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La casa sin barrer

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2010 a las 20:21

El fiasco de la fusión de Unicajasur tiene muchos ingredientes. La peculiaridad de los gestores eclesiásticos es la más comentada, pero no es la única relevante. El tribalismo andaluz, una de nuestras señas de identidad más acusadas, ha estado presente antes, durante y después del frustrado proceso de unión de dos cajas de distintos territorios de la región. Ayer en el diario Córdoba el ex presidente de Cajasur se ha envuelto en la bandera cordobesa. Como Pujol cuando el caso Banca Catalana. Nos quejamos de los nacionalistas catalanes o vascos. Nos mofamos de la afición de Arzallus por el RH negativo, pero aquí hay un nacionalismo sevillano, granaíno, malagueño o cordobés que echa para atrás.

Ya comenté aquí que un familiar me había sorprendido con una afirmación fundamentalista: que era bético antes que español. Valga el símil. La inmensa mayoría de los andaluces se sienten gaditanos, onubenses, jiennenses o almerienses antes que andaluces. Y así no sólo no podemos fusionar dos cajas de distintas provincias, es que no podemos repartir ningún papel protagonista a una provincia sin provocar el agravio de la vecina. Como consecuencia, todo se tiene que hacer por ocho, como las universidades, o no se hace nada. Hace diez días se presentó en Málaga un proyecto tecnológico conjunto de las universidades de Sevilla y Málaga para optar a la calificación de excelencia internacional. Un destacado periódico local publicó la foto del acto cumpliendo con la norma tribal al uso: se veía al consejero Ávila y a la rectora de Málaga. El rector de Sevilla no existía.

Ahora el cura Gómez Sierra, presidente de una caja imprudentemente gestionada por la Iglesia durante décadas, dice que la entidad se estaba desangrando porque los gestores de Unicaja no lo estaban haciendo bien. Es un sarcasmo. Las aventuras inmobiliarias del canónigo Castillejo y sus sucesores, ávidos de ganar dimensión a cualquier riesgo parecen pecados veniales. El pecado mortal es que una caja con sede en Málaga vaya a quedarse con una entidad quebrada en otra provincia. Y hablando de pecados, monseñor Fernández que es un docto teólogo sabrá qué calificación merece su afirmación de que Cajasur no está quebrada. Con un agujero de más de 100.000 millones de pesetas no sé si el obispo de Córdoba le falta a las leyes de la contabilidad o al octavo mandamiento. Quizá le falta a las dos.

En fin, esta frustrada operación es un fracaso colectivo. Tomémoslo así, para no descargar las culpas más sobre unos que sobre otros. A lo mejor lo que más le conviene a Andalucía no es una caja única, pero en todo caso será imposible: nadie va a atreverse a consentir una fusión de Cajasol con Unicaja y proponer la sede en Sevilla o en Málaga. Así nos va. Los unos por los otros y la casa sin barrer.

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En contra del PER

Ignacio Martínez | 23 de mayo de 2010 a las 10:10

Me ha sorprendido la extraña unanimidad hostil que ha obtenido el dirigente de CiU Duran Lleida a su opinión contra el plan de empleo rural y el subsidio agrario. La indignación de partidos y sindicatos andaluces ha sido tan intensa que tiene algo de impostura. De campaña electoral. Este sistema, que junto a la renta agraria cuesta para Andalucía y Extremadura unos 800 millones al año, no es muy caro en términos totales. Por poner una comparación, el millón y medio de pensionistas andaluces cobra 1.000 millones de euros al mes. Y el subsidio agrario supone unos ingresos por beneficiario muy modestos. Pero no deberíamos estar satisfechos con la perpetuación de este sistema, ni defenderlo como si nos fuese la vida. Claro que no se puede quitar el PER en esta coyuntura. Pero para este modelo de subsidios y para cualquier otro es pertinente pedir que atienda a quien de verdad lo necesita. Y que su actividad genere desarrollo.

Comparto el criterio de que en España hay subsidios a la minería o a la producción de automóviles mucho más elevados. Estaría bien que la Administración General del Estado hiciese una cuenta transparente de todas las subvenciones que hay. Y que supiéramos a quién beneficia. No estoy tan seguro de que fuese muy juicioso hacer un cálculo regional. Y sería muy saludable que las ayudas públicas por desempleo generaran conocimiento, experiencia o mantenimiento en alguna actividad. Pero el PER escasamente cumple esa función. Es cierto que el sistema actual encubre casos de economía sumergida y fraude. Que seguramente también los hay en la misma medida entre los beneficiarios de la minería asturiana o la industria del automóvil catalana.

Habría que mirar más lejos. Ningún partido o sindicato de los que protestan, que yo sepa, ha planteado programas de desarrollo comarcal con partidas europeas o nacionales de fondos estructurales, tecnológicos e incluso agrarios, que anime a la iniciativa privada, cree tejido empresarial y diversifique la economía. Hay que tomarse mucho más en serio el desarrollo rural. Y, en paralelo, ir abandonando la defensa numantina del PER. Hay que ser más ambiciosos, nos conformamos con poco.

Juergen Donges: “El ajuste anunciado va en la dirección correcta, pero no será suficiente”

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2010 a las 14:43

El profesor propone añadir una reducción un 10% todas las subvenciones cada año, eliminar ya la prestación por nacimiento, reducir la estructura del Gobierno y trasladar la austeridad a autonomías y ayuntamientos

 

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JUERGEN B. DONGES es uno de los economistas alemanes y europeos más prestigiosos. En la actualidad es director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia. En 1992 entró a formar parte del Consejo alemán de expertos económicos, organismo que presidió entre 2000 y 2002, y en el que estuvo bajo los mandatos de los cancilleres Kohl y Schroeder. Como su hermano mayor, el profesor Donges nació en Sevilla (octubre de 1940). Sus padres residían en esta ciudad, donde su padre trabajaba en el Banco Alemán Transatlántico. Cuando tenía un año, la familia se trasladó a Madrid. No es ésta su única vinculación con la región: su esposa, María Cruz Gutiérrez García, es malagueña, aunque se crió en Segovia. Donges ha sido profesor y ponente en cursos del Instituto Internacional San Telmo. Es catedrático emérito de la Universidad de Colonia y asesor científico de varias instituciones, como el Peterson Institute for International Economics (Washington), el Institute for Global Economics (Seúl), el European Centre for International Political Economy (Bruselas) o el Instituto de Estudios Económicos (Madrid). En las últimas semanas se ha mostrado muy crítico con lasmedidas de rescate decididas por la Unión Europea para Grecia y ha explicado que las instituciones alemanas están haciendo importantes recortes presupuestarios: hay municipios quebrados que están cerrando piscinas o centros culturales.

