Archivos para el tag ‘Arenas’

ETA se camufla

Ignacio Martínez | 22 de marzo de 2010 a las 13:34

La confusión de los cinco bomberos catalanes con un comando de ETA en Francia es una metedura de pata. Zapatero ha dicho en Sevilla este fin de semana que no es tan grave. Pero los auténticos etarras han tenido más facilidad para huir, mientras la Policía buscaba a estos bomberos. El ministro de Interior Rubalcaba, siempre más hábil con las palabras que su jefe, dice que era una hipótesis de trabajo y que se podía haber explicado mejor. Y tanto. Pero la mejor aportación en este río revuelto la ha hecho Javier Arenas. El jefe de los populares andaluces ha declarado con gran énfasis que en materia de identificación de terroristas hay que actuar siempre con el máximo rigor y la máxima prudencia. Viniendo del vicepresidente de un Gobierno que identificó a los etarras como los autores de la mayor masacre terrorista de la historia de España, tiene mérito la cosa. Aznar llegó hasta a promover una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra ETA como autora de los atentados del 11 de marzo de 2004, que había cometido Al Qaeda.

El rigor y la prudencia son exigibles a las autoridades, y a los medios de comunicación que nos hemos tirado a por lo más fácil en los comentarios a la foto de los cinco bomberos en el supermercado. El causante de este enredo ha sido el detenido en la acción en la que murió el policía francés: Joseba Fernández Aspurz se habrá divertido mucho indicando que los bomberos eran sus colegas de fechorías. Aspurz, a sus 27 años, tiene por delante una espléndida carrera carcelaria. La banda terrorista ha hecho ayer un comunicado para decir que está dispuesta a un cambio político. Es un farol, porque nada añade sobre dejar las armas. Está claro que vive en otro mundo: sostiene que en el País Vasco hay constantes recortes en los derechos civiles y que la solución policial es una fantasía. De donde se deduce que se mantiene en sus trece.

No se espera ningún cambio por ese lado y es una incógnita saber qué va a hacer el presidente Chávez con el etarra Cubillas, jefe de seguridad del Instituto Nacional de Tierras del Gobierno de Venezuela, un organismo que ha confiscado 40.000 fincas a los hacendados. Un juez de la Audiencia Nacional sostiene que Cubillas es el responsable de ETA en Venezuela y ha organizado hasta seis cursos de explosivos en la selva para el entrenamiento de las FARC colombianas. Chávez dice que está casado con una venezolana y que eso le ampara. Es curioso cómo ha acaparado la atención el caudillo venezolano en esta polémica y que no se haya resaltado la relación entre la guerrilla colombiana y los etarras. Detrás de su pose contraria a las drogas, a la central nuclear de Lemóniz, a la autopista de Leizarán que pasaba por una zona de alto valor ecológico, los terroristas vascos acaban de profesores de la banda de narcoterroristas más notable del mundo.

El debate de los jefes: música de Vísperas

Ignacio Martínez | 19 de marzo de 2010 a las 10:11

Esta es la crónica de la sesión de control al Gobierno andaluz celebrada ayer en el Parlamento regional, que publican los nueve diarios del Grupo Joly en su edición de hoy.

 

Toda solemnidad tiene su misa de Vísperas y ayer se ofició en la capilla de las Cinco Llagas una múltiple. Era víspera de la primavera, que empieza mañana; quizá por eso Griñán y Arenas lucían corbatas del mismo tono celeste, más intensa la del jefe popular. Y son también las vísperas de la Semana Santa y del inminente cambio de Gobierno, asunto que tiene en oración a más de medio Gabinete. Consciente de esto último, Javier Arenas hizo un par de alusiones a la interinidad del Gobierno Griñán I. Dijo que está en precario, en expectativa de destino, parado. Y pidió al presidente, con su proverbial desparpajo, que aborde la remodelación cuanto antes.

El jefe popular utilizó sus recursos dialécticos habituales. Juego duro, de saque y volea, con rápidas subidas a la red, para contrarrestar la mayor técnica y variedad de golpes del presidente desde el fondo de la pista. En todo caso, ambos y también Diego Valderas, se comportaron en esta ocasión como auténticos gentlemen, para solaz de la jueza de silla, la presidenta Fuensanta Coves, que sufre desde su atalaya cuando sus señorías se ponen cafres, como hace dos semanas. La pequeña Sevilla del poder, por definirla a la manera de Cercas, estaba ayer amable y distendida.

