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El debate de los jefes: Regreso al futuro

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2010 a las 18:54

Buen discurso de Griñán, ayer en la sesión de la mañana del debate sobre el Estado de la Comunidad Autónoma andaluza. Un discurso felipista, sobre lo global y lo local, lo general y lo concreto. El mundo visto desde Andalucía; con las luces largas, según expresión textual del presidente. Un toreo de salón de muy buena factura, al que no le ha faltado, sin embargo, algún desliz típicamente zapaterista, como la pretensión de que la sociedad andaluza es madura, fuerte, seria, tenaz, rigurosa y cohesionada. Demasiada poesía. Por el contrario, fue mucho mejor en la filosofía final, marca de la casa Griñán. Tras anunciar un ahorro fiscal de casi 1.600 millones de euros este año, sacó sus consecuencias: “Hemos comprobado que la especulación no es ninguna fuente de riqueza; que la economía no puede ser un casino; que el dinero no es una mercancía; que no se puede vivir vendiendo humo o sin afrontar el pago de las deudas. Es la hora de volver a la senda de la estabilidad, de vivir a la altura de nuestras posibilidades”.

Toreo de buena factura que pudo seguir ejecutando cuando salió Arenas como un toro, a la taurina hora de las cinco de la tarde. Y el ejemplo es también textual. Dijo el jefe popular que lo que había hecho por la mañana su adversario era como aquel chiste, en el que a un torero lo coge el toro, se lo llevan para la enfermería, y su peón de confianza le dice “vaya corná que nos han dado maestro”. A lo que el interesado contesta “mayormente a mí”. Arenas empezó afeando a Griñán sus responsabilidad en el “gran fracaso” de la economía andaluza en esta crisis. Llegó incluso a sugerirle que pida perdón por sus errores.

La altura y ligazón del discurso presidencial en la sesión matinal a quien primero dejó en evidencia, según los viejos del lugar, fue a Manuel Chaves. Los discursos del anterior presidente, producto de un aluvión de textos fabricados en las distintas consejerías, y redactados por varios amanuenses, eran estructuras heterogéneas cosidas. Por el contrario, Griñán ha preparado un discurso con un hilo conductor, en el que se repasaba la situación mundial, europea, española y andaluza. Anunció aumentos en diversos impuestos y reducción del gasto público, para terminar con un pensamiento de la escuela del presidente Obama, a quien citó varias veces: “Con austeridad, confianza y responsabilidad vamos a ganar el futuro”.

Once veces lo interrumpieron los suyos con aplausos durante la hora y doce minutos de discurso. Algunas de las ovaciones parecían previstas de antemano en un guión. Los diputados socialistas rompían a aplaudir al unísono, en cuanto el presidente llegaba a un punto y aparte determinado, como avisados por un regidor. El primer aplauso se produjo cuando dijo que las comunidades autónomas han tenido un papel relevante en la construcción del modelo de Estado de mayor éxito de cuantos ha tenido este país. Argumento avalado después por Arenas, por cierto. Los socialistas aplaudieron con fuerza la criticas al derrotismo popular, las nuevas leyes locales, y el aumento de impuestos, en especial el de las motos acuáticas. Este último, fue acompañado de ciertas risas, que sólo se explican con la atribución de esa afición en exclusiva a militantes y simpatizantes del PP.

Arenas empezó aznarista. Aquello parecía el regreso al futuro, el uno felipista y el otro aznarista. No en balde ambos han sido ministros de varias cosas con Felipe González y José María Aznar, cuyos nombres salieron a pasear en repetidas ocasiones. Arenas estuvo en su arranque duro y contundente, como había anunciado. Acusó a Griñán de mentiroso, de equivocarse en sus diagnósticos, de tener una empanada mental, expresión que sabe que molesta especialmente al presidente y por eso repite una y otra vez. También hizo una alusión sarcástica al impuesto sobre las bolsas de plástico de un solo uso. El jefe popular se había traído de casa la versión adaptada de la fórmula ¡váyase señor González!, pero se la guardó por alguna razón. Lo previsto es que dijese que el de ayer iba a ser el primer y último debate sobre el estado de la comunidad de Griñán, cuyo liderazgo no iba a durar.

Su cambio de tono permitió uno de los debates menos broncos y más profundos de los que ha tenido el Parlamento andaluz en lo que va de año. Lo que no significa que Arenas estuviese tibio en sus críticas. Hizo todo un catálogo de incumplimientos del Gobierno regional, en materia de vivienda, educación o sanidad. Se alarmó de que Canal Sur cueste 180 millones de euros a los contribuyentes, que la Junta tenga hasta 25 delegados de distintos organismos y consejerías en cada provincia o que se haya recolocado a la mitad de los altos cargos recién eliminados en el organigrama de la Administración autonómica.

Pero lo más relevante es que, por primera vez en lo que va de legislatura, el jefe popular ha cambiado el registro pensando en el electorado que puede conquistar en esta coyuntura. Desde luego que elogió el trabajo de los funcionarios, se preocupó por los pensionistas, hizo de defensor de los intereses de los autónomos, de los dueños de los chiringuitos, de los agricultores y ganaderos, del sector de la construcción y hasta del único que no va mal este año, el turístico. El afán electoral del jefe popular ha podido sobre su tradicional tendencia al juego duro y el regate corto.

Arenas tuvo ayer raptos del perfil de estadista que tiene que adoptar si quiere ganar por mayoría absoluta las elecciones. Y eso moderó su discurso, lo hizo más razonable. Y eso, a su pesar, le permitió a Griñán quedar por delante en el envite. Pero la victoria a los puntos del presidente no fue gratis. La tuvo que sudar contra el reproche de que no se ocupa de los intereses andaluces en Europa, a pesar de lo mucho que habla de ella. O de que, si tanto cree en la autonomía, que se comprometa a celebrar elecciones separadas de las generales. Griñán que entró a todos los toros, dejó pasar este miura sin mirarlo. El ventajismo socialista en este campo le ha dado demasiados réditos como para renunciar a ellos. Y tampoco tienen un argumento razonable en defensa de elecciones simultáneas.

Arenas propuso varios pactos, en especial uno presupuestario para 2011, lo que provocó los celos de IU. Griñán se sintió cómodo en la centralidad política y en el control de la situación. Buenos discursos los de ambos y buen debate. De los que dan seguridada la afición.