-El Parlamento alemán aprobó la semana pasada los planes de rescate a Grecia. ¿Le complace esta decisión?

-No demasiado. La ayuda financiera a Grecia le va a dar al Gobierno heleno un respiro, pero los problemas estructurales de la economía no se resolverán por sí solos. Me cuesta creer que Grecia en tres años pueda devolver los créditos recibidos. ¿De dónde van a sacar los recursos?

-¿Qué habría hecho usted?

-En este ejercicio y el próximo, la producción va a contraerse. Entonces habrá que hacer lo que ya ahora habría sido lo más adecuado: una moratoria y una reestructuración ordenada de la deuda pública, a cuenta de los acreedores griegos y extranjeros, bancos y compañías de seguro, fundamentalmente. Si los bancos pensaron en su día que estaban haciendo un buen negocio prestándole dinero al Estado griego, tienen que asumir las pérdidas al haberse equivocado. Por el contrario, el plan de rescate establece un peligroso precedente, al que recurrirán, si fuera necesario, gobiernos de otros países con problemas presupuestarios.

-¿Qué le parece el ajuste que ha anunciado Zapatero para España?

-Un recorte del gasto público era necesario, y lo previsto ahora va en la dirección correcta. Pero no será suficiente. Se podría haber abordado una reducción, de todas las subvenciones, digamos del 10% cada año. Y no hay razón alguna para esperar hasta enero para eliminar el cheque bebé; medida poco acertada desde el primer día.

-¿Algo más?

-Y una buena acción para crear credibilidad cara a la opinión pública española y europea hubiera sido remodelar la estructura del propio Gobierno; no se necesitan tres vicepresidencias, y algún ministerio es absolutamente superfluo, el de Igualdad el primero. Además, no sé si las autonomías y los municipios harán también un serio esfuerzo de ahorro o si lo anunciado por el presidente queda en papel mojado. Lo que no es bueno es reducir la inversión pública.

-¿No cree que la Unión Europea debería también tener un plan colectivo? Y, de camino, poner en práctica la unión económica creada en el Tratado de Maastricht.

-Unión económica hay. El mercado único está bastante bien desarrollado. Lo que no hay, es la unión política, y no veo que se produzca pronto. Por eso el Tratado de Maastricht requiere de los países miembros la sostenibilidad de sus finanzas públicas. Hay un límite para el déficit público y otro para la deuda total, el 3% y el 60% del PIB, respectivamente. Planes colectivos no harían más que liberar a los gobiernos de sus responsabilidades, y eso nunca es bueno. En la Eurozona tiene que haber la posibilidad de que un Estado declare la suspensión de pagos.

-¿Puede quebrar un país?

-Sí, en cuanto los ahorradores nacionales y extranjeros ya no le presten dinero o exijan un interés altísimo a los bonos. En la historia ha habido muchas quiebras, las más recientes en Rusia en 1998, Argentina en 2001 e Islandia en 2009.

-¿Si es de la Zona Euro tiene más o menos posibilidad de quiebra?

-Una unión monetaria no es un paraguas seguro. Por ejemplo, California en Estados Unidos está al borde de la bancarrota. Pero los países afectados no desaparecen del mapa. Lo normal es que hagan de la necesidad virtud y se recompongan económicamente.

-¿Cree que en las última semanas se ha producido un ataque al euro?

-Este es el vocabulario de los políticos, que no quieren admitir que su gestión de los problemas de la economía es mala, y les duele que los mercados pasen factura. Cuando organizan planes de rescate a nivel europeo, como en el caso de Grecia, invitan a los inversores financieros profesionales a someter el euro a continuos tests de robustez. Sólo pueden ganar porque la apuesta de una devaluación del euro se cumple; o bien, porque si no se cumple, es el Estado quien actúa como el bombero de urgencia y son los contribuyentes los que pagan.

-El fondo de rescate europeo pactado el domingo en Bruselas no será santo de su devoción…

-El Fondo europeo de rescate no me tranquiliza demasiado. Es curioso que se quiera combatir una crisis financiera europea derivada del sobreendeudamiento de determinados Estados creándoles nuevas deudas. También me preocupa que con la decisión del 10 de mayo, nuestros líderes políticos hayan derogado dos reglas básicas de la unión monetaria: la del no rescate de un país insolvente por sus socios solventes y la de no financiación de déficits por parte del BCE.

-¿Tampoco tranquilizará a los mercados?

-Me temo que los mercados quieran comprobar si el euro se va a convertir en una moneda débil y si la unión monetaria va a dejar de ser un foco de estabilidad de precios para degenerar hacia una unión inflacionaria y una comunidad de deudores soberanos. La tranquilidad en las bolsas se hará esperar.

-Paul Krugman sostiene que el euro fue un error. ¿Usted qué piensa?

-Al principio me preguntaba si estábamos cogiendo el toro por el rabo, al anteponer la integración monetaria a la política. Pero los últimos diez años son una historia exitosa: el euro es apreciado como divisa de reserva y moneda de facturación internacional, el Banco Central Europeo ha adquirido una gran reputación y el objetivo de estabilidad de precios se ha cumplido bastante bien.

-¿Qué ha fallado?

-Fundamentalmente dos cosas. Por un lado, la falta de disciplina fiscal plasmada en la alegría del gasto público a crédito en casi todos los países. Y por otro, las subidas de los salarios por encima de la productividad, y la falta de competitividad o capacidad innovadora en los países menos avanzados. Alemania tiene una parte de culpa: el canciller Schroeder en 2005 se negó a respetar el Pacto europeo de Estabilidad y reducir el excesivo déficit que tenía el país. Codo a codo con el presidente francés Chirac descafeinó las reglas fiscales, hasta las poco rigurosas que tenemos ahora, que dañan la estabilidad financiera de la Eurozona.

