Archivos para el tag ‘Antonio Burgos’

Día de medallas

Ignacio Martínez | 3 de marzo de 2012 a las 12:21

Las medallas y títulos de hijo predilecto de Andalucía tienen un protocolo y un acervo construido en décadas. Casi una tradición. Todo empezó con un elenco de categoría de Premio Nobel. Lo era Vicente Aleixandre, y no le iban a la zaga Alberti, Ramón Carande, Guillén, Antonio Mairena y Andrés Segovia. Y desde 1983 ha habido centenares de personas distinguidas. Tantas que es difícil que uno no encuentre en quién sentirse reconocido y a quién repudiar.
Sin ir más lejos, un servidor tenía este año su pareja de ases, sin ánimo de faltarle a los demás. Todavía recuerdo una entrevista que Luis Gordillo me regaló en 1974 para la radio, que después el pintor mandó transcribir y editar. Y también me toca de cerca, por admiración y aprecio, la medalla de Concha Yoldi. Tiene mérito montar una fundación para ayudar a inmigrantes, y en especial a menores no acompañados. Por cierto que el viceconsejero de Presidencia, Antonio Lozano, se empeñó en convertir la llana palabra Yoldi, con acento fonético en la o, en una aguda Yoldí. Una y otra vez.
El viceconsejero es el encargado en la ceremonia de leer los méritos de los distinguidos. Dicen las malas lenguas que también es el responsable de la redacción última de los textos, aunque Lozano Peña es economista y ha sido profesor de Teoría e Historia de la Economía en la Universidad de Málaga. Y director general de Planificación en la Consejería del ramo. De ser cierta su afición literaria, no está bien encaminada. La cursilería de algunos pasajes impedía saber si Francisca García Ramírez pintaba ovejas merinas, escribía cuentos sobre ovejas merinas o criaba ovejas merinas en Grazalema. Es verdad que estamos en la barroca Andalucía y no en la sobria Gran Bretaña, pero algo más de compostura en los textos y algunos ripios menos serían de agradecer. No es seguro que el mismo equipo que ha despachado estas medallas lo haga el año que viene.  Pero sean los mismos u otros, habría que contratar para el guión a un profesional y dejarse de aficionados.
Por lo demás la sesión del 28 de febrero nos dejó momentos estelares, como la moderna rectora de Málaga que a sus 63 años epató al personal con una minifalda bastante por encima de su rodilla de científica. Será presidenta del consejo de rectores de España, pero quizá sean menos conocidas sus aficiones a las gafas baratas de diseño y a los zapatos de colores vivos, como los rojos que se gastó ayer. Al otro lado, en el lugar que ocupa el Consejo de Gobierno llamaba la atención en primera fila el señorío de la titular de Obras Públicas, vestida de señora consejera y perfectamente compuesta la hora larga que duró el evento.
Fue entrañable ver emocionarse a Josefina Molina al hablar de su padre. Lo será ver con la medalla en el futuro a un Antonio Burgos o a un Eugenio Chicano. Uno sigue teniendo parejas de ases pendientes.

Localismo aldeano

Ignacio Martínez | 2 de febrero de 2009 a las 9:48

”Exposición

 

El localismo andaluz goza de buena salud porque se vende bien. Es rentable a corto plazo, no sólo para los políticos; también para los periódicos locales, sin ir más lejos. Pero perjudica a la cohesión de Andalucía tanto como el centralismo autonómico. Las grandes ciudades de la región practican intensamente la autocomplacencia, el victimismo, el agravio y otros vicios que nos empobrecen a todos. Habría que elogiar las virtudes de los otros andaluces, como ayer hacía Nadal con su adversario Federer, al que calificaba como el mejor tenista de la historia. Esta parte es más complicada de ejercer, pero o nos ponemos a la tarea o Andalucía no progresará.

En la Unión Europea hay normas por las que una empresa que quiera una subvención de I+D tiene que asociarse con otras de distintos países. La Junta podría hacer lo mismo en sus programas de ayuda: o viene usted con empresas de otras provincias o no le atiendo. Una de las cosas más positivas de los Premios Andaluces del Futuro que han lanzado este año el Grupo Joly y Caja Madrid es que el de investigación ha sido para un genetista sevillano que trabaja en Granada y el de empresa para una onubense establecida en Málaga.

Por el contrario, la endogamia de grupo llevó a preferir a un malagueño en el concurso para la Ciudad de la Justicia de Málaga, cuando optaba al encargo un gran arquitecto sevillano, Guillermo Vázquez Consuegra. A José Seguí le podían haber dado una obra en otra capital. Por eso fue positivo que ganaran el concurso para el Parque de los Cuentos de Málaga el gaditano Ramón Pico y el onubense Javier López. Son de El Puerto de Santa María y Ayamonte, con estudio en Sevilla y un encargo en Málaga. Encima se alían con un arquitecto de primer nivel mundial, el portugués Manuel Aires Mateus, finalista del concurso internacional para el Museo de El Cairo en 2002. Suena poco aldeano.

La semana pasada se ha inaugurado en la Casa de la Provincia de Sevilla una exposición de la última obra de Eugenio Chicano, pintor malagueño de trayectoria internacional. Resulta sorprendente que Eugenio haya tenido que esperar a tener más de 70 años para hacer su primera aparición en Sevilla. Hay que felicitar a los organizadores; ya era hora. El Gobierno de la Junta, que se dispone a fallar sus medallas en vísperas del 28 de Febrero, no sólo tiene una deuda con el escritor sevillano Antonio Burgos, autor en 1971 del magnífico ensayo Andalucía ¿tercer mundo? También debe ponerse al día con otros muchos andaluces destacados como Chicano.

Pero hay muchos más ejes y triángulos pendientes. Una editorial de Sevilla va a sacar un libro con las historias de Miki&Duarte, unos malagueños que publican a diario en los nueve periódicos del Grupo Joly. Tejiendo complicidades se construye un país.