Debate parlamentario: Griñán hipoteca a Zapatero

Ignacio Martínez | 28 de mayo de 2010 a las 10:56

Era el peor día para un desliz semejante. Griñán buscaba un cuerpo a cuerpo con Arenas en su última intervención. Soltó sus primeros golpes en defensa del presidente del Gobierno. El PP había votado en contra del decreto de ajuste en el Congreso porque quiere elecciones. Un acto irresponsable, porque si se hubiese rechazado el decreto el resultado habría sido un desastre, dijo. Y en esto le salió limpia la frase: “Que Zapatero sea malo no les convierte a ustedes en buenos”. Un lapsus. Lo mismo lo piensa, pero fue un lapsus que supera alguno glorioso de Chaves.

El jefe popular se reía con las manos en la cabeza. España entera ha sido testigo del lance, porque ayer fue material destacado en todos los telediarios. Y en las filas socialistas más de uno se quedó helado. A Arenas, en todo caso, le duró la alegría muy poco. Un minuto después estaba recibiendo unos golpes que Griñán se había traído de casa bien ensayados. Y se le cambió la cara. Aquello acabó como los combates de Cassius Clay con Joe Frazier.

Frazier era campeón del mundo de los pesos pesados en 1971, cuando Cassius Clay volvió a los cuadriláteros, después de haber estado suspendido por negarse a ir a la Guerra del Vietnam. Era un boxeador duro y correoso. Buscaba siempre el cuerpo a cuerpo, el intercambio de golpes. Cassius Clay, por el contrario, basaba su estilo en el juego de piernas, en la estrategia, en medir la distancia y ser más rápido que el rival. Los dos habían sido campeones olímpicos, pero Clay era mucho más vistoso.

Arenas podría interpretar los dos papeles, pero está empeñado en los últimos meses en hacer de Frazier. Parece encasillado, haciendo siempre de sí mismo. El jefe popular practica un juego duro con Griñán que le ha permitido ganar algunos de los debates quincenales en el Parlamento andaluz. Hasta el punto de que en su entorno pensaban que el jefe socialista era frágil y fácil de desestabilizar. Fiel a esa táctica, ayer le dijo al presidente, entre otras lindezas, falso, mentiroso, soberbio, que tenía una empanada mental, derrochador, que no se le caía la cara de vergüenza con el ajuste antisocial y que era un hombre de hielo.

Griñán acostumbra a interpretar el papel de Cassius Clay, tan sobrado de facultades que a veces pierde el debate. El presidente ejercía ayer su habitual rol de profesor, de “gran analista de la macroeconomía”, según el sarcasmo textual que utilizó Arenas para definirlo.

Y así iba la sesión, salvo el lapsus, cuando Griñán se descalzó los guantes, arrinconó a su rival y le sacudió una serie de golpes marca de la casa Arenas: reprochó al líder popular que su partido critique el cobro de cesantías, la utilización de coches y viviendas oficiales o la práctica enchufes, cuando él mismo había cobrado cesantía, utilizado vivienda oficial, no iba a su ministerio en bicicleta y entró enchufado en la administración.

Esta última afirmación dejó boquiabierto y con el rostro carmesí al líder popular, a quien se le heló la sonrisa que tenía desde el desliz. Griñán no se apiadó; afirmó que fue contratado a dedo y no consta en su expediente de funcionario laboral de la Junta en excedencia que pasara ninguna oposición. Javier Frazier había mordido el polvo.

Aparte de estos escarceos, el debate dio para mucho más: la cotización en el mercado de futuros de la coalición entre socialistas e IU para 2012 sufrió un serio deterioro por las medidas de ajuste que, en opinión de Valderas, causarán en Andalucía 100.000 parados más. Un tijeretazo calificado por el jefe de los izquierdistas como brutal, cruel, insolidario y injusto.

Valderas afirmó que el PSOE se había cambiado de bando y que el plan de ajuste era un atentado claro contra el estado del bienestar. Pidió saber de dónde se va a recortar en Andalucía y Griñán ofreció explicar con detalle todas las medidas en el próximo pleno, los días 9 y 10 de junio, en el debate sobre el estado de la comunidad autónoma. El presidente le recordó a Valderas que las medidas adoptadas en España han sido obligadas por la Unión Europea, que también las ha exigido a todos los demás países de la Eurozona.

Arenas buscó, como de costumbre, el cuerpo a cuerpo con Griñán. Le reprochó tocar las pensiones, cuya congelación supondrá 1.400 millones de euros, mientras el impuesto de patrimonio para los ricos, eliminado por el Gobierno Zapatero, suponía 1.800 millones al año. Griñán, en tono profesoral, dijo que el Fondo Monetario Internacional sostiene que el mundo ha rozado en mayo el colapso y la OCDE opina que Europa está en un momento crítico. Fue entonces cuando calificó de irresponsabilidad la votación del PP contra las medidas de ajuste en el Congreso.

Y fue entonces cuando Arenas le admitió que de haber triunfado los votos contrarios, quizá habría elecciones generales y en ese caso se abría un camino para la esperanza en España. Griñán le espetó que estaba por ver que si se convocaban las ganaran. Pero en aquel pasaje se le escapó lo “malo” que era Zapatero… No obstante, acusó al PP de oportunismo. Cuando Arenas era ministro se pasó de ocho a quince años la base de cotización de las pensiones y se aprobó con los votos socialistas. Ahora, sin embargo, no es posible que el PP apoye medidas del PSOE.

Griñán entró con dudosa fortuna a otro de los trapos que le tendió Arenas. El jefe popular presumió de estar siempre en la calle, en los pueblos, en donde no veía nunca a los socialistas, a los que echó en cara estar ajenos a la realidad de Andalucía. El presidente le respondió que él va poco por Marbella y Roquetas, que son los lugares cuyas calles frecuenta Arenas. Los alcaldes de ambas localidades protestaron más tarde por la ocurrencia.

En el acerado combate, Arenas cayó víctima de su propia medicina. Pero le quedó el consuelo de que su rival había hipotecado al presidente del Gobierno el día menos oportuno.