-¿Piensa que en esta coyuntura sería adecuada para España una gran coalición al estilo de la alemana de la anterior legislatura?

-Una gran coalición sólo es factible si los partidos que la forman anteponen el bien común a objetivos ideológicos. El PSOE no es capaz, el PP sólo a regañadientes. En este sentido, la democracia española es todavía algo inmadura.

-Inmadura y gastosa.

-Tanto el Estado como los hogares tienen que ir reduciendo sus excesivos endeudamientos. Ahorrar. El Gobierno debe recortar el gasto que no sea productivo, como los salarios de los funcionarios, las subvenciones desmesuradas a empresas y regiones, y las prestaciones sociales a personas que no las necesitan. Los particulares tienen que renunciar al consumo ostensivo.

-¿Qué propondría para resolver el colapso inmobiliario en España?

-El ajuste del sector tiene que proseguir hasta que el stock de viviendas sin vender haya sido absorbido. Inevitablemente seguirán perdiéndose muchos empleos. No tiene sentido que el Estado intervenga en este proceso con ayudas financieras a constructoras o compradores de viviendas.

-¿Acabaría con el Plan de Empleo Rural en Andalucía?

-Sí. El PER es un subsidio a todas luces pernicioso: demora el cambio de las estructuras económicas de Andalucía, distorsiona la movilidad geográfica e interempresarial, mantiene bajo el potencial de crecimiento y alto el paro laboral, promueve la economía sumergida. El coste fiscal es elevado. La tutela del Estado sobre los perceptores del PER es humillante en un sociedad civil libre.

-¿Qué opina sobre fusiones de cajas de ahorro y la dificultad de hacer concentraciones de entidades de distintas regiones.

-El sector de las cajas de ahorros ha sido afectado por la debacle inmobiliaria. Pero ya antes tenía problemas estructurales. La reconversión del sector es indispensable. Una pieza clave es despolitizar las cajas.

-¿Cree que la Política Agraria Común sufrirá muchos recortes?

-Hace ya varios años que la UE recompone esta políticas hacia un mayor uso de mecanismos de mercado. Esto es bueno por razones de eficiencia y confío en que se mantendrá la dirección. No hay ninguna razón económica o social para justificar un marco proteccionista en este sector.

-Habla de la necesidad de que España haga reformas. ¿Cuáles?

-Mercado de trabajo, sistema educativo, comercio al por menor, suelo, energía, transporte ferroviario y un largo etcétera. Es muy importante, por encima de todo, recuperar la unidad del mercado en España, actualmente amenazada de romperse, debido a las políticas regulatorias y lingüísticas por parte de diversos gobiernos autónomos.

-¿Hay que abaratar el despido?

-Sin duda. Tiene que haber una mayor flexibilidad en la contratación y configuración de los convenios laborales. Es necesario que las empresas puedan ajustar plantillas a los cambios de mercado, sin trámites burocráticos desbocados. Una mayor facilidad del despido significa una mayor facilidad de entrada en el mercado de trabajo.

-Usted sostiene que el modelo social europeo basado en un generoso Estado protector y distribuidor no es financiable ni eficaz. ¿A qué modelo nos dirigimos?

-Por ejemplo, a un sistema de pensiones que contenga mayores elementos de capitalización, es decir, ahorros individuales, para afrontar el reto del cambio demográfico. La elevación de la edad de jubilación es urgente. En la sanidad, necesitamos más competencia entre las compañías aseguradoras.

-La economía mundial mejora. En Alemania y Estados Unidos ha arrancado la economía.

-Lentamente, sí, gracias al empuje de los grandes países emergentes. En este ejercicio volveremos a tener un crecimiento positivo de la producción global y del comercio internacional. Pero el perfil será más plano que antes de la crisis.

-¿Se atreve a ponerle fecha final a la crisis?

-El enfermo ha salido de la UVI, pero sigue hospitalizado. La convalecencia durará dos o tres años más, como mínimo.

El eje Sevilla-Málaga

Ignacio Martínez | 16 de mayo de 2010 a las 14:01

El proyecto conjunto de las universidades de Sevilla y Málaga para crear un campus de excelencia internacional es una noticia que trasciende del ámbito de la investigación y la educación superior. Andalucía está por hacer 28 años después del inicio del proceso autonómico. Los recelos interprovinciales están a flor de piel. Y es imprescindible crear redes, ejes de desarrollo y cooperación. En el mismo espacio universitario, el año pasado ya dio una lección un grupo de universidades jóvenes liderado por Córdoba, en el que están Cádiz, Huelva, Almería y Jaén, al conseguir la única declaración de excelencia en la región. Ahora se presenta una iniciativa de Sevilla y Málaga, un eje imprescindible para la construcción regional.

Los estadios de fútbol han sido escenario descarnado en múltiples ocasiones del mal entendimiento entre las dos ciudades más pobladas de la región. Uno de los más frecuentes cánticos de la afición malagueña es el conocido ¡sevillano el que no bote!, muy venial si se compara con el ¡puta Sevilla, puta capital!, nada infrecuente. Por cierto, generosamente correspondido por la otra parte con un ¡puta Málaga!. En fin, ya sabemos que somos capaces de sacar lo peor de nosotros mismos ocultos en una gran masa, pero los dirigentes políticos y sociales tienen la responsabilidad de guiarnos por otros caminos. Incluida la prensa. La prensa local se ha vendido siempre muy bien contra la capital o viceversa. Las culpas están bien repartidas…

La realidad es que en una comunidad autónoma tan grande hay que trenzar muchas alianzas y complicidades. Pero si hay una necesaria a todas luces es la Málaga-Sevilla. Es nuestro particular eje París-Bonn. Esto me recuerda una frase del discurso fundacional de la Unión Europea, pronunciado por Schuman en 1950: “Europa no se hará de golpe, ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”. Cambien Europa por Andalucía y apliquémonos el cuento. Los rectores Adelaida de la Calle y Joaquín Luque con su proyecto tecnológico de excelencia han hecho honor a esta idea. Hay que felicitarles por su gran iniciativa.

