque ese trazado se desdobla para buscar el puerto de Sines, al sur de Lisboa. Lo que supone un refuerzo serio: el presidente de la Comisión es portugués, y en esta coyuntura económica resultaría difícil que la red europea de transporte ferroviario de mercancías dejara fuera a Portugal.

Otros también se mueven. Las cámaras de comercio valencianas han celebrado una cumbre empresarial a la que acudieron el presidente de la CEA, el presidente de la Cámara de Almería y el vicepresidente de Granada. Y el viernes el presidente catalán Mas, recibió en Barcelona a sus colegas valenciano y murciano, Fabra y Varcárcel, con quienes piensa acudir a Bruselas pasado mañana. La prensa catalana especula con la presencia de Griñán en la capital europea el mañana miércoles, pero su agenda dice que estará en Málaga. En el Parlamento andaluz, la consejera de Obras Públicas y los tres grupos se han pronunciado a favor de los dos corredores. Bonito, pero poco realista, con el agravante que para Andalucía hay un dilema, porque los puertos de Almería y Motril no tienen más alternativa que el eje mediterráneo. Ese dilema, que nos lleva de cabeza a dos Andalucías, merece un debate público sobre cuándo y cómo. Mejor que optar por la candidez.

Campus party: algo hemos hecho mal

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2011 a las 18:00

A veces a Andalucía le pasan trenes por la puerta que no sabe coger. Esta semana se celebra en Valencia el Campus Party, una de las concentraciones de expertos y aficionados a los ordenadores más importantes del mundo. Esta XV edición tiene unos 6.000 abonados para toda la semana a los que se sumarán diariamente unos 500 con entradas de una jornada. Ellos son los protagonistas de un evento que se ocupa de la innovación tecnológica, la creatividad y el ocio digital.Por aquí han pasado personalidades como el astronauta Neil Armstrong, el ex vicepresidente americano Al Gore, el director del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts Nicholas Negroponte, el profesor de cibernética Kevin Warwick, el físico Stephen Hawking, la alta comisionada de la ONU para los objetivos del Milenio Eveline Herfkens, el ex alcalde Rudolph Giuliani de Nueva York, la diseñadora en 3D Barbara Lippe. Y un largo etcétera de expertos en las más variadas artes, entre los que están John Maddog, el director de Linux, y Tim Berners Lee, uno de los padres de internet, que son habituales.Pues bien, todo este tinglado empezó aquí mismo en 1997, en Mollina, junto a Antequera, en el centro de Andalucía. Aquí se celebró los tres primeros años. Al principio con 250 participantes y en 1999 con 750. Y para crecer se marchó a Valencia, al calor de su auge como ciudad de la tecnología, de una anfitriona como la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el patrocinio de la Generalitat Valenciana. Los tres jóvenes fundadores son mediterráneos: un catalán de Barcelona, una levantina de Castellón y un andaluz de Málaga, Pablo Antón. Y tienen montada una red internacional. El Campus Party se ha celebrado ya en Brasil cuatro años, convirtiéndose en el más grande del mundo con 9.000 personas. También se celebra en México y Ecuador. Y el año próximo quieren hacerlo en Silicon Valley. También hacen eventos ad hoc, como uno del Milenio que se celebrará en octubre próximo en Granada.

Los organizadores dicen que lo importante no es la anchura de banda de 10 gigas, ni el número de participantes, sino la concentración de talento, la formación, el conocimiento personal de miles de jóvenes de todo el mundo que aprovechan para desvirtualizarse. A Valencia acuden muchas empresas que van directamente a fichar; muchos campuseros acaban la semana colocados. La base de datos de la organización suma a 115.000 expertos en todo el mundo. La pregunta es por qué este acontecimiento planetario que nació aquí, sirve hoy día para colocar a Valencia en el mapa mundi. Algo habremos hecho mal.