Cajasur: Curas, samuráis o maquiavelos

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2010 a las 13:59

La oposición de la Iglesia a la fusión causa sorpresa en todos los partidos y plantea dudas sobre la filosofía que hay detrás: si es un acto desesperado o la invitación a un ‘caballero blanco’ a entrar tras la intervención

Samurái o Maquiavelo. ¿El Cabildo cordobés se ha hecho el harakiri o está intentando una jugada maestra, y arriesgada, para conservar un papel protagonista en su caja de ahorros? El viernes la mayor parte de los comentarios que podían recogerse entre directivos del sector, políticos y observadores externos eran que la Iglesia aplicaba a Cajasur el criterio desesperado de “si no es para mí, no será para nadie”. Pero esta expresión no se cumple al pie de la letra. Por dos motivos. El primero es utilizar el genérico la Iglesia para definir a los canónigos de Córdoba. En el consejo de administración de Unicaja se sienta un canónigo de Almería, que votó a favor de la fusión, y dejó claro expresamente que no hay una sola postura de la Iglesia. Y todas las fuentes consultadas coinciden en destacar que durante el mandato de monseñor Asenjo en Córdoba, el comportamiento de Cajasur fue mucho más razonable.

La segunda cautela es que quizá no se trate de un acto suicida, sino de todo lo contrario. ¿Y si los responsables del Cabildo han preparado una jugada con un caballero blanco, a quien le han pasado todos los datos, para que se presente con ventaja a un previsible concurso del Banco de España para la adjudicación de la caja intervenida? No lo sabemos, pero ha circulado esa teoría con varios nombres.

Lo que sí parece es que los canónigos de Córdoba, con Santiago Gómez Sierra al frente, han llegado a la recta final de la negociación con la voluntad decidida de hacer naufragar la fusión. Y han utilizado de coartada que no había un acuerdo laboral, a pesar de que no lo exige la ley, se había avanzado mucho con los sindicatos y se tenía el visto bueno del Banco de España para tener una semana más de plazo para inscribir en el registro los acuerdos.

El máximo responsable del sindicato Aspromonte, vinculado a los gestores eclesiásticos de la caja, admitió que tenían un acuerdo verbal con Unicaja y Cajasur, pero votó que no en la reunión del consejo de administración. No se sabe bien qué hizo el viernes, durante cinco horas y media, el presidente de Cajasur en la sede central de Unicaja en Málaga. Pero pasó confesionario con los directivos y sindicalistas de Córdoba que estaban negociando allí.

La intervención del Banco de España, en todo caso, acaba con una época que ayer un comunicado de la Confederación Española de Cajas de Ahorro calificaba de especial y exclusiva. Excepcional. El principal responsable de la actual situación de Cajasur, el canónigo Miguel Castillejo, consiguió un trato de favor del Gobierno de Felipe González cuando se hizo la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorro en 1985. Se introdujo una disposición adicional que preveía un estatus especial para las cajas gestionadas por la Iglesia católica, en virtud de los acuerdos entre la Santa Sede y España de 1979.

Este trato especial se tradujo en una amplísima representación en el consejo y en la pretensión sistemática a partir de entonces de evitar la tutela de la Junta de Andalucía y la relación con el resto de cajas andaluzas. Sólo el paréntesis del mandato del obispo Asenjo ha sido una excepción en esta tónica. El actual obispo cordobés, Demetrio Fernández, ha hecho unas declaraciones muy políticas, hasta el punto que para analizarlas hay que dejar al margen al octavo mandamiento. Dijo el obispo que “la caja no está en quiebra” y que la Iglesia ha estado “dispuesta a perderlo todo para conservar los puestos de trabajo”. Ningún político o sindicalista habría mejorado las frases. Desgraciadamente, la primera preocupación de la Iglesia cordobesa fue, antes de cerrar el acuerdo inicial hace casi un año, asegurarse una serie de palacios, inmuebles y asignaciones dinerarias para su Cabildo.

Tras el hundimiento de la entidad financiera, cuando llegó la crisis, Cajasur buscó una solución dentro de la Iglesia, pero no consiguió ni en España ni en Roma capitales para reflotar la entidad. Su segundo paso fue buscar una alianza con una caja de fuera de Andalucía. Esta fórmula es la que más gusta al Banco de España (BdE) por dos motivos muy razonables: evita el solapamiento y la endogamia.

El BdE consultó a las entidades que podían estar interesadas y les pidió ofertas. La de Unicaja fue mejor que la de Murcia y, para enfado de Cajasur, el Banco le encargó a Medel el rescate de la entidad, hace un año. En este tiempo, sin embargo, los canónigos que regentaban Cajasur han vuelto a contactar con Murcia y al menos con otras dos cajas más para insinuarles que podían ser la alternativa. En Unicaja los responsables con los que he podido hablar muestran un talante sereno, y repiten que siguen abiertos a una solución constructiva, lo que significa que si tienen oportunidad insistirán en esta fusión que se ha convertido en el último año en el vértice de su estrategia empresarial. En esa misma dirección ha hablado el vicesecretario regional del PSOE, Rafael Velasco, que ha hecho hincapié en que el proyecto de fusión sigue siendo bueno.

En Unicaja también ejercen una cierta autocrítica: “Quizá no hemos sabido ganarnos la confianza de la otra parte o es posible que la incompatibilidad de caracteres de las personas haya dificultado el entendimiento”. Braulio Medel se jugaba mucho en este envite, después de haber abortado en marzo de 2009 otra fusión con Caja Castilla la Mancha, finalmente intervenida por el BdE. Así lo demuestra su intensa actividad negociadora en los últimos días y la aprobación de la fusión por el consejo de Unicaja.

El factor humano también ha intervenido para perjudicar el proceso de fusión. El Cabildo cordobés se acostumbró desde los tiempos de Castillejo a actuar como un poder autónomo incluso respecto al obispo. Varias fuentes consultadas coinciden en señalar que el resultado de la noche del viernes habría sido otro con Asenjo de obispo en Córdoba. Por el contrario, las explicaciones del actual prelado tenían una connotación agresiva respecto a Unicaja: “querían una rendición final, sin condiciones”, dijo Demetrio Fernández.

Esta versión no es corroborada por dos vicepresidentes de Cajasur. Salvador Blanco, del PSOE, considera que la intervención del BdE “es mala para la plantilla, para Cajasur, para la Iglesia y para Córdoba”. Y Juan Ojeda, del PP, mostró su sorpresa y pidió a los gestores eclesiásticos que explicaran su decisión. El PP ha tenido a sus representantes en todas las opciones posibles sobre la fusión. En el consejo, Ojeda votó a favor y Contreras se abstuvo. Fuera, en la calle, Nieto, presidente provincial y candidato a alcalde, se manifestó con Aspromonte, sindicato contrario a la creación de Unicajasur.