Valderas pidió, sin éxito, que la Junta se sobreendeude en unos 2.000 millones de euros, mal contados. O sea, en los dos puntos que tiene de margen por debajo de la media de las regiones españolas. El presidente se negó en redondo. Y Arenas ensayó su enésimo debate sobre el estado de la nación, con una crítica enciclopédica y telegráfica a todos los flancos posibles del Gobierno Zapatero. Sobre la deuda histórica sostuvo que su cobro en solares es una traición y supone la ruptura del consenso estatutario. Griñán contestó que cuando durante ocho años el Gobierno del PP no pagó la deuda histórica, Arenas estaba escondido en las moquetas ministeriales, como un buzo debajo del agua. Lo mismo que hizo cuando Aznar dejó a deber 2.500 millones de euros a la Junta.

Arenas también aludió a la falta de autoridad moral del Gobierno Zapatero para pedir austeridad a las comunidades autónomas, aunque subrayó que coincide con una reiterada petición suya de racionalización del sector público. El presidente le respondió que la Junta siempre ha cumplido las propuestas de consolidación fiscal del Gobierno de la nación, incluso cuando Aznar promulgó “la estrafalaria ley de déficit cero”, mientras la Administración General del Estado le debía a Andalucía los referidos 2.500 millones.

Los jefes no sólo rivalizaron en caballerosidad, también lo intentaron en erudición semántica. Primero Griñán le espetó a Arenas que los socialistas cumplen con sus obligaciones y nunca promueven rebeliones, como la reclamada por Esperanza Aguirre contra la subida del IVA. Le contestó el líder popular que según el diccionario de la Real Academia, rebelión significa oponer resistencia y que el PP opondrá resistencia democrática a un incremento fiscal que va a costar miles de empleos. En su réplica, Griñán también tiró de diccionario de la RAE para decir que rebelión significa delito contra el orden público. Los dos y ninguno tenía razón en su utilización del diccionario. Pero Griñán se valió de ese recurso para ensayar a continuación el passing shot del partido: sacó el documento de un observatorio económico de Faes, celebrado en Sevilla hace un año, con presencia de Arenas, en el que el hacendista Manuel Lagares justificaba la subida del IVA en determinados supuestos.

El golpe tenía truco, pero fue muy fructífero. Tenía truco porque Lagares lo planteó para compensar una eventual reducción drástica de las cotizaciones sociales de las empresas y del impuesto de sociedades. Pero tuvo su efecto. También tuvieron maña las dos acepciones de la palabra rebelión; que significa, en primer lugar, la acción de sublevar a alguien haciendo que falte a la obediencia debida. El segundo significado de rebelión es delito contra el orden público y el segundo de rebelar es oponer resistencia. En este juego no salieron del empate los contendientes.

Arenas aludió al millón de parados andaluces para responsabilizar en comandita a Zapatero y Griñán. El presidente replicó que era verdad que en 2009 se produjeron en Andalucía 54.000 bajas en la Seguridad Social, pero que en Cataluña habían sido 152.000, en Madrid 121.000 y en Valencia 112.000. Sobre la deuda, Griñán defendió la política autonómica de ahorro durante los años de bonanza, con una reducción de 700 millones en la deuda de la comunidad autónoma, mientras había crecido en 14.000 millones la deuda conjunta de las 17 autonomías; hasta el punto de que el endeudamiento andaluz está dos puntos por debajo de la media de las regiones españolas. Y ahora, sostiene el presidente que Andalucía va a acatar el plan de estabilidad que se plantee en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, pero reclamará planes individuales para que las autonomías más endeudadas se abrochen más el cinturón.

Arenas, en una catarata de voleas sobre campo contrario, presumió de la eliminación del déficit público con el Gobierno de Aznar, y afeó a Zapatero que lo haya subido el año pasado hasta el 11,5%. A Griñán le reprochó que se haya duplicado en los últimos seis años el presupuesto y las pérdidas de las empresas públicas andaluzas. O que el documento que le han entregado a la oposición sobre medidas para salir de la crisis no se mencionen ni una sola vez las palabras austeridad y reforma.

Como el día era caballeroso en la pequeña Sevilla del poder, Arenas felicitó dos veces a Griñán por su elección como secretario general del PSOE andaluz. Ambos lances los aprovechó para añadir en una ocasión que ahora ponga el mismo empeño en sacar a Andalucía de la crisis; y, en otra, reclamarle urgencia en la remodelación gubernamental. Medida esta última que ayer habría obtenido unanimidad en la cámara si se hubiese podido votar. Las vísperas son tiempos de nervios, aunque no se notara en la música del debate de ayer.

