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Primarias

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un tipo calvo, serio, solvente, de 61 años, con buen currículo ministerial ha ganado las primarias de la izquierda en Italia y dicen que va lanzado por la Via del Corso, camino del Palacio Chigi, sede la presidencia del Consejo de Ministros. Quédense con su nombre, Pierluigi Bersani. Es un antiguo comunista, ex ministro de Desarrollo económico, de Industria o de Transportes con Prodi, ex eurodiputado y ex presidente de la región Emilia Romana. Es la gran esperanza blanca de la izquierda italiana, que está desnortada desde la desaparición del PCI y el desmoronamiento físico y moral del Partido Socialista de Craxi. Y no ha acabado de cuajar una alternativa factible contra el empresario aventurero Silvio Berlusconi, metido a político populista después de haber apadrinado (y probablemente corrompido) al propio Craxi.

Las primarias son un fenómeno social que catapulta a los elegidos. Definitivo si se compara con los dedazos a los que nos tienen acostumbrados los aparatos de los partidos. De todos. Felipe González avisó el domingo al suyo de que el PSOE debe tener vocación mayoritaria. Leído así se podría interpretar como un pronunciamiento contra los gobiernos de frente popular con IU en Andalucía, Asturias y el posible en Extremadura por el que suspira Cayo Lara. Sin embargo, un amigo, veterano militante socialista, me desvela otra derivada: “Como cuando el guerrismo controlaba el partido, Felipe le recuerda al aparato que el PSOE tiene que preocuparse de gobernar a la gente, no conformarse con gobernar el partido”.

Este punto de vista es relevante, porque el aparato socialista (como el popular o el comunista, no nos engañemos), gasta mucha más energía en el control de sus huestes y en el reparto de los cargos que en conectar con el personal. Y eso es fatal. Primarias faltaron en el PSOE andaluz en las municipales. Faltaron para designar el sustituto de Chaves o al sustituto de Arenas. Pero los aparatos son muy suyos y no dejan crecer disidencia alguna. El mismo veterano socialista siempre me cuenta que el aparato gobierna con la letra pequeña y la cachiporra. Siempre hay un artículo susceptible de ser retorcido de tal manera que se pueda amedrentar a los discrepantes. Sin ir más lejos, así ha sido tomado al asalto el grupo socialista popular en la Diputación de Cádiz.
Las primarias son un gran invento americano que no ha encontrado todavía clientela en Europa. En el PSOE han funcionado muy bien a ratos. Estimulante la elección de Borrell. Decepcionante Zapatero. Y equilibrio entre los contendientes de Sevilla, un notable del pasado y una medianía del presente. Pero más allá del resultado que den los elegidos con el uso, el método es magnífico. El último beneficiado no es Bersani, sino el pueblo italiano.

Mal de muchos

Ignacio Martínez | 23 de septiembre de 2012 a las 13:10

Resulta que el candidato norteamericano a la Presidencia por el Partido Republicano se resiste a publicar sus declaraciones de la renta de los últimos diez años, como es costumbre en su país. Y ha entregado el buen hombre unas cartas certificadas por su asesor fiscal y un notario con algunos datos del último año y otros de ejercicios anteriores espulgados cuidadosamente. En Andalucía tuvimos un precedente no hace mucho. Estamos en la onda.
El popular refrán “dime de qué presumes y te diré de que careces”, habría que hacerle un anexo destinado a los políticos: “dime que quieres que te certifique un notario y te diré en qué tienes poca credibilidad”. En la última campaña andaluza los notarios, profesión cuyos ingresos se han hundido con el sector inmobiliario, tuvieron actividad extra. Diego Valderas, por ejemplo, firmó en Jaén un contrato de IU con el pueblo andaluz. Y desafió al PSOE y al PP a hacer lo mismo. Como si el permanente incumplimiento de las promesas de los dirigentes políticos y la falta de confianza que genera en los ciudadanos lo fuese a remediar un fedatario público. Pilar González no le fue a la zaga y firmó ante notario los compromisos que tendría que asumir quien requiriese la colaboración del PA para gobernar. No hubo caso, como saben, pero el vicio es el mismo. Es un mal de muchos.
Más refinado, Javier Arenas estuvo durante semanas intentando evitar que se hiciera pública su declaración de la renta, como ahora Mitt Romney. Y en julio de 2011 entregó unas actas notariales que daban fe de sus complementos en el Senado y en el partido. Y tardó unas semanas en darse cuenta que más le valía no esconderse detrás de un notario, para ocultar que ganaba mal contados unos 150.000 euros al año.
El caso de Romney tiene agravante. Y no porque gane al año entre 70 y 100 veces más que Arenas. El asunto es que un multimillonario como él paga un 14% de impuestos en un país en donde el tipo máximo es el 35% y el ciudadano medio paga un 25%. El millonario Warren Buffett ya pidió el año pasado más impuestos para los megarricos. Descubrió que liquidaba su contribución a un tipo menor que el de su secretaria. Como ven, es un mal de muchos.