Sorprende, por tanto, que Arenas califique la actuación de su partido como “prudente y responsable”. El líder regional del PP ha tirado una piedra contra el presidente de la Junta. Sostuvo que “Griñán debió trabajar para que prosperara la fusión”. Y ha rematado sus comentarios con su idea de que las fusiones deben hacerse con criterios económicos y financieros, y no políticos. Lo que parece contradictorio con el reproche al presidente por no haber intercedido lo bastante.

Más juicioso, el presidente del PP, Mariano Rajoy, lamentó que esta intervención del Banco de España se haya producido en el peor momento. Y reclamó al BdE rapidez en sus actuaciones, porque hace 14 meses intervino la Caja Castilla La Mancha y todavía no ha pasado nada. Finalmente, Rajoy repitió su opinión de que es urgente la reestructuración del sistema financiero español, para evitar que vuelvan a ocurrir episodios como éste.

El BdE tiene una cierta responsabilidad en las exigencias laborales de los sindicatos de cara a esta fusión, por su falta de premura en la caja manchega. En Córdoba estaba muy extendida la idea de que la intervención no suponía pérdida de puestos de trabajo, como demostraba la actuación del Banco en CCM. Por cierto, que si Aspromonte votó en contra de la fusión en el consejo de Cajasur, en el consejo de Unicaja, CCOO también se manifestó en contra y UGT se abstuvo. Decisiones ambas que hay que colocar en el capítulo de las contradicciones, porque tanto UGT como CCOO califican a la Iglesia de “irresponsable”, por votar en contra.

La intervención de Cajasur estuvo lejos de ser una noticia de carácter local. Agencias, periódicos, emisoras de radio y televisión internacionales la han recogido con intensidad. La caja cordobesa es el 0,6% del sistema bancario español. Pero el momento es muy malo, como ha dicho Rajoy, y cualquier soplido puede convertirse en un huracán.

Llegados a la hora de la verdad, las dos últimas semanas, con las fechas marcadas por el Banco de España, los observadores tienen la impresión de que les falta alguna clave para entender la actuación de los canónigos de Córdoba y los impositores fieles que sindicaron su voto con ellos el viernes. Varios interlocutores de este diario insisten en la misma teoría: “el esquema mental de los curas es distinto al del común de los mortales”. Llegado al dilema entre Unicaja o intervención, Gómez Sierra y su sindicato afín han preferido la más arriesgada de las opciones.

¿Por qué? Una de las hipótesis que ayer circulaba era que poner el listón laboral altísimo facilitaba una escapada de la solución andaluza, y ahora  una entidad de fuera puede venir de la mano del Banco de España. Sin embargo, alguno de los responsables de Cajasur no cree en una actuación tan fina de los canónigos.

De ser cierta esta teoría el caballero blanco elegido por el Cabildo podría tener una clara ventaja en un concurso que convoque el Banco, al que previsiblemente no acudirán muchos litigantes. Una actuación así sería extremadamente arriesgada, porque los canónigos ya no tienen autoridad alguna en la caja y además se desconoce por completo cómo va a actuar el Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Un experto consultado lo define como “un mecanismo virgen”.

Hay dos caminos de actuación del Fondo, uno por el artículo 9 que prevé participaciones preferentes para entidades que no están en situación objetiva de ser intervenidas. Por ejemplo, las dos fusiones catalanas que se han cerrado, la de las dos cajas de Castilla y León o la reciente de las dos cajas gallegas.

El camino de Cajasur es nuevo. E incluso distinto del de CCM, para cuya intervención debió reunirse un Consejo de Ministros extraordinario. En el caso de Córdoba, el BdE utilizará el artículo 7 del FROB, sobre el que no hay jurisprudencia alguna. En Unicaja tampoco tienen clara la hoja de ruta de los nuevos administradores y van a recabar a sus servicios jurídicos un informe al respecto.

El agujero de Cajasur previsto para finales de 2011 es de 1.500 millones de euros, que en el momento de la intervención del Banco de España es de unos 700. Ahora se habla de una inyección de 550 millones de euros para recapitalizar la caja y los nuevos gestores tienen un mes para emitir un informe que puede incluir alguna estrategia concreta. Unicaja podría tener una oportunidad. O Murcia. O alguna otra, que podría litigar. En el abanico de posibilidades teóricas se incluye la liquidación de la entidad y sus filiales, pero nadie piensa que se pueda llegar a semejante cosa.

En todo caso, en el escenario andaluz quedan tres cajas de ahorro con sus cuentas saneadas. Y la más pequeña de ellas está buscando socios para una fusión fría, una SIP (sistema institucional de protección). Cajagranada está en conversaciones para crear una SIP con Caja Cantabria, Caixa Baleares, Cajastur y Caja Extremadura, a la que se podría sumar alguna otra como Penedès. Pero en Andalucía hay quienes verían con mejores ojos que esa SIP se produjera con Cajasol. La frustrada fusión de Unicaja con Cajasur podría alejar ese eventual acercamiento entre las cajas de Sevilla y Granada. O acelerarlo, por el contrario.

No hace falta añadir que esa operación estaría bien vista por el Gobierno andaluz. Pero la Junta se ha quedado sin reflejos para nada que no sea mostrar su sorpresa ante la actuación “inexplicable” de los canónigos de Córdoba. Los dirigentes de las cajas consultados ayer insistieron en que todo el mundo habla con todo el mundo en estos días y las combinaciones de posibles fusiones futuras son muchas. Pero ya no hay ninguna urgencia, una vez intervenida Cajasur, no hay necesidad de correr.

La sorpresa, en todo caso, permite una reflexión bastante repetida: cuando se introdujo en la ley que los impositores tendrían un peso importante en los consejos de administración de las cajas, se hizo para democratizar estas entidades. Pero en la práctica se trata de un método perverso, con un sistema de designación muy poco transparente, que lleva en todas las cajas a los representantes de los impositores a convertirse en fieles seguidores de sus presidentes, que es lo contrario de lo que pretendían los legisladores.

Otra lección de esta crisis en la que se ha convertido el naufragio de Unicajasur es el papel de los representantes de los políticos, bastante sensata en el caso de las dos entidades que votaron el viernes. Sin embargo, hay responsables institucionales que preferirían que los políticos que vayan a los consejos no sean elegidos por su condición de alcaldes, diputados provinciales o cargos de los partidos en cada provincia, sino por su cualificación profesional, en economía y finanzas. Porque su responsabilidad es gestionar capitales y generar beneficios con destino a obras sociales, que es el fin de las cajas. Este principio se podría aplicar no sólo a alcaldes, sino a eclesiásticos, sin ir más lejos.