Obi-Wan Kenobi

Ignacio Martínez | 14 de marzo de 2010 a las 13:02

Como si fuese el maestro jedi Obi-Wan Kenobi, Griñán le dijo ayer a Zapatero que la fuerza estaba con él. La fuerza del sur. Y el presidente se agarró a la idea: en la clausura del congreso regional de los socialistas andaluces dijo que el cariño y la confianza que respira en su partido le dan  fuerza para seguir adelante, y que la fuerza de las convicciones del PSOE le llevan a proclamar su superioridad intelectual, política, de valores y de principios sobre la derecha. Simple. Como su explicación de que la crisis que vive el país es resultado de la crisis financiera internacional. De la que saca tres lecciones: hay que  poner reglas a los mercados financieros, apostar por una economía de la innovación, y evitar que la austeridad perjudique la cohesión social. También sostuvo que si se acierta en las políticas adecuadas, en unos meses, poco a poco, se creará más y mejor empleo que antes. Hizo críticas y chascarrillos sobre Aguirre y Rajoy, le dirigió un par de indirectas a Arenas y terminó con una devolución de la cortesía de la fuerza: “Por el PSOE de Andalucía, siempre”.

Griñán, en su habitual estilo didáctico, explicó los problemas de productividad de Andalucía, y defendió la idea de una economía de la igualdad. Más allá del género o el poder adquisitivo, se extendió en la igualdad de acceso a internet, los idiomas, la formación universitaria o la cercanía a los servicios públicos. La desigualdad genera ineficiencia, según el  patrón del socialismo andaluz.

En su nueva ejecutiva no hay pesos pesados, sino más bien penenes. Jóvenes muy prometedores o a medio hacer, algún discreto funcionario del partido, e incluso dirigentes de segunda fila en su provincia en puestos de suave escaparate regional. No parece mucho, pero el elenco mejora si se compara a los que entran con los que salen. Pensará Griñán que a Suárez los penenes de 1976 le salieron bastante buenos. En todo caso, en un partido tan institucional como el PSOE andaluz, la clave de los cambios la dará el gobierno Griñán II. Si van a aparecer galácticos, será en el inminente nuevo Gabinete, el equipo con el que se jugará las elecciones de 2012. Zapatero prometió ayer nuevas mayorías a los suyos. Al presidente le acompañará la fuerza, pero su solvencia como augur está en entredicho desde que nos arrasó la crisis. Veremos.

Duelo de ‘divinos’ en el Parlamento andaluz

Ignacio Martínez | 5 de marzo de 2010 a las 11:22

Esta crónica sobre la sesión de control al Gobierno en el pleno del Parlamento andaluz de ayer, se publica en los nueve periódicos del Grupo Joly de hoy. 

En las Cortes de Cádiz, a Argüelles, el jefe de los liberales, le decían el Divino. Epíteto que era aplicado por sus partidarios con admiración y por sus adversarios conservadores con sorna. Lo cierto es que Argüelles, a sus 34 años de entonces, poseía amplios conocimientos sobre las más variadas materias y se gustaba cuando estaba en el uso de la palabra. Dicen que en realidad fue un inglés quien le puso el calificativo divine, porque lo encontraba algo místico, pero acabó siendo tratado con el sobrenombre de divino en el sentido español del término, o sea sublime. 

Griñán, a sus 63 años de ahora, también tiene vastos conocimientos en las materias más diversas. Y también se gusta cuando está en el uso de la palabra. Ayer pudo ganarse el calificativo de divino con una excelente primera intervención en su cara a cara quincenal con Arenas. El jefe del PP buscó el cuerpo a cuerpo desde el primer minuto de su pregunta, sobre el impacto de las políticas del presidente del Gobierno en Andalucía. Pregunta trampa, que tenía por objeto identificar lo más posible la desacreditada figura de Zapatero con la del presidente Griñán. Según el relato de Arenas tienen muchísimo en común, los dos negaron la crisis, le restaron importancia, juntos han anunciado una recuperación que no llegó y han hecho previsiones presupuestarias que no se han cumplido. Entre su panoplia de críticas, incluyó que se han hecho muy mal los desembalses de los pantanos durante las inundaciones. 