Será verdad que los ricos también lloran. Pero a este dicho popular no le podemos poner el anexo de “también pagan”. Al menos no en todos los casos.

La comisión de investigación de los ERE es un acierto

Ignacio Martínez | 1 de septiembre de 2012 a las 12:47

La comisión de investigación sobre los ERE fraudulentos ha sido un acierto. En primer lugar, por su existencia misma. Es verdad que no tenemos costumbre y esto quizá nos lleve a entusiasmarnos con la novedad. Y también a pagar la novatada, después de 17 años de rodillo gubernamental: darle a los comparecientes una hora al principio y media al final para que digan lo que quieran y sólo hora y media de preguntas es una exageración. En el Congreso de los Estados Unidos hacen comisiones de investigación menos familiares. Duras como un ladrillo. Se nota la mano de los investigados y sus actuales socios de gobierno en el suave diseño de esta comisión.
Pero todo hay que darlo por bueno. El Partido Socialista, que ha monopolizado el poder en Andalucía durante 30 años, con mayoría absoluta o relativa, por primera vez no tiene mayoría y se ha visto obligado a admitir una comisión que evitó como a una vara verde en la pasada legislatura. La primera conclusión de una semana y media de comparecencias es que un caso así no habría ocurrido si se hubiese producido alguna alternancia en el Gobierno de la Junta. El relajo en el que vivía la Administración autonómica, sin normas precisas, sin controles precisos, fiada a la buena voluntad y honradez de los centros directivos no se dan cuando el poder cambia de manos cada dos legislaturas, como suele pasar en el Gobierno central. El control y la eficacia aumentan exponencialmente.
Otra de las razones, todavía no puesta de manifiesto en la Comisión, es que sobraba dinero. Había dinero a espuertas. Unan a la abundancia el relajo y la falta de honradez (por puntual que fuese) y tendrán un caso de corrupción como un castillo. La comisión ha proporcionado ya datos. Este periódico publicó que el consejero Ávila cifró lo defraudado en 17 millones de euros. Casi 3.000 millones de pesetas, para no perdernos.
Las sesiones de la Comisión han servido para el descubrimiento de una gran parlamentaria, que aunque es nueva está haciendo una excelente labor: Alba Doblas, de Izquierda Unida, licenciada en Derecho, ex concejal de Córdoba, 41 años. Sigue la estela de otras grandes diputadas de IU destapadas en el Parlamento andaluz, como Rosa Aguilar o Concha Caballero.
A los portavoces del PSOE les toca el ingrato papel de proteger a los comparecientes de su partido. Es muy difícil hacer eso bien. Antonia Moro pasó de un tono meloso y sosegado cuando preguntaba a los socialistas a un genio tremendo levantando la voz a Zoido. Los del PP se vieron en las mismas con el propio Zoido y renunciaron a semejante papelón con Arenas y Zaplana. El aplomo y la crispación se han repartido entre los comparecientes. Entre los tensos, anoto a Recio, Aguayo o Ávila. Entre los relajados Vallejo, el interventor y Arenas. La comisión es un acierto. Y estamos sólo en el principio.