El debate de los jefes: Bailando con leones

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2010 a las 18:53

Y truenos: Día negro para la democracia. Medidas infames. El recorte social más duro de la democracia. El ajuste más grave desde 1956. Estas fueron algunas de las lindezas que Diego Valderas se gastó con Griñán. Bofetadas a Zapatero en la cara del presidente andaluz. La sesión quincenal de control al Gobierno en el Parlamento regional se presentaba ayer inquietante, después del zapaterazo del día anterior en el Congreso de los diputados. IU y PP quisieron echar a Griñán a los leones. Y lo consiguieron. Los primeros en hacer aparición fueron los leones del Congreso. Los leones en cuestión son una fundición de cañones capturados en la batalla de Wad Ras, en Marruecos, en 1860. De bronce y todo, se pasearon a sus anchas en medio una pelea dialéctica del presidente con los jefes de los partidos regionales, que bien podría haberse producido en Madrid, porque versó todo el rato sobre política nacional.

En la novela de Graham Greene El americano impasible uno de los personajes dice en un momento determinado que quien hace todo lo posible para que funcione una estructura insostenible, lo que está haciendo es perpetuar esa estructura caduca. En un día de emociones fuertes, Diego Valderas, el jefe de los seis diputados de IU-CA, podría haberle hecho esta cita literaria a su antagonista. Habría resumido muy bien el cúmulo de reproches que le dedicó a Griñán en sus intervenciones. Y habría cumplido de camino con el título de otra obra de Greene, El tercer hombre, que podría haber encabezado este relato. Valderas, que es un subalterno habitual en estos enfrentamientos, tuvo ayer su día estelar. El miércoles para él fue un día negro para el pueblo, para la democracia, para las cuentas públicas, para la Junta y los ayuntamientos.

El tercer hombre del Parlamento andaluz recalcó que vienen tiempos difíciles para los más débiles y no hay ningún gobierno lo bastante honesto para defenderlos. Las medidas anunciadas por Zapatero tendrán para Valderas efectos infames para los trabajadores, los pensionistas, para el empleo y la recuperación económica. Zapatero y usted han hincado la rodilla y han abandonado a quienes les llevaron al Gobierno, añadió lapidario el jefe de IU. En su opinión, antes de llevar a cabo las medidas anunciadas, tendrían que haberle metido la mano en el bolsillo al señor Botín y a los banqueros que han ganado el año pasado 19.000 millones de euros, eliminar los 6.000 millones que se le dan a la Iglesia católica, reducir la dotación para la Casa Real , reponer el impuesto sobre patrimonio, que supondría 2.200 millones, luchar contra el fraude fiscal y la economía sumergida, retirarse de la guerra de Afganistán, cancelar los servicios públicos concertados con empresas privadas, acabar con las subvenciones a los latifundios. Y, ya que estaba en racha, Valderas añadió que Zapatero y Griñán llevan mintiendo desde 2007 sobre sus intenciones.

Y allí estaba, como si fuese Kevin Costner con los lobos, bailando con leones, el presidente Griñán. No sólo con los dos del Congreso, sino con los cuatro de Trafalgar Square, que dicen que están fundidos con cañones franceses. La aparición de los leones ingleses es debida a la respuesta tan cortés y mesurada que Griñán le gasta a su posible socio de gobierno en 2012. Es como si estuviésemos oyendo a Cameron hace dos años hablando de Clegg, intuyendo que quizá necesitaría sus votos para gobernar un par de años después.

Total, que Griñán contestó a Valderas que es tan desmesurado en sus juicios que termina por no ofender. Perfecto. Como perfecto estuvo en la defensa de las medidas anunciadas por Zapatero. Un plan de ajuste que conoce muy bien, porque el presidente del Gobierno le ha explicado no sólo lo que ya sabemos los demás, sino también las medidas suplementarias que todavía no se han adoptado: por ejemplo, un impuesto sobre las grandes fortunas, que sería un eco del bolsillo del señor Botín de Valderas.

Eso sí, Griñán dijo que el plan de ajuste de Zapatero es responsable, razonable e imprescindible. Más tarde, después de que Arenas planteara un recorte en los sueldos de los diputados y altos cargos del 15%, le recordó al jefe popular que eso ya lo había planteado en el Congreso el Grupo Socialista. Por cierto, que Griñán dijo que Arenas ganaba más que él. El jefe popular le preguntó si conocía su declaración de la renta. El presidente le contestó que era por el sueldo de senador. Arenas quiso hacer una gracia y se ofreció a subirle el sueldo. Griñán le dijo que no, que era al revés, que era Arenas el que se lo debería bajar. Y Arenas, fuera de juego, zanjó que se dejara de teatro y que le propondría a los senadores socialistas que se bajaran el sueldo para ganar menos que Griñán.

Quizá por su trato reciente con el presidente del Gobierno, Griñán soltó una soflama optimista impropia de él: sostuvo que hemos salido de la recesión. Todo por un pírrico 0,1% de crecimiento en el último trimestre. Un dato doblemente insuficiente, por ser sólo un 0,1 positivo, que es casi un estancamiento, porque hacen falta tres trimestres consecutivos de crecimiento para dar por bueno que hemos salido de la recesión. En todo caso, esbozó criterios para reducir el déficit: recorte del gasto farmacéutico, reprogramación de la inversión pública, pero sin tocar el gasto social.

Arenas vino ayer al Parlamento con un discurso corto y quedó superado por la magnificencia opositora de Valderas. Empezó llamando a Griñán don José Antonio, para dejar en evidencia su interés porque le llamen Pepe, lo acusó de mentiroso, pero el jefe de IU lo había hecho con más énfasis. Dijo que la fiesta se había terminado, copió trozos enteros del argumentario de Rajoy en el Congreso sobre la defensa de los damnificados por las medidas de ajuste. Y cuantificó en dos millones el número de afectados en Andalucía.

Los seis leones, los dos de Madrid y los cuatro de Londres, no se aburrieron en absoluto.