Viajar es una bendición

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2011 a las 9:19

Cuando el profesor López Barneo fue la primera vez a Harvard hace treinta años y vio su biblioteca, con la documentación científica que atesoraba, pensó que sería imposible ponerse al día en las universidades españolas. Pero después vino internet y los archivos on line con las publicaciones más especializadas del mundo se pusieron al alcance de un ratón, para alivio de este gran científico andaluz y sus colegas. Eso sí, los investigadores españoles se siguen yendo al extranjero; se calcula que unos mil al año. Norteamérica es uno de los destinos preferidos de nuestros jóvenes científicos para hacer una estancia de posdoctorado. Ya lo era antes de la crisis. El problema ahora es que la mayor parte de ellos no se plantean regresar. No le pasa sólo a los científicos; también le ocurre a arquitectos e ingenieros, que buscan en Alemania, Francia o el Reino Unido las oportunidades que no encuentran en su país.

Antes de la crisis, los empresarios andaluces que tenían oficinas, filiales o negocios en el extranjero tenían muchas dificultades para reclutar personal que enviar por el mundo. La gente se resistía. Eso ha cambiado por completo en la actualidad. Y si no fuese por la descapitalización de los mejores talentos de la nación, no sólo no sería un problema, sino una ventaja. El problema surge cuando no vuelven. Acoger inmigrantes con diplomas universitarios y alta preparación, como ocurre en Estados Unidos, siempre ha sido envidiado en Europa. Lo contrario, la fuga de cerebros que ha costado una fortuna formar, es un drama para un país. Para paliarlo en la medida de lo posible, la Junta de Andalucía creó en 2007 un sistema de becas bien dotado, llamado Talentia, para realizar posgrados en grandes universidades de todo el mundo. Este curso se han convocado 300. Los beneficiarios están obligados por contrato a trabajar en Andalucía o para una empresa andaluza durante cuatro de los seis años posteriores a la finalización del programa académico.

En todo caso, sea cual sea el motivo, viajar es una bendición. Aunque es un hábito al que estamos poco acostumbrados los españoles. Uno de cada diez no ha salido nunca de su provincia, un 15% se ha movido siempre dentro de su región natal, y casi la mitad en su vida ha viajado al extranjero. De la otra mitad que ha salido de las fronteras nacionales, muy pocos lo han hecho para estudiar o para hacer negocios, dos actividades muy saludables para el futuro de una sociedad, escasamente un 7% en ambos casos. Cuatro de cada cinco viajeros lo han hecho por ocio o para visitar a parientes y amigos. Los catalanes, navarros, vascos y madrileños son los que más viajan a otros países. Y los castellano manchegos, murcianos y andaluces los que menos. El subdesarrollo no sólo se mide en términos de PIB. O quizá sea al revés, el PIB condiciona mucho el desarrollo.

Estamos rodeados

Ignacio Martínez | 2 de julio de 2011 a las 11:27

Grecia ha aprobado su segundo plan de ajuste. Pero el pronóstico es que no será suficiente. El catedrático de Economía de Málaga Gumersindo Ruiz lo explicó en este diario, citando a Pimco, el fondo de inversión más grande del mundo: Hay países que son pobres, no pueden pagar y no tienen capacidad para salir de esa situación. ¿Qué industria y qué economía tienen Grecia o Portugal para crecer? En La Vanguardia, un catedrático de Harvard Andrei Shleifer, completa la teoría: Grecia no tiene modo de crecer, porque no fabrica, luego no tiene nada que exportar. Tiene turismo, pero está Turquía al lado con la misma oferta a mitad de precio. Respiren, el profesor Shleifer dice que España es un gran exportador.

Y oigo a un catedrático de Sevilla Francisco Ferraro decir que Grecia es insolvente y que habría que reestructurar su deuda. O sea, reducir los 330.000 millones de euros que debe. El profesor malagueño apunta una cuestión de óptica: la vemos como europea, pero la economía griega se parece a la de un país latinoamericano de escala media baja. El profesor bostoniano dice que los griegos tienen que reducir drásticamente sus salarios para empezar. Y después, trabajar, producir y ahorrar hasta ganar más de lo que gastan. Y el profesor sevillano añade que los estados que reestructuran su deuda por lo general recuperan rápido la confianza de los mercados.

