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Periferia ferroviaria

Ignacio Martínez | 22 de octubre de 2011 a las 10:50

Andalucía no es más periférica que antes de que se anunciaran el pasado miércoles los corredores ferroviarios prioritarios de la Unión Europea para 2030. Pero tampoco es menos periférica. En Algeciras hay una gran satisfacción por lograr una doble conexión con Francia. Una por Madrid que era la preferida por los operadores del primer puerto español y los empresarios de la zona. Y otra por el litoral, que ofrece dudas. Ambas tienen un tramo común, de Algeciras a Antequera, de una sola vía por un terreno muy inestable.

El recorrido transversal andaluz, desde Algeciras y Sevilla hasta Antequera y desde Granada a Almería necesita un profundo remozado de las líneas existentes, pero además la modificación de las pendientes en muchos tramos, para que puedan circular trenes de mercancías competitivos. Y además de la electrificación y señalización, una doble vía. Sobre cómo afrontar esa modernización, el Ministerio de Fomento no ha dado explicación alguna hasta el momento. La doble salida es una ventaja teórica, que se puede ver en los mapas.

No está nada claro cual de los dos ejes, el Central o el Mediterráneo, va a tener prioridad en la financiación. Hay documentos de la Comisión Europea que se la dan a la línea Algeciras, Madrid, Zaragoza, Tarragona, y a la que va desde frontera francesa por el litoral catalán hasta Valencia, pero no más allá. El Ministerio guarda una calculada ambigüedad al respecto. El martes por la tarde, en Fomento hubo dos charlas explicativas para periodistas, una larga para los de levante, y una posterior para los demás. Si el mensaje era el mismo, ¿por qué dos exposiciones? El jueves en Sevilla el ministro Blanco no despejó esta incógnita, al mezclar los dos ejes, el Central y el Mediterráneo, y contarlos como si fueran uno solo. La versión de la prensa catalana es que la prioridad financiera será para el corredor Mediterráneo.

El ministro empezó el miércoles una esforzada turné por el territorio nacional para explicar, con discursos plagados de millones, los ejes ferroviarios que serán la base de las comunicaciones en España a mitad de siglo. Ataviado con una corbata en tonos azul y blanco, los colores de su Galicia natal, comenzó la jornada en Santiago de Compostela, siguió en Madrid, y después se desplazó a Zaragoza. Terminó la primera etapa en Barcelona, en donde brindó con cava con los jefes políticos de CiU, PP y PSOE, luciendo ya corbata de otro color; blaugrana, por cierto. A medio plazo, la verdadera partida estratégica que se juega en estas redes ferroviarias es qué puertos se convierten en la referencia para los grandes buques portacontenedores que hacen las rutas mundiales, y por dónde se hace la importación o exportación de mercancías para los mercados español y europeo.

A finales de los 60, Cataluña ganó décadas de progreso al resto de España con la construcción de autopistas de peaje con la garantía del Estado. Ahora estos ferrocarriles le dan una centralidad extraordinaria a todo el levante español. Tres de los cinco corredores presentados el miércoles, que costarán al erario público unos 50.000 millones de euros, tienen su origen o pasan por el puerto de Valencia, gran competidor de Algeciras, que ya es el puerto de Madrid y aspira a consolidar a los operadores asiáticos con base en sus instalaciones.

Si a estos operadores les convence más la nueva oferta de Algeciras y siguen los pasos del consorcio liderado por la coreana Hanjin, del que forman parte otras tres compañías china, japonesa y taiwanesa, entonces el anuncio de ayer habrá sido un éxito. En caso contrario, no. Incluso corremos el riesgo de que se repita medio siglo después la misma historia del adelanto estratégico. La idea de un corredor por todo el litoral mediterráneo, desde Cádiz hasta Barcelona, con toda la masa crítica que supone el 40% del PIB español, no es en absoluto mala. El lado peor es a quién beneficia primero y qué ventaja competitiva consigue. Por eso se salieron en abril del lobby Ferrmed, que ha promovido el corredor Mediterráneo, el Puerto de Algeciras, las industrias de la Bahía y la Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar.

El jueves en Sevilla, el ministro ya había recuperado su corbata en tonos azul y blanco, cuando intervino en el Fórum Europa. Insistió en que su propuesta exige una inversión anual de 7.000 millones en estos ferrocarriles, de los 13.000 millones disponibles para infraestructuras. Las inversiones en obras públicas han pasado del 1,9% del PIB de la época de la abundancia a un 1,3%.