Hartos de los políticos

Ignacio Martínez | 10 de mayo de 2010 a las 10:32

Leo en La Vanguardia una entrevista con Artur Mas, en la que el líder de CiU dice que Zapatero está acabado. Como suena, acabado. Es una opinión interesada; se van a enfrentar en la campaña electoral catalana dentro de seis meses. Pero aunque sea un punto de vista interesado, coincide con el de muchas personas, incluidos votantes y militantes del PSOE. En este momento, la credibilidad del presidente está bajo mínimos. Eso no significa que Zapatero no vaya a ser el candidato socialista, ni que no pueda ganarle a Rajoy. El inglés Cameron se ha llevado dos años con la mayoría absoluta virtual en el bolsillo y cuando ha llegado la semana pasada la hora de la verdad, no la ha conseguido. Rajoy debería tomar nota: no sólo Zapatero peca por inacción.

Veo una crónica de Bruselas, sobre las elecciones generales anticipadas que hay en Bélgica el jueves próximo, y resulta que hay una auténtica rebelión contra la ley que castiga con multa a quien no acuda a las urnas. En Europa es obligatorio el voto en Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Italia y Chipre. En Luxemburgo, a los reincidentes les puede caer una multa de 1.000 euros. En Italia y Grecia no hay sanción, y se nota en la alta abstención. Pero en Bélgica son muy rigurosos; pueden sacar del censo a alguien, si se abstiene cuatro veces. Eso, y el sentido cívico de los ciudadanos, lleva a porcentajes de participación superiores al 90%. Pero en esta ocasión, flamencos y valones están hartos de tanta estulticia de sus dirigentes, tantas peleas por la lengua, tanto nacionalismo excluyente que ha bloqueado el gobierno del país en los últimos tres años. Y hay un movimiento popular que reclama la abstención.

Hacer el voto obligatorio siempre me ha parecido mal, pero mis amigos belgas lo encientraban normal. Lo que hace la costumbre. Votar es un derecho y como todos los derechos su ejercicio debería ser voluntario. Si se convierte en obligatorio, pasamos de un derecho a un deber. Y acabamos con uno de los termómetros para medir el grado de satisfacción de los ciudadanos con la democracia de la que disfrutan. Los trucos para camuflar el desinterés del público con los procesos políticos son muy variados. En Andalucía, sin ir más lejos, conocemos muy bien uno patentado por Manuel Chaves: evitar toda convocatoria por separado de elecciones autonómicas, para conseguir una mayor participación, al hacerlas coincidir con las generales. Pero las protestas por este abuso reiterado de los gobernantes socialistas no encuentran eco en el público. Nuestros políticos han pasado a ser la tercera preocupación de los españoles en las encuestas, tras el paro y la crisis económica. O sea, que empezamos a estar tan hartos de ellos, como los belgas.

Cualquier motivo es bueno para un escandalito. Arenas, como Cameron y Rajoy, lleva tiempo por delante en los sondeos de opinión. Pero se recrea demasiado en el regate corto. Queda la duda sobre si cambiará de registro tras las elecciones municipales y nos mostrará un perfil de estadista. Su último empeño es que no hubo que restaurar el palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, uno de los más importantes edificios del barroco andaluz. El presidente del PP andaluz considera su rehabilitación un despilfarro. Y ha construido un titular destructivo que repite sin cesar: Griñán se ha construido su Versalles. Pero ofrece una solución; si gana lo dedicará a Museo. Supongo que con el consiguiente despilfarro en la adaptación del edificio para su nuevo destino. A veces es para estar más que hartos.

Cosentino, premio Blanco White del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo

Ignacio Martínez | 7 de mayo de 2010 a las 9:22

El miércoles 5 de mayo le entregamos en un acto en el Circulo Mercantil de Almería el Premio Blanco White 2010 al empresario Francisco Martínez Cosentino. El próximo domingo es el Día de Europa, se cumplen 60 años desde que Robert Schuman hizo su famoso discurso proponiendo la creación de la CECA que se tiene como el acto fundacional de lo que hoy conocemos como Unión Europea. Con motivo del 50 aniversario del Parlamento Europeo, el premio Blanco White instituido por el Consejo Andaluz del Movimiento europeo fue hace dos años para los 25 eurodiputados andaluces del PSOE, PP, IU y PA que ha habido en la Cámara. El año pasado los premiados fueron Alejandro Rodríguez Carrión, decano de Derecho de Málaga y catedrático de Derecho Internacional Público y Francisco Arroyo, presidente de la Audiencia de Málaga. Y el año de la crisis, ha sido para un empresario modélico. Esta es la intervención que hice en nombre del CAME en ese acto:

Señoras y caballeros. Queridos amigos.

Querido Francisco Martínez Cosentino.

Es un honor para mí poderme dirigir a ustedes en nombre del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo, del CAME, para hacer el elogio del ganador del Premio Blanco White de este año. En el segundo año de la crisis, un empresario modélico, Francisco Martínez Cosentino

Quiero proponerles diez nombres propios, que nos llevarán hasta el protagonista de este acto. El primero es el de José María Blanco White, nieto de irlandés, nacido en la Sevilla del siglo XVIII, hombre culto, pensador, literato, sacerdote, emigrado al Reino Unido en 1810, hace justamente dos siglos, que en sus Cartas de España critica acerbamente la intolerancia y el atraso de la España de su época, y que simboliza para nosotros los valores de civilización, derechos humanos y democracia que son la señas de identidad de la Unión Europea.

Otro nombre propio es el de Winston Churchill, que fue primer ministro británico por dos veces. Sir Winston presidió el congreso de Europa de La Haya entre el 7 y el 11 de mayo de 1948. Es el momento fundacional del Movimiento Europeo. En aquel congreso participaron 750 delegados de 26 países, representantes de un amplísimo espectro político e ideológico, que planearon la fundación de una Unión Europea.

Figuras políticas centrales como Konrad Adenauer, Harold Macmillan, François Mitterrand, Salvador de Madariaga, Paul-Henri Spaak, Albert Coppé y Altiero Spinelli asumieron un relevante papel en las discusiones, realizándose un llamamiento para una unión política, económica y social de Europa.