Dedazos

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2012 a las 12:29

Hay dedazos y dedazos. El de Mourinho a Vilanova tras perder el Real Madrid la final de la Supercopa el año pasado fue una agresión cobarde, perdonada ayer de forma vergonzosa por Ángel María Villar para celebrar su enésima reelección como presidente de la Federación Española de Fútbol. Esa acción tan reprobable es el dedazo más famoso de la reciente historia de España, pero no el único.

En política el mismo término tiene una connotación peyorativa, que roza el nepotismo. Tiene su origen en México, donde se emplea para indicar que un gobernante, funcionario o incluso un candidato a presidente de la República es elegido por la voluntad de una sola persona, que lo señala con su dedo índice, sin tener en cuenta la opinión de los ciudadanos, ni de su partido, ni respetar norma de concurrencia alguna.

Oigo a algún/a propagandista del PSOE atribuírselo, con razón, a la designación de Juan Ignacio Zoido como presidente regional del PP. Advenimiento que tendrá lugar en Granada el próximo fin de semana. También leo unas declaraciones del flamante número dos de los socialistas andaluces en las que dice que el suyo no es partido de dedazos. Y en esto ya no estoy de acuerdo. Cuando Chaves se marchó al Gobierno de la nación como vicepresidente en abril de 2009, designó sucesor a Griñán. Eso fue un dedazo como la Torre de Cajasol, como el que le ha pegado Arenas a Zoido. Por cierto, en el comité director del 14 de abril de 2009, la tropa socialista acató con disciplina militar el deseo de su líder Chaves y aprobó a mano alzada por unanimidad el dedazo a Griñán.

Es verdad que en el PSOE de vez en cuando hay espacios de libertad y confrontación que resultan estimulantes y atractivos para la opinión pública. Son acontecimientos que no se dan en el PP y que en el caso de los socialistas se suelen producir durante su estancia en la oposición: las primarias de Almunia contra Borrell, la elección de Zapatero como secretario general con cuatro candidatos, o la de Rubalcaba en duro enfrentamiento con Chacón. Pero Griñán no es precisamente un buen ejemplo para dejar en evidencia a Zoido. Estos dos dedazos, menos agresivos que el de Mourinho, están cortados por el mismo patrón.

Ahora queda por ver cómo queda en el futuro la relación entre Arenas y el nuevo jefe del PP andaluz. Estas cosas no suelen terminar bien. Griñán, de hecho, una vez que hubo heredado el Gobierno y el partido rompió con su mentor. Zoido está cambiando muchas cosas; falta saber si su historia tiene un final más feliz. Aunque feliz el que tiene que estar es Mourinho: hace el gamberro y se va de rositas. Los dedazos pueden ser rentables o no. Hay resultados para todos los gustos, con el autor o su protegido desairados, con el agresor o su víctima satisfechos. Hay dedazos y dedazos.

Un respeto para Arenas

Ignacio Martínez | 17 de junio de 2012 a las 10:39

(Artículo publicado en la edición de papel el miércoles 13 de junio)

 

Un dirigente de la categoría de Javier Arenas no se merece esta despedida. Anuncio grabado en vídeo doméstico, elogio desmedido de los suyos y desdén de los adversarios. Un poco de respeto. Aunque no gobierne, ha ganado las últimas elecciones regionales en Andalucía, sin sacar mayoría absoluta, como hizo tres veces Manuel Chaves, en 1994 y 1996 contra él y en 2000 contra Teófila Martínez. En otro capítulo quedan las victorias por mayoría absoluta de Escuredo en 1982, Borbolla en 1986 y Chaves en 1990, 2004 y 2008.
Sin embargo, el lunes Diego Valderas y varios dirigentes socialistas de tercera fila despedían al ex vicepresidente del Gobierno como si fuese un párvulo. Hay políticos de gatillo fácil. El jefe de IU le debería tener más consideración. Ha compartido oposición con el dirigente popular durante décadas, a veces con notables coincidencias. Sin ir más lejos, fue presidente del Parlamento en el bienio 94-96 con los votos del PP, y en la última legislatura reclamó junto a los populares una comisión de investigación sobre los eres fraudulentos. Valderas comentó que Rajoy rescata a Arenas y que la derecha no le perdona la “derrota” en Andalucía.