A los mercados les ha dedicado una andanada el presidente de la Junta en su discurso sobre el estado de la comunidad del miércoles. “Nos cuesta trabajo entender cómo es posible que la codicia de los mercados financieros esté pasando factura a los más débiles, cómo es posible usar estos movimientos especulativos como coartada para impugnar nuestro modelo social”. Discurso simplista. El modelo social se utiliza de coartada para justificar empresas públicas de escasa utilidad, con plantillas y presupuestos enormes e instituciones superadas por el estado autonómico que no han parado de aumentar su tamaño en los últimos 30 años. La cumbre celebrada en Sevilla por la Confederación de Empresarios de Andalucía pidió, entre otras cosas, menos burocracia, menos gasto público y el adelgazamiento de la Administración.

El profesor Shleifer aboga por desregular el mercado de trabajo en España, otra demanda clásica del empresariado. O sea, con despido más fácil y más barato. Sostiene que eso no desprotege al empleado débil. Porque es el exceso regulatorio el que deja sin trabajo al débil. Y pone el ejemplo de los escandinavos que apenas tienen regulado su mercado de trabajo y en cambio protegen muchísimo a sus ciudadanos. ¿Cómo? Con más impuestos para garantizar el Estado del bienestar. Pero ya han oído ayer en Sevilla a Rajoy decirle a los alcaldes del PP que ni se les ocurra subir los impuestos. Estamos rodeados.

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15 M: Un valor precioso

Ignacio Martínez | 22 de mayo de 2011 a las 12:54

Esta ha sido una campaña electoral sosa, rara, en la que los dos grandes partidos se han dedicado más a descalificar a su eterno rival que a ilusionar a su afición. Los dos con la mirada puesta en el Gobierno de la nación, más que en ayuntamientos o autonomías. Una campaña en la que todo el mundo parecía triste, a la altura de la ruina económica que vive el país y del estado de depresión de los ciudadanos. Y, de pronto, casi al final, ha surgido una sorpresa que ha polarizado la última semana y tiene desconcertados a los políticos.

La primera cuestión que uno se plantea no es por qué surge este movimiento del 15-M, sino cómo no ha aparecido antes. En Andalucía, más de la mitad de los jóvenes entre 16 y 25 años que buscan trabajo, no lo encuentran. Son 200.000. En España, de las 256.000 personas que perdieron su empleo en el primer trimestre de este año, ¡el 90%! eran jóvenes menores de 35 años. Así que esta generación ha decidido manifestar su estado de desesperación. Si no fuera por las redes familiares, muchos de ellos estarían al borde de la exclusión social.

Este movimiento surgió antes de la publicación hace dos meses en España del panfleto ¡Indignaos! escrito por Stéphan Hessel, nonagenario nacido en Berlín en 1917, nacionalizado francés en 1947 y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el 48, en plena posguerra europea. Pero aunque empezó antes, sigue la línea marcada por ese librito que ha vendido unos dos millones de ejemplares en Francia.

Hessel llama a la juventud a la rebeldía, con el argumento de que la indiferencia es la peor de las actitudes, alienta una insurrección pacífica al estilo de Mandela o Martin Luther King, sostiene que lo verdaderamente inaceptable son las injusticias. Y pone en la diana a los famosos mercados financieros: concluye que amenazan la paz y la democracia, y tutelan los estados. La obra pretende transmitir un optimismo natural, con la filosofía de que todo lo deseable es posible.

En eso estamos. Este movimiento, es similar en una cosa al del 68 en Europa Occidental y Estados Unidos, al del 89 en Europa del Este, a las recientes revueltas árabes: una protesta espontánea ante una realidad política muy insatisfactoria. Se quejan del paro, de bajos salarios, de trabajos precarios, de la corrupción, de un sistema electoral poco representativo. Ponen en la picota a políticos y banqueros. Podría haber surgido fuera de época electoral, y de hecho tendrá poca incidencia en las elecciones de mañana. Pero hay algo nuevo en el escenario, que puede ser decisivo en las elecciones del año que viene.