Los de Córdoba se han mostrado en repetidas ocasiones molestos por ser tratados en las leyes como el resto de los ciudadanos. Por ejemplo, cuando no se les aceptó que su presencia en el consejo de Cajasur fuese vitalicia o como cuando pretendieron que sus dos puestos del futuro consejo de Unicajasur no pudieran reducirse ante eventuales fusiones futuras. Un testigo de estos incidentes veía a los canónigos heridos en su dignidad. Como los antiguos samuráis. Quizá por eso han preferido hacerse un harakiri. Pero la florentina escuela vaticana puede ser también muy maquiavélica si se pone a la tarea. El obispo de Córdoba, obviamente, define a sus canónigos de distinta manera: dice que son los mejores curas de su diócesis.

Me alegro del Sevilla campeón de Copa

Ignacio Martínez | 20 de mayo de 2010 a las 11:58

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Tres comentarios sobre la final de Copa.

1. Soy bético, como se sabe. Pero ayer me alegré de que el Sevilla ganara la Copa. Mis amigos Antonio y Pedro, de la peña bética de Bruselas, si se enteran de esto se enfadarán conmigo. Pero qué quieren que les diga, este club adversario del mío está bien organizado y liderado, gana campeonatos, termina la Liga entre los primeros, y hace un buen fútbol con jugadores de la cantera. Mientras que el Betis liderado por el señor Lopera es un desastre desde hace muchos años. Aplicando aquí la misma comparación que hacía el otro día entre el Barça y el Madrid, el Sevilla es un equipo dentro y fuera del campo y el Betis ni dentro ni fuera. Otra cosa es la opinión que me merece el presidente del Sevilla en su ejercicio profesional privado y en su comportamiento público. Lo del sombrero de ayer no es sólo una superstición, es una catetería.

2. Hasta en esto le gana Arenas a Griñán. Arenas es sevillista y Griñán del Atlético de Madrid. Sin  comentarios.

3. Me gustó mucho el ribete de las camisetas del Sevilla. Verdiblanco. Muy andaluz. Muy bético.

El debate de los jefes: Bailando con leones

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2010 a las 18:53

Y truenos: Día negro para la democracia. Medidas infames. El recorte social más duro de la democracia. El ajuste más grave desde 1956. Estas fueron algunas de las lindezas que Diego Valderas se gastó con Griñán. Bofetadas a Zapatero en la cara del presidente andaluz. La sesión quincenal de control al Gobierno en el Parlamento regional se presentaba ayer inquietante, después del zapaterazo del día anterior en el Congreso de los diputados. IU y PP quisieron echar a Griñán a los leones. Y lo consiguieron. Los primeros en hacer aparición fueron los leones del Congreso. Los leones en cuestión son una fundición de cañones capturados en la batalla de Wad Ras, en Marruecos, en 1860. De bronce y todo, se pasearon a sus anchas en medio una pelea dialéctica del presidente con los jefes de los partidos regionales, que bien podría haberse producido en Madrid, porque versó todo el rato sobre política nacional.

En la novela de Graham Greene El americano impasible uno de los personajes dice en un momento determinado que quien hace todo lo posible para que funcione una estructura insostenible, lo que está haciendo es perpetuar esa estructura caduca. En un día de emociones fuertes, Diego Valderas, el jefe de los seis diputados de IU-CA, podría haberle hecho esta cita literaria a su antagonista. Habría resumido muy bien el cúmulo de reproches que le dedicó a Griñán en sus intervenciones. Y habría cumplido de camino con el título de otra obra de Greene, El tercer hombre, que podría haber encabezado este relato. Valderas, que es un subalterno habitual en estos enfrentamientos, tuvo ayer su día estelar. El miércoles para él fue un día negro para el pueblo, para la democracia, para las cuentas públicas, para la Junta y los ayuntamientos.

El tercer hombre del Parlamento andaluz recalcó que vienen tiempos difíciles para los más débiles y no hay ningún gobierno lo bastante honesto para defenderlos. Las medidas anunciadas por Zapatero tendrán para Valderas efectos infames para los trabajadores, los pensionistas, para el empleo y la recuperación económica. Zapatero y usted han hincado la rodilla y han abandonado a quienes les llevaron al Gobierno, añadió lapidario el jefe de IU. En su opinión, antes de llevar a cabo las medidas anunciadas, tendrían que haberle metido la mano en el bolsillo al señor Botín y a los banqueros que han ganado el año pasado 19.000 millones de euros, eliminar los 6.000 millones que se le dan a la Iglesia católica, reducir la dotación para la Casa Real , reponer el impuesto sobre patrimonio, que supondría 2.200 millones, luchar contra el fraude fiscal y la economía sumergida, retirarse de la guerra de Afganistán, cancelar los servicios públicos concertados con empresas privadas, acabar con las subvenciones a los latifundios. Y, ya que estaba en racha, Valderas añadió que Zapatero y Griñán llevan mintiendo desde 2007 sobre sus intenciones.

Y allí estaba, como si fuese Kevin Costner con los lobos, bailando con leones, el presidente Griñán. No sólo con los dos del Congreso, sino con los cuatro de Trafalgar Square, que dicen que están fundidos con cañones franceses. La aparición de los leones ingleses es debida a la respuesta tan cortés y mesurada que Griñán le gasta a su posible socio de gobierno en 2012. Es como si estuviésemos oyendo a Cameron hace dos años hablando de Clegg, intuyendo que quizá necesitaría sus votos para gobernar un par de años después.

Total, que Griñán contestó a Valderas que es tan desmesurado en sus juicios que termina por no ofender. Perfecto. Como perfecto estuvo en la defensa de las medidas anunciadas por Zapatero. Un plan de ajuste que conoce muy bien, porque el presidente del Gobierno le ha explicado no sólo lo que ya sabemos los demás, sino también las medidas suplementarias que todavía no se han adoptado: por ejemplo, un impuesto sobre las grandes fortunas, que sería un eco del bolsillo del señor Botín de Valderas.