El jefe del PP se quejó de que el presidente Zapatero no le recibe en La Moncloa, a pesar de que representa el 43% del Parlamento andaluz, mientras se reúne con Mas que sólo representa el 35% del Parlamento de Cataluña. Y se lamentó de que el propio Griñán tampoco le recibe. Aunque puso una condición para el encuentro: no quería fotos. El presidente le contestó con una catarata de argumentos en tres minutos y medio vibrantes. Uno, que era la primera vez que pedía la entrevista que reclamaba, pero le recibiría allí mismo, en su despacho del Parlamento, en cuanto terminase la sesión plenaria. Dos, que se anticipó a la crisis con un paquete de licitación pública de 1.400 millones, en febrero de 2008. Tres, que aportara los informes técnicos que aseguraba tener sobre los desembalses. Cuatro, que comparando los presupuestos del Estado en 2010 con los últimos del PP en 2004, había no menos de 800 millones de euros en salud, educación y dependencia, en epígrafes que el Gobierno de Aznar no atendía. Cinco, que no se inauguró una sola obra de infraestructura en los ocho años de Gobierno popular. Seis, que en ese período hubo ocho transferencias estatutarias, mientras en los seis años de Zapatero ha habido 27. Y siete, que se lamenta de que se paguen con solares 784 millones de deuda histórica, pero no fue capaz cuando estuvo en el Gobierno de pagar 2.500 millones.

Cuando Arenas inicia su réplica, tiene perdido el debate. Pero entonces surge el efecto Argüelles. Arenas intenta herir el amor propio, el orgullo o la vanidad del presidente. Con éxito. Le dice que llevó al Insalud a la bancarrota cuando era ministro, que quebró el sistema de pensiones, que recortó prestaciones por desempleo, que es incapaz de una cordura humilde. Le espetó que en un año ha dejado a dos capitales andaluzas sin alcalde. La primera, Córdoba. Y el miércoles fue Sevilla, con un teletipo. Y de despedida tuvo una gentileza: felicitó a Griñán por su próximo nombramiento como secretario general del PSOE andaluz y le deseó suerte.

Pero para entonces Griñán había desconectado. Anunció que contestaría con mucha brevedad a la barahúnda de temas tratados por Arenas, que había hablado de lo divino y de lo humano. Intentó una descalificación burda del plan contra la crisis del PP, por el número de sus medidas. Se destempló al reprocharle a Arenas que mintiera sobre unos informes técnicos de los desembalses, que a todas luces no tiene. Y, finalmente, se dolió de que le hubiese acusado en un debate anterior de tener una empanada mental. Se sentó tras su parlamento y cuando vio que Arenas se acercaba para entregarle su plan contra la crisis, se levantó y se fue, mientras los suyos abroncaban al jefe de la oposición. Por el pasillo iba diciendo que las fotos las elige él.

Arenas, no nos engañemos, también se gusta cuando está en el uso de la palabra. A sus 52 años, tiene larga experiencia parlamentaria y es un buen orador. Tanto, que sus partidarios bien podrían calificarlo de divino, mientras sus adversarios lo harían con sorna. Igual que Griñán, sólo que se ha adaptado mejor al cuerpo a cuerpo y le tiene tomada la medida emocional al rival. Él pensará que no son tiempos para el florete. Y prefiere la navaja. Sin malos entendidos, aquí no hay mística alguna.

Etiquetas: , ,

Arenas gana un debate a Griñán

Ignacio Martínez | 19 de febrero de 2010 a las 17:23

Arenas llegó al primer debate después de la Encuesta con hambre. Se comió en el arranque de sus dos intervenciones las últimas palabras de la presidenta, mientras le daba paso. Habló rápido, contundente, a veces faltón e incluso se columpió en otros lances de un bronco debate sobre la crisis, ayer en la sesión de control al Gobierno en el Parlamento andaluz. Pero le ganó a los puntos a un presidente Griñán que estuvo mejor en el lado académico, como teórico o experto, pero inferior en el cuerpo a cuerpo. La encuesta del IESA de hace un mes (la Encuesta), que daba ganador al PP por un 1,6%, ha planeado sobre el primer pleno de la Cámara autonómica tras las vacaciones parlamentarias.

Arenas fue el primero en sacar el asunto, de manera lateral, con el argumento de que Andalucía necesita un presidente que defienda los intereses regionales. Que en Bruselas ayude a nuestra agricultura, que exija a Zapatero un plan de empleo como ya tienen cinco comunidades autónomas, que no admita solares sin tasar en pago por la deuda histórica, que se oponga al parón en el desarrollo eólico, que evite que Sevilla y Granada se queden fuera de los campus de excelencia universitaria, que rechace la subida del IVA para el turismo y que vaya a los pueblos que han sufrido inundaciones. Griñán entró al trapo de la provocación y le dijo a su oponente que solamente piensa en la Presidencia y en el nombramiento de consejeros, mientras los socialistas trabajan por Andalucía.