En las filas socialistas, el portavoz del Gobierno andaluz se refería en su blog al “batacazo” en las urnas del PP y culminaba una rechifla sobre la marcha de Arenas con un comentario despectivo: “A adversario que huye, puente de plata”. El portavoz del gobierno de todos los andaluces debería manifestarse con un lenguaje distinto al de un hincha de fútbol. Aunque no se haya dado cuenta todavía, ocupa un puesto institucional, no una localidad en una cancha deportiva. Y la presidenta del PSOE andaluz sostuvo que la derecha no quería a Arenas aquí. Dicho por dirigentes de un partido al que ha votado uno de cada cuatro electores, resulta pretencioso.
Y por parte propia, tampoco ha estado bien la puesta en escena de la renuncia de Arenas a la reelección como líder regional del PP: despedida enlatada, elogios desmedidos por norte, sur, este y oeste, y orfandad tras el hiperliderazgo. En el aplauso incondicional, dos excepciones se adivinan entre líneas: Cospedal recuerda que Arenas [sólo] es vicesecretario general de política autonómica en la dirección nacional y Esperanza Oña muestra sorpresa más que pena por la marcha de una persona que no le dedicó mucho aprecio: es la única de su círculo de trabajo más cercano que no cita el líder en su despedida.
Hay una coincidencia en los números entre el líder popular y Manuel Chaves: durante 19 años ha liderado al PP andaluz, catorce como presidente y cinco tutelando a distancia la presidencia de Teófila Martínez. Ahora su destino, se diga lo que se diga, será Madrid. En el Gobierno superaría con creces a la media y en el partido mejoraría de sobra a Cospedal. Se marcha uno de los más importantes dirigentes políticos de la autonomía andaluza. El candidato más votado en las últimas elecciones. Se merece un respeto. Y menos bromas.

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El perfecto interino

Ignacio Martínez | 16 de junio de 2012 a las 11:00

El PP andaluz se dispone a elegir por segunda vez un presidente interino para sustituir a Javier Arenas. Vuelven a pensar en un alcalde; un error repetido. Alguien debería decirle a los talentos que deciden estas cosas en petit comité, en algún cenáculo de la capital del Reino, que en una región tan tribal como Andalucía el alcalde de una capital es visto por los votantes del resto de capitales primero como un extraño y después como candidato del partido de sus simpatías.

Hay un hándicap para cualquier alcalde o alcaldesa, que ya tuvo que soportar Teófila Martínez en dos ocasiones. Y todavía, Cádiz encaja en el resto de Andalucía, pero si el alcalde es sevillano y se estrenó en el cargo pidiendo un estatuto de capitalidad que compensara a su ciudad de las molestias e inconvenientes de ser la capital de Andalucía, entonces no tiene muchas posibilidades de que le voten en Málaga o Granada, por poner dos ejemplos. Este complejo de que a Sevilla le cuesta el dinero ser la capital, ya lo padece algún bruselense con las instituciones europeas. En ambos casos es una deformación notable la realidad: tanto para Sevilla como para Bruselas es un magnífico negocio ser la capital de Andalucía o de la Unión Europea.

Total, que el hombre que quería un estatuto especial para su ciudad, tiene que ir ahora por la periferia regional, a lugares alejados de la pequeña Sevilla del poder, a pregonar como las cupletistas de los años 50, que como ese pueblo, ninguno. Pero no le creerán. Añadan que puede dejar de ser diputado autonómico y que está empeñado en renovar la mayoría absoluta en su ayuntamiento. Así que no veo ganando unas elecciones regionales a Juan Ignacio Zoido, quien por cierto ha hecho poco en Sevilla en su primer año de mandato.