Eso sí, Griñán dijo que el plan de ajuste de Zapatero es responsable, razonable e imprescindible. Más tarde, después de que Arenas planteara un recorte en los sueldos de los diputados y altos cargos del 15%, le recordó al jefe popular que eso ya lo había planteado en el Congreso el Grupo Socialista. Por cierto, que Griñán dijo que Arenas ganaba más que él. El jefe popular le preguntó si conocía su declaración de la renta. El presidente le contestó que era por el sueldo de senador. Arenas quiso hacer una gracia y se ofreció a subirle el sueldo. Griñán le dijo que no, que era al revés, que era Arenas el que se lo debería bajar. Y Arenas, fuera de juego, zanjó que se dejara de teatro y que le propondría a los senadores socialistas que se bajaran el sueldo para ganar menos que Griñán.

Quizá por su trato reciente con el presidente del Gobierno, Griñán soltó una soflama optimista impropia de él: sostuvo que hemos salido de la recesión. Todo por un pírrico 0,1% de crecimiento en el último trimestre. Un dato doblemente insuficiente, por ser sólo un 0,1 positivo, que es casi un estancamiento, porque hacen falta tres trimestres consecutivos de crecimiento para dar por bueno que hemos salido de la recesión. En todo caso, esbozó criterios para reducir el déficit: recorte del gasto farmacéutico, reprogramación de la inversión pública, pero sin tocar el gasto social.

Arenas vino ayer al Parlamento con un discurso corto y quedó superado por la magnificencia opositora de Valderas. Empezó llamando a Griñán don José Antonio, para dejar en evidencia su interés porque le llamen Pepe, lo acusó de mentiroso, pero el jefe de IU lo había hecho con más énfasis. Dijo que la fiesta se había terminado, copió trozos enteros del argumentario de Rajoy en el Congreso sobre la defensa de los damnificados por las medidas de ajuste. Y cuantificó en dos millones el número de afectados en Andalucía.

Los seis leones, los dos de Madrid y los cuatro de Londres, no se aburrieron en absoluto.

Hartos de los políticos

Ignacio Martínez | 10 de mayo de 2010 a las 10:32

Leo en La Vanguardia una entrevista con Artur Mas, en la que el líder de CiU dice que Zapatero está acabado. Como suena, acabado. Es una opinión interesada; se van a enfrentar en la campaña electoral catalana dentro de seis meses. Pero aunque sea un punto de vista interesado, coincide con el de muchas personas, incluidos votantes y militantes del PSOE. En este momento, la credibilidad del presidente está bajo mínimos. Eso no significa que Zapatero no vaya a ser el candidato socialista, ni que no pueda ganarle a Rajoy. El inglés Cameron se ha llevado dos años con la mayoría absoluta virtual en el bolsillo y cuando ha llegado la semana pasada la hora de la verdad, no la ha conseguido. Rajoy debería tomar nota: no sólo Zapatero peca por inacción.

Veo una crónica de Bruselas, sobre las elecciones generales anticipadas que hay en Bélgica el jueves próximo, y resulta que hay una auténtica rebelión contra la ley que castiga con multa a quien no acuda a las urnas. En Europa es obligatorio el voto en Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Italia y Chipre. En Luxemburgo, a los reincidentes les puede caer una multa de 1.000 euros. En Italia y Grecia no hay sanción, y se nota en la alta abstención. Pero en Bélgica son muy rigurosos; pueden sacar del censo a alguien, si se abstiene cuatro veces. Eso, y el sentido cívico de los ciudadanos, lleva a porcentajes de participación superiores al 90%. Pero en esta ocasión, flamencos y valones están hartos de tanta estulticia de sus dirigentes, tantas peleas por la lengua, tanto nacionalismo excluyente que ha bloqueado el gobierno del país en los últimos tres años. Y hay un movimiento popular que reclama la abstención.

Hacer el voto obligatorio siempre me ha parecido mal, pero mis amigos belgas lo encientraban normal. Lo que hace la costumbre. Votar es un derecho y como todos los derechos su ejercicio debería ser voluntario. Si se convierte en obligatorio, pasamos de un derecho a un deber. Y acabamos con uno de los termómetros para medir el grado de satisfacción de los ciudadanos con la democracia de la que disfrutan. Los trucos para camuflar el desinterés del público con los procesos políticos son muy variados. En Andalucía, sin ir más lejos, conocemos muy bien uno patentado por Manuel Chaves: evitar toda convocatoria por separado de elecciones autonómicas, para conseguir una mayor participación, al hacerlas coincidir con las generales. Pero las protestas por este abuso reiterado de los gobernantes socialistas no encuentran eco en el público. Nuestros políticos han pasado a ser la tercera preocupación de los españoles en las encuestas, tras el paro y la crisis económica. O sea, que empezamos a estar tan hartos de ellos, como los belgas.

Cualquier motivo es bueno para un escandalito. Arenas, como Cameron y Rajoy, lleva tiempo por delante en los sondeos de opinión. Pero se recrea demasiado en el regate corto. Queda la duda sobre si cambiará de registro tras las elecciones municipales y nos mostrará un perfil de estadista. Su último empeño es que no hubo que restaurar el palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, uno de los más importantes edificios del barroco andaluz. El presidente del PP andaluz considera su rehabilitación un despilfarro. Y ha construido un titular destructivo que repite sin cesar: Griñán se ha construido su Versalles. Pero ofrece una solución; si gana lo dedicará a Museo. Supongo que con el consiguiente despilfarro en la adaptación del edificio para su nuevo destino. A veces es para estar más que hartos.

Pasodoble taurino: Griñán, eres el más grande

Ignacio Martínez | 30 de abril de 2010 a las 8:28

Sesión taurina en las Cinco Llagas. Un espontáneo acapara el protagonismo de la sesión de control al Gobierno, normalmente dedicada a que el presidente Griñán (PSOE) conteste a las preguntas de Valderas (IU) y Arenas (PP). Pero para celebrar el primer año de Gobierno de Griñán, su neófito portavoz parlamentario intervino en la sesión y le dedicó una composición complaciente en exceso.

Como si quisiera emular a Josefina Porras y al maestro Martín Domingo, Mario Jiménez debutó ayer como autor del emotivo pasodoble taurino Griñán, eres el más grande. Cierto paralelismo hay entre Marcial Lalanda y José Antonio Griñán, nacidos ambos en Madrid y doctorados en la plaza de Sevilla. En el caso de Lalanda, con Belmonte de padrino y Chicuelo como testigo. Pongan si quieren a Felipe y Chaves como sustitutos en la cosa política para el actual presidente de la Junta. Pero no cabe parangón entre las estrofas escritas por Josefina Porras y el texto pergeñado por el debutante Jiménez. En el pasodoble de Lalanda se habla de arte, valor y corazón, pero al portavoz socialista en el Parlamento andaluz, llevado de un inusitado espíritu de culto a la personalidad, se le fue la mano con su patrón.