Es claro que el próximo Gobierno tendrá mucho que decir para consolidar estos mapas que deja en herencia el ministro Blanco o proponer alternativas. De los 50.000 millones que cuesta este plan, en Andalucía se gastarán algo más de 8.000, un 16% del total nacional. La cuota de Andalucía en la población española es del 17,9%, y en el territorio nacional, de 17,3%. Y la participación regional en el PIB españoles es ahora del 13,5% y estuvo en el 13,8% entre 2005 y 2007. El porcentaje de inversión está en un punto intermedio. El riesgo de las inversiones en infraestructuras es que se hacen en donde está la población y el desarrollo. Y acaban generando más desarrollo donde ya lo había.

Sorprende que en el debate previo a esta decisión nadie haya reivindicado el estudio que presentó el presidente Chaves en vísperas de las elecciones de 2000, para una línea nueva entre Algeciras y Puerto Real. El estudio en cuestión tiene unos diez tomos de papel; no se puede decir que esté guardado en un cajón, porque haría falta una biblioteca. Esa línea costaba entre 600 y 630 millones.

Un estudio es lo que han reclamado en las últimas semanas los alcaldes de Almería, El Ejido, Motril, Almuñécar y Málaga, para saber cómo se podría hacer un ferrocarril por el litoral andaluz, de Almería a Algeciras (o hasta Cádiz), y cuánto costaría. En la prensa catalana del jueves, satisfecha por lo conseguido para su territorio, se podía leer que no sería rentable, para dar toda previsión por inútil. Sin embargo, el ministro dijo el 16 de marzo en Barcelona que un Almería-Algeciras por la costa supondría una inversión de 11.700 millones, a razón, según cálculos propios, de 33,5 millones el kilómetro.

El PP está empeñado en este proyecto, así que en pocas semanas su presidente regional, Javier Arenas, tendrá la oportunidad de ofrecer a las localidades concernidas una satisfacción. Blanco aludió ayer de manera inequívoca al cambio de gobierno que se avecina: le recomendó prudencia a sus adversarios para evitar que una tentación demagógica o populista en este momento les obligue en exceso cuando lleguen al poder.

En todo caso, encargar un estudio para saber a qué atenerse no parece una insensatez. El presidente Griñán hizo el jueves en la presentación de Blanco un canto a la Andalucía del interior, que se puede interpretar como un aplauso al trayecto transversal desde Sevilla a Almería por Antequera. Falta por ver si hay planes precisos para que este recorrido sea fiable y competitivo en todos sus tramos.

Hasta entonces cabe pensar que a Andalucía no le ha tocado el premio gordo en el reparto indicativo del miércoles. Con estos planes no será más periférica, pero tampoco menos. En absoluto.

Ricardo Serra: “Andalucía ha renegado de lo agrario; piensa más en las nuevas tecnologías”

Ignacio Martínez | 30 de enero de 2010 a las 10:16

Este ingeniero agrónomo dirige una explotación familiar en Cantillana (Sevilla). Aquí ha modernizado su plantación de cítricos, con distintas variedades de naranjas que le permiten producir seis meses al año. Su experiencia en el extranjero y su dominio del alemán, inglés y francés le han convertido en el interlocutor de Asaja en Bruselas. Ricardo Serra es presidente de Asaja en Andalucía, vicepresidente de la ejecutiva nacional y vicepresidente del influyente Comité de Organizaciones Profesionales Agrarias de la Unión Europea.

-¿Andalucía vive de espaldas al campo?

-Más allá de una serie de gestos, no se puede decir que la cuestión agraria esté en el centro del debate social en Andalucía. En las declaraciones de los políticos o en el discurso del presidente de la Junta sobre la economía sostenible no hay una apuesta decidida por la agricultura como uno de los elementos importantes para salir de la crisis.

-Pero Andalucía es una potencia agraria europea.

-La producción final agraria supera un año normal los 10.000 millones de euros. Muchos pueblos andaluces no tendrían sentido desde el punto de vista económico sin la agricultura. Y tenemos una potente agroindustria. No comprendemos por qué estamos ausentes del debate económico sobre el futuro.

-Yo no sé quién es el responsable de agricultura en el PSOE andaluz, ni el experto agrario del PP. ¿Y usted?

-Pues yo tampoco lo sé. Nuestra relación con los socialistas se establece con las consejerías de Agricultura y Medio Ambiente. Los partidos no nos consultan de manera constante por nuestras preocupaciones.