Los jóvenes reivindican un catálogo de utopías, que van a dar más de un dolor de cabeza. Saludable. Como diría Hessel, la indignación es un valor precioso.

Pistolas humeantes

Ignacio Martínez | 9 de abril de 2011 a las 19:29

La pugna entre la juez Alaya y la Junta por las actas de los consejos de gobierno de los últimos diez años se presenta interesante. Piensa la juez que tiene derecho a conocer todas las decisiones adoptadas por el Gobierno andaluz en una década, sobre no importa qué asunto. Y que ella, en su infinita sabiduría dirimirá con buen juicio si lo que conoce por este método aporta información o pruebas en la causa que instruye sobre los eres fraudulentos. Sorprende de tan quisquillosa actitud que todavía no haya imputado al ex consejero Viera, tan sospechoso en principio como ex consejero Fernández ya imputado. El hecho de que Viera sea diputado autonómico y senador quizá haya afinado el tacto de la juez para evitar que el caso se vaya a una instancia superior y lo pierda.

Alaya ha demostrado tenacidad en instrucciones muy enrevesadas. De hecho, el lío societario montado por Lopera en el Betis no es menor que este. Aquí la juez tiene sus argumentos y el Gobierno Griñán los suyos. Las deliberaciones de los consejos son secretas por ley. Dice el diccionario de la Real Academia que deliberar es considerar atenta y detenidamente el pro y el contra de los motivos de una decisión, antes de adoptarla, y la razón o sinrazón de los votos antes de emitirlos. Si las actas recogen fidedignamente estas consideraciones sería interesante que el Supremo permita su consulta.

Sería un material didáctico de primer orden. Una mina tiene la juez dentro de ese armario que le ha mandado la Junta. O una pistola humeante, como se definió a las cintas que el presidente Nixon tenía la costumbre grabar de sus conversaciones en la Casa Blanca. Por eso quedó constancia, a pesar de que sus colaboradores borraron varios pasajes, de que había obstruido la acción de la justicia e intentado tapar el asalto al cuartel general del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington en junio de 1972. Dos años después, la pistola humeante se llevó por delante a Nixon, el único presidente americano que ha tenido que dejar el cargo.

El Supremo puede considerar que una cosa son las deliberaciones y otra el acta de las decisiones. O sea, que los motivos o razones pueden ser secretos, pero las decisiones adoptadas no. Entonces, nos encontraríamos con un precedente estimulante. El juez de Valencia del caso Gürtel puede pedir los ocho años de actas de los consejos de Gobierno presididos por Camps, para saber más sobre los amigos del alma del presidente valenciano o cualquier otra cuestión presuntamente relacionada con clientes y proveedores. De la misma manera, el juez que acaba de reabrir el caso del espionaje a dirigentes del PP poco afectos a Esperanza Aguirre, podría reclamar los ocho años de actas de los consejos de la Comunidad de Madrid. Esas pistolas humeantes, en Andalucía, Madrid o Valencia, serían mortíferas.

La imagen de Andalucía y los guiones de cine

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2011 a las 10:06

Nos quejamos muchas veces de la imagen que damos los andaluces de nosotros mismos. La diana favorita de nuestro desencanto es Canal Sur. Nos preguntamos si es necesario dar copla todo el día, todos los días, ya sea en espectáculos clásicos o en un moderno reality, como el que ahora va a hacer: buscar una nueva Rocío Jurado, con María Teresa Campos de maestra de ceremonias, la hija de la desaparecida cantante como copresentadora y el yerno como productor. Más copla, retransmitida por satélite, para mostrar al mundo la parte más castiza de nuestra realidad nacional en dosis masivas. Sin complejos.