La tribuna del salón de plenos, en la antigua capilla del Hospital de las Cinco Llagas, estaba ayer llena a rebosar a las doce. La sesión de control al Gobierno tiene como punto culminante el enfrentamiento dialéctico de los líderes de la oposición con el presidente. Arenas lleva tiempo pidiendo sin éxito que este debate lo retransmita en directo Canal Sur. El Parlamento andaluz lo hace por internet desde su página web http://www.parlamentodeandalucia.es. Y nosotros abrimos aquí un espacio para la crónica quincenal del evento.

El ambiente, según los antiguos del lugar, ha cambiado después de la Encuesta. Arenas llegó tres minutos antes de las doce, vestido con traje azul marino, camisa blanca y una corbata rosa pepé. Griñán apareció instantes después, también de azul oscuro y camisa blanca, con corbata de un azul parecido al de la silueta de la gaviota. Valderas, que no utilizó tanta ceremonia para la misa de doce, ya estaba allí con su chaqueta de pana negra, su camisa encarnada y su corbata a rayas.

El jefe de Izquierda Unida también se gastó malas pulgas con Griñán, en la primera parte de la sesión. Se quejaba del rodillo socialista, de que el presidente ni le escucha ni le oye, de que la petición de arrimar el hombro era una representación teatral, de que los socialistas llevan 30 años tomando medidas y gastando ingentes cantidades de dinero para un fracasado modelo económico… El aludido se defendió con soltura y calificó de ineficaz y perniciosa la tendencia de IU a fiar toda la economía a la acción del Estado. Griñán se quiso colocar justo a mitad de camino entre un mercado sin Estado o un Estado sin mercado. Y recordó las apuestas de la Junta para fortalecer el turismo, la agroindustria, la aeronáutica o las energías renovables.

En este capítulo, sin embargo, no pudo discutir el evidente parón eólico. Tampoco se adentró el presidente en las excelencias de las energías renovables, tras un año en el que el Gobierno de la nación cambió hasta tres veces la legislación aplicable a la termosolar. Por el contrario, defendió con énfasis la subida de impuestos para coches de lujo, embarcaciones de recreo y reventa de viviendas y cogió a Arenas en un renuncio sobre el montante del sueldo de los altos cargos de la Junta, que el presidente del PP situaba en 22 millones, sin percatarse que sumaba cinco millones del Parlamento, Consejo Consultivo y Consejo Audiovisual.

Arenas le devolvió el golpe al advertir que el Gobierno había anunciado planes de formación para jóvenes de 18 a 22 años, pero se había olvidado de los mayores de 16 y menores de 24. Griñán creyó encontrar hueco para un desaire de su adversario y le acusó de querer poner a trabajar a a los jóvenes de 16, a lo que el líder del PP replicó que se trataba de que entraran en los planes de formación. Y dejó al presidente en evidencia.

Los reproches personales fueron constantes y subidos de tono. Griñán acusó a Arenas de decir a todo que no. El aludido consiguió algunos de los mejores momentos del debate al recordar que el día anterior se le habían rechazado 35 propuestas. Y, muy teatral, añadió que estaba asombrado de que le reprochara que pensaba sólo en la Presidencia una persona que dedicaba el 80% de su tiempo a hablar de sí mismo y de su liderazgo en el PSOE andaluz. Arenas echó en cara a Griñán que faltara a la verdad y su soberbia. Griñán primero dijo que no quiere convertir el Parlamento en un reñidero, pero después hizo un auto elogio de sus cualidades oratorias, para convenir que no lo hace tan mal como Arenas.

Azorín, al comentar el estilo de los dirigentes del XIX, el siglo de oro de la oratoria política española, escribió que en los parlamentos no se puede decir todo y se ha de decir todo. La controversia entre personas educadas obliga a expresar lo más áspero, cuando hay que expresarlo, con palabras delicadas. Sobre todo -sostenía Azorín- existen tres recursos estilísticos que han sido perfeccionados por el parlamentarismo: la insinuación, la reticencia y la omisión. Pero poco de eso hubo en la misa de doce de ayer en Las Cinco Llagas.