-¿Y qué les diría?

-Que en Andalucía desde el punto de vista institucional se ha renegado de lo agrario, porque se ha pensado más en las nuevas tecnologías. Por eso las infraestructuras están en un estado tan penoso.

-¿Qué infraestructuras?

-Hace falta un Plan E, o un Plan R para mejorar las infraestructuras rurales en Andalucía. Los caminos están en un estado penoso. El acceso a las nuevas tecnologías debería ser en las zonas rurales equiparable al de las ciudades. Internet no llega con facilidad al campo. O no hay banda ancha o llega nominalmente pero no en la práctica.

-Y además de caminos rurales y autopistas de la información, ¿qué más echan de menos en el campo?

-Más seguridad. La mayoría de los ayuntamientos fuera del casco urbano no quieren saber nada de la seguridad en el ámbito rural.

-En la comarca de Antequera roban remolques de aceitunas.

-Ocurre en todas partes. Y además ha variado el objeto del robo, ahora está más dirigido hacia la infraestructura. Un transformador de alta tensión que está en el campo, lo tiran al suelo para robar el cobre. Los ladrones van a sacar en el mercado negro 150 euros por lo robado y le hacen un daño al agricultor de más de 6.000. Roban los aspersores de aluminio de los riegos para picarlos y venderlos por dos pesetas…

-¿Han evaluado el importe de lo robado en un año?

-Es difícil de saber, porque los agricultores no denuncian, convencidos de que es inútil. Hay unas 100 denuncias mensuales en cada provincia, pero creemos que no son más que el 10% de la realidad. Igual que están vigiladas las calles debería estar vigilado el medio rural. La Guardia Civil cumplió durante muchos años esta función; había una presencia que se notaba.

-¿Hay menos guardias civiles?

-Ahora vigila el Seprona [Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil]. Pero cuando vienen es para ponerte una multa por el incumplimiento de alguna de las obligaciones de carácter medioambiental. Que está bien, pero deberían venir también para que no nos tiren el transformador o para que no se lleven los tubos del riego.

-Uno de los problemas del campo andaluz es el envejecimiento de sus agricultores.

-España tiene los peores índices de la UE. Los agricultores europeos con menos de 35 años son más del 6%, pero en España no llegan al 4,5%. Y los de más de 65 años son el 34% en la UE, pero más del 36,5% en España. Y el porcentaje andaluz es como el español.

-Uno de cada tres agricultores andaluces tiene edad para jubilarse.

-Más de uno de cada tres. Es alarmante.

-No hay afición.

-La pensión es escasa, muchos agricultores no se pueden jubilar porque no tendrían de qué vivir. Y no pueden dejarle el negocio a sus hijos. Es muy fácil convencer a los jóvenes de que vayan a la ciudad. Sin embargo, la vuelta de la ciudad al campo es muy difícil que ocurra.

-¿Hay apuros financieros?

-Es difícil conseguir liquidez en condiciones razonables. Pero peor es el problema de los precios. En cereales, oleaginosas y proteaginosas los precios son los de hace más de veinte años.

-Se ha producido una enorme concentración de la demanda y sigue muy atomizada la oferta.

-No hay relación entre lo que un agricultor recibe por las naranjas, tomates o pimientos y lo que este producto vale en el lineal. El reparto del beneficio no es equitativo. La dura competencia que hay entre las grandes compañías de distribución se hace a costa del último de la cadena, que es el agricultor.

-Podrían concentrar la oferta.

-El agricultor tiene pocas posibilidades para hacer frente a la gran distribución. Son productos perecederos y el margen de negociación es estrecho. El agricultor debería asociarse en una organización de tal magnitud que sería inviable.

-Otro problema es el cobro. Han cambiado las costumbres.

-Antiguamente, en productos perecederos el cobro era inmediato. El término que se utilizaba era a culo del camión; el camión está pesado, el producto está ahí, pues tanto.

-Cuando se daban la mano, con el trato se daba ya una cantidad.

-Sí, como señal y parte, podía ser un 20%. Pero ahora se cobra a 30 días en el mejor de los casos. Hay gente que propone pagar unas patatas entregadas el 1 de junio con un talón del 12 de octubre.

-Hay otro método de cobro llamado ya te veré. Suena inquietante.

-También llamado en Levante a resultas. Es el peor. Se llevan tu naranja y dentro de tres meses te la liquidan a lo que les dé la gana. Es un sistema que se ha impuesto mucho en cítricos en la parte de Levante y que empieza a implantarse aquí.