Es la otra cara de la propaganda de la innovación, las empresas exportadoras, la excelencia universitaria, los trasplantes de cara, las reservas naturales, los museos, el patrimonio histórico. Lo que llaman pomposamente la Andalucía 10. Esta otra Andalucía también existe, aunque parece que no inspira a nuestra televisión pública. Pero seríamos injustos con la RTVA si sólo destacáramos sus hazañas para ganar audiencia como las únicas que perjudican la imagen regional.

Desgraciadamente, la corrupción municipal en la costa no ha sido una originalidad del sur, sino que ha obrado a su antojo por todo el litoral nacional, con particular intensidad en el cálido mediterráneo levantino o balear. Pero Marbella se ha llevado la palma, con el gilismo y sus secuelas, de estética más cercana a Torrente que a los actores o escritores pioneros de esta Riviera española hace medio siglo. Sustituir a Jean Cocteau y Deborah Kerr por Yola Berrocal y Julián Muñoz es una rémora difícil de superar. Y el perjuicio de esta mala imagen afecta a toda Andalucía.

Marbella en sus años dorados fue destino de grandes estrellas del cine. Y el cine es un buen vehículo de exportación de Andalucía, que no siempre cuidamos. El Festival de Málaga es un éxito, si se mide por la animación que genera en la ciudad, y la gala de apertura el sábado estuvo simpática, presentada por la excesiva Rossy de Palma y el excelente Antonio de la Torre. Pero el guión era manifiestamente mejorable.

Tenía pasajes desafortunados, como la manera soez con la que una voz en off despachaba al grupo de alumnos del conservatorio malagueño que hizo un número musical de buena nota. ¿Quién hace estos guiones? ¿Por qué no se ensayan más estas ceremonias? La gala la retransmitieron para toda España por Nova, uno de los canales de Antena 3. Pasó igual en la clausura del festival de Huelva, presentada por una pareja de actores jóvenes a los que el guionista de turno hacía pasar por catetitos que no sabían pronunciar determinadas palabras. Muy difíciles para un andaluz medio, se entiende. En aquella ocasión se retransmitió por la 2 de TVE. La imagen que damos los andaluces está en nuestra mano. Sólo hay que cambiar el guión.

Arenas se descentra

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2011 a las 11:18

El verbo descentrar tiene dos acepciones. Una es dejar de estar centrado. La otra es actuar de modo disperso o desordenado. Javier Arenas ha cumplido con los dos significados en una sola semana, con declaraciones hechas para contentar a los más irredentos de sus seguidores. El jefe del partido que va lanzado en las encuestas en Andalucía, está ajustando cuentas del pasado, antes incluso de ganar. Arenas lidera una formación muy ancha. Con un núcleo duro de liberales, conservadores y democristianos. Y dos alas, una en el extremo derecho y otra en la frontera con la socialdemocracia. En muchos países europeos ese abanico da para un arco parlamentario casi entero, al menos con cuatro partidos.

El comportamiento de Arenas parece un paradigma de la teoría del filósofo y teórico de la comunicación canadiense Marshall McLuhan, que a mitad del siglo pasado estableció que el medio era el mensaje. Sumergido en determinados medios, nuestro líder liberal-conservador-democristiano-derechista-socialcristiano lanza mensajes impropios de un político con su responsabilidad pasada y futura. Hace unas semanas, en Intereconomía, el presidente regional del PP agradó a la derecha extrema. Y esta semana, invitado por la televisión de Pedro Jota, se apunta sin apuro a la teoría de la conspiración en el 11-M.

Arenas sostiene que es casi imposible que un terrorismo foráneo intervenga en un país con terrorismo propio sin tener contacto. O sea, que Al Qaeda y ETA actuaron juntas en el atentado, no importa qué dijera la sentencia judicial. Añade, que hay un proceso judicial abierto y el juez ha pedido sin éxito documentación al Gobierno. Y se compromete cuando lleguen a La Moncloa a dar a ese juez la documentación que el Gobierno le ha negado, para que se sepa la verdad. En otras palabras, que una de las primeras cosas que hará el PP si gobierna es intentar blanquear los últimos días de Aznar en La Moncloa. Para arreglarlo, un senador canario del PP ha declarado que los presuntos autores del 11-M no se suicidaron en Leganés, sino que los mató la Policía. No se extrañen, una ex ministra de Aznar contaba hace años en privado que en la conspiración participaron los servicios secretos franceses, españoles y marroquíes.