Etiquetas: ,

De titán a Titanic

Ignacio Martínez | 17 de febrero de 2010 a las 14:24

El PSOE ha sido desde 1982 el titán de la política andaluza. El partido más organizado, con una fuerza excepcional. Y una palanca de poder gigantesca. Tanta, que el PP le ha mirado siempre de reojo con admiración. Pero todas estas fortalezas parecen nubladas por una triple crisis: la económica, la de confianza en su líder nacional y la del agotamiento de sus fórmulas de gobierno regionales, después de casi 30 años de ejercicio ininterrumpido del poder. La encuesta de Cepes de ayer es una foto de la situación en Andalucía. En intención directa de voto, los populares aventajan a los socialistas claramente. Y en estimación, están delante por poco. Pero esto ya no es noticia. Aunque sí lo es que la organización y la fuerza del titán andaluz se agoten.

La encuesta de la Confederación de Entidades para la Economía Social tiene más de cien folios. Una enciclopedia que cruza lugares por su número de habitantes, nivel de ingresos, género, edad o formación y que ofrece un panorama poco halagüeño para el Gobierno andaluz. La gente cree que la sanidad ha mejorado bastante, pero la educación ha empeorado mucho y el empleo es una catástrofe. Resalta un dato: dos de cada tres andaluces piensan que el PP lo haría igual o mejor que el PSOE al frente de la Junta. Ese porcentaje es aún mayor en cinco de las ocho provincias: Cádiz, Córdoba, Málaga, Almería y Granada: toda la costa menos Huelva, más Córdoba. Los encuestados sin estudios piensan de manera rotunda que el PP lo haría peor, mientras que los titulados universitarios opinan lo contrario con énfasis.

Otro déjà vu es la valoración personal de los líderes. Griñán (4,98) saca mejor nota que Arenas (4,46). Aunque el ex vicepresidente del Gobierno de Aznar es mucho más conocido que su rival. Pilar González (4,41) del PA y Diego Valderas (4,1) completan el cuadro. Esta valoración general se reafirma entre sus correligionarios: Los votantes del PSOE valoran más a Griñán (6,85), que los del PP a Arenas (6,15). Los mayores de 65 años son los que mejor nota le dan a Griñán, mientras Arenas consigue mejor aprecio que el presidente en el tramo de edad entre 25 y 44 años.

El lado más preocupante de la foto es que una mayoría de los ciudadanos encuestados se muestra poco o nada interesada en la política andaluza. El porcentaje de escépticos es mucho mayor entre los votantes socialistas que entre los populares. Y todos consideran que los políticos son muy poco cercanos. La crisis ha deteriorado a ambos partidos, pero mucho más al socialista, hasta el punto de que el PP saca mejor nota que hace un año, mientras el PSOE continúa una marcha descendente. Tanta, que corre un riesgo cierto: de titán a Titanic, no hay más que dos letras.

Plus y hándicap

Ignacio Martínez | 12 de febrero de 2010 a las 11:56

Javier Arenas se ha reformado. El presidente regional del PP era famoso por su costumbre de quedar a comer con media Andalucía en un mes y con la otra media el siguiente. Una práctica que formaba parte de su carácter afable y extrovertido. Pero, obviamente, no tenía ni estómago, ni cartera, ni tiempo para cumplir con tantas proposiciones. Y quedaba regular con quienes, sin conocer estos detalles, se tomaban en serio la invitación. Peligroso asunto para su oficio, que está basado en la credibilidad de los mensajes. Solamente un veterano de vuelta de todo como el gaullista Charles Pascua se podía permitir decir aquello de que las promesas sólo comprometen a quien se las cree. El cinismo tiene muchas escuelas; pero el líder popular, que a pesar de su experiencia tiene todavía 52 años, no parece apuntarse a ninguna.

Arenas ya no suele componer esos saludos tan cordiales como improbables, “nos vemos y comemos”. Y cuando lo hace, lo cumple, para sorpresa del interesado. Conocí un político andaluz que se sometió a una cura de adelgazamiento cuando iba a acceder a la presidencia de una diputación. La terapia de Arenas tampoco está mal, dentro de su estrategia para intentar ganar las elecciones autonómicas del 2012. Otro de los anuncios cumplidos por él ha sido el de rejuvenecer aún más la dirección regional de su partido. La semana pasada comunicó que incorpora a su equipo a siete jóvenes de la generación de los 70.