-¿Ha descendido el valor de la producción final agraria en 2009?

-Casi un 7%. Han sido 9.750 millones de euros, frente a 10.450 del 2008. El máximo de la última década se alcanzó en 2004 con 11.350 millones.

-¿Por qué ha ocurrido?

-Por varias razones. La primera, por la bajada de los precios. En el año 86, cuando España entró en la Unión Europea, el precio del maíz grano era de unas 32 pesetas el kilo. El año pasado estaba a 24 pesetas. Si a eso se le mete la inflación, estamos vendiendo por debajo de la mitad que hace 25 años. Otro problema ha sido la sequía. Y en tercer lugar, hay menos intensidad en la producción.

-Se han modernizado las estructuras, con ayudas europeas.

-Los regantes de manera especial. Y eso va a suponer una gestión más adecuada del agua.

-La directiva marco europea obliga a cobrar el coste real. Y hay que pagar el agua que se utilice, con contador individualizado.

-La mayor tecnología del sistema implica mayor gasto energético. Eso unido a la desaparición de la tarifa de riego, ha producido un incremento en los costes.

-Tenemos una agricultura excesivamente intensa en agua, insostenible uno de cada cinco años.

-Hay que replantearse la política hidráulica. El mes pasado ha caído el agua de un año; Andalucía tiene periodos de sequía y de lluvias intensas. Hay que mejorar la gestión y el uso del agua, pero también aumentar la capacidad de nuestros embalses. Y poner en marcha lo que tenemos: en la ampliación de La Breña [Córdoba] no funciona el sistema de bombeo; ni siquiera se han licitado las tuberías.

-Usted propugna un sistema privado de almacenamiento de agua.

-Hemos insistido mucho, pero no nos dejan. En los márgenes del Guadalquivir, los agricultores podrían construir balsas, con un sistema controlado y vigilado por la Administración. En los momentos de avenidas fuertes se llenarían las balsas, para poder regar durante el verano. En vez de grandes presas, muchas pequeñas balsas.

-¿Y qué le dicen en la Junta?

-Uno de los dogmas de la política hidráulica en Andalucía es que hay que organizarnos con lo que tenemos, gastando menos. Nosotros decimos que tenemos que mejorar nuestra eficacia, pero no es suficiente, porque la agricultura del futuro es la agricultura del riego: da empleo, genera riqueza y fomenta el valor añadido.

-Marruecos es una de las pesadillas del agricultor andaluz.

-Marruecos va a ser siempre nuestro competidor. Lo que pedimos es equidad en la competencia. A mí no me pueden pedir que cumpla 152 normas medioambientales compitiendo con un señor que no cumple ninguna. Ni me pueden reducir los productos fitosanitarios de 800 epígrafes a 200, con lo que muchos cultivos sobre todo andaluces quedan fuera de la protección, y competir con un señor que utiliza los productos prohibidos.

-¿Por qué dice “sobre todo andaluces”?

-En productos fitosanitarios hay dos grandes bloques: los fungicidas que controlan los hongos en las zonas frías y los insecticidas que controlan los insectos en las zonas cálidas del sur. Y el grueso de la limitación en la UE se ha centrado en los insectos. El agricultor almeriense que sufre esa restricción compite con un marroquí que sí puede utilizar los insecticidas.

-Estamos en pleno chequeo de la política agraria común. La PAC tuvo el 80% del presupuesto de la UE en los años 70 y en 2020 estará cerca del 30%.

-Tenemos tres problemas. El primero es la presión del Reino Unido y Suecia, con la República Checa y Malta en segundo plano, para que se reduzcan los fondos agrarios. El segundo es la batalla que darán los países del este para sacar provecho en la nueva situación. El tercero es que hay que abandonar el complejo de culpa por tener una política agraria y no estoy seguro de que tengamos los líderes adecuados en la Europa actual para hacerlo.

Caja única: Asterix en Granada

Ignacio Martínez | 6 de septiembre de 2009 a las 12:32

 

Funcas cree que dentro de cinco años las 45 cajas de ahorro españolas serán 15. Si se cumple el vaticinio de la fundación de las cajas, habrá un mapa de cajas nuevo cada dos meses, como hubo uno nuevo de Europa todos los años desde que en los 90 se fragmentó Yugoslavia y luego Checoslovaquia; se independizaron las repúblicas soviéticas y desapareció Alemania Oriental. La simplificación del mapa cajero es el camino inverso, pero será un tsunami parecido.