Nuestro tercer nombre propio es Robert Schuman. El 9 de mayo de 1950, el próximo domingo se cumplen 60 años, Robert Schuman, entonces ministro de Asuntos Exteriores de la República Francesa, en un solemne discurso en el salón del reloj del Quai D’Orsay, propuso la creación de la Comunidad Europa del Carbón y del Acero, la CECA. Esta es la fecha fundacional de la Unión, el día de Europa. ¿Por qué propuso Schuman poner en común la producción de carbón y acero? Desde luego, no para reforzar el negocio siderúrgico. El discurso de Schuman empezó invocando a la paz mundial. Esas fueron sus primeras tres palabras, la paz mundial. En Europa acababa de terminar la segunda guerra mundial, una guerra civil entre europeos, en la que murieron sólo en suelo europeo nada menos de 36 millones y medio de personas, más de la mitad de ellas civiles. Y fue el horror de la guerra más cruel que ha conocido la humanidad la que llevó a poner en común la producción y carbón y acero, que era la materia prima para fabricar armamento convencional. Todos los países de Europa han hecho la guerra unos contra otros desde la noche de los tiempos.

Otro nombre propio: François Mitterrand, que fue un joven participante en el Congreso de La Haya del 48, y que en 1995, en su último discurso ante el Parlamento Europeo dijo que Francia había hecho la guerra contra todos los otros 14 países que entonces había en el Unión Europea, menos contra Dinamarca, cosa que siempre le había intrigado. Y siempre se había preguntado por qué extraña razón Francia no había estado en guerra nunca contra Dinamarca.

Quinto nombre propio, Europa. ¿Qué es Europa hoy? Sin duda un espacio de paz y prosperidad, a pesar de la crisis. Hay quien recurre, despectivamente, a la idea de que lo que tenemos es una Europa de los mercaderes. No estoy de acuerdo, en absoluto. Esta tierra es el referente en el mundo de las libertades y la democracia. Entre sus señas de identidad están el espacio Schengen, el euro, la ciudadanía europea, los intercambios universitarios Erasmus, los fondos para el desarrollo regional, la Política Agraria común, los derechos sociales. Y de un mercado único en el que la libre empresa, la iniciativa privada, genera riqueza y financia con sus impuestos un estado del bienestar. ¿Qué es Europa hoy? A mí me gusta pensar que Europa es una nación. En un mundo globalizado la única posibilidad que tenemos los europeos de ser una potencia mundial a la altura de Estados Unidos o China es actuar unidos.

El sexto nombre propio que los propongo es Andalucía. Si Europa es una nación, España, Francia o Italia serían regiones de Europa. Región es un término magnífico, elástico, neutro. Lo que permite pensar en Andalucía, Cataluña o el País Vasco como comarcas de la región española. Esto no es sólo una licencia literaria. Este sentido integrador vale al mismo tiempo para Andalucía, que es más que sus ocho provincias, y para España, que es más que sus 17 comunidades autónomas, y para la Unión Europa, que es más que sus 27 países.

La experiencia de los últimos 60 años en Europa nos ha enseñado a superar los localismos y los nacionalismos. Después de 30 años de proceso autonómico no me imagino a Andalucía sin Almería. Y quizá no se den cuenta desde este extremo oriental de la región andaluza, de la importancia que ustedes tienen para el resto de los andaluces. No es una cortesía decir hoy aquí que Almería es una parte imprescindible de Andalucía: por su carácter levantino emprendedor, los almerienses y Paco Cosentino es un ejemplo palmario, tienen la cultura del emprendimiento. Aquí han florecido pequeños negocios, pequeños bancales, pequeñas canteras, mientras que en otras artes de Andalucía y el resto de España la ilusión era ser funcionario. Su cultura de la competencia ha permitido a Almería primero sobrevivir y después convertirse en un emporio turístico, agrícola y de la industria de la piedra. Y en ese terreno de la iniciativa y del riesgo tenéis muchas cosas que enseñarnos al resto de los andaluces.

Octavo nombre propio, Macael. Este pueblo de la comarca del Almanzora es una de las modernas leyendas de Andalucía. Un pueblo con las aceras de mármol. Y es una leyenda desde que Paco Consentino entró en 1982 como presidente de la Asociación de Empresarios del mármol y tuvo la genial idea de fletar un autobús un año después para ir a la Toscana y al Véneto en Italia, a visitar canteras, ver fábricas y maquinaria. Así pudieron conocer lo que hacían sus colegas en Carrara, por ejemplo. En 1984 repitieron la operación en Alemania. Y en ambos casos descubrieron que había máquinas, técnicas más avanzadas de las que ellos utilizaban. Paco Cosentino repite siempre que viajar es fundamental, se buscan socios, colaboradores, amigos, se encuentran oportunidades de negocio. Y así en Macael en los últimos 30 años han pasado de las lápidas y las encimeras de mármol a tener una de las industrias más prósperas, innovadoras y exportadoras de España.

El noveno nombre de mi cuadro de honor es Eduarda Justo. La madre de Paco, y si me permiten una licencia personal, el secreto de la pirámide. Tenía una pequeña tienda en la que vendía de todo, y que supuso buena parte del sostén económico de la familia. Que era continuación de la que puso su padre, que procedía de la provincia de Granada y se apellidaba Justo Vallejo. Desde muy chuiquitilla, con 9 o 10 años, ya se subía en un cajón para vender en el pequeño negocio del abuelo granadino de los hermanos Eduardo, Pepe y Paco Martínez Cosentino. Paco califica a su madre cariñosamente de ardilla y se siente heredero de su espíritu emprendedor.

Y el décimo nombre propio es el de Eduardo Martínez Cosentino. Era hijo de un modesto empresario de la piedra, que se casó con la hija de unos caldereros italianos, venidos a Cuevas en el XIX, al calor de las minas. El apellido Cosentino, marca de la compañía, procede de Escalea, en el sur de Italia, a medio camino entre Nápoles y la punta de la bota italiana. Si Blanco White era nieto de irlandeses, Eduardo Martínez Cosentino era nieto de italianos. En Macael explotaba una pequeña cantera, de la que hizo cargo Paco en 1971, para constituir más tarde la sociedad Mármoles Cosentino en 1979.