Lanzado por esa pendiente, Arenas relaciona a Rubalcaba con los GAL, en un ataque preventivo contra el ministro principal del Gobierno, a quien propios y extraños dan por seguro candidato socialista en 2012. Esta actitud del político mejor situado para gobernar Andalucía dentro de un año no es un buen augurio. Esta región necesita líderes que miren al futuro, con propuestas concretas que generen seguridad y confianza. Y mientras, el jefe regional del PP aparece perdido en la anchura de su partido y muy escorado a la derecha.

Arenas se descentra. Y se equivoca.

La necesidad nacional de Rajoy

Ignacio Martínez | 22 de enero de 2011 a las 20:58

Hay que dar la bienvenida al PP a Andalucía para su convención nacional, por cortesía. Y tomar buena nota de lo que digan, por la cuenta que nos trae. Rajoy dijo ayer en Sevilla que el cambio político es una necesidad nacional. Tomo prestado el título, para contestar al hombre que dicen las encuestas que gobernará España el año que viene. Una necesidad nacional, urgente señor Rajoy, es saber qué hará usted si gana las elecciones. Y sabemos muy poco. El jueves, en Córdoba, tuvo una frase estupenda: dijo que el Gobierno está en tiempo de descuento, consagrado al sobresalto como forma de hacer política, que ha ido siempre por detrás en la crisis, ha utilizado la mentira como arma electoral y se ha divorciado de la sociedad. Añadió que sus adversarios no sirven, que no les importan, y ¡que no van a hablar de ellos! Pero no hacen otra cosa que hablar de ellos.

Ayer, sin ir más lejos, el ex presidente Aznar acusó al PSOE de haberse cargado el modelo autonómico. Un modelo insostenible, que España no puede pagarse. Por la mañana, en Los Desayunos de TVE, González Pons dijo que sobra burocracia en este país, que hay muchas duplicidades. Vaya por delante que estoy de acuerdo con él. Hace una semana, en una conferencia en Ciudadela (Menorca), el mismo Pons cifró el sobrecoste de las autonomías en 26.000 millones de euros. Sería estupendo conocer cómo se recorta ese dinero. O dicho en términos más prosaicos, cuántos puestos de funcionarios o trabajadores de empresas públicas sobran. Porque si sobra estructura y sobra burocracia, sobran empleos públicos.

Y que le pregunten a Ramón Luis Valcárcel, lo complicado que se pone en la calle cualquier recorte. Sobre todo si el partido adversario juega a dar alas a los manifestantes, criticando la falta de diálogo del Gobierno murciano. Por cierto, lo mismo pero al revés que ha pasado en Andalucía. Los papeles cambiados: Griñán recorta, Arenas le reprocha que no dialogue y las manifestaciones crecen en número y agresividad. Valcárcel tiene la oportunidad de consolarse hoy si se asoma a la protesta de funcionarios convocada en Sevilla. Le sonarán muchos gritos. Una marcha que casualmente coincide con la convención popular, y a precios de regalo para los autobuses.

Sería estupendo que alguien en esta convención explique si entre la burocracia que sobra no están las diputaciones, instituciones decimonónicas solapadas por las autonomías, que España ya no puede pagarse. Las ocho diputaciones andaluzas cuestan 2.000 millones de euros al año. Aznar nos dijo ayer que España no está para bromas. Y una broma es que el PP en Andalucía y el PSOE en Murcia alienten revueltas de funcionarios. A ver si ustedes nos dicen cuántos sobran en total. Con los 26.000 millones de González Pons se podrían eliminar los mismos 500.000 de Cameron. Hablemos en serio; es una necesidad nacional.