Que ya ha llegado a Andalucía. A Cajasol su fusión le ha costado mucho tiempo, tras intentos frustrados de aquella pareja artística tan recordada: Beneroso&Benjumea. Ahora Pulido ajusta la nueva entidad formada por cuatro cajas de Sevilla, Huelva y Jerez e impone una línea sobria, lejos de algunas veleidades de B&B, sobre todo inmobiliarias. Medel ha conseguido fusionar Unicaja con Cajasur y Jaén, tras 20 años predicando que había que crear una caja andaluza “tan grande como fuese posible”. Bajo su mando tiene ya la resultante de ocho montes de piedad: los de Ronda, Antequera, Málaga, Cádiz, Almería, Jaén y los dos de Córdoba.

¿Éste es el mapa? No. Un enclave poblado de irreductibles granaínos se resiste a la fusión. Todo paralelismo de los granaínos con los galos es pura coincidencia. Lejos de construir barricadas y fabricar pociones mágicas, la caja más pequeña que queda en el mapa andaluz ha optado por la estrategia inversa. Mientras Cajasol y Unicaja urdían alianzas y presumían de activos, en Granada han construido la sede de la caja única. Un doble edificio del arquitecto minimalista español Alberto Campo Baeza. El primero es un cubo de 46 metros de alto de 2001 y el segundo, un excelente centro cultural sobre la memoria de Andalucía, inaugurado en mayo. Unicaja tiene dos edificios muy corrientes como sede central y oficina principal en Málaga. Cajasol pretende hacer una torre de 178 metros y 43 plantas del argentino César Pelli, autor de las Torres Petronas de Kuala Lumpur. Pero en Sevilla se discute si una torre es adecuada en la Isla de la Cartuja o si Pelli está en la división de honor de los arquitectos internacionales. Entretanto, Claret tiene el mejor edificio institucional. No están locos estos granaínos.

 

Medel, el maquinista de la fusión

Ignacio Martínez | 22 de julio de 2009 a las 8:07

Todo el mundo repite que Braulio Medel consigue continuar en el cargo de presidente de Unicaja, por la fusión con Cajasur y Jaén. Es cierto. El proceso de renovación de cargos que se iba a poner en marcha en agosto le iba a dejar fuera, por haber agotado el máximo legal permitido. La fusión para crear Unicajasur o Caja de Andalucía, como quiera que se llame en el futuro, le permite parar el reloj. Supongo que este cambio de situación le satisface, aunque estoy seguro de que mucho más le complace poder llevar a cabo un importante proceso de concentración entre cajas andaluzas, algo que viene predicando desde que hace 22 años llegó a la presidencia de la Caja de Ronda. Ahora se convierte en piloto de excepción de la fusión que acaba de ponerse en marcha, para satisfacción propia y ajena. Y entre la ajena, estará el presidente Griñán.

Catedrático de Hacienda Pública y Derecho Fiscal en la Facultad de Económicas de Málaga, Medel se ganó fama de riguroso en los seis años que estuvo en la Junta de Andalucía, como director general y viceconsejero de Economía. En 1982, en el primer Gobierno andaluz, fue director de la Oficina de Planificación. Ya entonces era como ahora; solvente, culto, introvertido, desconfiado. No ha cambiado gran cosa. Llegó a regalarle a uno de sus consejeros La crisis fiscal del Estado del economista James O’Connor, para convencerle de que el despilfarro lleva al desastre. Durante los locos años 2000 se le censuraba que no hubiese lanzado a Unicaja a una fuerte expansión. Un defecto que se convirtió en virtud cuando la crisis se comió la solvencia y liquidez de gestores y entidades menos rigurosos.

Su afición por las amonestaciones ha marcado su carácter y, quizá, su semblante: hace años, en Filadelfia, el cliente de un local de folk&country le abrazó emocionado, al confundirle con un famoso telepredicador norteamericano. Cuando en 1987 decidió irse del Gobierno autonómico, se pidió la presidencia de la Caja de Ahorros de Ronda, la más fuerte de la región. El puesto le permitió cuatro años después liderar la fusión de cinco instituciones de Ronda, Antequera, Málaga, Almería y Cádiz que dio lugar a Unicaja. Una experiencia que le será ahora muy útil.