Hay un enorme afán de los partidos por tener dirigentes cada vez más jóvenes, en particular de portavoces. Supongo que debe estar estudiado y que funciona. Ya lo hizo el PSOE con Leire Pajín, aunque alguna de sus intervenciones haya causado perplejidad. Hay otro ejemplo ajeno a la política; las televisiones nacionales tienen propensión a poner a jovencitos a presentar sus telediarios. En Estados Unidos es al revés: Dan Rather ya era una figura muy prestigiosa en el periodismo americano, pero la CBS no lo puso a presentar las Evening News hasta que cumplió los 50, es decir dos años menos de los que ahora tiene Arenas. Por cierto, Rather estuvo presentando el informativo casi hasta los 74 años, diez más de los que cumplirá Griñán este año. El antecesor de Rather, Walter Cronkite, “el hombre más creíble de América” durante décadas, se retiró mucho más joven, a los 65.

Total, que Arenas, siguiendo la tendencia, ha puesto a una joven de portavoz del PP andaluz, a la que vi ayer estrenarse en una entrevista en El Meridiano de  Canal Sur. Le preguntaron si era un plus ser mujer y joven en su partido. Pero confundió plus con hándicap y disertó durante un rato sobre los muchos inconvenientes que encuentran las mujeres y otros pluses que se pueden añadir si además eres minusválida o inmigrante. La presentadora le repitió la pregunta de otra manera, para que se rehiciera… A veces ser joven tiene algún hándicap. Nadie es perfecto.

Chequeo médico

Ignacio Martínez | 7 de febrero de 2010 a las 21:54

Bajan en caída libre la Bolsa, la confianza internacional en la deuda pública española, la reputación del presidente del Gobierno y las expectativas de voto de los socialistas. Los siete años de vacas flacas de la maldición bíblica del Génesis se pueden quedar cortos. Un panorama nada alentador para José Antonio Griñán, que está ya pergeñando lo que será la nueva Ejecutiva del PSOE andaluz, un nuevo Gobierno de la Junta y quién sabe si una fecha electoral distinta a la que elija Zapatero para evitar que su desprestigio termine de hundir las posibilidades de los socialistas andaluces.

Griñán está necesitado de dar un impulso a su gestión, a su partido y a su figura. Y no parece que el momento le favorezca en absoluto. Debería, por tanto, correr algunos riesgos. La doctrina conservadora de jugar a cometer los mínimos errores posibles, desarrollada con éxito por su antecesor durante 19 años, ya no sirve en coyuntura tan adversa. Ni le sirve a él ni es útil para el futuro de Andalucía.

Una de las deudas pendientes con la región del partido gobernante es la ausencia de elecciones autonómicas separadas de las generales o europeas desde que Chaves fue elegido por primera vez en 1990. Después de 22 años, en 2012 bien se merece Andalucía un chequeo médico en profundidad sin la distorsión que supone el enconado debate nacional de los dos grandes partidos, que solapa por completo los problemas locales. Esto no sólo perjudica a los partidos minoritarios, sino a la sociedad en su conjunto. En el debate de investidura de Griñán, hace casi un año, Arenas le ofreció abstenerse si se comprometía a convocar elecciones en solitario. Se lo dijo dos veces y no se dio por enterado. Se puede pensar que es una mala señal, pero los tiempos han cambiado mucho en este año.

Ahora Griñán tiene que hacer grandes cambios en su partido, en su gobierno y en su apuesta electoral, si quiere ilusionar a una parroquia que vive con desconcierto y ansiedad el inclinado tobogán en el que ha convertido la economía nacional.

La resaca de la encuesta

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2010 a las 9:36

La famosa encuesta del IESA ha dejado heridas. Daba ventaja al PP sobre el PSOE en unas eventuales elecciones regionales y trazaba una clara tendencia a la baja del fervor socialista. La primera reacción en ambas filas ha sido de desconcierto. Sobre todo en el partido gobernante, entregado con fe ciega al poder curativo de su marca y a la idea un tanto fundamentalista de que el líder popular no es querido por los ciudadanos. Dos principios nada científicos: sin ir más lejos, Aznar le ganó las elecciones de 1996 a Felipe González y arrasó a Almunia cuatro años después sin responder al modelo de líder-querido-por-los-ciudadanos. También en el ámbito sociológico del centro derecha andaluz surgen dudas: sobre la posibilidad real de gobernar, aunque el PP sea el más votado, y sobre los nombramientos que haría Javier Arenas. Su reputación de hombre más de favoritos que de equipos está muy arraigada en sus propias filas.

La segunda reacción ha sido personal. Griñán ha reforzado su idea de que la estructura del partido y la fórmula de gobierno estaban hechas a la medida de Manuel Chaves. Y para una época de crecimiento y euforia económica que se ha quebrado bruscamente. En los tiempos que corren ya no sirven los poderes taumatúrgicos de la marca, ni los equilibrios internos de familias, género o provincias, que han acabado llevando al Gobierno andaluz no necesariamente a los mejores.