El alcalde de Málaga ya decía a Monteseirín y ahora a su sucesor que si les molesta la capitalidad, Málaga se hace cargo ¡pagando! Y, dicho sea de paso, ha sido el único que le ha puesto peros al dictado de la superioridad, con una sutileza marca de la casa: veía a Zoido “muy ocupado”, aunque ayer le mostró su adhesión. ¿Está el PP tirando las próximas elecciones? ¿Será Zoido candidato? Lo deprimente en todo caso es que no se deje al partido debatir, celebrar el congreso como estaba previsto, y que no se aliente que haya varios candidatos que se expliquen y se midan. La falta de democracia interna en las organizaciones políticas es flagrante.

Todo este procedimiento no deja en buen lugar a Arenas. Más bien recuerda esa anécdota que se atribuye al torero cordobés Rafael Guerra, a quien un grupo de incondicionales le preguntó un día quien había sido el mejor torero después de él. Y Guerrita contestó: Después de mí, naide y después de naide, Fuentes. No vaya a ser que se piense que en el PP andaluz detrás de Arenas no hay nadie, y después, un alcalde. El perfecto interino.

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Política de camuflaje

Ignacio Martínez | 9 de abril de 2012 a las 7:31

Ya tenemos otra vez al Gobierno y a la oposición practicando su deporte favorito: el de las medias verdades. Como siempre. Da lo mismo quién ocupe el banco azul y cuál sea su adversario. El problema es que los dos grandes partidos siempre nos relatan una parte de la realidad. Por ejemplo, el PSOE se llevó toda la campaña electoral andaluza insistiendo en que el PP iba a recortar los servicios públicos, sobre todo sanidad y educación. Y acertó doblemente: porque todo indica que era cierto y por el rendimiento que le sacó a su advertencia. Lo que no nos dijo Griñán es de dónde recortaría él a cambio, porque tendrá que reducir el presupuesto andaluz en alrededor de 2.500 millones de euros. Pero de eso, ni una palabra. Ni entonces, ni ahora.

Sobre Arenas ya escribía ayer que se centró en los 30 años de socialismo y la corrupción consiguiente, pero ni una palabra de qué haría él con los mandos del poder. Esas medias verdades han tenido una rentabilidad equiparable; ninguno de los dos consiguió una mayoría de votos. Ambos se quedaron lejos de poder gobernar en solitario, a ocho y a cinco diputados. Pero cumplidas las elecciones regionales no nos libramos del ejercicio de cinismo de la media verdad y de la opacidad de las propuestas. Ahora a cuenta de la sanidad y la educación, en la Liga nacional.

Seguimos jugando al camuflaje. De Guindos aprovecha una entrevista con mi amigo Leo Wieland para decir en el Frankfurter Allgemeine que ahora el Gobierno va a afrontar dos reformas, la de la sanidad y la educación, que depende de las comunidades autónomas, y la del comercio y los servicios profesionales, que incluirá nuevas normas para fomentar el alquiler. Aunque no sale en el texto publicado, el periodista le preguntó al ministro cómo iban a presionar a las autonomías, y De Guindos se remitió a una reunión del consejo interterritorial que hay este mes. Ésta es la técnica informativa.

Aquí faltan varias cosas elementales. Si la soberanía nacional reside en el pueblo español, y las Cortes Generales representan a ese pueblo español soberano (artículos 1 y 66 de la Constitución) lo primero que falta es un debate extraordinario en el Congreso sobre la intensidad y ámbito de las reformas. En definitiva que cada partido nos diga de dónde se corta y cuánto. Es un despropósito empezar a ajustar en sanidad sin que nos expliquen por qué perviven diputaciones, comités económicos y sociales, televisiones locales y regionales, o más de la mitad de los ayuntamientos de España con capacidad de gasto, de menos de 1.000 habitantes.

Hay que hacer reformas, pero no a tontas y a locas. Y para eso hacen falta un debate en condiciones y un liderazgo que no tuvimos con Zapatero y no acaba de aparecer en el caso de Rajoy.

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El virus Sarkozy

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2012 a las 12:36

Hay muchas maneras de hacer campaña electoral. Los profesionales de la política, el marketing y las encuestas dirán que la buena es la que gana: todo vale para gobernar. Tengo mis dudas. Veamos un ejemplo de fuera, que nos afecta: en dos semanas, el 22 de abril, se celebra la primera vuelta para elegir al inquilino del Palacio del Elíseo. Y el 6 de mayo es la elección definitiva, previsiblemente entre el actual presidente francés y el candidato socialista François Hollande.