Medel es el único presidente que queda en el cargo de los seis que había en la región cuando Manuel Chaves lanzó en febrero de 1999 la idea de una caja única andaluza. Una propuesta inspirada en la filosofía del profesor de economía y hacienda, que pasó de la teoría a la práctica en la administración pública y de ahí a la gestión privada. Esta fusión, a la que todavía le puede faltar alguna pata, es un buen final para su carrera. ¿2009 es su gran año? Braulio no suele exteriorizar alegrías ni penas, pero se ha llevado un buen disgusto con el descenso del Betis. Ni los buenos pilotos están a cubierto de estos accidentes.

El malagueño ‘emprenyat’

Ignacio Martínez | 18 de enero de 2009 a las 10:10

 

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El Gobierno andaluz probablemente no es consciente de que se está instalando en Málaga un sentimiento de malhumor con el proceso autonómico de impredecibles consecuencias. No es el único sitio. El proceso autonómico no avanza en la dirección a una construcción regional sólida, solidaria. El tribalismo andaluz está a flor de piel. La sensación en la periferia es que las autoridades de la Junta sólo ven eficiente aquello que se decide en Sevilla. Y esto nada tiene que ver con la ciudad, sino con la nomenclatura gobernante. Hay centralismo sevillano, porque la capital de la comunidad autónoma es Sevilla. Si fuese Antequera, habría centralismo antequerano. Para muchas cosas, hemos sustituido el centralismo nacional de la dictadura por 17 centralismos burocráticos. Un ejemplo: el Gobierno prepara la ley que debe trasponer una directiva europea sobre liberalización de servicios. En la memoria del anteproyecto se recoge que hay que modificar unas 7.000 disposiciones legales españolas de distinto rango, de las que 6.500 son autonómicas.

Este ánimo afligido de los malagueños recuerda al que los catalanes tienen respecto al resto de España. Enric Juliana acuñó un término en La Vanguardia en 2003 para definir un sentimiento de insatisfacción, que ha hecho fortuna; el catalán emprenyat. La traducción es elástica, iría desde molesto hasta jodido. Mi colega hace su balance: la agresividad del PP con el Estatut; la oposición a la opa de Gas Natural/La Caixa sobre Endesa, los apagones, el desastre del cercanías; los ataques de la Cope… También enfadados consigo mismos por su incapacidad de reacción.

Hay que cambiar situaciones, pero en Málaga hay una coincidencia generalizada, en personas de toda edad, ideología y situación social, de que la autonomía está siendo un mal negocio para su territorio. Lo dice el actual alcalde del PP, Francisco de la Torre, cuya falta de empatía con el presidente Chaves es evidente, pero también le pasaba a otro gran alcalde de Málaga, Pedro Aparicio, que era del PSOE y tuvo la misma falta de sintonía con el Gobierno socialista de Borbolla.

El último episodio de este culebrón lo ha protagonizado la consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, que ha dejado pasmada a la afición de Málaga el pasado miércoles al justificar que ha decidido llevarse el centro de decisión de la antigua Cuenca Hidrográfica del Sur a Sevilla. La Cuenca Mediterránea Andaluza que tenía su sede en Málaga y la Cuenca Atlántica, que tenía sede en Jerez, desaparecen. En el nuevo esquema, las decisiones se tomarán en Sevilla.

La consejera se defiende con el argumento de que las decisiones ya se tomaban en Sevilla desde 2005. Hay funcionarios que lo discuten: en Málaga se han gestionado hasta ahora 100 millones de euros anuales de las licitaciones de una cuenca que comprendía Almería, el litoral de Granada, casi toda Málaga y el Campo de Gibraltar. Pero, en todo caso, el paradigma no se altera: lo que estaba descentralizado con la dictadura, lo centraliza la autonomía. Este y otros errores nos pueden llevar a una novedad en el mapa político; la sustitución del moribundo regionalismo/nacionalismo del PSA/PA, por partidos localistas que cumplirían en el Parlamento andaluz la misma función que los nacionalistas en el Parlamento nacional: la defensa de intereses territoriales no bien atendidos por los partidos actuales. El PP ya ha detectado el problema y si llega al poder ha ofrecido poner en Málaga la sede de organismos económicos como el Comité Económico y Social e incluso la Consejería de Turismo.

Justamente los asuntos financieros son el nuevo temor del malagueño emprenyat: está convencido de que si hay fusión de Unicaja y Cajasol, la sede estará en Sevilla. Así que no quiere fusión. Ésa es la marcha imparable de Andalucía hacia la deconstrucción regional.