La primera y la última parte del recital de doce minutos del portavoz socialista estuvieron dedicadas a glosar los méritos de Griñán. Esta es la verdad sobre Andalucía, según su particular versión: en un año duro y trascendental la respuesta del Gobierno andaluz ha sido puntual, justa, atinada, responsable. La Junta se ha anticipado a la realidad, comprometiéndose, actuando, demostrando cómo los buenos políticos, una clase política responsable, nunca se rinde, sino que genera soluciones, confianza, esperanza. El de Griñán ha sido un Gobierno fuerte que ha adoptado medidas claras y contundentes, basadas en el diálogo, la verdad y la responsabilidad. Un Gobierno que se ha atrevido a cambiar el sistema productivo y lanzar un nuevo paradigma más justo, más viable, más competitivo. Griñán ha impulsado como nadie, más que nadie, mejor que nadie, toda una serie de políticas; su Gobierno ha creado más empleo que nadie. Los socialistas han estado en el tajo, impulsando medidas que han creado riqueza y empleo. El presidente ha liderado un Gobierno responsable que con diálogo y concertación ha generado seguridad y confianza, y que con una iniciativa política clara e intensa ha puesto a Andalucía en la centralidad de España. En resumen: en este año Griñán ha desarrollado un ingente trabajo, con enorme compromiso.

Este exagerado culto a la personalidad no ha sido, sin embargo, lo más destacable de la intervención de Mario Jiménez. Si es impropio deshacerse en halagos hacia su jefe, más inadecuado es utilizar una sesión de control al Gobierno para descalificar una y otra vez a la oposición. A este cronista le sorprendió que Arenas y los suyos abandonasen sus escaños… tan tarde. Cuando lo hicieron el portavoz socialista llevaba consumidos tres minutos de improperios. Para él, la oposición de la derecha, es frívola, irresponsable, ruin e indolente. Fundamenta sus esperanzas en las desgracias, problemas y dificultades de los andaluces. No creen en los andaluces, no saben dónde están, ni a dónde quieren llegar. En este punto, Jiménez dijo que el PP está encabezado por el más irresponsable líder de la oposición que ha tenido esta tierra. Y en ese momento, Arenas y los suyos abandonaron sus escaños.

No contento con el resultado, el portavoz continuó su perorata: Si el demócrata Arenas gobernara, las personas mayores, la sanidad pública, la educación pública, la dependencia estarían en la cuneta de Andalucía. Los diputados populares volvieron a sus escaños una vez hubo terminado el parlamento de Jiménez.

Esta intervención inhabitual y fuera de tono quitó protagonismo al mano a mano que cada quince días enfrenta a los maestros en el ruedo del Parlamento andaluz. Ayer Arenas y Griñán protagonizaron un debate de gran nivel. El líder del PP empezó calificando la situación de Andalucía como gravísima, con 633.000 parados más en tres años. Reprochó a Griñán que haya engañado, mentido o no reconocido la realidad. Que repita que ya ha cambiado la tendencia, sin que sea cierto, que se refiera a brotes verdes que sólo él es capaz de ver.

Sostuvo que éste es un Gabinete OVNI. Y que Griñán solamente ha conseguido tres cosas en un año, que le llamen Pepe en vez de José Antonio, ser secretario general del PSOE andaluz y que su posible sustituta cobre cuerpo en el Gobierno. Y le reclamó mayor atención a los intereses andaluces que se ventilan en Bruselas, en la sede de las instituciones europeas.

Griñán le respondió que la pérdida de empleos desde el primer año de la crisis ha sido decreciente, que en Andalucía se están produciendo más matriculaciones de coches, más hipotecas y más ventas en las grandes superficies, lo que le lleva a la conclusión de que se está iniciando una inflexión en la crisis. Ambos demostraron que son buenos lectores de prensa. Arenas se refirió a la entrevista a Griñán que Carrizosa publicó el domingo en los nueve diarios del Grupo Joly. En concreto, a la respuesta del presidente sobre la pérdida de fondos europeos a partir de 2013. Le sorprendió que Griñán dijese que la tendría que compensar el Estado.

El presidente también ha leído a Martín Ferrand, en un diario de la competencia, decir que Arenas tiene más interés por las vicisitudes de la gaviota que por la grandeza del Estado y la prosperidad de la nación. Griñán advirtió a Arenas de que los ciudadanos no es que estén perdiendo la confianza en el Gobierno o en la oposición, sino en el conjunto de la clase política y en los políticos.

Valderas se ha convertido en un rehiletero de postín. En particular cuando hay que ponerle banderillas negras al toro de la gestión del Gobierno. Ayer volvió a clamar por el fortalecimiento del sector público y afeó a Griñán su apuesta por la privada. Pero el gran protagonista de la sesión fue el pasodoble del maestro Jiménez: Griñán, eres el más grande. Un estreno inolvidable.

Un patio andaluz

Ignacio Martínez | 25 de abril de 2010 a las 13:02

El debate sobre el Estatuto catalán está tensando el escenario nacional. El nuevo ponente en el Tribunal Constitucional es el catedrático de Derecho de Sevilla Guillermo Jiménez Sánchez. La anterior ponente, antes de que su quinto borrador de sentencia fuese derrotado por seis votos a cuatro, era la granadina Elisa Pérez Vera. El magistrado que no votó con su grupo ideológico, Manuel Aragón Reyes, es de la localidad cordobesa de Benamijí. Todo esto lleva a mi amigo Enric Juliana a sostener en La Vanguardia que el Estatuto catalán, como el café para todos del inicio del proceso autonómico, se va a cocinar en Andalucía: “Veo el patio sevillano en el que sentenciarán el Estatut. Veo a Manuel Olivencia, veo a su yerno Javier Arenas Bocanegra, veo a Manuel Clavero Arévalo, y de refilón a José Rodríguez de la Borbolla… Ellos le dieron la vuelta al mapa de las autonomías en 1980 y ahora volverán a decidir”.