Hasta hace poco, Nicolas Sarkozy, viejo lobo de mar de la política francesa, iba por detrás en las encuestas. Justo hasta los atentados del mes pasado en Toulouse en los que murieron cuatro civiles y tres soldados, además del terrorista. El marketing le funcionó bien al presidente que pasó a encabezar las encuestas para la primera vuelta, gracias a su forzado protagonismo. Buena jugada.

Pero todavía está lejos de poder ganar el 6 de mayo. Así que los aprendices de brujo que le rodean han elegido otro recurso con gancho para animar a los simpatizantes. Y no han encontrado otra cosa que España y su asfixiante situación económica. Y aquí estamos ahora, aguantando un chaparrón de descalificaciones del candidato al que el rey Juan Carlos concedió hace tres meses un Toisón de Oro, la más alta condecoración de la Corona española. El último ataque de Nicolas fue ayer mismo. Es como un virus. Antes dispuesto a infectar la política de inmigración europea y ahora la estabilidad del euro.

Con los recortes en los presupuestos dejando la economía nacional en el hueso y los mercados reticentes a invertir en deuda pública española, lo último que necesitamos es al jefe de Estado de la segunda potencia continental todo el día diciendo lo mal que anda España. Pero lo hace. Sostiene que su rival colocaría a Francia en el nivel de Grecia o España. Somos el paradigma del mal.

Así, con dos ideas negativas, se está haciendo la campaña el buen hombre. Me recuerda a Arenas, empecinado durante meses en el monotema de la corrupción socialista con los eres falsos y el hartazgo de los 30 años. Cierto, pero insuficiente. Hay que poner algo más encima de la mesa para ganar. Algo positivo. Pero ni aquí Arenas, ni Sarkozy en Francia siguen esa receta. Sino la rancia de que lo importante es ganar. Como sea.

Un árbitro y dos falsos humildes

Ignacio Martínez | 28 de marzo de 2012 a las 12:28

Si las próximas elecciones andaluzas no se adelantan, es posible que dentro de cuatro años no se presente ninguno de los tres actores principales del 25 de marzo. Ni Arenas, si decide no intentar una quinta carrera a la Presidencia de la Junta; ni Griñán, que en 2016 cumplirá 70 años; ni Valderas, que en 2012 termina su mandato como coordinador regional de Izquierda Unida, cargo que no puede renovar según sus estatutos. Y el hecho singular que esta fuese la última legislatura de los tres, añade más incertidumbre a un escenario ya de por sí inestable.

Para entrar en situación, los protagonistas invocan como un mantra la palabra humildad. Lo hace el presidente en ejercicio, a quien le va a hacer más falta que a ningún otro: tiene la difícil papeleta de arreglarse con IU para poder formar gobierno. La distancia entre los planteamientos de Griñán y los de Valderas es enorme, como ha venido repitiendo en los últimos tres años el jefe de los izquierdistas en los debates quincenales de control al Gobierno en el Parlamento andaluz.

También le hará falta humildad a Griñán para que no se le suba a la cabeza el resultado del domingo y la colección de amigos, nuevos y recuperados, que le llueven. Hay overbooking en el coro de aduladores. Total, ha salvado el cuello, pero hay quien le quiere convertir en el preclaro líder de la socialdemocracia europea. El karma de este hombre no tiene límite: pierde el congreso del PSOE y sale presidente, pierde las elecciones autonómicas y sigue de presidente de la Junta. Algunos de sus hombres de confianza ya están sacando pecho, como el secretario provincial de Málaga Miguel Ángel Heredia. El resultado del domingo tiene daños colaterales en el interior de la organización socialista, consolidando débiles liderazgos sociales.

Arenas, el ganador de las elecciones, que no podrá reinar según todos los indicios, también habla de humildad. Una virtud que él no ha practicado durante la campaña. Hace una semana escribía aquí que han faltado debates en esta campaña. Por ejemplo un cara a cara Arenas-Griñán. Otro a tres con Valderas; el de Canal Sur al que se negó a ir el franciscano candidato del PP. Y, por qué no, uno a cinco con UPyD y PA, los dos outsiders. Un líder en condiciones habría planteado, exigido, todos esos encuentros, en vez de huir del único organizado.