En junio quienes escribíamos que era necesario un completo cambio de escenario bajo la batuta de Griñán éramos tomados por exagerados. Hace pocos meses se aceptaba la idea de adelantar el congreso socialista regional, pero con el freno echado. Finalmente, una vez recuperada la organización del shock postraumático de la encuesta, se decide que se celebrará en marzo. Se supone que Griñán hará un nuevo gobierno de inmediato. Tendrá que ser mucho mejor que el actual; sólo tiene dos años para intentar recuperar el terreno perdido, con la marea de la crisis y el paro en contra.

El resultado de la encuesta también ha dejado secuelas en el ánimo de Arenas. Su primer paso fue muy templado: presentó un decálogo “para liderar el cambio en Andalucía”. Los siguientes no siempre han sido acertados. Se notan los nervios. Por ejemplo, cuando propone abrir un debate sobre la cadena perpetua, con el argumento de que lo pide la calle. En este apartado suscribo la opinión que el martes hizo en esta página Carmen Calleja. La calle también dice en las encuestas que uno de los problemas más importantes del país son los políticos y no abrimos un debate para abolir los partidos. Arenas tiene que controlar esos tics para no sufrir el síndrome del tenista que juega contra Federer, con el que ha perdido siempre, tiene el servicio a su favor para ganar y empieza a fallar golpes, hasta perder el partido. Ya ven que el patio está muy entretenido.

El desafío de Arenas

Ignacio Martínez | 18 de enero de 2010 a las 11:55

Hay un antes y un después de la encuesta del IESA que da al PP un par de puntos de ventaja sobre el PSOE en unas eventuales elecciones regionales. El evento no sólo afecta a las filas socialistas, que han sido el principal foco de atención de los comentaristas. Hay mucha más tela que cortar. Por ejemplo, el Partido Andalucista no se recupera y todo apunta a que seguirá fuera del Parlamento andaluz. En conversaciones privadas, representantes de las tres fuerzas políticas parlamentarias lamentan esa ausencia, que ha empobrecido los debates; pero en la contienda electoral no se hacen concesiones. Siempre es mejor un Parlamento de cuatro o de cinco grupos distintos, que una Cámara con tres o dos partidos. La tendencia es que vamos hacia el bipartidismo. Aunque parece que IU resiste de momento, no tiene pinta de aumentar su resultado de 2008 en la próxima cita electoral. Incluso, si los sondeos pronostican una votación muy disputada entre socialistas y populares, es previsible que una parte del electorado izquierdista sustituya a los abstencionistas del PSOE. Otro ejemplo es la UPyD de Rosa Díez, que no llega con fuerza suficiente como para entrar en el Parlamento regional.

Y vale la pena pararse a mirar con detenimiento al protagonista principal de la encuesta. Javier Arenas ha sido vicepresidente del Gobierno y ministro de Trabajo, Administraciones Públicas y Presidencia. Se puede decir, por ejemplo, que fue un excelente ministro de Trabajo. Tiene currículo, experiencia y encanto personal. Es el hombre fuerte de su partido a nivel nacional. Desde hace 18 años no falta ningún lunes a la reunión de maitines de la sede del Partido Popular en Madrid, en el santa santorum del poder popular; 13 años con Aznar de presidente y cinco con Rajoy. Pero no consigue enamorar al electorado. Por alguna razón, resulta distante hasta para los suyos. Y ahora, en su cuarta cita con la Presidencia de la Junta tiene una posibilidad cierta de ganar. Vamos, que está a cuatro o cinco puntos de la mayoría absoluta. ¿En qué tiene que cambiar? Un ejercicio menos solitario de su enorme poder en el PP andaluz ayudaría, y la creación de equipos en los que se coopere más que se compita. También poner en liza un gobierno en la sombra: no se sabe quién es el responsable del Partido Popular en cada una de las carteras gubernamentales andaluzas. No se sabe de casi ninguna.

¿Y si es el más votado, pero no tiene mayoría absoluta? En ese caso hay que dar por cierto que Rajoy formará Gobierno y no es nada descartable que Arenas forme parte de él como vicepresidente. Una frase que le gusta mucho repetir al hombre de moda es que en política si no se está en el secreto, no se está. Y en la hipótesis apuntada más arriba los secretos estarán en La Moncloa. Sea como fuere, hay una cosa clara: nos quedan dos años entretenidos en la política regional.