Considerar que el Estatut está en manos de los andaluces es una licencia literaria que le da juego a mi colega, pero Andalucía está muy lejos de ser el poderoso califato que pretende Juliana. Montilla exige la renovación del Tribunal Constitucional. Sostiene el presidente de la Generalitat, cordobés por más señas, que los árbitros tienen la licencia caducada. Tiene razón, pero no es culpa de los magistrados. El presidente del Gobierno ha admitido que la responsabilidad es de PSOE y PP. Bravo. Ahora para que el acto de contrición sea creíble sólo falta afrontar la renovación con urgencia. En noviembre, en sólo siete meses, habrá ya que sustituir a dos tercios de los magistrados.

Manuel Aragón, nombrado por este Gobierno, se ha comportado como nos gustaría que actuaran siempre los miembros de estas instituciones: sin atender a consignas partidistas, ni votar mecánicamente con el grupo a quien deben el cargo. Pero le han breado a palos. Todos los magistrados del Constitucional están de acuerdo en minimizar el concepto de nación del Estatut. Hasta Eugeni Gay, nombrado a iniciativa de CiU. Así que sobran las pedradas. Aquí hay tres cosas pendientes: renovar el Tribunal, exigirle a los magistrados celeridad y buen juicio… y destensar la cuerda.

Alegría de vivir

Ignacio Martínez | 18 de abril de 2010 a las 10:18

La semana pasada, en el debate que tienen cada quince días, Arenas le espetó a Griñán que los grandes fracasos del socialismo andaluz han sido la salud, la educación y el empleo. En su réplica al reproche sanitario, el presidente defendió el prestigio de Andalucía en el campo de los trasplantes y de la investigación biomédica o celular. Y recalcó que es la región española con mayor satisfacción de los usuarios por sus servicios de salud. Este cronista ha solicitado a la Consejería de Salud de la Junta el sondeo en el que se compara la satisfacción de unos y otros usuarios. Me envían una encuesta estupenda, pero sólo de Andalucía, sin comparación alguna.

El estudio viene a decir que nueve de cada diez pacientes andaluces recomendaría su centro de salud, su hospital o su médico especialista. Y están igualmente contentos con la información que reciben y la intimidad de la que gozan. El único dato que no es de notable alto o sobresaliente es que sólo uno de cada dos usuarios está contento con el tiempo de espera para entrar en una consulta. Por el contrario, existe un barómetro sanitario del Ministerio de 2008 en el que a la pregunta precisa sobre el grado de satisfacción con el sistema público de salud, siete regiones españolas nos superan: por orden alfabético, Aragón, Asturias, Baleares, Castilla y León, La Rioja, Navarra y País Vasco. Lo que demostraría que la afirmación del presidente en sede parlamentaria fue un brindis al sol, por si colaba. Es evidente que estos sondeos tienen un grado de fiabilidad tan relativo como el espíritu crítico de cada territorio. Y en el campo de la alegría de vivir los andaluces somos campeones del mundo.

Aquí tenemos un buen sistema público de salud, muy apreciado además por ciudadanos foráneos de la Europa comunitaria que vienen expresamente para intervenciones complicadas. Pero estamos muy lejos de las habitaciones individuales prometidas por el presidente Chaves hace años, por poner un ejemplo. La sanidad pública catalana recomienda que un tercio de las habitaciones sea individual. Una actitud un poco más modesta, que probablemente se dirige a un público más exigente. Parece mejor eso que estar siempre ganando la Champions en cualquier materia. Incluso con embustes. La alegría de vivir no siempre es la mejor medicina, aunque éste sea un pueblo muy agradecido.

Rajoy: “Eeehhh…”

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2010 a las 8:09

Tengo un amigo que se siente huérfano de partido, porque le parece que ni el PSOE ni el PP se merecen su voto. Y está el hombre melancólico porque no sabe qué va a hacer dentro de dos años en las elecciones generales. Es uno de los muchos ciudadanos de este país convencidos de que estamos ante el peor tándem presidente-del-Gobierno/jefe-de-la-oposición de la democracia española. Cada día nos ofrece alguna posibilidad de confirmar teoría tan pesimista. La última de Rajoy ha tenido como escenario Sevilla. Estuvo dos días escondido, tras levantarse el secreto del sumario de Gürtel, y después de que el hombre fuerte de su partido -Javier Arenas- convenciese a Bárcenas de apartarse voluntariamente del partido y de su ejecutiva, Rajoy por fin habló en Sevilla. ¿Cuál fue su palabra más repetida? Eeehhh… Parecía el número de un humorista que exagera ciertos rasgos del carácter de la persona que imita.

Rajoy es un hombre muy afable. Y eso es bueno y malo para según qué cosas. También encaja a la perfección en el tópico del gallego que no se sabe si sube o baja una escalera cuando te encuentras con él. En su breve rueda de prensa de Sevilla no sólo arrastró las eeeh o ehhh, sino que cuando entró en harina lo hizo resbalando. “Supongo”. “No lo sé”. Así de contundente fue el candidato a la presidencia del Gobierno cuando se le preguntó si Bárcenas seguiría en el Grupo Popular del Senado. Seguirá, ya verán, aunque dijo que es un asunto que decidirá el grupo parlamentario. ¿No le darán instrucciones al grupo? A la pregunta de si le seguirán pagando los abogados a Bárcenas, Rajoy rehusó contestar por dos veces. Es algo que decidirá el nuevo tesorero del partido. Como se ve, siempre es otro el que decide, ya sea Arenas, el Grupo Popular del Senado o Romay Beccaría.

Mientras tanto, el día anterior su rival ya se había proclamado de manera decidida contra la corrupción. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tomó medidas para apartar a alcaldes y consejeros de su Gobierno atrapados en la red de Gürtel, cuando estalló el caso; mucho antes de que en la sede central de la calle Génova de Madrid se atreviesen con Camps, familiares y amigos de Valencia o con Bárcenas, el poderoso tesorero y gerente del PP durante casi 30 años. Un día antes de que Bárcenas aceptase dejar cargo, despacho y militancia en el partido, Aguirre ya le había señalado la puerta: sostuvo que ante la aparición de una duda razonable sobre la rectitud de la conducta de cualquier cargo público la norma debe ser el apartamiento de sus funciones hasta que se aclare la cuestión. Una vez más le ha ganado por la mano a Rajoy en determinación.

La lucha contra la corrupción exige algo más que buenas intenciones. Y las medidas contra los sospechosos no deberían ser tan premiosas o interesadas. Eso genera desconfianza en una ciudadanía que no está para muchos trotes, sino cansada, insegura y meláncolica.