Y el tercer protagonista, Diego Valderas, anda tan eufórico que reclama humildad ¡a los dos perdedores!, que han sacado muchos más votos que él. Poco humilde parece su actitud. Será el árbitro de la situación y se dispone a marcarle el paso al PSOE. Tiene una receta que incluye aceite, uno de sus recursos dialécticos estos días. Aceite de ricino, purgante, para la soberbia socialista. Empezando por una comisión de investigación parlamentaria sobre los eres. Pasada la espuma de la euforia del primer momento, la vida institucional del partido gobernante no volverá a la tranquilidad y altivez de los tiempos gloriosos. Seguirá mandando en la Junta tutelado por IU. Veremos si el susanismo compensa esa pérdida efectiva de poder con cuchillos largos en la vida orgánica.

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El techo de Arenas

Ignacio Martínez | 26 de marzo de 2012 a las 12:40

Se acabaron las pedradas de la campaña electoral. Ahora tenemos un ganador, Javier Arenas, a quien no se puede felicitar, porque el resultado que obtuvo ayer es un duro fracaso personal. Por cuarta vez no logra su intento de gobernar Andalucía. En esta ocasión siendo el candidato más votado, pero con un exiguo 1% de ventaja sobre su gran rival. El Partido Socialista ha perdido unos 700.000 votos desde 2008. Pero al propio Arenas le han votado 200.000 menos que hace cuatro años. Tiene un techo, igual que se llegó a decir de Fraga. Y su partido haría bien en buscarle un relevo efectivo y no tutelado por él mismo, como hizo durante el ficticio mandato de Teófila Martínez.

Quien quiera que gobierne en la Junta, y lo más probable es que sea Griñán, debería no obstante recordar las palabras del candidato ganador en los últimos días: humildad, diálogo, austeridad y reformas. La última es más interpretable. Bajo el manto de las reformas se han recortado presupuestos públicos por tierra, mar y aire, que le han costado no pocos votos al PP en la jornada de ayer. Pero las tres primeras premisas, debería el presidente Griñán hacerlas grabar en un gran cuadro para que ocupe lugar destacado en su despacho de San Telmo. Le ha sobrado soberbia y ha faltado diálogo al Griñán presidente y secretario general del PSOE andaluz.

Y a Arenas le han sobrado los recortes del Gobierno, los efectuados y los presumidos por el electorado. Estas elecciones se han jugado en clave nacional y Rajoy ha sufrido una seria advertencia del electorado en Andalucía y Asturias. Y a Arenas le ha faltado el debate de Canal Sur que despreció y quizá algún alguno más. Por ejemplo, un cara a cara con Griñán. La humildad no debería ser sólo un eslogan. Cuando se va de sobrado, al final se queda uno corto.

En todo caso, hay que esperar a ver si se ponen de acuerdo PSOE e IU. Entramos en la fase de los papeles. Del programa, programa, programa de los izquierdistas. Que en un momento culminante podría incluir dos pactos para gobiernos de izquierda en Extremadura y Andalucía. Unos gobiernos que tendrán que explicarnos cómo utilizarán la tijera. Está muy bien declarar intocable del Estado de bienestar. Pero los presuntos socios del próximo Gobierno andaluz nos deben decir de dónde cortarán en los presupuestos.

El resultado de ayer supone un gran éxito de IU, que sube más de 100.000 votos; duplica su presencia en la Cámara regional. Y encima se presume que entrará en el Gobierno. La aparición de UPyD en el nuevo Parlamento hay que aplazarla para mejor ocasión. Se ha disputado su segmento del electorado con el PA, con funesto resultado para ambos. En la anterior legislatura todo el mundo echó de menos la desaparición de la voz andalucista. Un partido que fue el gran animador de la autonomía en sus inicios. Y que con su ausencia reiterada del Parlamento casi certifica su final.

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