Este decálogo básico nos lleva a nuestro protagonista. Lo decía al principio. En el segundo año de la crisis, un empresario. Francisco Martínez Cosentino es el presidente de una empresa familiar de capital íntegramente andaluz, que es líder mundial en superficies de cuarzo y mármol. Una compañía moderna, innovadora, con una potente actividad exportadora. De la docena de premios distintos que tiene Cosentino, cuatro de ellos son por la internacionalización. La empresa factura 340 millonesde euros al año, dos tercios de los cuales son ventas en el extranjero. Estamos ante una empresa global, con 2.000 trabajadores, casi la mitad fuera de España. Una compañía implantada en más de 50 países de todo el mundo, que en particular en el último lustro ha realizado una intensa expansión en los mercados europeos, después de haber conseguido el liderazgo en Estados Unidos y Canadá

Las últimas delegaciones que ha abierto este mismo año son las de Lyon en Francia, Viena en Austria y Dublín en Irlanda. Lo que completa una red de 37 distribuidores propios en la Unión Europea, de los que 20 están en España. Tiene también cuatro en Alemania, tres en el Reino Unido, y dos en Francia e Italia.

En el momento en el que empezó un cierto euro escepticismo en España, Cosentino apostó por Europa, con inversiones de 10 o 15 millones al año. Desde Almería, desde el parque empresarial de Cantoria, en el valle del Almanzora. Lo que hay allí no es una fábrica, sino un auténtico polígono industrial, con once líneas de producción de Silestone y otras tres fábricas, entre las que se encuentra la fábrica de mármol más grade del mundo. Todo el Silestone que se vende e instala en el mundo, unas 3.000 encimeras al día, se fabrica allí. Pero el complejo de Cantoria va a crecer en los próximos meses con cinco nuevas fábricas, que supondrán una inversión de 128 millones de euros. La compañía también tiene una fábrica de piedra en Brasil.

Después de convertir Macael en una leyenda andaluza, Francisco Martínez-Cosentino se convirtió en una leyenda mundial. El 5 de febrero de 2005: gastó cuatro millones de dólares (600 millones de pesetas) de golpe en un anuncio en la cadena FOX. 140 millones de espectadores en Estados Unidos, y 80 en el resto del mundo, seguían la final del campeonato de fútbol americano, la Super Bowl, entre Detroit y Dallas. Al inicio del segundo cuarto salió el medio minuto de silestone.

Además de un empresario audaz, Paco es un hombre casero; a pesar de que pregona la importancia de viajar. Hay muchos más nombres propios en su enciclopedia vital. Desde luego el de Pilar, su mujer, sus hijos, sus colaboradores, sus amigos, algunos de los cuales están hoy aquí presentes. Él hace el esfuerzo que haga falta, en tiempo y dinero, para dormir en su casa todas las noches. Es capaz de levantarse a las cuatro y media de la madrugada para acudir a una reunión en Sevilla. Pero en todo caso recomienda a los empresarios viajar y ver mundo. Y ha predicado con el ejemplo, aunque no le complazca.

Es un hombre precoz, hizo muy joven la carrera de Magisterio y el servicio militar voluntario en Aviación, para terminar pronto. Con 17 años emigró a Barcelona, donde ejerció de maestro. A los 21 volvió a Almería y se hizo cargo del negocio familiar, con sus dos hermanos. Fue concejaldel Ayuntamiento de Macael en los 70, en los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia. También ha sido presidente de la Cámara de Comercio de Almería. Lleva diez años de éxito, pero antes lo pasó bien, regular y mal durante 30. Tres veces se arruinó en el 73, en el 77 y en el 92 con la aventura del marmolstone, en la que perdió 1.500 millones de pesetas.

Paco es un hombre del mundo, por eso quizá se ha adaptado tan bien a la economía global. Descendiente de italianos, de árabes, de judíos por su abuelo Vallejo, de castellanos con su apellido Martínez, y está muy satisfecho de ese mestizaje que es también muy andaluz y muy europeo. Es un hombre tranquilo y sabio, que cita con soltura a diversos gurús económicos mundiales, que conoce bien. Pero él mismo tiene mucho de filósofo, aunque lo niegue. Después de un día tan tormentoso como ayer en los mercados financieros, espero que pueda ahora decirnos cómo ve la situación de la economía mundial y hacia donde va Europa.Estoy convencido de que nos tranquilizará.

Querido Paco, es un honor para nosotros que hayas aceptado el premio Blanco White 2010. Muchas gracias por tu trabajo. No existe ningún gran país sin grandes hombres, ni ningún gran proyecto sin pioneros. Ahora que se habla mucho de un cambio de modelo económico para ir a un sistema de producción menos especulativo, más innovador y más exportador tú eres un ejemplo y un orgullo para todos nosotros. Enhorabuena. Muchas gracias en nombre del CAME y de todos los andaluces”.

El síndrome de Jorge Lorenzo

Ignacio Martínez | 3 de mayo de 2010 a las 6:55

El final en la carrera de Moto GP en el circuito de Jerez: Jorge Lorenzo, viniendo de atrás, adelanta a Rossi casi al final y luego a Pedrosa en la última vuelta. Un triunfo que le pone primero en el campeonato del mundo. Hace dos temporadas, cuando empezó en la categoría reina, repetidas imprudencias le llevaron a caerse con frecuencia. Recomiendo a los nuevos jefes del PSOE andaluz el ejemplo de Lorenzo, para que no se depriman. Griñán ha entregado el partido y el grupo parlamentario a unos treintañeros que se quieren comer el mundo, como Lorenzo en 2008, aunque de momento están mordiendo el polvo, como él por aquel entonces.

Y lo peor no son los resultados que cosechan, poco afortunados, sino los defectos que se traslucen detrás de sus errores. Por ejemplo, localismo: Rafael Velasco, vicesecretario general de los socialistas andaluces, abre la serie el viernes 16 de abril con una proclama a favor de la capitalidad cultural de Córdoba de 2016. Sostiene que Córdoba saldrá victoriosa, porque lleva kilómetros de ventaja. A Málaga que la zurzan. Por ejemplo, debilidad: el martes 20, en plena Feria de abril, la secretaria de Organización, Susana Díaz, para impedir una manifestación ante la caseta del PSOE durante la presencia de Griñán, queda con los huelguistas de la empresa municipal de transportes para esa tarde y les promete que no habrá privatización de las líneas deficitarias. Una actitud que deja en difícil posición no sólo a los responsables de los autobuses de Sevilla, sino a cualquier directivo de una empresa pública en conflicto.

Por ejemplo, torpeza: el miércoles 28, el secretario del Grupo Socialista en el Parlamento andaluz, José Muñoz, se equivoca en su indicación de voto a su grupo y el PSOE aprueba sin querer 29 enmiendas del PP que cambian por completo el sentido de la Ley de Aguas. Por ejemplo, sectarismo: el jueves 29, el portavoz socialista Mario Jiménez, protagoniza un ataque furibundo a Javier Arenas en la sesión de control al Gobierno. Por ejemplo, candidez: el mismo jueves 29, el secretario de Comunicación de la ejecutiva regional, Francisco Conejo, llama a los periódicos de Málaga para advertir que el candidato a la Alcaldía de Málaga se ha decidido ese día en una reunión de Griñán con el secretario provincial Heredia, pero que no se puede decir el nombre.

Estos acontecimientos han provocado turbulencias en el interior del Partido Socialista, nada disimuladas en las dos últimas semanas. Antes de que cunda el pánico y aumenten los recelos entre los novicios protagonistas de estos lances y la vieja guardia, todos deberían repasar la trayectoria de Lorenzo. El motorista ha aprendido a controlar su ímpetu y ahora hasta elogia a Pedrosa. Ya no se cae. Y gana. Pero sigue teniendo malos principios. Lo dicho: ya ven que nadie es perfecto.

El chocolate del loro

Ignacio Martínez | 2 de mayo de 2010 a las 9:43

Me llama un empresario. Ha oído en directo a las vicepresidentas explicar el recorte de 32 altos cargos del Gobierno, con un ahorro de cuatro millones de euros para las arcas públicas. La supresión de 29 empresas públicas con 80 directivos y 450 consejeros aumenta la criba hasta 16 millones. El empresario pregunta atónito:

-¿Cuánto es el déficit público español?

-Pues unos 120.000 millones de euros, mal contados.

-¿Y este ‘ahorrillo’ se anuncia así, a bombo y platillo?

Un poco exagerado, aunque está bien que se recorte. No es el chocolate del loro, sino un buen ejemplo. Pero la reforma de la administración en España no puede limitarse a quitar unas decenas de altos cargos y suprimir alguna empresa pública. Altos responsables de los principales partidos reconocen en privado que las diputaciones sirven de poco. Pero en público nadie lo admite. En su entrevista en los diarios del Grupo Joly el domingo pasado, el presidente Griñán dijo que las diputaciones responden a una realidad histórica que es la provincia, muy difícil tocar. Añadía que la gente se siente de cada provincia y que es difícil romper la unidad provincial.

¿Quién habla de suprimir las provincias? Lo que es urgente, es acabar con el solapamiento de instituciones que actúan en un mismo territorio. La actual división provincial data de 1833. Obra, por cierto, de un andaluz de Motril, Javier de Burgos, secretario de Estado de Fomento en el Gobierno presidido por el malagueño Francisco Cea Bermúdez.

La creación de las autonomías y la instalación de una potente administración periférica de la Junta ha dejado intactas las provincias, pero obsoletas a las diputaciones. Además, las ocho andaluzas cuestan 2.000 millones de euros al año. Aquí se acaban las bromas. Para meterle mano a la prescindible administración provincial hace falta el acuerdo de los dos grandes partidos. Pero mientras España necesita una gran coalición, los dos partidos que se reparten el 92% de los escaños del Congreso sólo piensan en meterse el dedo en el ojo, uno a otro. Esa energía desperdiciada sí que es el chocolate del loro.

Un patio andaluz

Ignacio Martínez | 25 de abril de 2010 a las 13:02

El debate sobre el Estatuto catalán está tensando el escenario nacional. El nuevo ponente en el Tribunal Constitucional es el catedrático de Derecho de Sevilla Guillermo Jiménez Sánchez. La anterior ponente, antes de que su quinto borrador de sentencia fuese derrotado por seis votos a cuatro, era la granadina Elisa Pérez Vera. El magistrado que no votó con su grupo ideológico, Manuel Aragón Reyes, es de la localidad cordobesa de Benamijí. Todo esto lleva a mi amigo Enric Juliana a sostener en La Vanguardia que el Estatuto catalán, como el café para todos del inicio del proceso autonómico, se va a cocinar en Andalucía: “Veo el patio sevillano en el que sentenciarán el Estatut. Veo a Manuel Olivencia, veo a su yerno Javier Arenas Bocanegra, veo a Manuel Clavero Arévalo, y de refilón a José Rodríguez de la Borbolla… Ellos le dieron la vuelta al mapa de las autonomías en 1980 y ahora volverán a decidir”.

Considerar que el Estatut está en manos de los andaluces es una licencia literaria que le da juego a mi colega, pero Andalucía está muy lejos de ser el poderoso califato que pretende Juliana. Montilla exige la renovación del Tribunal Constitucional. Sostiene el presidente de la Generalitat, cordobés por más señas, que los árbitros tienen la licencia caducada. Tiene razón, pero no es culpa de los magistrados. El presidente del Gobierno ha admitido que la responsabilidad es de PSOE y PP. Bravo. Ahora para que el acto de contrición sea creíble sólo falta afrontar la renovación con urgencia. En noviembre, en sólo siete meses, habrá ya que sustituir a dos tercios de los magistrados.

Manuel Aragón, nombrado por este Gobierno, se ha comportado como nos gustaría que actuaran siempre los miembros de estas instituciones: sin atender a consignas partidistas, ni votar mecánicamente con el grupo a quien deben el cargo. Pero le han breado a palos. Todos los magistrados del Constitucional están de acuerdo en minimizar el concepto de nación del Estatut. Hasta Eugeni Gay, nombrado a iniciativa de CiU. Así que sobran las pedradas. Aquí hay tres cosas pendientes: renovar el Tribunal, exigirle a los magistrados celeridad y buen juicio… y destensar la cuerda.